Introducción
1 Dejan de tenerse lástima
2 Se empoderan
3 Se adaptan a los cambios
4 Se centran en las cosas sobre las que tienen control
5 Saben cuándo decir que no
6 Toman riesgos calculados
7 Crean su propio futuro
8 Aceptan sus errores
9 Celebran los éxitos de los demás
10 Fracasan e intentan de nuevo
11 Equilibran el tiempo social con su tiempo a solas
12 Agradecen lo que tienen
13 Perseveran
Conclusión
Referencias
Agradecimientos
Hace tiempo, escribí un libro llamado 13 cosas que las personas mentalmente fuertes no hacen. Era un libro dirigido a adultos que reflexionaba sobre las formas de deshacerse de algunos malos hábitos. Sin embargo, mis lectores no paraban de decirme: “Desearía haber aprendido todas estas cosas cuando era niño”.
¡Así que escribí este libro especialmente para niños! Vamos a hablar de cómo puedes iniciar hábitos buenos ahora, para que no desarrolles malos hábitos más adelante. ¡Tu yo del futuro te agradecerá que lo hayas leído en el presente!
Pero, antes de que hablemos de esos buenos hábitos, platiquemos un poco de lo que significa ser fuerte.
Hay muchos tipos diferentes de fortaleza. Tal vez seas el chico fuerte que tiene grandes músculos y que puede levantar cosas pesadas; o quizá seas la estudiante tenaz a la que le va bien en todas sus materias.
Ese tipo de fortalezas puede ser muy útil en la vida, pero no es la clase de fuerza de la que hablaremos aquí.
En lugar de ello, vamos a hablar de la fortaleza mental. Si no estás seguro o segura de lo que eso significa, ¡no te preocupes! No estás solo ni sola. Muchos adultos tampoco saben mucho al respecto.
La fortaleza mental es lo que se necesita para convertirte en tu mejor versión posible. Desarrollar tu musculatura mental requiere que prestes atención a tres cosas: a tu forma de pensar, sentir y actuar.
En conjunto, pensar en grande, sentirte bien y actuar con valentía te ayudarán a desarrollar músculos mentales más grandes, y cuando tengas músculos mentales más grandes, ¡te será más fácil pensar en grande, sentirte bien y actuar con valentía! Es como una calle de doble sentido.
Considéralo de esta manera: tus pensamientos, sentimientos y acciones están conectados entre sí y crean un ciclo que puede ser positivo o negativo. Ve el siguiente ejemplo:
SITUACIÓN: Está lloviendo.
NIÑO #1:
NIÑA #2:
¿Quién se sintió mejor? ¡Es evidente que la niña #2! Ella encontró la manera de sacarle el mejor provecho a la situación.
Claro que, en la vida real, hay veces que nos vemos involucrados en situaciones mucho más complejas que un simple día lluvioso.
No obstante, si desarrollas hábitos sanos para sacar el mejor provecho de esas situaciones, fortalecerás tus músculos mentales hasta que puedas manejar casi cualquier reto que la vida ponga en tu camino.
De modo que de eso trata este libro. Cada capítulo te enseñará cómo pensar en grande, sentirte bien y actuar con valentía, ¡para que así puedas convertirte en la versión más fuerte y mejor de ti mismo!
Antes de que aprendamos a volvernos más fuertes, dejemos en claro una cosa: ser fuerte no es lo mismo que actuar con rudeza. Muchas personas, incluyendo a los adultos, se confunden en cuanto a lo que significa ser un chico fuerte.
Un padre que no entiende lo que implica ser fuerte quizá les diga a sus hijos: “¡Ya deja de llorar! ¡Solo los bebés lloran!”. Pero llorar no es señal de debilidad y no solo lo hacen los bebés. ¡A veces llorar es una prueba de fortaleza!
Las personas fuertes muestran sus sentimientos. Las personas que se limitan a actuar con rudeza fingen que no tienen sentimientos. Es más probable que digan cosas como: “No me importa. Eso no me molesta”, incluso cuando se sienten tristes por algo.
En ocasiones, las personas piensan que ser fuertes significa actuar como bravucones, ¡pero eso no es para nada cierto! La razón por la que la mayoría de los bravucones trata de controlar a otras personas es porque no puede controlar sus propios pensamientos, sentimientos y acciones. Las personas fuertes se centran en controlarse a sí mismas y no en controlar a los demás.
Aquí hay algunas otras diferencias esenciales entre ser fuerte y actuar con rudeza:
NIÑOS QUE SE ESFUERZAN POR SER FUERTES
Quieren ser mejores personas. Dicen cosas como: “¡Sí que podría mejorar la confianza que tengo en mí mismo!”.
NIÑOS QUE SOLO TRATAN DE PARECER RUDOS
Niegan que tengan que mejorar algo en sí mismos. Dicen cosas como: “No tengo nada que cambiar; así soy perfecto”.
NIÑOS QUE SE ESFUERZAN POR SER FUERTES
Reconocen y expresan sus sentimientos.
NIÑOS QUE SOLO TRATAN DE PARECER RUDOS
Fingen que no tienen sentimientos (tal vez a excepción del enojo).
NIÑOS QUE SE ESFUERZAN POR SER FUERTES
Se enfocan en mejorar por dentro. No les preocupa la imagen que presenten frente a los demás.
NIÑOS QUE SOLO TRATAN DE PARECER RUDOS
Se esfuerzan en aparentar que les va muy bien. Se preocupan mucho por lo que piensan los demás.
NIÑOS QUE SE ESFUERZAN POR SER FUERTES
Están interesados en agradarse a sí mismos. Les importa su propio modo de ser.
NIÑOS QUE SOLO TRATAN DE PARECER RUDOS
Están más interesados en asegurarse de agradarles a los demás. Les importa más la reputación que tienen.
NIÑOS QUE SE ESFUERZAN POR SER FUERTES
Creen que sus errores y fracasos los pueden ayudar a mejorar.
NIÑOS QUE SOLO TRATAN DE PARECER RUDOS
Creen que solo los perdedores fracasan. Ocultan sus errores.
Como sin duda ya lo dedujiste, la fortaleza mental no tiene nada que ver con pensar que todo es fantástico, con fingir que estás feliz todo el tiempo, ni con actuar como si no tuvieras ningún problema.
Tiene que ver con aprender a pensar, sentirte y actuar de una manera que te ayude a convertirte en tu mejor versión.
¡También tiene que ver con agradarte a ti mismo y con esforzarte por ser todavía mejor!
Cada capítulo de este libro hablará sobre una de las cosas que hacen los chicos mentalmente fuertes. Cuando lo estés leyendo es posible que pienses: “¡Oh, no! ¡Yo no hago eso!”. No te preocupes. Ninguno de nosotros hace todas esas cosas todo el tiempo (ni siquiera los adultos).
Eso no significa que seas débil. ¡Nadie es perfecto! Todos tenemos algo en lo que podemos mejorar.
Y para eso es este libro. Cada capítulo te mostrará ejercicios que pueden ayudarte a ser cada vez más fuerte. Con la práctica, verás que será más fácil empezar a hacer las cosas que hacen los niños fuertes.
Eso se debe a que la fortaleza mental se parece mucho a la fortaleza física. Si quieres tener músculos físicos más grandes, necesitas levantar pesas.
Si deseas tener músculos mentales más desarrollados, también necesitas ejercitarlos. Pero no te preocupes; este libro no te pedirá que hagas saltos de tijera ni que te entrenes para participar en una carrera atlética. ¡Estamos hablando de ejercicios mentales!
Algunos de los ejercicios te enseñarán formas de resolver un problema; otros te mostrarán maneras de manejar tus sentimientos ante un problema. Eso se debe a que hay problemas que se pueden resolver y otros que no.
Este es un ejemplo de la diferencia:
Si estás atrasado en tus tareas escolares, quizá te sientas mal. La mejor manera de responder a un problema como este es averiguar cómo puedes ponerte al corriente con tus tareas. Eso te hará sentir mejor. Es un problema que puedes resolver.
Sin embargo, si te sientes triste porque tu mamá está enferma, eso es algo que no podrás arreglar. Tal vez puedas llevarle un poco de caldo de pollo para que se sienta mejor, pero no puedes hacer que su enfermedad desaparezca. De modo que quizá te sea de utilidad realizar un ejercicio que te ayude a sentirte un poco menos preocupado o un poco menos triste. Eso podría ayudarte a manejar tus sentimientos respecto al problema.
Así que cuando te sientas mal por algo, pregúntate: “¿Necesito resolver el problema o necesito manejar los sentimientos que me provoca el problema?”. Después, escoge los ejercicios que pienses que tengan más probabilidades de ayudarte.
Hagamos un breve calentamiento antes de empezar con el capítulo 1. ¡Aquí hay tres ejercicios que te prepararán para el resto del libro y que aumentarán tus probabilidades de éxito!
¿Estás listo para empezar?
Imagina una estrella olímpica del atletismo que se acerca a la línea de salida. ¡Esta persona corre con tal velocidad que es conocida por ganar casi todas sus carreras! Ahora, imagina a una estrella del futbol que sale al campo antes de un partido importante. Esta jugadora es conocida por ser una de las mejores del mundo, ¡por el gran número de goles que lleva anotados en su carrera! ¿Qué crees que esté pasando por la cabeza de estas superestrellas antes de prepararse para competir? ¿Estarán pensando: “Ojalá que no pierda el día de hoy”, o crees que estén pensando: “¡Puedo hacerlo! He entrenado mucho y estoy listo para hacer mi máximo esfuerzo”?
Si elegiste la segunda opción, con toda certeza tienes la razón. La mayoría de los grandes atletas están donde están porque “piensan en grande”. Y, en su caso, ¡eso significa que están jugando a ganar!
Los científicos han descubierto que la manera en que pensamos afecta nuestro desempeño. Cuando nuestra meta se limita a “no quedar en ridículo”, no hacemos las cosas tan bien como cuando nuestra meta es “romper un récord”.
Esta estrategia puede ayudarte a tener un mejor desempeño en cualquier área de tu vida. Ya sea que estés haciendo un tiro libre, dando un discurso o iniciando una conversación con el chico nuevo de tu escuela, piensa que lo vas a hacer bien. ¡Seguro aumentarás tus probabilidades de éxito!
Hazlo justo ahora con este libro. En lugar de pensar: “Oh, no, todo esto suena muy difícil. No podré hacerlo”, puedes decirte algo como: “Esto parece desafiante, pero ¡estoy listo!”. Pensar en grande te ayudará a volverte más fuerte desde este momento.
Es posible que algunos de los ejercicios de este libro te despierten algunos sentimientos incómodos. Tal vez te hagan pensar en cosas difíciles o te inviten a tomar acciones que te parezcan un poco complicadas.
Quizá haya ocasiones en que te sientas atorado o tal vez no sepas qué hacer con los pensamientos y sentimientos que estés experimentando. En ese momento, es importante que tengas adultos con quienes puedas hablar. Un adulto podrá ayudarte a encontrar formas sanas de lidiar con estos desafíos.
Recuerda que sentirte ansioso o deprimido no es señal de debilidad. Puedes ser físicamente fuerte y enfermarte de todas maneras (como cuando tienes un catarro), ¿no es así? De la misma forma, los músculos mentales te ayudarán a mantenerte fuerte, pero no garantizan que jamás tendrás un problema de salud mental. Si estás batallando con algún tema de salud mental, es posible que necesites de un adulto o de un médico que te ayude a que te sientas mejor.
Antes de que empieces a trabajar con este libro, haz una lista de cinco adultos de confianza con los que puedas hablar en caso de que necesites ayuda en el trayecto. Tu lista puede incluir a tus padres, maestros, entrenadores, doctores, orientadores o, incluso, a los papás de alguno de tus amigos. Solo piensa en personas que sabes que te ayudarían si se los pidieras.
Por último, este libro te pedirá que intentes hacer muchas cosas nuevas. Es posible que pienses que no te van a servir o quizá trates algo una sola vez y decidas que no tiene caso intentarlo de nuevo.
Este libro funcionará mejor si actúas como un científico que está llevando a cabo experimentos. Prueba cada uno de los ejercicios de cada capítulo e intenta hacerlos al menos unas cuantas veces. Presta atención a si los ejercicios te ayudaron a hacerte más fuerte. En caso de que así sea, ¡sigue haciéndolos!
Si encuentras uno o dos ejercicios que simplemente no parezcan adecuados para ti, no hay problema, siempre y cuando hagas tu máximo esfuerzo. Quizá encuentres que algunos de los ejercicios sencillamente no van contigo. Podrás decidir centrarte más en los que te sirvan mejor.
Sin embargo, recuerda que tu trabajo es hacer experimentos. No sabrás si el ejercicio te sirve hasta que lo intentes.
En cada capítulo descubrirás una cosa que hacen los niños mentalmente fuertes. Conocerás a algún chico o chica que haya experimentado dificultades con eso y podrás seguir su camino a medida que aprenden a hacerse más fuertes. Además, estas son las cosas que puedes encontrar en cada capítulo:
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Analízate: un cuestionario fácil y breve que te ayudará a conocerte mejor. |
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Veamos más de cerca: un vistazo más detallado para aprender las cosas que hacen los niños mentalmente fuertes. |
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PRUEBA DEFINITIVA: evidencia que demuestra por qué un buen hábito puede ayudarte en tu vida. |
| Ejercicios: en cada capítulo encontrarás tres ejercicios que te ayudarán: |
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aprenderás a manejar las malas pasadas que tu cerebro trate de jugarte. |
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descubrirás cómo manejar las emociones incómodas y cómo sentirte lo mejor que puedas. |
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pondrás en práctica cosas que te ayuden a convertirte en tu mejor versión. |
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Trampas que debes evitar: errores y malentendidos comunes. |
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Consejos rápidos: recordatorios breves de cómo puedes hacerte cada vez más fuerte. |
Habrá ocasiones en que estas cosas te parezcan fáciles y otras en que pienses que de verdad son difíciles. ¡No te preocupes! Todos estamos en constante desarrollo.
Con un poco de práctica, ¡aprenderás cómo pensar, sentirte y actuar con mayor fuerza que nunca!