Introducción
Día 1 Cuida tu cerebro
Día 2 Entrena tu cerebro
Día 3 Logra concentrarte
Día 4 Objetivos realistas
Día 5 Establece prioridades
Día 6 Organízate
Día 7 Afronta el estrés
Día 8 El poder del sueño
Día 9 Cuerpo y cerebro
Día 10 Cambia tu cerebro
Día 11 Desafíate a ti mismo
Día 12 Relajación
Día 13 Meditación consciente
Día 14 Sé creativo
Día 15 Rompe la rutina
Día 16 Fracaso y culpa
Día 17 Conoce tus fortalezas
Día 18 Confianza en ti mismo
Día 19 Tu cerebro social
Día 20 Interacciones inteligentes
Día 21 Ignora los grupos
Día 22 Medios de comunicación
Día 23 Pedir perdón
Día 24 Memoria colectiva
Día 25 Relaciones con los demás
Día 26 Adivina
Día 27 Respuestas automáticas
Día 28 Pensamiento consciente
Día 29 Significativo en apariencia
Día 30 Lo inesperado
Día 31 Sesgos
Día 32 Estimaciones con números
Día 33 Cálculo mental
Día 34 La culpa del comprador
Día 35 Amplía tu vocabulario
Día 36 Escritura creativa
Día 37 Amplía tu conocimiento
Día 38 Utiliza tu memoria
Día 39 Razonamiento inteligente
Día 40 Aprendizaje permanente
Soluciones
Bienvenido a Entrena tu cerebro: ejercita, recobra y mantén tu agilidad mental en 40 días. Leyendo solo un par de páginas al día, y haciendo los dos o más ejercicios de cada jornada, puedes transformar tus habilidades cerebrales en menos de un mes y medio.
Tú eres tu cerebro. Sin él, no puedes hacer nada. Es un microcosmos del universo, rebosante de potencial y a la espera de que lo aproveches al máximo. Por su papel fundamental en todos los aspectos de nuestro ser, ¿no deberíamos de cuidarlo?
En este programa diario te llevaré en un viaje a través de tu cerebro, utilizando pequeños y sencillos pasos que se basan en los últimos avances científicos para ayudarte a aprender a utilizar mejor tus capacidades innatas. Una comprensión más profunda de cómo funciona tu cerebro puede ayudarte en todos los aspectos de la vida, desde tomar mejores decisiones hasta pensar de forma más inteligente y rápida.
El libro se complementa con una serie de juegos cerebrales especialmente diseñados para que puedas poner en práctica de inmediato muchas de las técnicas que aquí se describen. Y, por supuesto, los cuarenta días que le dediques a este material no tienen por qué ser consecutivos: puedes repartirlos y acomodarlos según dispongas de tiempo. De hecho, algunas de las actividades podrían llevarte más de una sesión para completarlas.
Al final del libro encontrarás las soluciones completas de los ejercicios en caso de ser necesario.
Puedes mirarte al espejo y ver tu cuerpo; sabes con exactitud cómo te sientes cuando te mueves, así que tienes una buena idea de lo sano que estás a nivel físico. Pero ¿y tu cerebro? Es mucho más difícil evaluar el estado de tu cerebro, mas cuidarlo es tan importante como cuidar tu cuerpo.
Desafía con constancia tu mente para que siga aprendiendo, construyendo nuevas formas de pensar. El cerebro utiliza una gran cantidad de la energía del cuerpo, y lo que no se utiliza puede ser desechado por los procesos naturales de limpieza de tu cerebro.
Sin importar tu inteligencia, necesitas cuidar tu cerebro al menos tanto como tu cuerpo. Sin él, no puedes hacer nada.
Cuando eras pequeño, tu cerebro crecía con rapidez. Ganaba neuronas y conexiones entre ellas a un ritmo asombroso a medida que experimentabas el mundo que te rodeaba. En la pubertad, tu cerebro se limpiaba y desechaba un gran número de conexiones que se habían hecho pero que no se utilizaban mucho.
Tu cerebro alcanzó (o, si eres lo bastante joven, alcanzará) su máximo rendimiento a la mitad de la década de tus veinte años. Después de esta edad, es un viaje cuesta abajo, pero tú controlas la velocidad de ese viaje. Cuida tu cerebro y podrá ser un terreno bastante llano; de lo contrario, acelerarás hacia la vejez con capacidades mentales cada vez más reducidas.
Cuida tu cerebro:
Es fácil de decir y a veces difícil de hacer, pero solo tienes un cerebro, y nadie más que tú tiene el poder de cuidarlo.
Comienza tu programa de mejora cerebral con este desafiante reto que probablemente no hayas visto antes.
Para resolverlo, debes crear bloques rectangulares de 1×2 y 1×3 a lo largo de las líneas de la cuadrícula, de modo que cada número esté contenido exactamente en un bloque.
La mayoría de la gente tiene alguna rutina en su vida, pero ¿qué rutinas tienes tú? Toma nota de algunas partes de tu vida que realizas más o menos de la misma manera cada vez que las haces:




Ahora, piensa en cómo podrías variarlas de algún modo, ya sea cambiando una ruta, sustituyendo una comida favorita, yendo a una cafetería diferente, paseando por un lugar nuevo o vistiendo con un estilo alternativo. Sea lo que sea, anota brevemente lo que podrías hacer para refrescar tu rutina, a fin de que crees nuevas experiencias:




Si has escrito algunas ideas, incluso podrías plantearte poner en práctica una (¡o varias!) de ellas. Tu cerebro te lo agradecerá.
El entrenamiento cerebral es cualquier actividad que te estimule mentalmente de un modo que sea bueno para tu cerebro y que lo anime a construir nuevas conexiones que te hagan más inteligente. Incluye el concepto de “úsalo o piérdelo”, que significa que si no continúas desafiándote a ti mismo, perderás las habilidades mentales que tienes. También engloba la idea de que practicar una habilidad puede hacerte más inteligente en otras habilidades.
Es importante hacer un buen uso continuo de tu cerebro para conservar lo que tienes y desarrollar nuevas capacidades. No importa qué actividades elijas, cuanto más difieran de tu vida y experiencias cotidianas, más beneficios tendrán.
Tu cerebro no aprende bien cuando está aburrido o sin desafíos, así que un buen ejercicio de entrenamiento cerebral requerirá concentración. También ayuda que el ejercicio sea divertido, ya que puede ser difícil mantener la concentración cuando no estás disfrutando algo.
La mayoría de las actividades se vuelven más fáciles con la práctica, por lo que incluso los mejores ejercicios de entrenamiento cerebral pueden resultar menos beneficiosos con el tiempo. La variedad es siempre la clave, y una vez que sientas que ya no hay nada nuevo bajo el sol con una determinada actividad, es poco probable que obtengas el mismo beneficio mental. Por ejemplo, aunque tu primer sudoku sea de gran interés para tu cerebro, es poco probable que el milésimo te aporte el mismo beneficio, aunque sigas disfrutando al resolverlo.
Practicar ejercicios de entrenamiento cerebral te hará mejorar en esas actividades en particular, del mismo modo que practicar cualquier habilidad mejorará tus capacidades en esa área. Pero ¿esos mismos ejercicios de entrenamiento cerebral también te hacen mejorar en tareas no relacionadas o mejoran tu inteligencia general?
Recientes investigaciones sugieren que los ejercicios de entrenamiento cerebral repetitivos, como los de los juegos en línea, solo te llevarán hasta cierto punto. No hay pruebas contundentes de que estos juegos te hagan más inteligente en actividades completamente ajenas, a menos que tengas más de 50 años. Para los mayores de 50 años, se ha demostrado que este tipo de entrenamiento cerebral genera ganancias en otros aspectos de la vida. Queda por ver si esto se debe a los cambios cerebrales que se producen con la edad, o si tan solo se debe a que las personas mayores se enfrentan intrínsecamente a menos retos cerebrales en su vida cotidiana. Tiene lógica que la mejora del entrenamiento cerebral dependa del desafío mental diario.
Aunque los juegos sencillos de entrenamiento cerebral no sean la panacea para tu inteligencia general, un tipo de juego de entrenamiento cerebral que merece especial interés es el que trabaja la memoria. Hoy en día, guardamos nombres, números, direcciones, cumpleaños, listas de la compra y un montón de información más en los teléfonos (o, si no, en una agenda o calendario), y estamos acostumbrados a buscar cosas en Internet en lugar de tener que recordarlas. Esto significa que, una vez terminada la educación escolar, ya no hacemos mucho uso deliberado de nuestra memoria.
Se ha demostrado que las tareas de entrenamiento cerebral que trabajan tus habilidades de memoria pueden producir mejoras significativas en tareas de memoria relacionadas, aunque, como ocurre con el entrenamiento cerebral general, no esperarías ver ninguna ganancia en habilidades de memoria no relacionadas.
Este libro te ofrece una amplia gama de ejercicios para entrenar el cerebro, evitando así la naturaleza repetitiva de algunos juegos en línea.
Conviene que recuerdes en cada ejercicio que el objetivo no es que te sientas frustrado. Tu cerebro aprende mejor cuando está contento y relajado, así que si alguna de las prácticas empieza a estresarte, déjala y vuelve más tarde a ella.
También encontrarás soluciones a los ejercicios —cuando proceda— al final del libro, incorporadas por día y número de ejercicio. Si te atoras con algún enigma, siempre puedes echar un vistazo a la solución y ver cómo se conecta con la información que ya tenías.
Desafía tus habilidades con las palabras reordenando cada uno de los siguientes conjuntos de letras para formar tantas palabras como puedas. Cada palabra debe utilizar todas las letras.
Para cada uno de los dos cubos siguientes, ¿cuál de los cuatro patrones de formas podría recortarse y doblarse para formar ese cubo?
Eres mucho menos capaz cuando estás distraído o cuando no te concentras de forma adecuada en una tarea. Si aprendes a mantener la concentración, podrás completar las tareas con mayor rapidez y calidad. Incluso, en general, dedicar una pequeña cantidad de tiempo a prepararte para trabajar muchas veces puede ahorrarte un tiempo considerable.
Estar concentrado te hace más eficiente y, de igual modo, te da más tiempo para otros proyectos o incluso para relajarte. Esto conduce a una sensación de logro que, a su vez, ayuda a reducir los niveles de estrés. Esto crea una agradable sensación de satisfacción y un bucle virtuoso gracias al cual puedes hacer más cosas con mayor rapidez, y todo ello sin hacerlas menos bien.
Las distracciones vienen de todas partes. Pueden ser auditivas, como una conversación de fondo o el timbre de un teléfono, o visuales, como la notificación de un correo electrónico o la llegada de otra persona. También pueden ser físicas, como una corriente de aire frío en la cara, o incluso olfativas, como el aroma de la comida.
Puede que no sea posible evitar todas las distracciones potenciales, pero a menudo vale la pena intentar eliminar tantas como sea posible. No tengas miedo de pedirle a la gente que te deje en paz durante cierto tiempo. En la mayoría de las circunstancias, tampoco será grave que no estés disponible en tu teléfono o correo electrónico durante una hora, más o menos. Establece una forma alternativa para que la gente se ponga en contacto contigo en caso de una verdadera emergencia, si es necesario.
Para hacer las cosas, tienes que intentar centrarte en la tarea que tienes entre manos. Eliminar las distracciones probables es una parte importante de esto, pero también es necesario evitar las distracciones mentales, como pensar en otras tareas o preguntarse por algún asunto externo.
Hay muchos métodos diferentes diseñados para ayudarte a hacer las cosas, pero los puntos clave son:
Algunos juegos se resuelven concentrándote y buscando el siguiente movimiento de forma ordenada sin distraerte.
En esta actividad, el objetivo es sencillo. Coloca un “O” o una “X” en cada casilla sin hacer ninguna línea de cuatro o más símbolos iguales en ninguna dirección, incluida la diagonal.
Este juego es algo similar, pero ahora debes colocar un “0” o un “1” en cada casilla, de modo que no haya más de dos símbolos iguales uno junto a otro en cualquier fila o columna.
Observa que en estas dos plantillas no hay restricciones diagonales, solo las filas y las columnas.