EL FUTURO ES FALSO
Este libro, Falso, se terminó de escribir en abril de 2018 y fue editado para publicarse en el otoño de ese mismo año.
El 28 de mayo de 2018 pasé frente a un puesto de periódicos y vi las hileras de revistas que gritaban: “¡Mírame!”, “¡Tómame!”, “¡Cómprame!”, “¡Léeme!”
Evidentemente, las revistas con mujeres guapas y automóviles veloces en la portada fueron las que más me gritaron, pero la que me sujetó del cuello y me dijo Tienes que leerme, fue una portada más bien sosa de la revista Time cuyo encabezado gritaba:
Cómo mi generación destruyó Estados Unidos
Ese artículo y el impacto que tuvo en mí retrasaron la publicación de mi libro.
¿Alguna vez has trabajado en un rompecabezas gigante de 1,000 piezas? ¿Alguna vez has pasado horas, a veces días o semanas buscando poco a poco entre las 1,000 piezas hasta encontrar finalmente la que buscas, la que completa el rompecabezas?
Ese artículo de Time fue la última de las 1,000 piezas de mi rompecabezas, un rompecabezas que formaría una imagen del pasado, del presente y del futuro. Falso necesitaba incluir el artículo de la revista Time, y eso significaba que tendría que reescribir mi libro.
El artículo publicado el 28 de mayo de 2018 en la revista Time fue escrito por Steven Brill y aborda el tema de las élites académicas a las que, de hecho, también pertenece. Brill estudió en Deerfield Academy, una escuela preparatoria privada de Massachusetts, y luego se graduó de la Escuela de Derecho de Yale, de la Universidad del mismo nombre.
Esta es una cita del artículo de Steven Brill:
Cuando mi generación de individuos con grandes logros [baby boomers] se graduó de las universidades de élite e ingresó al ámbito profesional, en muchos casos sus éxitos personales tuvieron serias consecuencias sociales.
Traducción: Las élites se volvieron codiciosas y empezaron a cuidar de sí mismas a expensas de otros.
Estos individuos dieron paso a una economía construida sobre tratos que, en lugar de crear nuevos activos, sólo les daba movimiento a los viejos.
Traducción: Las élites se enfocaron en volverse ricas en lugar de generar nuevos negocios, nuevos productos y más empleos, y de reconstruir la economía de Estados Unidos.
Crearon instrumentos financieros exóticos y riesgosos como los derivados y los seguros de impago de deuda (credit default swaps) que produjeron una euforia de ganancias inmediatas, pero que también separaron a quienes corrieron el riesgo de quienes pagarían las consecuencias.
Traducción: Los miembros de las élites inventaron activos falsos que les permitieron, a ellos y a sus amigos, volverse ricos, pero que fastidiaron económicamente a todos los demás. Cuando estos individuos fracasaron, recibieron bonos económicos, lo que significa que mamá, papá y los niños tuvieron que pagar por los errores de las élites a través de la inflación y del incremento en los impuestos.
El artículo de Brill fue la última pieza de mi rompecabezas. La primera fue mi lectura de Grunch of Giants, libro publicado en 1983.
El autor del libro es el doctor R. Buckminster Fuller, mejor conocido por haber sido futurista e inventor del domo geodésico. La palabra Grunches el acrónimo de Gross Universal Cash Heist.

En 1967 viajé de aventón de la Ciudad de Nueva York a Montreal para visitar la Feria Mundial 67: El hombre y su mundo. Al igual que sucedió con las anteriores, esta feria la promovieron como “La feria mundial del futuro” en Canadá. El pabellón de Estados Unidos en la feria era un domo geodésico del doctor Fuller.

Aunque no conocí en persona al doctor Fuller en Montreal, tuve la suerte de estudiar con él en varias ocasiones entre 1981 y 1983. En esta fotografía nos puedes ver en un evento llamado “El futuro de los negocios”, un seminario de toda una semana que se llevó a cabo en 1981 en Kirkwood, California, cerca de Lake Tahoe. Cada uno de los eventos que viví con Fuller fueron transformativos y enriquecieron mi vida.
El cantante John Denver lo llamó “el abuelo del futuro” en “What One Man Can Do”, la canción que le compuso especialmente a este gran hombre.
El doctor Fuller falleció el 1 de julio de 1983, aproximadamente tres semanas después de la última vez que estudié con él. Recuerdo que conseguí de inmediato una copia de su libro Grunch of Giants y la leí. Fuller decía muchas de las cosas que mi padre rico nos había enseñado a su hijo y a mí. En Grunch, Fuller narra la forma en que los ultrarricos “despojan” al mundo. Ese libro fue la primera de las 1 000 piezas de mi nuevo rompecabezas.
Entre 1983 y 2018 estudié, leí, asistí a seminarios, escuché y aprendí de todas las personas que me pareció que podrían tener más piezas del rompecabezas del Grunch.
En “Maestros falsos”, la segunda parte de este libro, incluí una lista de algunos de los verdaderos maestros a los que conocí, a quienes leí y con quienes estudié: maestros legítimos que tenían piezas del rompecabezas.
El 28 de mayo de 2018, 35 años después de leer Grunch por primera vez, me encontré con el artículo de Brill en la revista Time, o sea, con la última de las 1 000 piezas. En su artículo, Brill verificó la mayor parte de las preocupaciones y las predicciones que había presentado el doctor Fuller en Grunch.
Fuller era un futurista, y muchas de las predicciones y preocupaciones que incluyó en Grunch son una realidad hoy en día. Por eso me parece que Brill escribió su artículo “justo a tiempo”.
A pesar de que mi hallazgo retrasó la publicación de este libro, me siento agradecido de que en su artículo Brill haya revelado sus reflexiones y su entendimiento de un mundo que pocas personas saben que existe: el mundo de los miembros más inteligentes, deslumbrantes y de más alto nivel de las élites académicas de Estados Unidos.
En caso de que ya te estés preguntando quiénes pertenecen a estas “élites”, aquí menciono algunos nombres fundamentales:
No obstante, hoy en día hay muchas otras personalidades de estas élites dirigiendo el mundo.
Debo aclarar que no estoy diciendo que estas personas sean gente mala —aunque algunas podrían serlo—, ni que sean parte de una conspiración. Si les diera el beneficio de la duda, diría que confío en que algunos de ellos son gente buena que, simplemente, hace lo que cree que es “correcto”. El problema es que, como son personas muy inteligentes, con frecuencia no cuentan con un sistema de introspección, y eso provoca que continúen haciendo lo que les parece correcto a pesar de que, en realidad, están destruyendo la vida de miles de millones de personas inocentes.
El Grunch y los miembros de las élites académicas no son necesariamente lo mismo. Fuller nunca dijo que las élites fueran el Grunch. Según recuerdo, en sus conferencias y sus libros, describe a los miembros de las élites como títeres, y dice que quienes dirigen el Grunch son los titiriteros. Como bien sabes, uno rara vez ve a los titiriteros porque prefieren mantenerse tras bambalinas, en la oscuridad. Con este libro me he esforzado por hacer salir a los titiriteros al escenario.
Pero ahora, pasemos a la versión revisada de FALSO…
A menos de que hayas estado viviendo debajo de una roca, debes de saber que hoy en día sólo escuchamos “falso esto” y “falso aquello”. Casi todo lo que, en algún momento, creímos en el pasado… ahora es falso.
El presidente Donald Trump popularizó el término fake news (noticias falsas) cuando habló respecto a los medios, y con él se refiere a una variedad de reportes noticiosos auténticos o percibidos. En las redes sociales, mucha gente tiene seguidores falsos. Millones de personas gastan miles de millones de dólares para comprar Rolex falsos, y artículos Louis Vuitton y Versace falsos. Incluso hay medicinas falsas.
El 17 de enero de 2019 la revista Time usó una cita del libro Zucked de Roger McNamee para señalar la diferencia entre “información” y “desinformación” (es decir, las noticias falsas):
En Facebook, la información y la desinformación se ven iguales, la única diferencia es que la desinformación genera más ingresos, y por eso recibe un mejor trato.
Este tipo de bucle de desinformación encoleriza a la gente, la provoca, la agita y la enciende.
Hay una nueva tecnología llamada “profundamente falsa”, la cual les ofrece a los practicantes novatos de esta área la posibilidad de capturar imágenes y voces de gente famosa para producir videos falsos “auténticos”. Como era de esperarse, el uso más popular de la tecnología profundamente falsa consiste en elegir a estrellas fílmicas auténticas y convertirlas en estrellas falsas de la pornografía. Otro uso aun más letal de la tecnología profundamente falsa consiste en elegir a un líder poderoso y hacer que parezca que le está declarando la guerra a otro país.
Dicho llanamente, ya no podemos creer lo que vemos ni lo que escuchamos.
En el mundo de hoy, verificar lo que es auténtico y lo que es falso puede ser la diferencia entre riqueza y pobreza, guerra y paz, e incluso vida y muerte.
Este libro es sobre tres cosas falsas específicas:
1. Dinero falso: El dinero falso tiene la capacidad de volver más ricos a los ricos y, al mismo tiempo, de empobrecer más a los pobres y a la clase media.
La brecha
Cambios en repartición de ingreso vs. 1979, después de impuestos e inflación

Fuente: Congressional Budget Office
2. Maestros falsos: ¿Qué te enseñaron en la escuela respecto al dinero? La mayoría de la gente responderá “nada” porque, aunque casi todos los maestros son personas excelentes, nuestro sistema educativo está destruido, es obsoleto y no puede preparar a los estudiantes para el mundo real.
En lugar de guiar a los estudiantes hacia la luz, nuestro sistema educativo conduce a millones de jóvenes a la oscuridad financiera y al peor tipo de deuda: la deuda por préstamos estudiantiles.
Total de préstamos de consumo pertenecientes al gobierno federal y a Sallie Mae (Totalgov)
Las áreas grises indican las recesiones en Estados Unidos.

Fuente: Board of Governors of the Federal Reserve System
La deuda por préstamos estudiantiles asciende a más de 1 200 millones de dólares y es el activo principal del gobierno de Estados Unidos. En el mundo de las fechorías, a esto se le llama extorsión.
Definiciones de extorsión:
1. Acto de extorsionar (usar la fuerza) para tomar dinero o propiedades, en especial cuando esta ofensa la comete un funcionario que realiza prácticas de este tipo;
2. Un cobro excesivo.
3. Activos falsos: Primero necesitamos definir y entender la diferencia entre un activo y un pasivo.
LECCIÓN DE EDUCACIÓN FINANCIERA
Los activos llevan dinero a tu bolsillo.
Los pasivos sacan dinero de tu bolsillo.
Mi padre pobre siempre decía: “Nuestra casa es nuestro mayor activo”.
Mi padre rico decía: “Tu casa no es un activo, es un pasivo”.
Millones de personas creen que su casa es un activo.
Tu casa no es un activo
El índice global de precios ya casi regresó al nivel que tenía antes de la crisis financiera (evaluados igualmente)

Fuente: Bank of International Settlements, European Central Bank, Federal Reserve Bank of Dallas, Savills y fuentes nacionales.
En 2008 el mercado inmobiliario sufrió una caída financiera. Como lo ilustra la gráfica anterior con información del Fondo Monetario Internacional (FMI), excepto por algunas ciudades como San Francisco, Nueva York y Honolulu, en las que los precios de los inmuebles han seguido aumentado, los precios en muchas ciudades del mundo todavía no se recobran.
El colapso de bienes raíces no fue un verdadero colapso inmobiliario, más bien fue provocado por activos falsos, los mismos activos falsos que describe Brill en su artículo. Creo que vale la pena repetir lo que dijo:
[Las élites] crearon una economía construida sobre tratos que permitían el movimiento de activos viejos en vez de fomentar la producción de nuevos activos. Crearon instrumentos financieros exóticos y riesgosos como los derivados y los seguros de impago de deuda que produjeron una euforia de ganancias inmediatas, pero que también separaron a quienes corrieron el riesgo de quienes pagarían las consecuencias.
A los derivados, Warren Buffett les llama “armas financieras de destrucción masiva”.
Y seguramente él está bien informado, ya que una de sus empresas califica y asegura dichos derivados.
En 2008 casi 700 billones de dólares en derivados explotaron y estuvieron a punto de hacer colapsar la economía mundial.
Mucha gente culpó del colapso inmobiliario a los compradores de “bienes raíces subprime”, pero en realidad, como nos lo confirma Brill, las élites estuvieron manufacturando activos falsos llamados derivados. Ese fue el verdadero problema.
En la siguiente página verás una gráfica de 125 años del Promedio Industrial Dow Jones, es decir, de la bolsa de valores.
Promedio Industrial Dow Jones (PIDJ) 1895-2015
Las áreas grises indican las recesiones en Estados Unidos

Fuente: S&P Dow Jones Indices LLC (2013 research.stlouisfed.org)
Bucky Fuller nos enseñó a observar en primer lugar el panorama completo, y luego a ver los detalles, pero desafortunadamente la mayoría de los inversionistas empieza con los detalles, y luego se va a las minucias. Muchos de ellos, por ejemplo, se despiertan y revisan si una de sus acciones favoritas bajó o subió, y luego se van a trabajar. Tal vez se trata de expertos en Amazon, por ejemplo, pero de todas formas no observan el panorama completo. Una entre miles de acciones en un mercado global no te da mucha información sobre el futuro.
El doctor Fuller les enseñó a sus alumnos: “Si quieren ver el futuro, tienen que empezar con el panorama más amplio posible”.
La gráfica de 125 años que presenté anteriormente nos muestra la importancia de dar un paso atrás para ver todo el panorama y tener una perspectiva que resulta más amplia porque se ha desarrollado con el paso del tiempo. Buena parte de este libro se desarrollará de la misma manera que esta gráfica de 125 años para que puedas ver el futuro desde una perspectiva más amplia.
Otra cosa que aprenderás en Falsoes que el dinero es invisible. Las gráficas y las barras te ofrecen la capacidad de ver cómo el “dinero invisible” entra y sale de diversos mercados. En Padre Rico, Padre Pobre escribí sobre la importancia del flujo de dinero, y por eso mi esposa Kim y yo diseñamos el juego de mesa Cashflow® en 1996. Padre rico solía decir: “Los ricos hacen que entre más dinero a su bolsillo, y los pobres y la clase media permiten que se fugue más”.
Asimismo, Fuller nos enseñó: “No puedes quitarte del camino de algo que no ves moviéndose hacia ti”, por eso es tan necesario ver el futuro.
Al escribir este libro utilicé mi filosofía Mantenlo súper simple, que en inglés funciona como el acrónimo KISS (Keep It Super Simple). Es por esta razón que usaré más elementos visuales como gráficas y barras en lugar de hechos diminutos y cifras que, por lo general, a casi todos les resultan aburridos.
En la gráfica que te mostré del Dow, la Gran caída financiera de 1929 aparece destacada por una razón. Si das un paso atrás y observas la caída de 1929, y luego la comparas con el “colapso dot.com” de 2000 y con el “colapso subprime” de 2008, tendrás una mejor perspectiva de por qué Fuller escribió Grunch of Giants, de por qué yo escribí Padre Rico, Padre Pobre, y por qué Steven Brill escribió “How My Generation Broke America” (Cómo mi generación destruyó Estados Unidos).
Voy a repetir la declaración de Brill otra vez porque me parece importante:
[Las élites] crearon instrumentos financieros exóticos y riesgosos como los derivados y los seguros de impago de deuda que produjeron una euforia de ganancias inmediatas, pero que también separaron a quienes corrieron el riesgo de quienes pagarían las consecuencias.
Los auges y los colapsos financieros que ha vivido el mundo fueron provocados por billones de dólares en billetes falsos que las élites le inyectaron al sistema.
¿Solucionaron el problema inyectando dinero? Por supuesto que no. ¿Para qué arreglar un problema que las enriquece? ¿Para qué cambiar? ¿Para qué hacer algo de manera distinta? La vida es buena… para los miembros de las élites.
En 2008 había casi 700 billones de dólares en derivados. En 2018 el cálculo de los derivados había alcanzado la cifra de 1.2 cuatrillones.
Escuchaste bien, las élites empeoraron la situación e hicieron que el problema fuera casi dos veces más grande. Ahora que escribo este libro, en 2019, este desastre de cuatrillones de dólares está al acecho.
Mi propósito al escribir mis libros y al diseñar el juego de Cashflow, fue darle a la gente común, como tú y como yo —no me refiero a las élites académicas—, la posibilidad de sobrevivir, prosperar e incluso volverse rica después de la caída financiera que se avecina. Y te recuerdo que esperamos una crisis cuatrillonaria.
Estamos hablando de muchísimos ceros…
¿Cuánto es un millón?
Mucha gente sueña con volverse millonaria.
Un millón es mil veces mil:
$1,000 x 1,000 = 1,000,000
¿Cuánto es mil millones?
Mil millones es un millón de veces mil:
$1,000 000 x 1,000 = 1,000,000 000
¿Cuánto es un billón?
Un billón es mil millones de veces mil:
$1,000,000,000 x 1,000 = 1,000,000,000,000
¿Cuánto es un trillón?
Un trillón es un millón de billones:
$1,000,000,000,000,000,000
¿Cuánto es un cuatrillón?
Un cuatrillón es un millón de trillones:
$1,000,000,000,000,000,000,000,000
Esto exige que nos hagamos la pregunta: ¿qué sucederá cuando 1.2 cuatrillones de dólares en derivados estallen?
Por eso escribí FALSO.
Esta economía que en realidad es una casa de naipes, es lo que obtenemos cada vez que las élites académicas se hacen cargo de nuestro dinero, nuestros maestros y nuestros activos.
En 1983 Buckminster Fuller predijo este futuro.
En 1996 diseñamos el juego de mesa Cashflow.
En 1997 se publicó Padre Rico, Padre Pobre.
En 2018 Steven Brill confirmó que el futuro que Fuller vio venir había llegado.
Por eso retrasé la publicación de Falso.
Porque quería que vieras el rompecabezas completo.
Dinero falso
En 1971 el presidente Richard Nixon sacó al dólar del patrón oro.
En 1971 el dólar estadounidense se convirtió en “dinero por decreto”… en dinero del gobierno.
Al dinero del gobierno, padre rico lo llamaba “dinero falso”.
También decía:
“El dinero falso enriquece aún más a los ricos.
Desafortunadamente…
El dinero falso también empobrece más a los pobres y a la clase media.”
Por eso la lección # 1 de Padre Rico, Padre Pobre es:
falso
“Los ricos no trabajan por dinero ^ .”
—RTK
Mentira #1:
Ahorrar dinero te volverá rico.
Primera parte
Educación financiera auténtica:
Ve con la mente lo que tus ojos no pueden ver.
—RTK
Dinero falso
El mundo está a punto de cambiar…
En 1972 yo era piloto del Cuerpo de Infantería de Marina, era teniente, volaba helicópteros de combate y estaba de base a bordo de un portaaviones en la costa de Vietnam. Era mi segundo viaje a ese país, el primero fue en 1966 y fui como guardiamarina cuando todavía estudiaba en la Academia de la Marina Mercante de Estados Unidos en Kings Point.
En 1966 yo tenía 19 años y estaba a bordo de un “barco de la Victoria” oxidado y producido en masa. Era un buque de carga construido para transportar armas y suministros para luchar contra los alemanes, italianos y japoneses en la Segunda Guerra Mundial. En 1966, sin embargo, en lugar de transportar ese tipo de carga, el viejo y derruido barco transportaba bombas de más de 100, 300 y 400 kilos… a Vietnam.
Un día, estando a bordo del portaaviones, recibí una carta de mi padre rico que decía: “El presidente Nixon sacó el dólar del patrón oro. Ten cuidado, el mundo está a punto de cambiar”.
El 15 de agosto de 1971 el presidente Richard Nixon sacó el dólar estadounidense del patrón oro e hizo el anuncio durante el popular programa de televisión Bonanza. Al parecer, me perdí ese episodio de la serie y también el importante aviso del presidente.
Ahora mientras escribo, en 2018, la mayoría de la gente aún no comprende la importancia del mensaje que envió Nixon en 1971. Como decía padre rico: “El mundo está a punto de cambiar”, y eso fue lo que sucedió. Al sacar el dólar estadounidense del patrón oro, el presidente llevó a cabo uno de los cambios más importantes en la historia mundial. Desafortunadamente, pocas personas comprenden, incluso ahora, lo mucho que esas acciones afectan la vida de todos los habitantes del planeta.
En 1972 yo no tenía idea de por qué ni cómo cambiaría el mundo, y tampoco entendí el mensaje del presidente Nixon, sin embargo, la advertencia que me hizo padre rico ese mismo año me intrigó.
En el “cuarto para alistarse” de los pilotos a bordo del portaaviones encontré una copia del Wall Street Journal y empecé a buscar respuestas. A pesar de que se trataba de un importante periódico financiero, la cobertura sobre el tema del oro era muy escasa. No había más que algunos comentarios respecto a que el precio de 35 dólares por onza había aumentado y ahora fluctuaba entre 40 y 60 dólares. En otra publicación encontré un artículo escrito por un “chiflado” que predecía que el oro llegaría a costar 100 dólares.
La fluctuación en el precio del oro me intrigó. ¿Por qué está subiendo de precio? Me pregunté. ¿Qué significa este aumento?
Ahora, mientras escribo este libro, el precio del bitcoin y de otras ciberdivisas está aumentando y colapsando con rapidez. Una vez más, muy poca gente comprende la manera en que el bitcoin o las otras divisas de la tecnología de cadena de bloques van a afectar su futuro, su seguridad financiera y nuestra vida en general.
El aumento del precio del oro en 1971 y el aumento del bitcoin en 2018 son el estruendo en la superficie de cambios globales profundos, de modificaciones en las placas tectónicas financieras del planeta que provocarán terremotos y tsunamis económicos en todos los países.
Ted era un compañero piloto que también estaba interesado en el oro. En nuestro tiempo libre empezamos a estudiar e investigar sobre cómo entender mejor la relación entre el oro y el cambio global del futuro.
De acuerdo con las noticias, el presidente Nixon le dio fin al patrón oro porque Estados Unidos estaba importando demasiados Volkswagen de Alemania, demasiados Toyotas de Japón y demasiado vino de alta calidad de Francia. En otras palabras, Estados Unidos tenía un problema de equilibrio en su comercio.
LECCIÓN DE ALFABETISMO FINANCIERO
Déficit de comercio: Déficit de comercio significa que Estados Unidos estaba importando más de lo que exportaba.
El problema: El problema era que países como Francia, Italia y Suiza no querían recibir pagos en dólares estadounidenses. Querían que se les pagara en oro porque no confiaban en nuestra divisa.
La solución: Nixon “cerró la ventanilla del oro”, lo que significó que el oro ya no saldría de Estados Unidos.
Verdadero o falso: ¿Fue esta la razón verdadera —o fue una razón falsa— por la que se cerró la ventanilla de oro?
Lo más probable es que haya sido una razón falsa: la gente no le llamaba al presidente Nixon Dick el Truculento por nada.
Más adelante explicaré por qué la razón que dio el presidente Nixon fue una mentira. También te diré cuál creo que fue el verdadero motivo por el que sacó el dólar del patrón oro.
Nixon también prometió regresar al patrón oro en cuanto Estados Unidos recuperara el equilibrio en el déficit de comercio, pero no cumplió su promesa y renunció bajo la sombra de la destitución.
Ted y yo estudiamos un mapa de Vietnam y poco después encontramos una mina de oro. El problema era que en 1972 Estados Unidos estaba perdiendo la guerra y la mina estaba ahora en manos de los enemigos.
Mi compañero y yo formamos una sociedad y programamos una misión para el día siguiente. El plan era volar desde el portaaviones, cruzar la línea enemiga, ubicar la mina de oro y comprar oro con descuento.
Muy temprano por la mañana despegamos del portaaviones y volamos aproximadamente 40 kilómetros sobre el mar hacia Vietnam. Cuando volamos sobre los escombros ardientes y calcinados de tanques y otros vehículos que había dejado atrás el Ejército Vietnamita del Sur en su retirada, nuestra ansiedad aumentó. El Ejército Vietnamita del Norte se dirigía al sur, perseguía al Ejército Vietnamita del Sur. En cuanto cruzamos la línea y entramos a territorio enemigo, Ted y yo supimos que si llegaban a derribarnos y capturarnos estaríamos en serios problemas. Por razones obvias, no le dijimos a nadie en el portaaviones adónde íbamos.
Seguimos el mapa y poco después vimos un gran racimo de troncos gigantes de bambú alrededor de la población que buscábamos y que se encontraba a unos 50 kilómetros detrás de la línea enemiga. En lugar de entrar apresuradamente, volamos bajo describiendo círculos estrechos sobre el lugar, primero a la izquierda y luego a la derecha. Si nos hubieran disparado, la misión habría llegado a su fin y habríamos tenido que volar de vuelta al portaaviones.
Como no nos dispararon, creímos que estábamos a salvo, así que aterrizamos en un claro cubierto de hierba, cerca de algunos campos de arroz. Apagamos la aeronave y nos dirigimos a la población. Dejamos al jefe de tripulación a cargo de la nave.
Hasta la fecha nos recuerdo vívidamente a Ted y a mí caminando por el sendero de lodo apisonado más allá de la línea enemiga, y saludando a los lugareños vietnamitas que vendían vegetales, gansos y pollos. Nadie nos devolvió el saludo, la mayoría de la gente sólo se nos quedó mirando. Al parecer, no podían creer que dos pilotos estadounidenses fueran suficientemente estúpidos para entrar caminando a su aldea a la luz del día, en medio del mercado de agricultores… y en plena guerra, más allá de la línea enemiga.
Sonreímos y levantamos las manos para mostrarles a los aldeanos que no estábamos armados. De hecho, habíamos dejado nuestras armas de mano en el helicóptero. Ted y yo entramos a la aldea sin armas porque queríamos que los lugareños supieran que íbamos como hombres de negocios cargados de dólares, no como infantes de marina armados.
Conocimos a un chico que nos llevó a una zona más profunda de la aldea para reunirnos con la “distribuidora de oro”. La distribuidora, una mujer diminuta con las encías enrojecidas de tanto mascar nueces de betel, nos saludó sonriendo. Su oficina era una chocita de bambú con las persianas de bambú corridas, lo cual indicaba que el negocio estaba abierto. Tal vez Nixon había cerrado la “ventanilla del oro” en Estados Unidos, pero la de la señora en Vietnam estaba abierta de par en par.
Ted y yo éramos pilotos de la Marina, éramos oficiales y teníamos títulos universitarios, pero de pronto nos dimos cuenta de que no sabíamos nada respecto al oro. No teníamos ni idea de cómo lucía.
Las piezas de oro de la mujer vietnamita eran como pepitas diminutas en el interior de cápsulas circulares de plástico para medicinas, de casi ocho centímetros, con un grosor de poco más de un centímetro. Levantamos las cápsulas de plástico, las miramos contra la luz, y por primera vez vimos oro auténtico. Desafortunadamente, las pepitas de oro de la señora parecían uvas secas pintadas de dorado.
—¿Esto es oro? —le pregunté a Ted.
—¿Cómo voy a saber yo —me contestó con rudeza—. No sé cómo se debe ver el oro. ¿Acaso tú no sabes como luce?
—Pensé que sabías —le contesté, mientras negaba con la cabeza. No podía creerlo—. Por eso eres mi socio.
La presión de hacer negocio más allá de la línea enemiga empezó a angustiarnos. Ted pensaba que yo era un idiota, y yo pensaba lo mismo de él.
La mayoría de los empresarios atraviesa muchos momentos en que descubre la verdad. En nuestro caso, nuestro instante de descubrimiento fue cuando nos dimos cuenta de que, aunque habíamos tenido una increíble asociación como pilotos, en lo que se refería al oro ambos éramos unos idiotas. Una vez que nos calmamos y comprendimos nuestra estupidez, empezamos a negociar el precio.
Ofrecimos 40 dólares por una onza. Ted y yo sabíamos que el “punto”, es decir, el precio real internacional del oro, era aproximadamente de 55 dólares ese día. Pensamos que podríamos obtener un descuento porque teníamos dólares estadounidenses y porque habíamos atravesado la línea enemiga. La diminuta mujer con encías y dientes rojos sólo rio y, quizá, pensó: Par de idiotas, ¿qué no saben que el precio real del oro es igual en todo el mundo?
Aunque nos esforzamos, ella no cambió de opinión porque sabía que “el precio real era el precio real”, y para colmo, ahora sabía que éramos unos verdaderos idiotas. Si hubiera sido una mujer deshonesta, nos habría podido vender uvas secas pintadas de dorado. Nos habría podido vender popó de conejo pintada de dorado y no habríamos notado la diferencia.
De pronto, los gritos frenéticos y de terror de nuestro jefe de tripulación interrumpieron las negociaciones: “Tenientes, tenientes, ¡deben volver de inmediato!” Enseguida, mi copiloto y yo dimos fin a la negociación y atravesamos el mercado de agricultores corriendo para regresar a la aeronave. Escuché un graznido y me sentí muy mal al ver que, por accidente, había pateado a un pollo, y que luego pisé a un ganso en mi carrera de vuelta al helicóptero.
Mi imaginación estaba desbocada, veía filas del Viet Cong con sus trajes holgados negros y tropas del Ejército Vietnamita del Norte en sus uniformes color kaki, cruzando los arrozales y acercándose a nuestro helicóptero. Entonces recordé que no estábamos armados y que no podríamos defendernos. La mujer de los dientes rojos tenía razón: éramos unos idiotas.
Gracias a Dios, no nos topamos ni con el Viet Cong ni con el EVN. Nuestro jefe de tripulación había entrado en pánico porque el helicóptero comenzó a hundirse: el claro de hierba donde lo dejé era en realidad un antiguo campo de arroz.
Debido al peso del motor, de los cohetes, las ametralladoras y las municiones, el helicóptero había empezado a inclinarse hacia atrás y a zozobrar lentamente. La cola del rotor ya casi tocaba el lodo. Teníamos que encender el motor de inmediato porque, si no, ya no volvería a prender.
El jefe de tripulación era el más ligero y pequeño de los tres, así que se colocó en el asiento del piloto para encender el motor mientras nosotros dos, los pilotos, nos pusimos debajo de la cola para evitar que el rotor golpeara la tierra.
El inicio fue inmaculado, el rotor principal empezó a girar poco a poco. En cuanto las aspas del rotor alcanzaron la velocidad máxima, el jefe de tripulación empezó a mecer suavemente el helicóptero hacia atrás y hacia delante y a hacer juego para liberar los patines de aterrizaje del pegajoso lodo mientras Ted y yo no dejábamos de gritar para avisarle si la cola del rotor, que ya estaba girando libremente, se hundía demasiado en el lodo.
Todo fue de acuerdo con los planes hasta que el helicóptero se liberó por completo y se cernió sobre nosotros. En ese momento, el pestilente y viscoso lodo empezó a volar por todas partes y nos cubrió a Ted y a mí con una capa de porquería color café que ensució por completo los trajes verdes de vuelo, y nuestra cara y cabello.
Subí hasta el asiento del piloto y asumí el control de la aeronave. Mientras tanto, Ted subía al otro asiento del piloto y reemplazaba al jefe de tripulación, quien entonces se pasó atrás para manejar una de las ametralladoras.
El vuelo de regreso al portaaviones fue largo y silencioso. Ni Ted ni yo hablamos, y el jefe de tripulación no se atrevió a preguntarnos si habíamos conseguido el oro.
Cuando aterrizamos en el portaaviones, los infantes de marina y los marineros se reunieron alrededor de nuestro helicóptero cubierto de lodo. Una vez que apagamos la aeronave y la aseguramos a la plataforma de vuelo, Ted y yo salimos. Entonces todos nos vieron cubiertos de más lodo del que traía el helicóptero. Cruzamos la plataforma de vuelo y nos dirigimos a las duchas y luego a nuestros camarotes. Lo único que les dijimos a los infantes que nos miraban fue “Ni preguntes”.
Padre Rico, Padre Pobre se publicó por primera vez en 1997. Mi padre rico era un hombre con muy poca educación académica formal, en tanto que mi padre pobre —mi padre biológico— era un genio académico que se graduó y obtuvo un título universitario en solamente dos años, y que luego realizó trabajo posdoctoral en las universidades Stanford, de Chicago y Northwestern, para finalmente obtener su doctorado en educación. Cuando yo todavía estaba en la escuela, mi padre pobre fue el superintendente de educación del Estado de Hawái.
Menciono a mis dos padres en este punto del libro porque tenían filosofías completamente opuestas en lo referente al aprendizaje.
Mi padre pobre creía que cometer errores significaba que una persona era estúpida. Para él, memorizar las respuestas “correctas” era la mejor manera de demostrar tu grado de inteligencia.
La filosofía de mi padre rico, en cambio, se basaba en el hecho de que la gente aprendía a través de sus errores. A menudo decía: “No puedes llegar a ser campeón de golf leyendo un libro. Tienes que cometer muchos errores antes de llegar a ser un golfista de verdad. Sucede lo mismo si quieres llegar a ser una persona adinerada de verdad”.
Y como yo nunca fui un genio académico, suscribí la filosofía del aprendizaje real de mi padre rico.
Este libro es sobre el dinero falso, los maestros falsos y los activos falsos. Pero también es sobre el dinero auténtico, los maestros auténticos y los activos auténticos.
Cuando el presidente Nixon sacó el dólar estadounidense del patrón oro, nuestra divisa se convirtió en dinero falso.
Definición de Dinero falso: El dinero falso vuelve más ricos a los ricos y empobrece más a los pobres y a la clase media.
En la escuela aprendí que muchos de mis maestros eran maestros falsos. Dicho llanamente, no practicaban sus propias enseñanzas.
Tuve muchos maestros falsos en la escuela, pero luego, cuando llegué a la Escuela de vuelo de la Armada de Estados Unidos, sólo tuve maestros auténticos porque todos mis instructores podían volar.
Hay millones de personas invirtiendo en activos falsos. Como lo escribí en Padre Rico, Padre Pobre, la definición de activo es “algo que lleva dinero a tu bolsillo”. En el caso de mucha gente, sin embargo, sus “activos” están sacando dinero de su bolsillo. De cada cheque de nómina que se emite, se sustrae cierta cantidad que luego es enviada a Wall Street a través de los programas de ahorro para el retiro como el 401(k), el IRA y las pensiones del gobierno.
Millones de personas “ahorran para su retiro” durante años, con la esperanza de que su dinero se multiplicará y luego regresará a ellas. Millones de personas de mi edad, es decir, millones de baby boomers, muy pronto descubrirán que no tienen suficiente dinero para mantenerse cuando se jubilen. Esto se debe a que el dinero que fue sustraído de sus cheques de nómina se invirtió en activos falsos que sólo enriquecen más a los ricos, y que a los empleados los dejan con las manos vacías.
He tenido la bendición de estudiar con muchos maestros auténticos increíbles, maestros como mi padre rico. Cada vez que quiero aprender algo nuevo, la primera tarea que me impongo es encontrar un maestro auténtico, alguien que practique lo que enseña, que lo haga todos los días, y que sea exitoso en su área de trabajo.
La diminuta mujer vietnamita también formó parte de mis maestros auténticos. En solamente unos minutos me hizo comprender lo idiota que era, pero también me inspiró a aprender más, no sólo sobre el oro, sino sobre esa materia mágica e importante que no nos enseñan en la escuela: el dinero.
Después de que Ted y yo nos bañamos para limpiarnos el lodo, regresamos al cuarto donde se alistaban los pilotos para que se rieran de nosotros. Nos lo teníamos bien merecido.
Nuestro oficial comandante amenazó con levantar cargos y el oficial de operaciones amenazó con obligarnos a lavar nuestro helicóptero frente a todos. Sin embargo, el oficial de armamento fue quien realmente captó mi atención.
—Si hubieran traído ese oro a bordo, los habríamos arrestado —exclamó.
—¿Cómo? ¿Por qué nos habrían arrestado?
—Porque es ilegal que los estadounidenses posean oro.
—¿Por qué es ilegal? —preguntó Ted.
El oficial de armamento no sabía, así que cambió de tema. Después de todo, teníamos que luchar en una guerra y todavía nos quedaban misiones importantes para las que tendríamos que volar a la mañana siguiente. La reunión llegó a su fin y nos fuimos todos a cenar.
Pero yo me quedé con una nueva pregunta en la mente: ¿por qué era ilegal que los estadounidenses poseyeran oro?
Esta pregunta me instó a dar seguimiento a mi educación financiera constante y a buscar mis propias respuestas.
Al igual que mi padre rico, yo ya estaba aprendiendo de mis errores.
En 1933 el presidente Franklin Delano Roosevelt prohibió que los estadounidenses poseyeran oro, así que como la mayoría, Ted y yo habíamos visto joyería en oro, pero nunca monedas y, mucho menos, pepitas. El único dinero que conocíamos eran los dólares estadounidenses en papel y las monedas de aleaciones de metal. Nada de monedas auténticas ni de oro ni de plata.
Hoy en día, la mayoría de la gente sólo conoce el dinero falso.
A lo largo de la historia el “dinero” ha sido muchas cosas diferentes. Ha tenido la forma de conchas de mar, cuentas de colores, plumas, animales vivos y piedras grandes.
Actualmente hay tres tipos de dinero moderno:
1. El dinero de Dios: Oro y plata
2. El dinero del gobierno: Dólares, euros, pesos, etcétera.
3. El dinero de la gente: Bitcoin, ethereum, ZipCoin, etcétera.
En este libro trataremos de responder a las preguntas: ¿Cuáles dineros son auténticos y cuáles falsos? ¿Cuáles maestros son auténticos y cuáles falsos? ¿Cuáles activos son auténticos y cuáles son falsos?
TUS PREGUNTAS… LAS RESPUESTAS DE ROBERT
P: ¿Cuándo fue la primera vez que pensaste en comprar oro? ¿Cuál era tu plan?
Barbara E. - Canadá
R: En 1972, el año en que empecé a comprar oro. No estaba pensando en el futuro, sólo tenía curiosidad sobre la relación entre el oro y el dólar estadounidense.
En 1972 fui suficientemente tonto para creer que podría comprar oro con descuento porque había atravesado la línea enemiga. Entre más aprendía acerca del oro, del dólar estadounidenses y del dinero falso, más curiosidad sentía.
En 1983 leí el libro Grunch of Giants de Bucky Fuller, y entonces me quedó más claro cuál era la escala y el alcance del enorme atraco mundial del dinero. En 2008 el atraco se les salió de las manos porque los bancos centrales del mundo imprimieron billones de dólares con el supuesto objetivo de salvar a la economía global, pero en realidad estaban salvándose a sí mismos, y nosotros, “la gente”, fuimos quienes pagamos por ello.
En la tercera parte de este libro descubrirás lo siniestro y generalizado que es este gran atraco, por qué está tan descontrolado y por qué hace que me preocupe por el futuro.
P: ¿Por qué a la gente le cuesta tanto trabajo confiar en una startup?
Momoh S. - Nigeria
R: Ideas hay muchísimas. Hay millones de personas con ideas millonarias de nuevos productos o servicios.
Pero como no existe una educación financiera de verdad, muy poca gente sabe qué hacer para transformar una idea millonaria en un millón de dólares. Por eso la mayoría de la gente no confía en las startups.
P: Si conservo toda mi riqueza en dinero por decreto, ¿algún día lo perderé todo?
Noah W. - Estados Unidos
R: Sí, vas a perderlo todo. Si nos basamos en lo que ha sucedido a lo largo de la historia, verás que ninguna divisa por decreto ha logrado sobrevivir.
El dinero falso no conserva su valor. ¿Podría el dólar estadounidense ser el primer dinero falso de la historia que sobreviva por siempre? Sí, pero yo no estaría tan seguro.
P: Después de que Nixon sacó el dólar del patrón oro, ¿cómo pudimos determinar el precio real del oro?
Tessa H. - Perú
R: En teoría, el precio real del oro lo determinan los mercados libres internacionales, pero eso es sólo en teoría. Actualmente se manipula el precio del oro de la misma manera que sucede con casi todos los activos financieros.
En la tercera parte de este libro hablaré con detalle de la manera en que manipulan el oro, por qué lo hacen y por qué esta manipulación no puede durar mucho más.
P: ¿Por qué era ilegal que los estadounidenses poseyeran oro? ¿Qué razón le dieron a la gente de Estados Unidos?
Gordon P. - Estados Unidos
R: La Fed (Banco de la Reserva Federal) y el gobierno de nuestro país querían asumir el control del suministro económico y de los miles de bancos pequeños que competían con los bancos grandes y con la Reserva.
Hace no mucho tiempo había 20 bancos grandes. Hoy sólo hay cuatro bancos que son “suficientemente grandes para no fracasar”. Todos estamos atrapados en el sistema de los bancos pequeños. Muchos sospechan que el hecho de que solamente algunas instituciones financieras grandes y la Fed controlen la economía ha sido parte de un plan desde hace mucho tiempo.
P: ¿Cómo podía la mujer vietnamita conocer el precio del oro si todavía no había Internet?
Anthony O. - Australia
R: La mujer era vendedora profesional de oro y los profesionales deben conocer el precio de sus productos. Yo doy por hecho que tenía teléfono, radio de onda corta, periódicos, y contacto con otros distribuidores y con los dueños de la mina, así como otras fuentes y maneras de mantenerse al día con los mercados globales.
Creo que hay otra pregunta aún más importante: ¿cuántos de tus amigos conocen el precio real del oro hoy? ¿Cuántos de ellos están interesados en el oro?
En Dios confiamos
¿Quién se ganó tu confianza?
El 15 de agosto de 1971 el presidente Richard M. Nixon dio fin “temporalmente” a la convertibilidad del dólar estadounidense en oro.
El 17 de junio de 1972 alguien allanó las oficinas centrales del Comité Nacional Demócrata en el edificio Watergate, en Washington, D. C. Este fue el suceso que condujo al infame escándalo Watergate.
El 10 de octubre de 1973 el vicepresidente Spiro Agnew decidió no oponerse a las imputaciones por evasión de impuestos federales sobre ingresos, a cambio de que los cargos por corrupción política fueran retirados. Tiempo después, Gerald Ford, vocero de la Cámara de Representantes, se convirtió en el nuevo vicepresidente de Nixon.
El 6 de febrero de 1974 la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la Resolución 803 de la Cámara que le otorgaba al Comité Judicial autoridad para investigar si había suficientes pruebas para destituir al presidente Nixon por su participación en el escándalo Watergate.
El 27 de junio de 1974 el comité aprobó el primero de tres artículos para la destitución: uno por obstrucción a la justicia, otro por abuso de poder, y otro por desacato al congreso.
El 9 de agosto de 1974 Nixon renunció a su cargo de presidente de Estados Unidos.
El 8 de septiembre de 1974 el presidente Gerald Ford le emitió a Nixon un perdón completo e incondicional que lo inmunizaba ante las acusaciones por cualquier crimen federal que hubiera cometido o en el que hubiera participado cuando era presidente.
¿Y nosotros confiamos en estos líderes? ¿Nuestros líderes?
Nadie volvió a incluir el dólar estadounidense en el patrón oro. ¿Se les olvidó? ¿Cuándo y por qué lo temporal se volvió permanente?
Me resulta muy interesante que en todos los dólares estadounidenses falsos de papel podamos leer las siguientes palabras:
In God We Trust
(En Dios confiamos)
¿Por qué nos piden que confiemos en Dios? ¿Qué les pasó al dinero, al oro y a la plata de Dios?
El número atómico del oro es 79 y el de la plata es 47.
Durante la formación del planeta Tierra hubo oro y plata.
Y cuando por fin se extinga la última cucaracha, el oro y la plata seguirán aquí.
Entonces, ¿por qué los miembros de las élites decidieron incluir la leyenda “En Dios confiamos” en todo nuestro dinero falso?
No es la primera vez en la historia que los líderes en quienes confiamos usan el dinero falso para volverse más ricos y más poderosos.
El dinero de papel se utilizó por primera vez en China durante la dinastía Tang (618-907 d. C.). Se usó durante siglos antes de que esta práctica fuera adoptada en Europa en el siglo XVII.
El Imperio Chino colapsó cuando los miembros de la élite se dieron cuenta de que era muy sencillo imprimir dinero falso para llevar a cabo guerras y para construirse monumentos a sí mismos.
Los romanos usaron monedas de oro y plata, y crearon dinero falso cuando les cortaron los bordes a las monedas.

Actualmente, la mayoría de las monedas estadounidenses tiene muescas en los bordes, y esto hace que sea más difícil rasurar las de oro y plata.
Luego, los romanos crearon más dinero falso a través de la “degradación” de sus monedas de oro y plata. Y cuando digo que degradaron sus monedas me refiero a que mezclaban el oro y la plata con metales comunes como cobre, estaño y níquel.
En 1965 el gobierno de Estados Unidos empezó a degradar nuestras monedas de plata estadounidenses, por eso tienen un matiz cobrizo en el borde.
La ley de Gresham manifiesta que:
Cuando el dinero malo [falso] entra al sistema, el dinero bueno [auténtico] se oculta.
En 1965 empecé a visitar los bancos locales de Hilo, Hawái, para cambiar mis billetes por rollos de monedas de 10, 25 y 50 centavos de dólar. Luego regresaba a casa, desenvolvía las monedas, sacaba las monedas de plata auténticas y regresaba al banco las monedas con borde cobrizo.
Poco después, ya tenía una bolsa grande de tela llena de monedas de plata auténtica.
No sé por qué empecé a cambiar dólares por rollos de monedas y a ahorrar las monedas de plata auténtica, pero se convirtió en un hábito. ¿Sería la ley de Gresham en acción?
En 1965 me fui a estudiar a Nueva York y nunca volví a ver mi bolsa de monedas de plata auténtica. Siempre me he preguntado si mi mamá habrá gastado ese dinero, mis valiosas monedas de plata auténtica.
Entre 1996 y 2012 tuve un socio, un verdadero maestro. Se llamaba Frank Crerie. Frank tenía aproximadamente la misma edad que mi padre rico y que mi padre pobre, y había logrado cotizar varias minas de oro y de plata en las bolsas de valores de Estados Unidos y Canadá a través de Ofertas Públicas Iniciales (OPI).
Como ya era demasiado grande para viajar, Frank me enviaba a mí por todo el mundo en busca de minas de oro y plata. Fue una educación increíble y sumamente real. Recuerdo que busqué a un lado de una colina en los Andes peruanos, que vi una línea de agujeros, de pequeñas minas de oro, y que luego seguí la vena en esa misma colina. Mi geólogo de minería me dijo que los agujeros produjeron oro para los incas mucho antes de que Francisco Pizarro llegara de España, matara a los líderes de la región y les robara su oro.
También recuerdo que viajé a Mongolia y que ahí visité otra antigua mina conocida como “El tablero de ajedrez”. Le llamaban así porque estaba sobre una región plana y, con los agujeros, parecía tablero de ajedrez.

Una de nuestras mejores minas era una vieja mina de plata en algún lugar remoto del sur de Argentina. Nuestro grupo hizo que la mina cotizara en la Bolsa de Valores de Toronto cuando la plata valía menos de tres dólares la onza. Nos fue muy bien en cuanto llegó a costar siete dólares. Actualmente, la plata se vende por 15 dólares la onza, pero desafortunadamente nosotros vendimos cuando estaba en siete dólares.
Nuestra adquisición más importante fue una vieja mina en China. La conseguimos sin siquiera pagar un enganche. El acuerdo fue que el gobierno chino nos daría la mina si lográbamos reunir dinero a través de la cotización de la empresa en la Bolsa de Valores de Toronto, y eso fue lo que hicimos. La buena noticia es que encontramos un depósito enorme de oro. Millones de onzas “probadas”. Durante un año supimos que éramos multimillonarios. Nuestra mina china tenía un nombre español compuesto: Mundoro Mining, es decir, un mundo de oro.
Tiempo después, sin embargo, un funcionario del gobierno nos notificó que el gobierno chino no iba a renovar nuestra licencia de negocios. Actualmente la mina está en manos de amigos de miembros de la élite china que, por cierto, son multimillonarios.
Nosotros quedamos totalmente fuera de Mundoro. Es a lo que yo le llamo aprendizaje de la vida real.
La impresión que me quedará por siempre de esta experiencia es la de humanos aislados que viven en la lejanía sin ningún contacto con el exterior, pero que instintivamente conocen el valor del oro y de la plata.
¿Qué nos pasó? ¿Qué le sucedió a nuestros instintos para identificar el dinero de Dios? ¿Acaso estamos demasiado educados en la actualidad?
¿Por qué confiamos en gente a la que ni siquiera conocemos? ¿Por qué creemos en las élites sólo porque escriben la frase “En Dios confiamos” en nuestro dinero falso?
Observa esta gráfica.
Oro vs. dinero falso
Las divisas más importantes contra el oro - 1900-2018

Ahora observa la gráfica de lo que le sucede al dinero falso cuando nuestros líderes imprimen más.
Por qué los ahorradores son perdedores
Poder adquisitivo del dólar estadounidense desde 1913

Fuente: Bureau of Labor Statistics
¿Se está repitiendo la historia?
Esta es una imagen de niños alemanes jugando con dinero en la calle en 1923. Son miles de millones en dinero falso. Después de la Segunda Guerra Mundial, bajo el régimen de la República de Weimar, la inflación fue tan grave que un dólar estadounidense valía 4.2 millones de marcos alemanes.

Fuente: Getty Images / Corbis
La gráfica que presento a continuación explica de dónde venía el dinero de los niños.
Valor de un marco de oro en marcos de papel

Fuente: Wikipedia - Delphi234
Base monetaria ajustada de St. Louis (AMBNS)
Las áreas grises indican las recesiones de Estados Unidos

Fuente: Federal Reserve Economic Data (FRED)
La gráfica anterior de FRED (Federal Reserve Economic Data) muestra que, después del descalabro económico de 2008, Estados Unidos imprimió billones de dólares en dinero falso.
¿Notas alguna similitud con la impresión alemana de dinero falso de los años veinte? ¿Con el Reischmark?
La mala noticia es que, en toda la historia de la humanidad, el dinero falso nunca ha sobrevivido. Lo más probable es que todo el papel moneda que existe actualmente regrese a su valor verdadero: cero.
Ahora dime, cuando se trata de tu dinero, ¿todavía “confías en Dios”?
R. Buckminster Fuller, mejor conocido como “Bucky” Fuller, escribió que se debía “liberar a los académicos para que regresen a sus estudios”. Dicho de otra forma, que deberían dejar a los estudiantes salir de la escuela para que volvieran a sus estudios.
Yo toda la vida he sido un estudiante promedio. Siempre fui un estudiante falso porque, excepto por la escuela de vuelo, no me gustaban las instituciones académicas. La escuela me resultaba aburrida. Cuando Fuller hablaba de “liberar a los académicos para que regresen a sus estudios”, yo me preguntaba cuáles serían mis estudios.
Sin embargo, después de leer su libro Grunch of Giants, supe que había encontrado mi área de investigación, y entonces me convertí en un estudiante de verdad.
Cuando comenzaron mis estudios comprendí que había estado muy cerca de esa misma investigación en cuarto grado porque, en una ocasión, levanté la mano y le pregunté a mi maestra: “¿Cuándo nos van a enseñar algo sobre el dinero?” Le hice la pregunta que luego me condujo a mi padre rico, quien era padre de un compañero de clases. Gracias a eso, su hijo y yo nos convertimos en aprendices desde los nueve años hasta ya casi los 30, y tuvimos un maestro auténtico.
Grunch of Giants llevó mis estudios y mi investigación a un nivel superior. Empecé a buscar libros y seminarios impartidos por maestros de verdad, por cualquier persona que poseyera conocimientos respecto al Grunch. Frank Crerie, el socio que me envió por todo el mundo en busca de viejas minas de oro y plata, fue uno de esos maestros auténticos. En la segunda parte del libro, “Maestros falsos”, hablaré más de la gente que me enseñó de verdad.
El 28 de mayo de 2018 pasé frente a un puesto de periódicos y la portada de la revista Time captó mi atención. Decía: “How My Generation Broke America” (Cómo mi generación destruyó Estados Unidos). El artículo de Steven Brill sobre las élites en aquella revista era otra pieza más en el rompecabezas del Grunch. Brill manifestó las mismas preocupaciones de las que Bucky Fuller había hablado 35 años antes en Grunch of Giants.
En sus conferencias, Fuller decía que la gente invisible que controlaba la economía mundial buscaba en nuestras escuelas las mentes más desarrolladas y brillantes para entrenarlas y para que luego dirigieran la economía mundial de la manera que ella quería que fuera dirigida.
Brill no dijo exactamente lo mismo, pero expresó lo siguiente:
Yo fui uno de esos ganadores de élite. En 1964 era un ratón de biblioteca y vivía en Far Rockaway, un área de Queens habitada mayoritariamente por la clase trabajadora. Un día leí en una biografía de John F. Kennedy que él había estudiado en algo llamado escuela prep (prep school), pero ninguno de mis maestros de la preparatoria 198 tenía idea de lo que eso significaba. Poco después supe que era una especie de escuela privada preuniversitaria de alto nivel. Ibas a clases y vivías en el campus, sólo que tenías que asistir desde cuatro años antes, lo cual no parecía mala idea. Me agradó todavía más cuando me enteré de que algunas de estas instituciones ofrecían ayuda económica. Así terminé en Deerfield Academy, en el oeste de Massachusetts, donde Frank Boyden, el director, les dijo a mis afligidos padres, dueños de una licorería perpetuamente en problemas, que su política de ayuda económica requería que le enviaran un cheque anual por cualquier cantidad que pudieran pagar.
Tres años después, en 1967, me encontré sentado en la oficina del director en mi último año. Estaba al lado de un hombre llamado R. Inslee Clark Jr., decano de admisiones de Yale… Lo que no sabía entonces era que yo formaba parte de una revolución dirigida por Clark, a quien apodaban Inky. Estaba a punto de convertirme en uno de los chicos de Inky, un grupo en el que después también habría chicas. Éramos parte de una infusión meritocrática que prosperó en Yale, en otras instituciones educativas de élite, bufetes de abogados y bancos de inversión a mediados de los sesenta y en los setenta.
Fuller habría dicho: “A estos inteligentes jóvenes los seleccionaban y los entrenaban las personas que dirigían el Grunch”.
Steven Brill también dijo: “Cuando mi generación de jóvenes con grandes logros se graduó de las universidades de élite e ingresó al mundo profesional, de pronto su éxito personal tuvo serias consecuencias sociales”.
Una parte que no he contado sobre la historia de padre rico es que, a diferencia del hijo de padre rico y de mí, que estudiamos en secundarias y preparatorias públicas, mis compañeros adinerados terminaron en escuelas privadas preuniversitarias de alto nivel cuando salieron de Riverside School. La mayoría fue a la Hawaii Preparatory Academy, a casi 130 kilómetros de distancia, en la Gran Isla de Hawái. Otros se fueron a Punahou School, en la isla de Oahu, escuela en la que también estudió Barack Obama.
Al igual que Steven Brill, el futuro presidente formó parte de esos “chicos y chicas de Inky”. El joven “Barry” Obama, como le llamaban entonces, salió de Punahou y tiempo después asistió a la Escuela de Derecho de Harvard. Luego llegó a ser presidente de Estados Unidos. Es decir, siguió un camino similar al de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush.
Cuando le pregunté a mi padre pobre si podía asistir a una escuela privada preuniversitaria de alto nivel, me dijo: “No somos ricos y no sería políticamente correcto que el hijo del superintendente de educación pública asistiera a una preparatoria privada de ese tipo”.
Así pues, mientras mi compañeros pudientes fueron a escuelas privadas preuniversitarias de alto nivel, el hijo de padre rico y yo nos unimos a los estudiantes del otro lado de la calle y asistimos a Hilo Intermediate School y a Hilo High School.
La historia de Padre Rico, Padre Pobre comenzó cuando yo tenía nueve años y estudiaba en Riverside School, una primaria para niños ricos. Los niños de las clases media y pobre iban a Hilo Union School, una institución que estaba justamente al otro lado de la calle.
El hecho de estar en una escuela para chicos ricos me hizo preguntarme por qué ellos tenían dinero y yo no. Cuando estaba en cuarto grado, rodeado de niños adinerados, levanté la mano y le pregunté a mi maestra: “¿Cuándo vamos a aprender sobre el dinero?” Su respuesta fue: “En la escuela no enseñamos la materia del dinero”. Así comenzó mi investigación de toda una vida y, como dicen por ahí, “el resto es historia”.
La buena noticia fue que podría surfear todos los días. Además, Hilo High tenía uno de los equipos más fuertes de futbol del estado y a mí me encantaba practicar ese deporte. Le pateamos el trasero al equipo de Hawaii Prep cada vez que jugamos con mis antiguos compañeros de clase.
Y algo todavía mejor fue que Mike y yo nos convertimos en aprendices de padre rico. Tomábamos clases con él saliendo de la escuela y los fines de semana. Así obtuvimos una educación de negocios y financiera auténtica, durante toda la secundaria y la preparatoria.
De nuestros compañeros de clase de la primaria que terminaron estudiando en escuelas privadas preuniversitarias de alto nivel muchos se graduaron de Stanford, Dartmouth, Yale y otras prestigiosas universidades privadas… escuelas para la élite y para los futuros miembros de la misma.
Steven Brill también dijo que los exitosos jóvenes de su generación “crearon una economía con base en acuerdos que permitían mover activos viejos en lugar de crear activos nuevos”.
Traducción: Las élites se volvieron ricas con la creación de activos falsos, pero no hicieron que la economía creciera, es decir, no generaron empleos bien pagados.
TUS PREGUNTAS… LAS RESPUESTAS DE ROBERT
P: ¿Cómo podríamos resolver los problemas financieros de Estados Unidos? ¿Por dónde comenzamos? ¿Empezamos volviendo a incluir el dólar en el patrón oro? ¿Primero eliminamos los derivados y los activos falsos? ¿Cómo podemos detener el Flagrante Atraco Universal (Grunch o Gross Universal Cash Heist)?
Jaime M. - Estados Unidos
R: Todas estas son preguntas excelentes. Yo tenía dudas similares cuando era más joven, pero entre más estudié a Bucky Fuller, más me fui dando cuenta de que sólo había una respuesta. Uno de sus principios generales dice: “El surgimiento es a través de la emergencia”. Esto significa que, para que la situación cambie, primero tendrá que producirse una emergencia. Si analizas la palabra emergencia, verás que su raíz es “emerger”. A nuestro grupo, Fuller le enseñó que la siguiente evolución de la humanidad sería producto de la emergencia que estaba por venir.
La buena noticia es que muchos ya sabemos que esta emergencia se acerca, y estamos actuando lo más pronto posible. Espero que, si no lo estamos viendo ya, pronto notemos que hay una humanidad nueva y más inteligente que está emergiendo antes de que llegue el momento de emergencia.
En 2004, justo antes del colosal tsunami que golpeó a Indonesia y que mató a cientos de miles de personas, ciertos animales, como fue el caso de los elefantes, empezaron a abandonar las áreas de la costa mientras los turistas se dirigían a la playa. Está sucediendo lo mismo ahora. Millones de humanos están evolucionando, han elegido no ser víctimas y están haciendo cambios antes de que se produzca la inminente emergencia financiera.
Todos mis libros son para esa gente que sabe que es tiempo de cambiar.
P: ¿Es demasiado tarde para regresar al patrón oro?
Andrew C. - Canadá
R: Depende de a quién le preguntes. En la tercera parte de este libro “Activos falsos”, aprenderás por qué los miembros de las “élites académicas” como Ben Bernanke, antiguo presidente del banco de la Reserva Federal, creen que el oro es una reliquia bárbara del pasado.
Y luego, también hay gente como Jim Rickards, quien en su libro The New Case for Gold, explica que el mundo podría volver al patrón oro sin problemas.
P: ¿Cómo crees que sería el mundo en la actualidad si Nixon no hubiera sacado el dólar del patrón oro?
Joey S. - Vietnam
R: Muy buena pregunta. No lo sé, prefiero pensar en lo que sucederá en el futuro inmediato y prepararme para ello.
P: ¿Tenemos una verdad falsa?
Michael A. - Polonia
R: Sí. En las escuelas, a esta verdad falsa le llaman “historia”.
Si analizas la palabra historia en inglés, es decir, history, verás que está formada por dos palabras ‘his’ y ‘story’, lo que querría decir “la historia de él”.
En la escuela militar nos enseñan que la “historia les pertenece a los vencedores”, no a los perdedores.
Y como Joseph Goebbels decía: “Si dices una mentira suficientemente grande y continúas repitiéndola, tarde o temprano la gente terminará por creerla”.
Fuller nos enseñó a confiar en los “artefactos”, en los objetos que podemos ver, tocar y sentir, no en los cuentos ni en las historias.
Cristobal Colón, por ejemplo, nunca pisó América, en realidad llegó a las islas del Caribe, así que, técnicamente, no descubrió este continente. No obstante, hay artefactos que prueban que los vikingos llegaron a América y vivieron aquí mucho tiempo antes que Colón.
Entonces, ¿quién descubrió América? ¿Un italiano o un vikingo?
P: ¿Por qué en los últimos años se produjo un cambio repentino en las divisas?
Kevin I. - Japón
R: Si estudias la historia, verás que las divisas han cambiado durante miles de años. Los chinos fueron los primeros en imprimir papel moneda. Los romanos “degradaron” su divisa cuando el Imperio romano colapsó.
Hitler subió al poder en 1933 porque el gobierno de Weimar imprimió dinero para pagar por haber perdido la Primera Guerra Mundial, y el dinero impreso condujo a la Segunda Guerra Mundial y a la muerte de millones de personas.
Muchos creen que 1971 fue el principio del fin del Imperio estadounidense.
P: El bitcoin ha estado teniendo caídas últimamente, ¿todavía crees que es dinero auténtico?
Franco S. - Italia
R: Sí, pero no necesariamente hablo del bitcoin. Creo que la tecnología de cadena de bloques es más confiable que el dinero del gobierno.
Prefiero el oro y la plata por esta misma razón. El oro y la plata son muchísimo más confiables que la gente que dirige nuestros gobiernos, bancos y fondos de pensiones.
P: Con tantas noticias falsas (y auténticas) que hay actualmente en el mundo, ¿qué debemos buscar para encontrar noticias confiables sobre la economía?
Samuel H. - Bélgica
R: En este libro cito fuentes que trabajan en el interior de la maquinaria. Son personas que vieron el gran atraco desde la primera fila. En la página 336 encontrarás una lista de entrevistas realizadas por Rich Dad Radio con individuos que fueron testigos del atraco desde el interior. Escucha las conversaciones y aprende de los maestros auténticos. Son lecciones sobre el dinero a las que muy poca gente tendrá acceso.
P: ¿Cómo podrá este libro ayudarnos a sobrevivir entre toda la falsedad que nos rodea y a prepararnos para la próxima recesión o descalabro económico?
John H. - Sudáfrica
R: En 1971 el dinero se volvió invisible. Este libro es para concientizarte y para ayudarte a prestar atención a las señales del cambio, esas señales que la gente nunca ve sino hasta que ya es demasiado tarde.