

JukilopLa verdadera historiaPrimera edición digital: diciembre, 2019D. R. © 2019, Juan de Dios Pantoja y Kimberly LoaizaD. R. © 2019, derechos de edición mundiales en lengua castellana: Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. de C. V.Blvd. Miguel de Cervantes Saavedra núm. 301, 1er piso,colonia Granada, delegación Miguel Hidalgo, C. P. 11520,Ciudad de Méxicowww.megustaleer.mxD. R. © 2019, Alberto Caudillo, por la portada e ilustraciones de interioresD. R. © 2019, Víctor Ortiz Pelayo, por el diseño de interioresD. R. © 2019, Sebastián Valero, por la fotografía de solapaPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright.El copyright estimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizadade este libro y por respetar las leyes del Derecho de Autor y copyright. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores.Queda prohibido bajo las sanciones establecidas por las leyes escanear, reproducir total o parcialmente esta obra por cualquier medio o procedimiento así como la distribución de ejemplaresmediante alquiler o préstamo público sin previa autorización.Si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra diríjase a CemPro(Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor, https://cempro.com.mx).ISBN: 978-607-317-431-2megustaleermexico@megustaleermex
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Estamos muy contentos de que por fin esto es real: tenemos nuestro primer libro. Queremos agradecer a todos los que fueron parte de esto, a nuestro manager, a la editorial, a nuestro equipo de trabajo, a nuestras familias, y a todos ustedes que también forman parte de esta gran familia. Gracias por siempre apoyarnos, son la mejor familia del mundo, familia Jukilop.
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ÍndiceUna chica con sueños.............................................11 Podemos arriesgar todo por la amistad..............................................................................................27Un ángel cayó en mi secundaria.......47No dejo de pensar en ella.............................67Un día negro..............................................................................91Estar juntos hoy, mañana…siempre...........................................................................................111La decisión de casarnos................................127Y vivieron felices por siempre?........149?
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Capítulo 1Una chica con sueños
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13Soy Kimberly y me considero una chica tímida.Si pudiera contar la historia de mi vida, lo ha-ría a través de las imágenes de las personas que siempre han estado conmigo: mi familia y mis amigos. En lo único que puedo pensar es en la alegría de estar juntos y hacer equipo con mis primas, amigos, compañeros y un nuevo team, siempre con la complicidad de Dios, que ha sido testigo de todas nuestras aventuras. Mi infancia transcurrió en Mexicali, soy parte de una familia de lo más normal, que después tuvo que mudarse a mi adorado Mazatlán; en-tonces no me imaginaba que la vida, igual que los viajes por carretera, tendría más de un des-tino trazado para mí. Pero ¿qué es una familia
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14normal? No lo sé, linduras, pero creo que es la familia que nos toca, con la que crecemos y con la que nos vamos formando poco a poco.En la mía había cosas importantes, como cui-darnos, protegernos (aunque con los herma-nos una a veces pierde la paciencia, mas no el amor), ir a la iglesia, salir a divertirnos (pero con un horario especial), y descubrir qué nos gusta y quiénes somos. De niña fui tímida, aunque te-nía muchas ganas de compartir con los demás mis gustos, hacerlos felices, conseguir sonrisas a través del canto y del baile, sin importar que no fuera la mejor, eso era lo de menos, linduras; si una disfruta plenamente lo que hace, las crí-ticas no tienen que hacernos daño. Seguí muchas reglas para hacer felices a mis papás: ser una buena hija, obedecerlos, ser una buena hermana, amiga, prima..., ¡de todo! Y creo que lo hice bien, aunque con un par de aven-turas, sin las cuales no hubiera descubierto el
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16valor de la amistad, el cuidado que Dios me ha brindado en todo momento y la importancia del amor. ¿Verdad que sí?Estar en compañía de mis primas siempre fue uno de mis pasatiempos favoritos: es ese tipo de hermandad en la que te cuentas todo, sabes los secretos de las otras, lo que les gusta, les da miedo, cuáles son sus sueños y los tuyos. Ten-go la gran fortuna de contar con las mejores del mundo, unas linduras que siempre me llenan de cariño y me hacen sentir especial. A veces, cuando alguien es muy, pero muy penoso (como yo, aunque no me lo crean), los momentos de diversión con gente maravillosa, como mis pri-mas, transforman esa timidez en energía para ser la persona que uno quiere. Los paseos por el malecón, las tardes bailan-do y cantando juntas —como si nada más nos importara—, contarnos las cosas de cada día, todo eso me daba la libertad de ser feliz, aunque
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18después me diera un poco de pena ser extrover-tida con el resto de la gente. Qué lindas eran mis primas al animarme a hacer cosas que en otras circunstancias nunca hubiera hecho. Gracias a ellas, a su cariño y energía, muchos eventos se fueron alineando en mi vida, hasta que todo ocurrió tan deprisa y ésta cambió por completo: conocí a alguien súper especial. Comenzaba la época de ir a los quince años de amigas y compañeras de la escuela, siempre acompañada por mis primas o mis hermanos, que eran más pequeños, y yo, como buena her-mana mayor, los llevaba a la mayoría de lugares a los que asistía. Afortunadamente, a algunas fiestas podía ir casisola. Una noche de verano, durante una de ésas, parecía que el destino me tenía preparada una sorpresa. Jessica nos había invitado a Ana, Elizabeth y amí a su fiesta de quince años, que sería en un sa-lón en las afueras de Mazatlán, así que hicimos
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19cuanto pudimos para tener el permiso de nues-tros papás. Habían dicho que sí, con la condiciónde que ellos nos llevarían e irían por nosotras enpunto de las doce, igual que la Cenicienta. No nosimportó el horario, estábamos tan emocionadasque daba lo mismo estar unas cuantas horas; ha-bía que obedecer para que en el futuro nos dieranmás permisos. En la secundaria hablaban sobre la fiesta de Jessica, ella era muy popular, le encantaba bai-lar y había preparado durante mucho tiempo su vals; además, haría una coreografía de rock con un grupo de muchachos que era bastante famoso por poner el mejor ambiente en la pista de baile. Quedamos de vernos en mi casa, nos vesti-ríamos ahí y mis papás nos llevarían. Lo que másme gustaba desde que éramos niñas era cuandomis primas iban a mi casa o yo iba a las de ellas yjugábamos a maquillarnos y a peinarnos, con la
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20ilusión de que así sería cuando creciéramos. Te-níamos quince años y había llegado ese momen-to: pasamos de usar tenis de colores brillantes azapatos con tacones; de ponernos ropa infantila conseguir la que veíamos en las revistas y losblogs de las influencers; les copiábamos looksy salíamos listas para divertirnos al máximo. Llegamos a la fiesta. ¡Oh, linduras! ¡Era espec-tacular! Jessica se había quedado corta cuandonos dijo que sería increíble, porque en verdad loera: todo ambientado como en los años ochenta,la entrada decorada con discos de vinil y carte-les pintados con aerosol, la pista de baile llena decolores estridentes. La festejada nos saludó, es-taba muy feliz de vernos. Aunque era muy tímida en la escuela, tenía pocas amigas y casi siempreestaba con mis primas, Jessica y su grupito demejores amigas me tenían mucho aprecio; de-cían que les gustaba que fuera sincera y tranqui-la, estudiosa y muy amable con ellas.
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21—¡Qué bueno que vinieron! —saludó Jessica—. Diviértanse al máximo. Dentro de un rato bailaré el vals con mis primos y después el showsor-presa con el grupo que contratamos, el de los muchachos que bailan súper bien. —¡Qué padre! —dijo mi prima Ana—. Kimberly, es hora de que todos vayan a la pista. La fiesta era un sueño. Mi fiesta de quince años también fue muy bo-nita, aunque mucho más sencilla. Estuvo llena deamigos, familia y gente muy especial; le di gra-cias a Dios por aquel momento, porque la com-pañía era lo que importaba. En cambio, la de Jes-sica pintaba para ser una diversión loca de la quehablaríamos varias semanas. La coreografía delvals fue espectacular, era obvio que Jessica ama-ba el baile. Me pregunté cuál sería mi talento: elsuyo era el baile y mis primas adoraban cantar ylo hacían muy bien; sentí que no encontraba quéhabilidad o gusto podrían caracterizarme, casi