Prefacio
La suerte, buena o mala, es el juego
invisible de la mente sobre los asuntos, el efecto
de las aptitudes mentales y los hábitos que no están
a la vista, pero que funcionan y producen
los debidos resultados.
James Vila Blake, Essays
Tu vida está a punto de cambiar.
Estás a punto de hacer un gran cambio de conciencia; tan grande como la primera vez que aprendiste a hablar y a comprender el lenguaje. Este cambio hará muchas cosas posibles para ti que estaban fuera de tu alcance hasta ahora.
El término radical proviene de la palabra latina para “raíz” o “centro”. Hacer un cambio radical significa cambiar algo desde el más profundo centro de tu ser. Ese nivel de cambio es lo que este libro hace posible para ti en estos momentos.
Es probable que falte una pieza crucial de tu planteamiento para crear lo que quieres en tu vida. A mí me faltaba, al igual que a muchas de las personas con las que he trabajado. Así que si es tu caso, no estás solo. Una cantidad innumerable de personas inteligentes y trabajadoras se está perdiendo un camino extraordinario hacia una riqueza abundante y una vida armoniosa, simplemente porque no miraron en el lugar indicado. Quiero que mires atentamente en ese lugar indicado conmigo: concentra todo tu poder de atención en ello durante un momento y tendrás un tesoro al que podrás recurrir el resto de tu vida.
A los científicos les llevó mucho tiempo descubrir que las mareas de los océanos suben y bajan de acuerdo con una fuerza invisible a 384 000 kilómetros de distancia. Si eres como yo, probablemente te costó un rato descubrir un gran misterio similar sobre tu propia vida: Los resultados visibles que experimentas están creados por fuerzas invisibles en tu interior.
Yo divisé el poder de este misterioso principio unas cuantas veces de niño, pero hasta mis veinte años no descubrí cómo funcionaba en realidad y cómo aplicarlo a mi propia vida.
A William James, el padre de la psicología estadounidense, se le atribuye la frase que dice: “El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede modificar su vida si modifica las actitudes mentales”.
Comencemos “alterando nuestras actitudes mentales” sobre lo que hace falta para crecer mental, emocional, física y económicamente. Crear éxito en todas las áreas de tu vida consiste en parte en tener buenas ideas y trabajar con esmero para ponerlas en práctica. Sin embargo, las buenas ideas y la perseverancia no suelen ser suficientes para alcanzar tus objetivos. De hecho, a veces ni siquiera son la parte más importante para crear éxito. Hay un factor decisivo —una de esas fuerzas invisibles— que a menudo se pasa por alto, y mi intención con este libro es mostrarte qué es y qué puedes hacer al respecto.
¿En qué consiste este factor decisivo e ignorado? Es la suerte. Sí, eso es, S-U-E-R-T-E. La mayoría de nosotros probablemente ni siquiera pensamos en ella, porque no nos damos cuenta de que la suerte puede cambiarse. Creemos que viene de afuera y se nos otorga al azar; si tienes suerte, la tienes, y si no, no. Estamos equivocados. Aunque siempre habrá un componente aleatorio (tanto bueno como malo), una gran parte de tu suerte sí puede cambiarse, y rápidamente, con un poco de atención consciente de tu parte.
Igual que hay normas para mejorar tu salud —dormir suficiente, comer bien, mantenerse hidratado, hacer ejercicio con frecuencia— hay pautas específicas para mejorar tu suerte. Estas pautas, a las que llamamos los secretos de la suerte consciente, se exponen en las siguientes páginas, y si las sigues, tendrás más suerte. De hecho, es más fácil tener más suerte de lo que es trabajar más duro.
Otra forma de ver nuestra capacidad para crear suerte viene de la doctora Tina Seelig, profesora de la Universidad de Stanford, en el Departamento de Ciencias e Ingeniería de Gestión, que dice que la clave es “comprender que la suerte muy pocas veces es como la caída de un rayo, aislada y drástica, sino como un viento que sopla constantemente […] Tienes que construir una vela, a partir de conductas diminutas, para atrapar [los vientos de la suerte]”. Más de un siglo antes, al poeta indio Rabindranath Tagore se le atribuye una frase prácticamente igual: “Los vientos del espíritu siempre están soplando, pero es uno mismo el que debe izar sus velas”.
En este libro, mi coautora, Carol, y yo te mostraremos, con el suficiente detalle para que lo domines por ti mismo, cómo cambiar intencionalmente tu fortuna.
Si esta posibilidad te genera escepticismo, estás en buena compañía. La primera vez que desperté a estas posibilidades yo también era escéptico, pero eso ya pasó. Un motivo es que he utilizado los secretos de la suerte consciente que estamos a punto de compartir contigo para crear bastante buena suerte para mí. Lo que es más importante, he trabajado con miles de personas de todo el mundo, les he ayudado a poner en práctica estrategias para crear éxito en cualquier situación imaginable y he visto cómo el aprender estos secretos ha cambiado la ecuación para ellas a un nivel fundamental. Vas a leer una serie de historias a lo largo de todo el libro que ayudan a ejemplificar esta dinámica.
Sin embargo, sin importar cuántas historias leas o escuches, todo lo que importa al final es que tú cambies tu propia suerte. Eso es lo que Carol, tú y yo estamos a punto de lograr con este libro. Si ese es tu deseo sincero, trabajemos juntos para crear algunos milagros genuinos y perceptibles en tu vida.
LOS SECRETOS DE LA SUERTE CONSCIENTE
En este libro encontrarás ocho secretos que te permitirán cambiar tu suerte de forma consciente; en concreto, para lograr que la suerte se afiance firmemente en la raíz de tu ser. Es posible que aún no sepas que puedes recrearte a ti mismo como una persona muy afortunada, pero en estas páginas te daremos técnicas precisas para hacer justo eso.
Los primeros cuatro secretos te permiten hacer cambios en el centro de tu ser, creando una base firme para cultivar la suerte consciente. Los cuatro secretos siguientes son prácticas diarias que se construyen sobre esa base, convirtiendo esos cambios centrales en hábitos que mejoran la suerte.
El primer secreto de la suerte consciente exige que te comprometas honestamente a cambiar intencionalmente tu suerte y crear abundancia en tu vida.
Comprometerse es esencial. Eso te permite entrar en el juego a partes iguales y captar por completo los poderosos principios que aparecen en el libro. Sin un compromiso, estarás sentado en la banca viendo a los demás jugar. En juegos como el futbol puede ser divertido estar sentado en las gradas y animar a los demás. En la creación de la suerte no es ahí donde está la diversión. En este caso, la diversión está en jugar plenamente, con las entrañas y el corazón en el juego en todo momento.
Si te basas en este compromiso y este nuevo punto de vista, usarás el segundo secreto de la suerte consciente para restablecer la buena suerte natural con la que naciste. Tú, como todo el mundo en la Tierra, naciste con una gran capacidad para la buena suerte. Después, como todos nosotros, caíste bajo el hechizo de las creencias de tu familia, sus sentimientos y necesidades. Después, es probable que cayeras bajo el hechizo de la creencia colectiva de la sociedad de que la suerte es un factor fijo y externo. Con la exposición constante a estas creencias de la familia y la sociedad, comenzaste a pensar de la misma forma que ellos, a creer lo que ellos creen, a actuar de la forma que actúan. Esto es simplemente natural, no tienes que castigarte por caer bajo el hechizo de la vieja programación.
Todo lo que necesitas es reconocer que tu capacidad para atraer la buena suerte está influida por tu vieja programación, venga de donde venga. En cuanto lo hagas, estarás libre para instalar una programación nueva y reclamar tu propia buena suerte natural.
Restaurar tu don o buena suerte natural abre la puerta al tercer secreto de la suerte consciente: aprender a darle la vuelta a cualquier sentimiento de vergüenza que tengas para convertirlo en un campo que atraiga la suerte. La mayoría de nosotros tiene una sensación interna de vergüenza que se nos infundió de niños. La vergüenza es un poderoso campo de fuerzas que influye en lo que te ocurre en la vida. Todos necesitamos darnos cuenta de que este campo de fuerzas puede transformarse y dedicarse a un nuevo propósito. Si sigues los pasos establecidos en el tercer secreto de la suerte consciente para hacer un sutil ajuste interno, podrás sentir cómo desaparece la vergüenza de tu cuerpo cuando lo pones a trabajar para atraer la abundancia y la suerte.
El cuarto secreto de la suerte consciente revela cómo influyen tus objetivos en tu suerte. Tener objetivos que comprometan todo tu corazón y tu espíritu y que, cuando se logren, te sirvan tanto a ti como a los demás, da a la suerte buenos motivos para visitarte. En el capítulo 4 aprenderás a establecer objetivos dignos de la suerte que atraigan el apoyo de los demás, lleven a mayores éxitos… y que también son mucho más divertidos de lograr.
Con estos cambios centrales fundamentales, estás listo para aprender los cuatro secretos para la vida cotidiana, que son prácticas que haces cada día: emprender acciones audaces, estar atento a las influencias que dejas entrar en tu vida, permanecer fiel a ti mismo y a tu guía interior y cultivar la gratitud y el aprecio auténticos. Estos secretos para la vida cotidiana son bastante sencillos y funcionan espectacularmente bien cuando los practicas con esmero, día tras día, para que se acaben convirtiendo en algo habitual y perpetuo.
REVISIÓN DEL PROGRESO
Hagamos una pausa para ver dónde nos encontramos.
¿Lo que leíste hasta ahora te pica la curiosidad? ¿Te inspira aunque sea un poquito? ¿Estás listo para comprometerte seriamente para cambiar tu suerte? Sé honesto. Si respondiste “no” a alguna de estas preguntas, probablemente no seas un buen candidato para este libro en estos momentos. Eso no significa que haya algo mal contigo o con nuestro planteamiento, solo que no encajan bien ahora mismo. Despidámonos como amigos deseándonos lo mejor.
Si sigues con nosotros, estás en el camino para dar el paso que transformará tu vida y cambiará tu suerte. Es un gran paso, así que puede que quieras despejar tus “cubiertas” mentales y respirar profundamente mientras te preparas para sumergirte. Y quizá incluso quieras armarte con una taza de té u otro refuerzo nutritivo.
¿Preparado? Allá vamos.
Introducción
Solía pensar que la suerte era suerte y nada más que suerte:
daba igual cómo, cuándo, dónde o por qué se vierte;
pero hace muchos años cambié de opinión,
y ahora digo con empeño magnífico
que, igual que cualquier otro juego, la suerte es algo científico.
Eugene Field, “How Salty Win Out”,
de The Poems of Eugene Field
Soy una de las personas más afortunadas que he conocido nunca. Pero no siempre fue así. Hubo una época en la que mi suerte no era nada buena en absoluto. Después tomé la decisión consciente de ser afortunado; la misma decisión que te invitaré a que tomes dentro de poco. Desde el momento en el que tomé esa decisión, mi vida dio un giro a mejor y, en su mayor parte, no ha dejado de ir a mejor desde entonces. Por eso quiero que lo experimentes.
Si ser la persona más afortunada que puedas ser te llama la atención, este es el primer concepto importante que debes retener:
La manera más sencilla de crear abundancia en todos los niveles es cambiando tu suerte. El saber que puedes cambiar tu suerte conscientemente es uno de los activos más valiosos de los que dispones.
La gente exitosa suele tener una suerte poco común. Mientras escribía este libro pregunté a mucha gente con vida acomodada si era afortunada. Sus respuestas iban de “¡puedes apostarlo!” a “¡claro que sí!”. Ni una sola dijo “no”.
Por tanto, ten en cuenta la noción radical de que la forma más sencilla de invitar mayor riqueza y armonía a tu vida es volverte más afortunado. Incluso aunque ya lo seas, puedes volverte mucho más con una intención de crear conscientemente más buena suerte. Usaremos un proceso específico para lograr el objetivo de volverte más afortunado. He perfeccionado el proceso con muchas personas durante los últimos cuarenta años. Hace auténticas maravillas. Sin embargo, no tienes que creer en mi palabra. Cuando recorras este proceso, sentirás que tu suerte cambiará en tu cuerpo y tu espíritu al mismo tiempo. Entonces, comenzarás a ver resultados externos que confirmarán el poder de dichos cambios internos. No tendrás ninguna duda sobre si funciona en tu caso o no.
TENER SUERTE NO ES UNA CUESTIÓN DE AZAR
Si estás convencido de que la suerte siempre es cuestión de azar, lo único que puedo decir es “¡buena suerte!”. Pero… si tienes la mente abierta, puedes obrar un auténtico milagro en tu vida.
¿Considerarías otra forma de ver la suerte?
¿Aceptarías la idea de que la suerte puede ser una cuestión de decisión consciente?
Si la respuesta es positiva, estás en el camino para obtener grandes logros. Sé que mucha gente ha usado mis técnicas para cambiar su suerte en el casino o en la mesa de cartas, y me parece bien. Pero lo que realmente me interesa es algo mucho más grande de todo lo que puedas ganar en un casino o en un juego de cartas. Me interesa ayudarte a cambiar tu suerte en la vida en general, donde los premios son el amor, el dinero y el auténtico éxito.
Poder lograr esto de lo que estoy hablando puede parecer difícil de creer. Es perfectamente natural sentirse así. De hecho, prefiero que tengas algunas dudas de lo que te estoy contando hasta que hayas tenido alguna experiencia real al respecto. De momento, todo lo que pido es que tengas en cuenta que hasta podría ser cierto. Luego, decide por ti mismo cuando veas que las pruebas empiezan a llegar.
CÓMO LO DESCUBRÍ
La gente que cree que tiene mala suerte crea
mala suerte… Aquellos que creen que son muy
afortunados, que el mundo es un lugar generoso
lleno de gente digna de confianza, viven
exactamente en ese tipo de mundo.
Chris Prentiss,
La cura para el alcoholismo y las adicciones
Puede que algunas personas nacieran con suerte, pero yo no fui una de ellas. Crecí en una casita en un barrio de clase media-baja en Florida. Mi madre tenía un hijo de siete años y estaba embarazada de mí cuando mi padre murió repentinamente a los treinta y dos años, dejándola con 300 dólares y un Buick que no había acabado de pagar. La gran bendición de mi infancia fue que mis abuelos vivían en la misma calle. Durante la confusión que reinó en los primeros años de mi vida, mientras mi madre trataba de volver a poner los pies en la tierra, pasaba la mayor parte del tiempo con mis abuelos. En mi familia había mucho amor, pero muy poco dinero, y casi todos vivían prácticamente al día.
Un día sucedió algo mágico: un acontecimiento que me enseñó cómo funcionaba la suerte en realidad. Nunca he olvidado ese momento, y en cuanto me convertí en psicólogo clínico lo utilicé a menudo para ayudar a la gente con sus problemas. Esto es lo que ocurrió: cuando tenía catorce años fui a una función vespertina de cine con mi amigo Danny. Por no sé qué motivo, en el cine estaban haciendo un sorteo antes de la película. A todos nos habían invitado a escribir nuestro nombre en la parte de atrás del boleto si queríamos tener la oportunidad de ganar un reloj nuevo.
Momentos antes de que sacaran el boleto ganador, Danny se reclinó hacia mí y me dijo:
—Atento… ¡Voy a ganar!
Entonces, el gerente del cine metió la mano dentro del bol de palomitas que contenía cientos de nombres. ¡Miró el boleto que tenía en la mano y dijo el nombre de Danny! Me quedé alucinado. Después, le pregunté a mi amigo cómo lo sabía. Me contestó que tenía suerte. Me dijo que había ganado casi todas las veces que había una lotería o algo que requiriera suerte. Le pregunté si había nacido así y él se rio.
—No —respondió—. Me di cuenta de que algunas personas tienen suerte y otras no, así que cambié mi forma de pensar un día y decidí ser afortunado.
Hoy en día a eso lo llamamos “actitud”, y según las investigaciones de la psicología positiva, es un gran determinante para la suerte. Hay estudios que han demostrado que la gente que se considera afortunada tiene mucha más probabilidad de tener buena suerte en su vida.
Danny añadió con toda naturalidad:
—Es mucho más fácil cambiar de forma de pensar y tener suerte de lo que es seguir teniendo mala suerte.
Cuando oí eso, pensé: “Si él puede tener suerte, yo también”. Danny era un buen chico, pero no era especial ni diferente. Me di cuenta de que yo también tenía el poder de cambiar de forma de pensar para atraer a la suerte.
Entonces tuve una idea: la gente de mi familia no se consideraba afortunada, y por eso no lo era. Se veían a sí mismos como personas trabajadoras que simplemente salían adelante, así que eso es lo que hacían: solo salir adelante. No tenía nada de malo ser una persona trabajadora que salía adelante, pero yo quería más para mi vida. Había nacido de una manera —en una situación de mala suerte, en la que mi padre murió y mi mamá entró en un precipicio—, pero no había ninguna ley que dijera que no podía reinventarme. Según mi punto de vista, al universo le daba igual si yo tenía suerte o no. Solo era una casualidad que las circunstancias hubieran sido las que fueron para mis padres. Aunque la mala suerte y la desgracia había sido el ambiente predominante a mi alrededor mientras crecía, no había ninguna exigencia universal para que tuviera que conservar la actitud en la que nací.
De camino a casa después de la película, decidí replantearme a mí mismo como una persona afortunada. Simplemente decidí tener suerte, ser el chico que ganó el reloj en lugar del que estaba sentado al lado del que ganó el reloj. Antes de ese momento, me encontraba en un lugar al que no visitaba la suerte. Después de ese momento, me encontré donde la suerte venía a celebrar. Comencé una racha de buena suerte que sigue activa hasta el día de hoy.
LA RECOMPENSA INMEDIATA
Ahora, presta atención a la recompensa. La semana después de mi epifanía en el cine, estaba en la tienda de revistas local, matando el tiempo hasta que empezara una película de Tarzán en el mismo cine. El dueño de la tienda de revistas, Ned, era un gran coleccionista de monedas, y su tienda tenía una sección para coleccionistas de monedas raras. Yo acababa de empezar con ese hobby y me tenía fascinado. Vi a Ned hablar con un anciano en la sección de monedas, pero no les presté más atención.
Un rato después, salí de la tienda para entrar al cine. Cuando salía por la puerta, vi un maletín que se veía muy caro en la acera, junto a un parquímetro. Eché un vistazo a ambos lados de la calle para ver quién podía haberlo dejado, pero no había nadie a la vista. Tomé el maletín y volví a entrar en la tienda de revistas. Le pregunté a Ned si sabía de quién podía ser. A Ned se le abrieron los ojos como platos y prácticamente se abalanzó sobre él. Resultó que pertenecía al anciano que había visto en la tienda hacía escasos minutos. Ned dijo que ese hombre era un famoso vendedor de monedas, y que en el maletín había monedas de las que había estado hablando con él. Al parecer, cuando se fue de la tienda, había dejado el maletín en el suelo para introducir monedas en el parquímetro. Luego, sin darse cuenta, se alejó sin él.
Ned salió corriendo y vio que el carro del hombre seguía estacionado, por lo que me pidió que fuera a la esquina, hasta el restaurante local, para ver si por casualidad había ido allí a comer. Pero mi película estaba a punto de empezar, así que me disculpé y me dirigí al cine.
Después, me enteré de que había ocurrido todo un drama mientras yo veía a Tarzán, a Jane y a Chita. El vendedor de monedas estaba en el restaurante cuando se dio cuenta de que le faltaba su maletín. Pensó que alguien allí se lo había robado, y se desencadenó el escándalo. El hombre llamó a la policía e incluso hizo que cerraran las puertas del restaurante porque pensó que alguien se lo había robado mientras él comía. Cuando la búsqueda en el restaurante resultó infructuosa, desanduvo sus pasos hasta la tienda de Ned. Más tarde, el dueño de la tienda me contó que el caballero parecía estar casi al borde de un ataque al corazón. Ned lo reunió con su maletín, ¡que al parecer contenía monedas raras y sellos por un valor de varios cientos de miles de dólares! Ned le dijo que yo había llevado el maletín, y me contó que el caballero se puso a llorar de agradecimiento y quería darme una recompensa.
Entonces organizaron otra búsqueda: ¡la mía! Ned se había olvidado de que solo estaba a una cuadra de distancia en el cine. En cuanto la película terminó, me volví a meter en la tienda, totalmente ignorante de mi nuevo estatus de héroe. Ned me vio nada más pasar por la puerta y vino corriendo hacia mí.
“¿Dónde estabas? —preguntó—. Te hemos buscado por todas partes”. Y me explicó lo que había ocurrido.
Sin embargo, para ese entonces el coleccionista de monedas ya se había ido de regreso a su hogar cerca de Tampa, a unas pocas horas de distancia. Al día siguiente incluso me gané un pequeño titular en el periódico local. Mi virtud fue alabada en el artículo por haber devuelto el maletín en lugar de quedármelo. Unos días después llegó un regalo para mí, por medio de Ned en la tienda. Era una colección de monedas por valor de varios cientos de dólares, probablemente varios miles en el dinero actual. Definitivamente, era más dinero del que había visto en mi vida.
No pude evitar darme cuenta de que todo esto ocurrió poco después de que había cambiado mi suerte al cambiar mi forma de pensar. Claro que podía haber sido una coincidencia, pero nunca me había pasado algo parecido hasta entonces, y fue el punto de inflexión clarísimo en mi experiencia de tener suerte. Más adelante comprendí que también me había tropezado con alguno de los otros secretos de la suerte consciente, de los cuales aprenderás tú mismo enseguida.
La experiencia en la tienda de monedas fue solamente la primera en toda una vida de golpes de suerte. Estos son un par más:
Cuando era estudiante de posgrado en Stanford a principios de los años setenta, me empecé a interesar por ayudar a los niños a eliminar la ansiedad por los exámenes. Creé un pequeño plan de ejercicios de relajación y visualizaciones guiadas para ayudarles a mantenerse relajados y concentrados durante los exámenes. Un día tuve un encuentro fortuito con un psicólogo llamado Jim que trabajaba en una oficina cercana en Stanford. Nos pusimos a charlar y nos contamos en qué estábamos trabajando. En esa conversación le describí un libro que quería escribir: una recopilación de los ejercicios para reducir la ansiedad que mejor funcionaban. Le dije que estaba pensando autopublicarlo para venderlo a maestros de escuelas primarias. Me dijo que él tenía una idea mejor.
Jim me contó que se dedicaba a descubrir nuevos talentos para una editorial, Prentice Hall, y que si yo escribía una propuesta se la enseñaría. Volví corriendo a mi oficina y le pregunté a la secretaria del departamento si podía usar su IBM Selectric fuera del horario laboral. Esta máquina era entonces el Rolls-Royce de las máquinas de escribir, porque tenía un dispositivo único para corregir errores. Me dijo que sí y me senté ahí desde el momento en el que ella se levantó de la silla a las cinco de la tarde. Me quedé despierto toda la noche escribiendo la propuesta y tres semanas después tenía un contrato de una importante editorial para un libro que titulé The Centering Book. Me dieron un adelanto de 800 dólares por él, lo que no era especialmente generoso, pero se sintió como una fortuna en mi vida de estudiante que se alimentaba de pasta instantánea. Cuando se publicó el libro en 1975, mi suerte me volvió a servir, aunque de una forma bastante poco común.
Había incluido en el libro algunos ejercicios de estiramientos sencillos para niños que había adaptado de un antiguo libro de yoga. No había nada religioso en los ejercicios, pero cuando se publicó mi libro, muchos grupos fundamentalistas ultraderechistas lo destrozaron y trataron de que se prohibiera. Reclamaban que el yoga era un culto hindú que, de alguna manera, suponía una amenaza para los niños. Me acusaban de tratar de meter el misticismo oriental a las escuelas, acusación que me dejó atónito, ya que todo lo que estaba tratando de hacer era ayudar a los niños a relajarse y concentrarse en el salón de clases. Otro grupo derechista me puso en una lista llamada algo así como “Los 250 pensadores más peligrosos de la historia estadounidense”. En la lista había mucha gente a la que yo admiraba muchísimo; me halagaba estar en compañía de todos ellos. ¡Recuerdo que John Dewey estaba en la lista, al igual que Margaret Sanger, Thomas Edison y Thomas Jefferson! Un grupo en Indiana se subió al tren y quemó The Centering Book junto con otros libros sobre educación como el clásico de George Leonard, Educación y éxtasis.
Si hay algún escritor leyendo esta historia, le digo lo siguiente: ¡Haz lo que puedas para que los grupos extremistas prohíban tu libro! De ser posible, di al menos una cosa en él que incluso pudiera hacer que lo quemen. Yo puedo dar fe de que el valor publicitario de que tu libro se queme es inmenso. The Centering Book, del cual el editor pensó que se podrían vender 10 000 copias al año (¡y de ahí los escasos 800 dólares de adelanto!), despegó como un cohete después de que fuera prohibido y quemado. Vendió 60 000 copias en su primer año, una cifra increíblemente elevada para tratarse de un libro sobre educación, y siguió vendiéndose sin interrupción durante los siguientes 20 años.
Prentice Hall al final publicó media docena de mis libros de la serie Centering, pero mi mejor golpe de suerte aún estaba por llegar. The Centering Book hizo que conociera a Katie, mi ahora esposa desde hace ya casi 40 años. Katie era una terapeuta de danza y movimiento y había comprado el libro para usarlo en sus clases. Muchos años después de que comprara el libro, vio un póster anunciando una charla que iba a dar yo en las cercanías. ¡Fue la primera persona en inscribirse! En ese acto, nuestros ojos se cruzaron en medio de un mar de gente, y acabaron en una franca conversación de menos de un minuto, que resultó en una cita para comer y toda una vida juntos. Solo por eso me considero el hombre más afortunado de la Tierra.

En mi trabajo como psicólogo clínico y orientador, me basaba a menudo en las historias del reloj de Danny y la del coleccionista de monedas para demostrarle a la gente cómo podía cambiar su suerte conscientemente. Conforme fui ayudando cada vez a más gente a cambiar su suerte, pude perfeccionar más los conceptos basándome en sus experiencias.
A partir de ellas, acabé creyendo que ocho secretos principales tienen la llave para ayudar a otras personas a cambiar su suerte rápidamente. Voy a compartir esos secretos de la suerte consciente contigo, como si estuvieras sentado frente a mí en mi oficina. Si dejas que estos secretos calen hondo, verás cambios notables en tu suerte y en tu vida.
Vamos a comenzar ahora mismo. Si estás listo y dispuesto, ve al primer secreto de la suerte consciente en la segunda parte y comienza el proceso de cambiar tu suerte para mejor.
Segunda parte