Levántate
Sanando
Karma
Lágrimas tibias
Resistente
Debemos aceptar
Radical
Nada
Llegas a un punto
Lo profundo
Sin resentimientos
Más fuertes
Creer en ti
Musa
Nuestro secreto
Inalterable
Ya no me dueles
Más de lo que ves
Una y mil veces
Entonces en silencio
Mi mejor estampa
Lo difícil de perdonar
En reconstrucción
Estoy quitándole peso
Vete
Se fue cuando el reloj
Agradecido
Volverlo a intentar
Dejar volar
No te abandones
Un instante
Despedida
La misma
Hay amores
En negación
Rezo
Nunca te acostumbres
Alivio
Días de junio
Humano
Si por ahí volvemos
Caminaré
Revolución
Eclesiastés 3:4
Que la vida se encargue
Demasiado triste
Solo me queda confiar
¡Qué bonito!
Me gusta amarte
Homenaje
Fragmentado
¿Te quedarías?
Mi forma de ser valiente
Desde que no estás
Lo logré
Sonriendo
Ojalá que mañana
Irse también es amar (se)
Avalancha de recuerdos
Es evidente
¿Y si esta noche…
Sosteniendo mi mano
Después del dolor
Valiente
La mejor de las victorias
Te admiro
Busqué en mi soledad
Sigo aquí
Restos de dolor
Decidí
Me aferro a mí
Pasa el tiempo y yo
De cualquier forma
Nervios de acero
Los restos de lo que fuimos
Libre
Precavido
Volver a levantarme
Ya no me rompo
Sobreviví a ti
No nos dijimos nada
Hoy lloré
Callado
Amores que se vuelven rutina
Valiente gigante
Pudimos
Crisis emocional
A ella le gusta que la quieran
Nuevas puertas
Volar sin miedo
Soy
Las lágrimas también se acaban
La Nochebuena ya se fue
Quisieron
Lo que has esperado
Por mí
Sé fuerte
Entenderás
Me embriagué tanto
Hoy te digo adiós
Perdónate
Hasta el final
Ella es así
¿Qué haces ahí?
Deja que las lágrimas salgan
De esas noches
Corazones distintos
Los que se quedan
Sacrificio
A veces no es
Me gustas así
Sin miedo a perder
Perdón
Todavía guardo
Conciliación
Déjalo ir
Cerrando ciclos
Sin camuflaje
Encontré la forma
La última entrega
En paz conmigo
Después de tantas caídas
Otra oportunidad
Lo que mereces
Indeleble
Ave fénix
Días raros
¿Para qué regresar?
Transición
Sin prisa y sin rencor
Ermitaño
Olvidarte es un caos
Corazón agotado
Sobrevivir
Agradecimientos
A quienes han amado con tanta fuerza,
que el alma les quedó hecha pedazos.
A quienes han sentido que se rompen por dentro
y aun así siguen escuchando el eco
de su propia esperanza.
Este libro es para los que lloran en silencio,
para los que, entre la tristeza y la fuerza,
siguen componiendo su propia sinfonía.
Porque un corazón roto también canta,
y a veces, sus notas más tristes…
son las más sinceras.
No sé en qué parte del camino estás,
pero sé lo que es no querer levantarse.
He estado ahí, con el alma hecha trizas
y el corazón lamentándose.
Y te lo digo porque lo viví:
se puede salir de ahí.
No de golpe, no sin lágrimas,
pero sí con valentía…
aunque al principio te duelan demasiado
los días.
Te vas a quebrar algunas veces más,
pero en cada grieta la luz entrará.
Aunque todo parezca vacío, aunque
no lo veas ahora, aunque le cueste
al reloj marcar los minutos, las horas.
No necesitas tener todas las respuestas,
solo necesitas una razón para seguir.
Y si hoy no la tienes,
mira lo que hay dentro de ti.
Levántate aunque sea lento,
cúrate aunque todavía duela,
escribe una nueva historia.
Brilla, aunque te hayas hecho sombra.
Yo me quería quedar
pero es mejor marcharse a tiempo. A veces siento ganas de llorar
y algunas noches discuto con mi
silencio.
No sé cuánto dure esto: a lo mejor un año
o diez inviernos, pero estoy en el proceso,
estoy sanando,
estoy en eso.
Pienso que lo mejor que te pudo pasar es que te alejaras
de mí, sí, puede que suene trágico, pero es así.
Me idealizaste tanto que por un momento sentí
que jamás podrías vivir sin mí.
Te lastimé de la manera más cruel y nunca pude ver
lo triste que estabas, creo que el ego me hizo una mala
jugada.
Te abandoné y siempre regresabas, pero hasta el
corazón más tranquilo y enamorado se cansa.
Y me arrepiento, pero ya no hay nada que se pueda
hacer, tus lágrimas serán mi karma, hoy me toca
perder.
A veces me es difícil levantarme, huir de mi catástrofe
como tantas veces lo hice, a veces me ganan
los días tristes.
Es que es tan difícil lidiar con la vida, tan difícil vivir
con el alma herida, con el corazón roto buscando
un poco de aire en el fondo
del lodo.
A veces mi espíritu se vuelve ausente
y me gustaría tener el corazón más valiente
pero las lágrimas tibias se hacen presente.
A veces, solo a veces, es bueno llorar
un poco,
es bueno desprenderse del dolor, renacer desde las sombras
y abrazarse con el perdón.
Para ser honesto,
creo que en este momento
las probabilidades de que el viento
sople a mi favor son muy escasas,
tengo bastante lastimada el alma
pero no pasa nada.
Soy de los que no se dejan caer
tan fácilmente,
de los que se encienden
cuando llega la oscuridad,
de los que se llevan bien
con la soledad.
Y ya lo he dicho antes,
estoy desordenado emocionalmente
y golpeado por la depresión,
pero siempre tengo en mi mente
lo resistente que
soy.
Debemos aceptar que la tristeza
muchas veces será parte de nuestros días,
que las decepciones nunca pasarán desapercibidas.
Debemos aceptar que en la vida
no todo es alegría
y que algunas personas
se convierten en heridas.
Debemos aceptar que quedarte
no siempre será la mejor alternativa
y que marcharse
no es sinónimo de cobardía.
Debemos aceptar que somos fuertes e irrepetibles
y que, aunque los días se vuelvan grises,
siempre encontraremos la salida.
Cuando a mí se me sale alguien del corazón
no hay nada que se pueda hacer,
no hay retórica que me haga
volver.
Yo no doy segundas oportunidades
aunque suene radical
pues quien no supo valorarte a la primera
a la segunda tampoco lo
hará.