INTRODUCCIÓN
En la actualidad, impera la incertidumbre. Los mercados suben y bajan de un día para otro. Los trabajos evolucionan, desaparecen y reaparecen en formas que nunca imaginamos. Es fácil sentir que el camino al éxito está fuera de sus manos. Sin embargo, hay algo que siempre estará bajo su control: su mente.
Napoleon Hill sabía esto mejor que nadie. Mucho antes de que existieran los podcasts, los coaches de vida o los influencers de las redes sociales, dedicó 25 años de su vida a estudiar a las personas más exitosas del mundo; a petición directa de Andrew Carnegie. El resultado fue Piense y hágase rico, que se publicó por vez primera en 1937 y que sigue siendo uno de los libros de superación personal más vendidos de todos los tiempos.
¿Por qué sigue siendo relevante un libro que se escribió hace casi un siglo? Porque no solo tiene que ver con hacerse rico. Trata con descubrir cómo los propios pensamientos, creencias y hábitos determinan nuestra realidad; en términos financieros, sí, pero también en un sentido mental, emocional y espiritual. Hill no se limitó a compartir ideas que nos hicieran sentir bien; estableció una fórmula práctica, paso a paso, basada en vidas reales y en patrones comprobados. Desde Edison y Ford, hasta las personas comunes y corrientes que obtuvieron resultados extraordinarios, el mensaje no deja duda alguna: uno se convierte en aquello en lo que más piensa. Este libro de trabajo es su guía para transformar esa verdad en acción.
A lo largo de los siguientes 90 días, transitará por los 13 principios atemporales de Hill, uno por semana, con un enfoque nuevo cada día. Cada uno de los capítulos explica un concepto clave de Piense y hágase rico y lo invita a explorarlo a profundidad a través de escritos, reflexiones y ejercicios prácticos. Tendrá claridad, creará hábitos nuevos y descubrirá la manera de ajustar sus pensamientos y acciones con sus metas más profundas.
Es importante señalar que este es un acompañamiento, no un sustituto. Este libro de trabajo está diseñado para que lo utilice de manera conjunta con Piense y hágase rico, o justo después de que haya terminado de leer el libro. El texto original de Hill contiene la filosofía total, ejemplos históricos y las ideas fundacionales subyacentes a cada principio. Este libro de trabajo tan solo lo ayudará a profundizar, personalizar y aplicar lo que ya aprendió.
No importa si su objetivo esté dirigido a ampliar un negocio, a cambiar de profesión, a aumentar su confianza o a abrirle la posibilidad a encontrar la libertad financiera, las herramientas de Hill seguirán funcionando porque se encuentran arraigadas en la forma en que trabaja la mente humana. Y su mente es lo único en este mundo impredecible que usted puede moldear con toda intención.
Así que, comencemos. Abra su mente, comprométase con el proceso y dé el primer paso hacia la dominación de lo único que tiene el poder para transformarlo todo: la manera en que piensa. No tiene control sobre la economía. Solo tiene el control de todo lo que es posible a través de usted mismo.

DESEO
El primer paso hacia la riqueza:
avivar un deseo ardiente
por alcanzar el éxito
“El punto de partida para todo logro es el deseo. Siempre tenga esto en mente. La debilidad del deseo genera resultados débiles, de la misma manera que un fuego pequeño genera poco calor.”
—Edwin C. Barnes
A Edwin C. Barnes lo consumía un deseo ardiente: trabajar con (no para) el genio inventor Thomas A. Edison. Pasaron más de cinco años para que esto se materializara, desde el instante en que Barnes saltó de un tren de carga en Nueva Jersey, hasta el momento en que conoció a Edison cara a cara. Pero, para Barnes, ese deseo ardiente —no una aspiración, no una esperanza—, nació y se convirtió en un absoluto compromiso mucho antes que eso.
¿Qué tan intenso debe ser su propio deseo para convertirlo en una realidad? Suficiente como para estar dispuesto a no dar marcha atrás, de acuerdo con Napoleon Hill:
“Hace mucho tiempo, un gran guerrero se enfrentó a una situación que lo obligó a tomar una decisión que garantizara su éxito en el campo de batalla. Estaba a punto de desplegar a sus ejércitos contra un enemigo poderoso cuyas tropas superaban a las suyas. Embarcó a sus hombres en navíos, viajó hasta el país del enemigo, descargó a hombres y equipo, y dio la orden de que se quemaran las naves que los habían llevado hasta allí. Al dirigirse a sus hombres antes de la batalla, les dijo, ‘Han visto las naves calcinadas. ¡Eso significa que no podemos abandonar estas tierras con vida a menos de que triunfemos! Ya no nos queda opción alguna… ¡Triunfar… o morir!’. Triunfaron.
”Cada persona que triunfa en cualquier hazaña debe estar dispuesta a quemar sus naves y a eliminar cualquier posibilidad de retroceso. Solo al hacerlo se vuelve posible conservar una mentalidad que se conoce como el deseo ardiente por triunfar, que es esencial para alcanzar el éxito…
”Querer que pase algo no generará riqueza, pero desear riquezas con una mentalidad que se convierta en obsesión, para después planear formas y medios definitivos para adquirir dichas riquezas, y sustentar esos planes por medio de una persistencia que no reconoce posibilidad alguna de fracaso, generará riquezas.”
En este capítulo definirá su deseo con claridad, lo avivará para alcanzar el éxito y quemará cualquier cosa que pueda detenerlo. Estos pasos se basan en la sabiduría de las narraciones de éxito de la historia reunidas por Hill y “se sometieron al cuidadoso escrutinio de… Thomas A. Edison, que les dio su sello de aprobación no solo por ser pasos esenciales para ganar dinero, sino necesarios para lograr cualquier meta definitiva.
”Ninguno de estos pasos requiere de ‘trabajos forzados’, ni de sacrificio. No necesitan que uno se vuelva ridículo, o crédulo. Aplicarlos no exige tener un destacado nivel educativo. Sin embargo, la aplicación exitosa de estos… pasos sí requiere de la imaginación suficiente para permitirle que vea, y que comprenda, que la acumulación de dinero no se puede dejar al azar, a la buena fortuna y a la suerte.” Prepárese para declarar su deseo, y reclamarlo.
EJERCICIO 1
La declaración del deseo
Cree una poderosa afirmación escrita para concentrarse en su objetivo.
Escriba una declaración breve, pero profunda, de su deseo ardiente. Debe ser específica, con límites de tiempo y escrita en el presente como si ya se hubiera logrado. Ejemplo: “Estoy ganando [cantidad exacta] por año desde [fecha]”.
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“Hay una diferencia entre anhelar algo y estar preparado para recibirlo. Nadie está listo para nada hasta que no crea que puede adquirirlo. El estado mental que se requiere es la convicción, y no la mera esperanza o el anhelo.”
—Napoleon Hill
Al pensar en su deseo, pregúntese, “¿Por qué quiero esto?”. Escriba su respuesta. Repita este mismo procedimiento cuatro veces más, cada una profundizando en las razones en las que se basa su deseo.
① ____________________
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② ____________________
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③ ____________________
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④ ____________________
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⑤ ____________________
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EJERCICIO 2
Mida su intención
Evalúe y avive la intensidad de su deseo.
En una escala del 1 al 10, valore su deseo por alcanzar su objetivo.
①----②----③----④----⑤----⑥----⑦----⑧----⑨----⑩
¿Qué palabras describen la intensidad de su deseo en este momento? Escríbalas en la columna de la izquierda. ¿Qué palabras impulsan ese deseo hasta donde necesita llegar? Añádalas a las palabras de Hill de la columna derecha.
____________________ definido____________
____________________ dominante__________
____________________ palpitante__________
____________________ trascendente________
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____________________ __________________
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¿Qué está dispuesto a hacer para llegar a un 10 en la escala del deseo?
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“En la realidad, no existe tal cosa como ‘sin esfuerzo’.”
—Napoleon Hill
EJERCICIO 3
Una ruta clara de acción
Deseche sus pensamientos limitantes
y la posibilidad de fracaso.
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“[Barnes] no se dijo a sí mismo, ‘Trataré de convencer a Edison de que me dé algún trabajo’. |
Dijo, ‘Veré a Edison y le avisaré que estoy aquí para hacer negocios con él’. |
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No dijo, ‘Trabajaré aquí durante algunos meses y si no me apoyan, renunciaré y conseguiré un empleo en otro lugar’. |
Dijo, ‘Empezaré en donde sea. Haré lo que Edison me diga que haga, pero antes de que me vaya, seré su socio. |
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No dijo, ‘Voy a seguir buscando otras oportunidades en caso de no obtener lo que quiero de la organización de Edison’. |
Dijo, ‘Hay solo una cosa en el mundo que estoy decidido a conseguir y eso es asociarme con Thomas A. Edison. Quemaré mis naves tras de mí y arriesgaré la totalidad de mi futuro en mi capacidad para obtener lo que deseo’.” |
¿Qué afirmaciones o patrones de pensamiento necesita desechar para que su deseo definitivo domine su mente?
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¿Qué naves está dispuesto a quemar para no verse tentado a dar marcha atrás? Recuerde: ¡triunfar… o morir!
① ____________________
______________________
② ____________________
______________________
③ ____________________
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④ ____________________
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⑤ ____________________
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EJERCICIO 4
Cree el plan con confianza
Empiece a llevar a cabo su deseo ahora.
“[Barnes] estaba conforme con empezar con los trabajos más despreciables, siempre y cuando le ofrecieran la oportunidad de acercarse, aunque fuera un paso más, a su objetivo anhelado.” Liste tres acciones concretas que ya haya realizado (o que esté dispuesto a llevar a cabo) que demuestren su compromiso con este deseo.
① ____________________
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② ____________________
______________________
③ ____________________
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¿Ahora, qué procede para impulsar su plan y materializar su deseo? Desglose su meta en pasos que puedan implementarse.
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“Esté listo o no…, implemente su plan.”
—Napoleon Hill
EJERCICIO 5
Súmelo todo
Ponga su deseo y su plan de acción a su alcance.
Cree una afirmación que incluya su deseo y su motivación (del ejercicio 1) y los pasos clave de su plan de acción (del ejercicio 4). De ser posible, utilice algunos de los términos apasionantes del ejercicio 2.
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EJERCICIO 6
Su visión como realidad
Establezca un hábito diario de visualización para ver su objetivo deseado como realidad.
Dedique diez minutos cada mañana y tarde para visualizar su objetivo deseado como si ya lo hubiera alcanzado. En voz alta, lea la afirmación completa de su deseo ardiente y de su plan para alcanzarlo (del ejercicio 5). A medida que diga cada palabra, dele vida. Vea, sienta y crea que ya se encuentra en posesión del dinero o del objetivo.
Describa lo que se siente y el aspecto que tiene su vida. Trate de utilizar la totalidad de sus cinco sentidos para que su visión sea tan vívida como le sea posible.
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EJERCICIO 7
Abandone todo límite, refuerce su visión
Deje ir todo lo que lo esté deteniendo.
Observe cómo la visualización consistente afecta su mentalidad o creencia en que cumplirá su deseo. Si algo amenaza con limitarlo, suéltelo aquí y no vuelva a mirar atrás.
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“Si usted no ve grandes riquezas en su imaginación,
nunca las verá en su cuenta bancaria.”
—Napoleon Hill

FE
Crea absolutamente
en su capacidad para
alcanzar sus metas
“¡La fe es el ‘elíxir eterno’
que da vida, poder
y acción al impulso
del pensamiento!”
—Napoleon Hill
Cuando Hill conoció a los gigantes industriales de su época —Carnegie, Ford, Edison— notó que existía un hilo conductor entre todos ellos. No era la genialidad, no era la suerte… era la fe.
Creían en sí mismos de manera tan completa, tan absoluta, que su creencia se convertía en una fuerza de atracción. Otros también llegaban a creer en ellos. Las puertas se abrían de par en par y aparecían los recursos necesarios. La fe no garantizaba su éxito inmediato, pero sí lo hacía inevitable. De hecho, Hill afirmaba que la fe es el único antídoto conocido contra el fracaso.
En el primer paso que usted tomó hacia la riqueza, encendió una llama. Ahora, es momento de darle oxígeno. La fe es lo que transforma su deseo ardiente de esperanza en convicción; de “quizá” a “debe de”. Sin ella, incluso las metas más imperiosas terminan por estancarse. Esa es la razón por la que Hill afirmaba que la fe era el “elíxir eterno”; anima su deseo, lo dota de movimiento y dirección, y lo hace creíble no solo para usted, sino para otros y para todo el mundo a su alrededor.
No es necesario que haya nacido con una montaña de fe. Hill afirma que la fe puede crearse a través de afirmaciones, emociones y visualizaciones repetidas. Es una mentalidad aprendida, no un don místico. Y, una vez que entrene a su mente a creer en su objetivo con absoluta certeza, el inconsciente empezará a esforzarse día y noche, con la misma certeza con que una semilla crece por debajo de la tierra antes de que brote y florezca.
Limítese a analizar la historia de Barnes, que no solo quería ser socio de Edison; creía que lo sería. Y esa creencia lo motivó incluso aunque sus inicios fueron los de un humilde trabajador, incluso cuando pasaron cinco años sin promesa alguna, e incluso cuando nadie más podía ver que estaba sucediendo. El resultado: Barnes hizo justo lo que se propuso.
La fe no se limita a un pensamiento positivo. Es la decisión de eliminar la posibilidad de fracaso de su vocabulario. Cuando cree con esa convicción que su objetivo ya está en su posesión, empieza a actuar, a hablar y a vivir como si ya estuviera en camino; y el mundo responde de igual manera. En este capítulo, usará las mismas herramientas que utilizaron los triunfadores más acaudalados y sabios del planeta para generar una fe inquebrantable en su meta a través de reflexión, repetición y acción… hasta que la creencia se convierta en su configuración predeterminada. Tenga las siguientes palabras de Hill en mente: “Tenga fe en sí mismo; fe en lo infinito”.