El emprendedor

Prólogo

Con enorme orgullo y alegría tengo el gusto de presentar a ustedes este segundo libro de mi hermano Arturo, quien, en esta ocasión, nos comparte generosamente su amplia experiencia como emprendedor.

Este es un libro para el que quiere emprender una nueva aventura y también para aquellos que ya operan su propio negocio. A los primeros les dará las bases para un inicio exitoso y a los segundos les aportará ideas con el fin de ordenar su crecimiento y lograr una mayor dimensión.

El emprendedor nos lleva, uno a uno, por 10 pasos para que formes o hagas crecer tu empresa: desde cómo identificar una buena idea, cómo probarla, hasta cómo llevarla al mercado, pasando también por los tortuosos pero indispensables trámites, la estructura financiera de la empresa, la selección de las mejores personas, las estrategias de ventas y la consolidación y crecimiento de tu emprendimiento. Seguir estos pasos te será de gran utilidad en tu camino al éxito.

En su muy particular estilo —ameno, sencillo, pero no menos profundo y divertido—, Arturo nos comparte muy útiles y prácticos consejos para desarrollar nuevos emprendimientos.

Nos sugiere técnicas administrativas y de negocios; principalmente, nos enseña a conocer mejor la empresa y a identificar nuestras fortalezas y debilidades personales para triunfar.

El libro propone una serie de ejercicios que resultarán muy valiosos para que conozcas mejor tu producto, tu negocio y, en especial, que te conozcas mejor a ti mismo, gracias a lo cual podrás disfrutar de mayores logros y gozar de la vida a través de tu actividad cotidiana.

Quiero destacar dos temas que toca esta obra en diferentes capítulos: la responsabilidad social del emprendedor, quien, en los países de América Latina, es la principal fuente de generación de empleos y riqueza, así como la importancia de desarrollar tu actividad profesional con estricto e inflexible apego a los valores y a la honestidad, tanto económica como intelectual.

Como bien ha comentado Arturo en estas páginas y sus redes sociales, toma una vida crear una buena reputación y prestigio, pero se requiere solo un momento de actuar equivocadamente para perderlos.

Esta obra nos deja muy útiles enseñanzas prácticas para el desarrollo de un nuevo negocio, pero, más aún, nos comparte importantes lecciones sobre el actuar con pasión y apego a principios y valores, para lograr nuestros objetivos y tener una vida llena de satisfacción.

Deseo que esta nueva publicación editorial de Arturo alcance sus objetivos y motive a muchos a emprender para lograr un mayor bienestar en gran parte de la población latinoamericana.

Te felicito, Arturo, por esta valiosa aportación.

Alfredo Elias Ayub

Introducción

Déjame hacerte una oferta

El comienzo es la parte más importante del trabajo.

PLATÓN

Desde mi silla, donde claramente se podía percibir el miedo o la seguridad, la pasión o la apatía y la preparación o la improvisación de los emprendedores que tuve enfrente, me fue relativamente fácil tomar una de dos posibles decisiones: “¡Déjame hacerte una oferta!” o “¡Estoy fuera!”.

Aún recuerdo con mucha emoción todas esas veces que estuve sentado en el sillón del programa Shark Tank México junto a los otros tiburones, preguntándome qué cosas iban a presentarnos los emprendedores de ese día, cuál sería ese nuevo proyecto que me entusiasmaría tanto como para entrarle. Si habría alguna idea de negocio superinnovadora capaz de cambiar al mundo y de la cual yo sería testigo. Siempre tuve esa expectativa y sentí muchas veces la adrenalina que provoca lo desconocido. Participé en el programa con mucho cariño por dos razones principales: primera, porque sabía que era una excelente oportunidad de apoyar a nuevas generaciones de emprendedores y, segunda, porque podía hacer una de las cosas que más me gusta hacer en la vida: negociar.

—¿Cuánto vas a vender en lana este año y cuánto vas a ganar para que tu empresa valga 60 millones?

Recuerdo que esa fue una de las primeras preguntas que le hice a un emprendedor en la primera temporada. Se me quedó viendo con cara de que no entendía nada, su mirada era evasiva y entrelazaba ambas manos en una clara señal de nerviosismo. No obtuve respuesta, solo una mirada de incertidumbre. Entonces lo volví a cuestionar:

—Estás valuando tu empresa en 60 millones y tus utilidades serán de 3 millones en un año. O sea, tu valuación es 20 veces tus utilidades. Si tuvieras esas mismas utilidades cada año, yo recuperaría mi inversión en 20 años.

Tampoco me respondió, así que por esa y otras razones que tenían que ver con la falta de madurez de su producto, estuve fuera.

Desafortunadamente, he estado fuera muchas veces, más de las que me gustaría, tanto en Shark Tank como en el día a día. He escuchado cientos de ideas de negocio, las recibo todo el tiempo; en la calle cuando alguien me aborda para picharme su negocio, en un restaurante, en una cafetería, estando de vacaciones con mi familia. En fin…

Me encantaría que muchos más emprendedores tuvieran la oportunidad de echar adelante su idea y convertirla en un gran negocio, y esa es justamente la misión y el propósito de este libro sobre emprendimiento, así que ahí voy por segunda vez.

Siempre quise escribir un libro y, cuando finalmente lo hice, resultó ser uno de los proyectos más bonitos de mi vida. Aún recuerdo con mucho cariño cuando le compartí la noticia a mi familia. Nos encontrábamos platicando a la hora de la comida y de la nada se los solté.

—Pues, ahora sí, me voy a poner a escribir un libro.

Hubo un momento de silencio. De pronto, se miraron los unos a los otros, como tratando de asegurarse de que habían escuchado bien.

—¿De verdad? —me preguntó mi hija toda emocionada cuando se dio cuenta de que no era una broma.

—Sí, de verdad —le respondí.

Fue así como comenzó esa aventura llamada El negociador, un libro al que le puse todo mi cariño y que, afortunadamente, logró un gran impacto en la vida de otras personas. Nunca me esperé la maravillosa respuesta de tantos lectores, mucho menos llegar a publicar el libro número uno en ventas durante el año 2021 y parte del 2022 en México, y eso es algo que me llena de un profundo agradecimiento.

La verdad… ¡jamás me imaginé escribir dos! Y aquí me tienen nuevamente, compartiendo cosas que aprendo todos los días, lo cual es algo que siempre me ha apasionado. Y es que muchas veces, sin importar si se trata de una junta en Nueva York o una en mi oficina en Plaza Carso, pasan cosas muy padres e interesantes y dignas de compartir. Es entonces cuando me digo: “¡Caray! ¡Cómo no hay en estos momentos un auditorio lleno de chavos para que aprendan de esta experiencia!”.

Por eso mismo, cuando la editorial me propuso una continuación de El negociador, se me ocurrió hacer mejor un libro para aquellos que se han acercado a pedirme algún consejo respecto a cómo emprender, así como para todos aquellos emprendedores a los que les he tenido que decir: “¡Yo estoy fuera!”. Si te digo que son miles, créeme que no estoy exagerando. Y es que, lo sabemos, ahora prácticamente todo mundo quiere ser emprendedor. Parece que está muy de moda. Tan es así que México es el tercer país con más emprendimientos en el ecosistema emprendedor de América Latina, lo cual me da mucho gusto, porque estoy convencido de dos cosas: que los negocios, chiquitos o grandotes, son los que mantienen andando a un país, y que la creación de empleos es lo mejor que nos puede pasar a todos. Como dice el ingeniero Slim, la mejor forma de combatir la pobreza es con empleo; después el empleo y luego más empleo y, por supuesto, empleos dignos.

Saber que hay tanta gente con ganas de arrancar un negocio me motiva a querer ayudar en lo que pueda, porque si algo necesitamos en México y en el mundo es gente valiente que se atreva a perseguir un sueño.

Deseo, con mucha humildad, que a muchos les sirva este, mi segundo libro. Una práctica guía de 10 pasos la cual considero que puede ser de gran ayuda a todo emprendedor para arrancar o hacer crecer su emprendimiento.

Aquí encontrarán muy buenos consejos y anécdotas divertidas, pero también he querido ser realista y hablar con la verdad. Porque cuando hablamos de emprender, muchos soñamos en grande y no son pocos los que se sienten atraídos por el glamur de los frutos obtenidos de un buen negocio. La mayoría quiere imitar a Elon Musk, Jeff Bezos, Steve Jobs, Carlos Slim o al ídolo emprendedor del momento. Pero lo cierto es que emprender no es nada sencillo, y así como hay muchos éxitos también hay muchos, muchísimos fracasos.

Así que no esperes leer este libro y volverte el empresario más exitoso de la noche a la mañana. Eso no existe. Lo primero que debes entender es que el éxito no llega por obra de magia, no es algo milagroso, sino estratégico y que toma tiempo. Primero tienes que rompértela. Y si no traes ganas de darlo todo, mejor ni empieces, porque vas a tronar y la frustración puede ser enorme.

En mi experiencia, he encontrado diversos factores que determinan el éxito de un negocio. Uno de los más importantes es la pasión. Que sientas esa chispa encendida dentro de ti, incandescente, por el proyecto que estás emprendiendo, y que te impulse a mantenerte firme a tu propósito, porque el camino es difícil y prácticamente vas a ser tú contra el mundo y por ello debes creer en ti mismo. El emprendedor normalmente debe dejar mucho tiempo a su familia y amigos porque necesita chambearle durísimo. Entonces, tiene que estar enamorado de su idea, de su negocio, y sentirse apasionado por ello, porque en caso contrario no lo va a lograr.

Dice Jeff Bezos que uno no encuentra su pasión, la pasión lo encuentra a uno. Yo creo que la pasión es algo que traes por dentro y que sientes correr por tus venas. No tienes que ir a buscarla a ningún lado. ¡Es una vocación! Uno sabe si es emprendedor o no de la misma forma en que otros saben si son cantantes de ópera o futbolistas. Ser emprendedor es una pasión más y hay pasiones que se pueden convertir en tu emprendimiento.

Un emprendedor es ese loco al que al principio nadie le cree, al que nadie le hace caso. Así que no emprendas solo porque está “de moda”; no se trata de impresionar a los demás, sino de dejar una huella en tus clientes, en tu comunidad. El camino puede ser tan difícil que, si no te mata de emoción lo que vas a hacer, mejor no lo hagas. Imagínate despertar por la mañana y decir con mucho pesar: “Chin, tengo que irme a trabajar… en esto que yo mismo creé”.

Por el contrario, no hay nada más satisfactorio que dedicarte a lo que amas, y qué mejor que puedas vivir de ello sin importar de qué se trate. Al final, el sueño es distinto para cada uno de nosotros; y así como habrá quienes sueñen con ser influencers o diseñar la próxima aplicación que revolucione al mundo, habrá otros cuyo único anhelo sea poner un negocio propio y así poder darles la mejor educación a sus hijos.

Habrá, incluso, quienes quieran ser emprendedores dentro de la empresa para la que trabajan, y esto se vale, porque emprender no solo implica renunciar a todo y empezar de cero, sino también generar ideas novedosas en una empresa que ya existe, optimizar los procesos o buscar formas de llegar a nuevos mercados. No porque seas empleado quiere decir que ya no puedas ser emprendedor. Después de todo, un emprendedor es alguien que busca mejorar las cosas, ya sea generando soluciones a un problema que nadie ha resuelto o mejorando una solución que ya existe.

Entonces, el emprendedor es aquel que tiene un sueño y lo da todo por alcanzarlo. ¿Será difícil? Sin duda. Pero no dejes que el miedo te venza. Sé que suena trillado, pero es real; el temor puede paralizarte por completo o ser un gran motivador de la acción. Recuerda que no puede haber emprendimiento sin algún riesgo de por medio, nunca habrá un mejor momento para emprender que el ahora.

Me ha tocado conocer a emprendedores que me dicen: “Oye, Arturo, es que fíjate que yo necesito 5 millones de dólares para hacer realidad mi negocio”. Y yo lo que les pregunto es: “¿Para qué tanto?”. De verdad, no necesitas pedir un crédito millonario o capital de un gran inversionista para arrancar. Empieza con lo que tienes, con lo que está al alcance de tus manos, y, si eres disciplinado, tienes la pasión y la paciencia, te aseguro que irás creciendo poco a poco. No te aceleres ni te desesperes; ve a paso lento pero seguro.

También es importante que seas muy cuidadoso al momento de evaluar tu progreso, no te compares con nadie más. Ten en cuenta que nadie presume sus fracasos, únicamente se habla de los triunfos. Entonces, si te vas a comparar, que sea únicamente con la versión de ti mismo que fuiste ayer. También hay que saber que puedes creer que tienes una gran idea, pero que no lo es para los demás, y debes tener la humildad y la sensibilidad para saber cuándo cambiar de idea. Así que ¡aguas!.

Para mí es todo un orgullo y un verdadero honor emprender esta nueva aventura contigo. Si te sirve un consejo, si te inspira una página, una frase o tan solo una palabra, y si eso te hace un mejor emprendedor y sobre todo una mejor persona, este libro ya cumplió su cometido.

Paso 1

Todo empieza
con una idea