DÍA 1

El ser humano no está hecho para arrastrarse y reptar sobre la tierra. Tiene la capacidad de volar hasta la cúspide.

DÍA 2

Cada era necesita una nueva forma de espiritualidad porque cada época es distinta a las demás; por lo tanto, los mensajeros siguen llegando. Un mensajero no es más que un hombre que le traduce la verdad eterna al hombre contemporáneo.

DÍA 3

El hombre moderno es el primer hombre en la historia que no concibe lo sagrado, que vive una vida sumamente mundana. Le interesan el dinero, el poder, el prestigio, y cree que eso es todo lo que hay. Es una noción muy estúpida.

Su vida está rodeada de cosas pequeñas, muy pequeñas. No concibe nada mayor a sí mismo. Ha negado a Dios; ha dicho que Dios ha muerto. Ha negado la vida después de la muerte; ha negado la vida interior. Sólo cree en negar el centro. Sólo cree en lo superficial; cree en la circunferencia, pero sigue negando el centro, por eso vemos tal aburrimiento alrededor. Es natural, porque sin algo mayor que tú con lo cual identificarte, tu vida va a ser tediosa, aburrida. La vida se vuelve una danza sólo cuando es una aventura. Y se puede convertir en una aventura sólo cuando hay algo mayor que lograr, que alcanzar.

Lo sagrado significa simplemente que nosotros no somos el fin, que sólo somos un conducto; que no todo ha sucedido aún, que todavía van a suceder muchas cosas. La semilla aún tiene que germinar, y el retoño tiene que volverse árbol. Ese árbol tiene que esperar a que llegue la primavera para explotar en miles de flores, y liberar así su alma al cosmos. Sólo entonces habrá satisfacción. Y lo sagrado no está lejos; sólo tenemos que empezar a preguntarnos por ello. Al principio, por supuesto, estaremos a tientas en la oscuridad, pero pronto las cosas empiezan a entrar en sintonía. Pronto empezamos a vislumbrar el más allá, una música inaudita empieza a llegar a nuestros oídos: remueve nuestro ser, nos da un nuevo color, un nuevo gozo, una nueva vida.

DÍA 4

No somos extraños, ajenos. Somos parte de la existencia. Éste es nuestro hogar. No estamos aquí por accidente; estamos aquí porque somos necesarios. Estamos aquí porque la existencia quería que estuviéramos aquí. Es la voluntad de la existencia. Por lo tanto, nadie debe sentirse alienado. Ése es uno de los problemas fundamentales que enfrenta la humanidad actualmente. En todo el mundo, la gente inteligente está muy preocupada, perturbada, ansiosa, y se pregunta: «¿Por qué estamos aquí?».

Según la ciencia, parece ser accidental que estemos aquí, y si somos accidentales, somos inútiles; entonces, no importa si estamos o no estamos. Y si no importa, entonces nuestra vida pierde todo significado: así, por todo el mundo se percibe una falta de sentido. Todo empezó hace unos cien años, cuando Nietzsche declaró que Dios había muerto. Se convirtió en el portavoz de toda la mentalidad contemporánea.

Si Dios ha muerto, entonces la vida no tiene sentido porque Dios es la única posibilidad de que haya algún sentido, algún significado. Dios no quiere decir nada más que significado. La vida tiene sentido; ése es todo el significado de Dios.

DÍA 5

No hemos perdido nada. Dios no está perdido y, por lo tanto, no tenemos que encontrarlo. Sólo lo hemos olvidado; es sólo cuestión de recordarlo. Está ahí, en lo más profundo de nuestro ser. Llámese verdad, Dios, dicha, belleza: todo eso indica el mismo fenómeno. Hay algo eterno en nuestro ser, algo inmortal, algo divino.

Lo único que tenemos que hacer es ir hacia lo profundo de nuestro ser y darnos cuenta, ver, reconocer. Por lo tanto, la travesía no es realmente una travesía. No debemos ir a ningún lado; simplemente tenemos que sentarnos en silencio y ser.

DÍA 6

En el momento en que estás vacío de ti mismo, estás lleno de Dios. Recuerda, no pueden existir ambos al mismo tiempo. Recuerda una y otra vez: no pueden existir ambos al mismo tiempo. O existes tú o existe Dios. Y los tontos son los que se escogen a sí mismos. Escoge a Dios: desaparece como ego. Olvídate de ti mismo como entidad distinta de la existencia, y en esa precisa desaparición, renacerás.

Es un estado bastante paradójico: en el momento en que te vacías de ti mismo, quedas lleno, lleno por primera vez, desbordante, inagotablemente lleno.

El ego es sólo una sombra, no tiene sustancia. Es un sueño, no una realidad. Deshazte de la sombra para que puedas alcanzar la sustancia. Deshazte de lo falso para que puedas alcanzar lo real. Todo lo que estoy enseñando aquí es cómo vaciarte de ti mismo para que puedas llenarte de Dios. Y la plenitud es gratificación.

DÍA 7

Nos han enseñado a ser enemigos de la existencia, nos han enseñado ideologías negativas para la vida, y esto ha durado tanto tiempo que se ha vuelto parte de nuestra sangre, huesos, médula. No amamos la vida, la odiamos, y las llamadas religiones le han enseñado a la gente que la vida es un castigo, que hemos sido castigados con el pecado original.

La vida no es un castigo, es una recompensa, es un regalo. Hay que hacerse amigo de ella por completo. En el momento en que empieces a hacerte amigo de la vida, te sorprenderá lo bella que es, lo poética que es, lo musical que es. Una vez que desaparece tu idea de negar y se asienta algo positivo dentro de ti, se abre una puerta secreta, la vida empieza a revelarte sus misterios. Esos misterios sólo pueden revelarse a los amigos; no pueden revelarse a nadie, no pueden hacerse públicos. Sólo cuando estás en profunda e íntima relación con la vida, ella te abre su corazón. En esa misma apertura uno llega a conocer la verdad, el amor, la dicha, la existencia.

DÍA 8

El hombre tiene que estar absolutamente vacío, sólo así se crea el espacio para que Dios descienda en él. Y es que estamos tan llenos de basura, tan llenos de porquerías: incluso aunque Dios quiera entrar, no encontrará lugar dentro. Nuestras copas están llenas. No les cabe ni una gota más. Tenemos que vaciar la copa por completo. Éste es el proceso completo de sannyas: vaciarte de ti mismo, vaciarte de todos los pensamientos, deseos, recuerdos, esperanzas, expectativas; sólo un proceso de vaciamiento.

En el momento en que estés absolutamente vacío y no veas nada dentro de ti, de pronto todo se volverá luz. De pronto, miles de flores se abrirán en tu ser. Te llenarás de fragancia y música, una música antes inaudita, una fragancia que no es de esta tierra. Y, en esa experiencia, te liberas, te liberas de la vida, de la muerte, del tiempo mismo. Te vuelves parte del flujo eterno de la existencia.

DÍA 9

A menos de que te descubras a ti mismo, seguirás siendo sólo un medio. Cuando uno se descubre a sí mismo, ha encontrado el fin.

La circunferencia de tu ser es el medio: el cuerpo, la mente, el corazón. Úsalos todos para alcanzar el centro más profundo, el mero centro: y ése es el fin. Al encontrarlo, uno encuentra todo lo que se necesita encontrar. Al conocerlo, se conoce todo. Al alcanzarlo, uno alcanza la divinidad.

DÍA 10

La vida siempre es nueva, la mente siempre es vieja. La vida nunca es vieja, la mente nunca es nueva. Por lo tanto, nunca se encuentran, no se pueden encontrar. La mente va en reversa, la vida, hacia adelante. Por eso, los que tratan de vivir a través de la mente simplemente están haciendo algo tan estúpido que el día en que se den cuenta de lo que se han estado haciendo a sí mismos no serán capaces de creer que pudieron ser tan estúpidos, tan ridículos, tan absurdos.

La vida sólo puede conocerse mediante un estado de no-mente. Eso es la meditación: dejar la mente de lado, no tener pensamientos. Sólo estar en silencio, sin que ni una palabra se mueva en la mente, nada de tráfico, todo vacío, callado, quieto. Entonces, de pronto estás en contacto con la vida y conoces su enorme frescura, su frescura liberadora. Eso es la divinidad, eso es el nirvana. Vivir la vida en su totalidad, conocer la vida en su frescura absoluta es ser dichoso, es estar en paz.

DÍA 11

El diamante está dentro y nosotros, fuera. Es parte de nuestro ser, pero buscamos en todos lados menos ahí: de ahí la miseria, de ahí la frustración, de ahí la desesperanza.

Mira hacia adentro, mira dentro de ti mismo y el reino de Dios será tuyo. Nunca lo hemos perdido, ni siquiera un instante. De hecho, aunque quisiéramos perderlo, no podemos, es nuestro propio ser. Pero nos hemos convertido en mendigos por decisión propia, por estupidez propia. Hemos olvidado cómo leer la lengua de las escrituras interiores, y buscamos en los Vedas, en los Coranes, en las Biblias… Nos volveremos grandes estudiosos, pero no ricos; seguiremos siendo tan pobres como siempre. La riqueza sólo llega de una forma, y es entrando; ahí está la mina, el tesoro, el tesoro inagotable.

Entrégate, ponte en sintonía, y entonces habrá un gran gozo, infinito. La vida sólo tendrá significado entonces; antes, nunca. La vida será vida sólo entonces; antes, nunca.

DÍA 12

Prepara el camino para que entre la existencia; prepárate para recibir el sol, la luz. Lo único que se necesita es estar cada vez más consciente, cada vez menos en la mente y cada vez más fuera de la mente, viéndola, no involucrándose con ella. Conviértete en un observador desapegado. Ése es exactamente el significado de la palabra éxtasis: estar afuera.

Aprende a estar fuera de la mente y habrás aprendido todo lo que hay que aprender. Todas las religiones, de diferentes formas, en diferentes lenguas, enseñan sólo un secreto: cómo ponerse fuera de la mente. Y el día que lo logres, será el mejor día de tu vida. Ese día renacerás. Ese día ya no serás parte del mundo físico, te volverás parte de la existencia.

DÍA 13

Si podemos ver la belleza, si podemos experimentar el gozo, la danza de las estrellas y los árboles y el viento y la lluvia, no haremos preguntas tan estúpidas como: «¿Qué es Dios?» ni «¿Dónde está Dios?» ni «¿Existe Dios o no?». Sabremos que esa belleza es Dios, que ese esplendor es Dios, que esa danza, esa celebración, son Dios.

Mi intención es volverlos más sensibles ante las bellezas de la naturaleza, la vida, la existencia, porque ésa es la única forma válida de tomar consciencia de Dios. No hay otra forma. Nunca la ha habido y nunca la habrá.

DÍA 14

Lo más importante que hay que recordar en la vida es que Dios nos ama, que no nos ha abandonado, que no es indiferente ante nosotros, que continuamente se preocupa por nosotros, que le importamos.

Entre más profundo entre esta idea a tu corazón, mejor, porque cuando te empieces a sentir más y más amado por Dios, serás capaz de amar a los demás. Así es como nos volvemos capaces de amar: si somos amados, podemos amar; si no somos amados, no sabemos cómo amar, no sabemos lo que es el amor.

En el mundo actual, el amor está desapareciendo porque Dios ha desaparecido. El cielo está vacío. Antes estaba lleno de amor. Durante siglos, la gente oraba viendo al cielo. Se elevaban, sentían al amor derramarse, llover, bañarlos. Eran movidos y tocados por él, el amor los transformaba. Y entonces eran capaces de amar a otros, porque cuando tienes amor, lo puedes dar a otros. Si no lo tienes, ¿cómo podrías dárselo a otros? Y la única fuente para conseguirlo es Dios, porque él es la única fuente inagotable.

DÍA 15

El invitado siempre está listo para entrar, pero el anfitrión no está en casa. Está en alguna otra parte, soñando, deseando… Nunca está en casa, nunca aquí y ahora: o está en el pasado o en el futuro.

Sólo hay dos caminos por los cuales descarriarse: por el que ya pasó y por el que no ha venido aún. El pasado y el futuro son los dos únicos caminos para escapar del presente. Y Dios sólo conoce un momento. No está familiarizado con el pasado ni con el futuro: el presente es el único momento para él, y nosotros nunca estamos en el presente. El anfitrión sigue tocando y no encuentra a Dios porque toca la puerta del pasado, del futuro. Y Dios sigue tocando y no encuentra al anfitrión porque toca la puerta del presente y el anfitrión nunca está en el presente.

DÍA 16

Entrégate por completo a la existencia: no más luchas, no más conflicto, no más metas personales. Deja que el todo te posea, deja que el todo te guíe. Entonces, a donde te lleve, estará bien, y lo que haga de ti, estará bien.

El hombre por sí solo no puede hacer el bien, sólo puede hacer el mal. El bien sólo sucede cuando el hombre le permite a la existencia funcionar a través de él.

Entonces, permítele a la existencia funcionar a través de ti. Confía. Si todo este universo marcha de forma tan hermosa, ¿por qué no puede cuidarte? ¿Por qué estarías ansioso o preocupado por ti mismo? Ningún rosal se preocupa, ningún ave, ningún animal, ninguna estrella. Es la estúpida mente humana la que crea tantas preocupaciones, y la simple razón es que cree estar separada. Naturalmente, si estás separado, toda la preocupación te pertenece: Si no estás separado, entonces el todo se encargará.

DÍA 17

Cuando uno se deja ir profundamente con el todo, la consecuencia es la dicha. Es un resultado; es una recompensa, una recompensa inevitable. La persona que se entrega tiene una dicha enorme en torno suyo, dentro y fuera. No conoce nada más, ningún otro sabor, sólo el sabor de la dicha.

El sannyas tiene que volverse el inicio de la entrega. Al principio, por supuesto que uno se entrega dudando, calculadoramente, poco a poco. Uno observa lo que pasa: ¿qué pasa si te entregas tanto? Pero mientras te entregas, empiezas a abrir ventanas hacia el cielo estrellado, entonces, tarde o temprano serás capaz de entregarlo todo. En el momento en que se entrega todo, se logra todo. Es paradójico; cuando le das todo a la existencia, ganas todo lo que siempre quisiste ganar. Pero esta victoria no se obtiene luchando, se obtiene amando, confiando.

DÍA 18

Busca la divinidad a través de la belleza, la belleza de todo. Deja que ésa sea tu búsqueda. Alaba la belleza, regocíjate en la belleza. Y cuando alabes y te regocijes en la belleza, empezarás a volverte bello. La verdad y el bien vendrán por añadidura. Si puedes alcanzar uno de los tres, los otros dos vendrán automáticamente.

DÍA 19

Cuando tengas tiempo, en cualquier momento, relájate y entra. Olvida el mundo entero un momento, como si no existiera. Pensar que el mundo sólo está formado de ilusiones es una de las estrategias antiguas, pensar que está hecho del mismo material que los sueños. No es que sea ilusorio, es sólo una táctica. Piensa que es eso sólo para poder entrar: no es necesario preocuparse por el mundo. Olvídalo por completo, déjalo desaparecer y entra en tu soledad. Es ahí donde encontrarás la fuente de la dicha.

DÍA 20

A menos que seamos una bendición para la existencia, no podemos ser bendecidos. Tenemos que merecerlo, tenemos que ser dignos de ello, y la única forma de merecerlo es perderse en el amor por la existencia.

La religión no es más que una relación de amor con la existencia. No es un ritual; no tiene nada que ver con iglesias ni templos ni mezquitas ni con los Vedas, el Corán o la Biblia. Tiene un significado totalmente distinto: te casas con la existencia. Te enamoras de las estrellas y los árboles y las montañas y las nubes porque son distintos espacios de la existencia. Te enamoras de la gente y de los animales; simplemente te enamoras de todo lo que es.

Si eso es posible, suceden grandes bendiciones, un gran baño de gozo del más allá: te bañas en dicha.

DÍA 21

Humildad no significa menos ego, significa nada de ego. Y en el momento en que el ego está totalmente de lado, descartado, el amor empieza a florecer como si de pronto te hubiera llegado la primavera. Y no sólo hay una flor, sino miles de flores en tu ser. La fragancia es maravillosa.

Es por esta experiencia de la primavera y las flores y la fragancia infinita que Jesús llamó a Dios «amor». Se acercó más a la definición de Dios que nadie antes que él. «Dios es amor» simplemente significa que Dios sólo es para los que están listos para arriesgar por completo su ego. No se pierde nada al perder el ego, excepto la miseria, la oscuridad, la muerte. Todo lo que está mal en nosotros está con nosotros por culpa del ego. El ego es el único problema, y vivir sin ego es la única solución.

DÍA 22

El paraíso no está en otro lado. El paraíso no es geográfico. No está arriba de las nubes en los cielos; está dentro de ti. Y no está en otro tiempo, después de la muerte. Está en ti en este instante. Estás hecho de paraíso, por lo que no es necesario buscar en ningún otro lado. Lo único que necesitas es relajarte y estar en ti mismo; nadar profundamente hacia dentro de tu ser, tan profundo que el mundo entero desaparezca, como si no existiera en ese momento. Para que tu consciencia sea lo único que exista. Toda la existencia se vuelve no existencial y tu vida lo es todo. Su pureza… Nada la contamina. Nada se refleja en tu espejo. Tu consciencia es simplemente pura, no tiene ondas. En ese momento, uno sabe lo que es el paraíso.

No lo hemos perdido en otra parte, no nos han corrido del paraíso. Ya existe dentro de nosotros, siempre ha existido dentro de nosotros, pero nunca buscamos ahí. Seguimos buscando afuera, por lo tanto, se nos siguen escapando nuestros propios tesoros, nuestro propio reino de Dios.

DÍA 23

El hombre nace como una búsqueda. El hombre no nace como un ser completo. Un perro nace completo. Un árbol, una piedra… toda la existencia, excepto el hombre, tiene algo en común: está completa. Sólo el hombre está incompleto; por lo tanto, tiene una apertura. Todo lo demás está cerrado. Una rosa es una rosa es una rosa, pero el hombre puede ser mil y una cosas. Un hombre puede ser un Judas; un hombre puede ser un Jesús. Todas las posibilidades están abiertas; todas las alternativas están disponibles.

Así que, los que dan su vida por hecho no entienden el punto. La vida es una búsqueda, es una indagación, una indagación de cómo ser total, cómo ser el todo. Tal es la dignidad del hombre, tal es su singularidad: puede crecer porque no está completo; puede florecer porque todavía no está entero, puede aprender, puede devenir.

DÍA 24

La existencia habla en el corazón de todos, pero nuestras cabezas están tan ocupadas que nunca oímos esa tranquila y pequeña voz interior. Hay mucho clamor, mucho ruido innecesario; hemos vuelto nuestra cabeza un mercado. El corazón sigue llamando y nosotros seguimos sordos ante él. La existencia no está lejos, está muy cerca. Todo lo que se necesita es el arte de hacer que la mente sea un poco silenciosa, un poco menos ruidosa, un poco más pacífica, relajada. Y conforme la mente entra en relajación, de pronto empiezas a oír una música divina dentro de ti. La existencia ha empezado a tocar el instrumento de tu corazón, el arpa de tu corazón, y su música es transformadora. Una vez oída, no se olvida nunca. Una vez oída, la vida nunca vuelve a ser la misma. Una vez oída, te has vuelto parte de la existencia inmortal; ya no eres mortal.

DÍA 25

No podemos ser victoriosos por nosotros mismos. Si tratamos de ser victoriosos por nosotros mismos, estamos condenados a ser derrotados, estamos perdidos. El fracaso es absolutamente seguro, inevitable. Es como una pequeña ola luchando contra el océano entero: pertenece al océano, ¿cómo puede luchar? Es como la parte luchando con el todo, la hoja luchando con el árbol al que pertenece. La hoja puede ser victoriosa sólo en la victoria del árbol, no por separado. La ola sólo puede ser victoriosa en el océano; no contra él, no sin él.

El hombre es victorioso cuando no vive según su voluntad, sino según la voluntad de la existencia.

DÍA 26

Desde este preciso instante, recuerda que no estás separado de la existencia. Y no sólo recuerdes, experimenta: sé uno con el árbol junto al que estás sentado, sé uno con el río en el que nadas, sé uno con la persona a la que tomas de la mano. Despacio, despacio, experimenta ser uno con la piedra en la que estás sentado, ser uno con la estrella distante que ves en la noche.

Despacio, despacio se aprende el truco de fundirse inmediatamente en los objetos. Entonces, el observador es lo observado, el conocedor, lo conocido. Entonces, al ver una rosa te conviertes en rosa, no hay separación. En ese momento conocerás dos cosas: el amor y la dicha; dicha para ti, amor para todos.

DÍA 27

El hombre es una semilla, pero sólo una semilla: tiene un gran potencial, pero nada es en acto. La semilla puede morir como semilla sin volverse jamás un árbol, sin florecer jamás. El hombre es una semilla de luz. Pero por lo común, el hombre no resplandece, no es luminoso, por la simple razón de que la cáscara de la semilla es dura y no tiene ventanas. El hombre permanece encerrado en sí mismo; de ahí la oscuridad en los rostros de la gente, en sus ojos. Pero si se puede romper la cáscara —y sí se puede— entonces se libera la gran luz. ¡Es una explosión! La explosión trae éxtasis. La explosión te trae lo eterno. La explosión te vuelve consciente de tu eternidad, de tu divinidad.

El único camino para romper la semilla es la meditación. Uno tiene que seguir martillando con la meditación. Uno nunca sabe cuánto se va a tardar porque cada individuo es distinto. Ningún individuo es predecible porque la gente ha vivido diferentes vidas en su pasado y ha acumulado diferentes personalidades. Algunos tienen capas muy delgadas: con un golpecito basta, con sólo la sombra del látigo basta, ni siquiera se necesita el látigo. Pero otros tienen una piel muy gruesa: a menos de que martilles mucho, no puede liberarse su luz interior, su esplendor interior. Y uno nunca sabe lo gruesa que es la capa.

Una cosa es segura —podrá tomar más o menos tiempo, eso no importa— la cáscara de la semilla puede romperse, la apertura es posible. Y ésa es la única esperanza del hombre, porque sólo a través de esa apertura te vuelves consciente de que Dios es. Entonces la vida tiene sentido, importancia, belleza, bendición.

DÍA 28

Todo es infinito porque todo es divino. Todo es ilimitado porque todo participa de la naturaleza de la existencia. Los límites los crean nuestros sentidos; no están ahí realmente. Todo está unido a todo lo demás, pero nuestros sentidos crean límites. Es como si vieras el cielo enmarcado por una ventana. El cielo no tiene marco, pero el marco de la ventana se vuelve el marco del cielo.

Tus ojos son ventanas: lo que sea que veas a través de los ojos se enmarca. Tus oídos son ventanas: lo que sea que oigas a través de los oídos se enmarca inmediatamente. Todos tus sentidos están continuamente enmarcando cosas que no tienen marco.

Recordar esto te dará una comprensión enorme. Entonces la gota del rocío se convierte en el océano, el guijarro de la playa es tan grande como el universo, la biografía entera del universo está en una pequeña hoja. Entonces, encontrarás la existencia a donde vayas, dentro y fuera. Vivir conscientemente en esa infinidad es el mayor gozo posible. No puede concebirse más que eso, más que eso no es posible. Ésa es la cumbre máxima.

DÍA 29

Todos son Dios, todo es Dios. Existencia y Dios son dos palabras para el mismo fenómeno. Así que no pienses en Dios en términos de una persona que creó el mundo, que controla el mundo, que maneja todo el asunto. No pienses en él como el jefe supremo, no hay nadie así. Dios no es alguien, Dios es una cualidad. Es mucho mejor llamarlo divinidad. Es una fragancia.

Simplemente dice una cosa: que el mundo no sólo consiste en lo visible, también contiene lo invisible. El mundo no sólo consiste en lo conmensurable; también contiene lo inconmensurable. El mundo no sólo consiste en lo exterior; también tiene la dimensión de la interioridad. Eso es lo único que Dios significa: la dimensión de la interioridad.

DÍA 30

Todos pertenecemos a Dios. No hay otra forma. Nacemos en Dios, vivimos en Dios, morimos en Dios. Nuestra energía es la energía de Dios: Dios simplemente es el nombre de la energía total de la existencia. Pero el total no es aritmético, el total es misterioso. No es mecánico, es orgánico. Hay una gran diferencia entre ambos que se debe entender.

El total mecánico, matemático, no es nada más que la suma total de las partes. El total orgánico es algo más que la suma total de las partes. Un gran cuadro es una unidad orgánica. No es sólo la suma total del lienzo y los colores. Lo mismo pasa con la vida.

Dios simplemente significa que la existencia es más de lo que aparenta. Es más de lo que puede medirse. Es más de lo que la ciencia podrá experimentar. Y la religión es la búsqueda de ese «más», esa cualidad misteriosa, ilusoria. Por lo tanto, todos pertenecemos a Dios, pero muy pocos están conscientes de ello.

Cuando lo sepas por ti mismo, no sólo porque yo lo diga, no porque lo diga Buda, no porque lo diga Jesús, sino porque tú lo sientas, entonces estarás transformado. Toda la miseria desaparecerá. La vida se volverá luz y gozo, una dicha y una bendición.

DÍA 31

El hombre no es un ser, sino un puente. Los animales tienen ser y los budas tienen ser, pero el hombre es sólo un puente. No tiene ser; es un devenir. Va deviniendo, cambiando, yendo de un punto a otro. Es una travesía, una peregrinación.

Esto tiene que recordarse: nunca estés satisfecho a menos de que estés iluminado. Permanece en divino descontento hasta el último momento, cuando explotes en luz, cuando te vuelvas luz, cuando la luz se convierta en tu ser.

DÍA 32

Ser espontáneo significa ser responsable con el presente. La gente está dominada por el pasado. La vida sigue cambiando a cada instante y la mente sigue aferrada al pasado.

Hay una brecha entre la mente y la vida. Nada de lo que salga de la mente va a ser una respuesta real; es sólo una reacción. Y siempre se quedará corta: no puede llegar al objetivo, ya sea que lo sobrepase o que no lo alcance. El objetivo es el presente, y la flecha está dirigida por el pasado, que no sabe nada del futuro, no sabe nada del presente.

Ser espontáneo significa vivir cada instante, responder a lo que es, sin prejuicios, sin mente, sin pasado ni futuro, sin tiempo en absoluto. Entonces, de pronto se da un encuentro, un encuentro entre tú y tu existencia. Ese encuentro es dicha, ese encuentro es Dios.

DÍA 33

La sociedad le impone artificialidad a todo mundo. Lo llama cultura, civilización, educación. Le pone nombres importantes, pero la realidad es que te vuelve artificial. Te enseña a reprimir a la naturaleza.

Toda mi intención es ayudarte a ser natural otra vez, porque es sólo a través de la naturaleza que se puede llegar a la divinidad. Entre más artificial te vuelvas, más te alejarás de la divinidad. Así que recuerda: necesitarás a la civilización, la cultura, la educación, pero no te identifiques con ellas. Son juegos. Uno puede jugarlos porque tiene que vivir en una sociedad donde todos viven esos juegos, pero recuerda que son juegos, no realidades. Observa para que no te identifiques con ellos y, cuando no sean necesarios, sé natural.

DÍA 34

El amor y la meditación siempre han estado separados por las llamadas religiones; no sólo separados y divididos, sino casi enfrentados uno contra el otro. Durante siglos, las religiones le han enseñado a la gente: «Si amas, perderás la meditación, así que deshazte de todas las relaciones amorosas. Múdate a un monasterio, permanece soltero, vuélvete monje». La palabra monje significa vivir solo; en sí misma, la palabra monje significa alguien que vive solo, sin relacionarse con nadie. De la misma raíz vienen palabras como monopolio, monotonía, monogamia. «Vuélvete monje o monja. Evita el amor, escapa del amor, sólo entonces alcanzarás la meditación». Esto se ha enseñado durante siglos. O, si quieres moverte a la dimensión del amor, entonces olvida todo lo relacionado con la meditación.

Así, la gente religiosa ha dividido al mundo; han creado una especie de esquizofrenia. Y el problema es que el hombre necesita ambos y no puede contentarse con uno. Es imposible contentarse con uno. Hay una cierta necesidad de amor y también una cierta necesidad de meditación.

DÍA 35

La mera existencia no es vida. Y la gente de cierta forma sólo está existiendo, vegetando, sobreviviendo. Para sobrevivir, pan, mantequilla y refugio son suficientes, pero no habrá grandeza, esplendor. Tu cielo interno permanecerá totalmente oscuro. No habrá estrellas ni noches de luna llena.

Uno tiene que rebelarse contra todo el sinsentido que enseñan desde fuera las universidades, las iglesias, los sacerdotes, los políticos. Uno tiene que rebelarse contra todas y cada una de las cosas. Es una conspiración muy larga, muy arraigada. A menos de que te rebeles contra todo en general, no podrás decir: «Podemos escoger pocas cosas buenas y deshacernos de las otras, de las cosas malas…». Todas están interconectadas. Si escoges una cosa, vendrán otras detrás. Tenemos que dejarlo todo por completo; no es cuestión de escoger. Todas las cosas son interdependientes, existen como un organismo.

Rebelión significa deshacernos de todo el pasado y vivir en el presente sin tradición alguna, sin mentalidad alguna, sin conocimiento alguno; vivir como un niño, como si fueras el primer hombre.

Deshazte del pasado como si nunca hubiera existido, empieza siempre por el ABC: fresco, desde cero. Y tendrás una vida hermosa; tendrás una vida aventurera. Tendrás una calidad de vida extática.

DÍA 36

A menos de que te deshagas de todo el conocimiento prestado, no puedes ser sabio. Y el inicio de la sabiduría está en ser dichoso. Así que deshazte de todas las ideas de culpa, no hay necesidad de sentirse culpable. Eres perfectamente bueno como eres. De esa forma te hizo la existencia; toda la responsabilidad es suya.

Regocíjate de tu forma de ser, ¿qué más puedes hacer? Cuando entiendas esto, cuando te aceptes como eres, sucederá un milagro impresionante: inmediatamente empezarás a crecer porque la culpa desaparece y la alegría entra en tu ser. Y en un ambiente de alegría, el crecimiento se vuelve posible. Por lo tanto, sostengo que la risa es una de las cualidades más religiosas.

DÍA 37

Una danza es pura cuando el danzante se disuelve en ella, cuando el danzante ya no está ahí, cuando no se puede encontrar al danzante y sólo queda la danza. Eso es la meditación, el sannyas, el éxtasis, y, finalmente, eso es la existencia.

Despacio, despacio, aprende a disolverte. Disuélvete en cualquier acto, entonces, ese acto se convierte en danza. Si estás corriendo y desapareces en la carrera, entonces no hay corredor, sólo queda la carrera; si estás corriendo en la mañana, y no hay corredor, sino sólo el correr, estás tan poseído por el acto mismo que sólo queda el acto sin ningún actor dentro, entonces eso es danza.

Cuando puedas perderte a ti mismo, hay danza y hay sannyas. Y despacio, despacio, deja que eso se convierta en tu corazón. Entonces la existencia vendrá a buscarte. No tienes que ir a ningún lado: un día tocará tu propia puerta.

DÍA 38

No te mantengas separado. Al ver una rosa, conviértete en la rosa. Al ver un atardecer, piérdete en él. No seas distante, frío. No seas sólo un espectador, conviértete en participante. Al ver el cielo lleno de estrellas, vuélvete parte de él, una pequeña estrella. Pero participa en la danza.

Para mí, eso es la religión: disolverse en el todo. Al igual que un río desaparece dentro del océano; tú desapareces dentro de la existencia.

DÍA 39

Tienes que dirigir el mundo interior. Tenemos un reino dentro, el verdadero reino. Todos queremos convertirnos en reyes, pero seguimos buscando en la dirección equivocada, seguimos buscando fuera. Uno podrá volverse un rey de este mundo, pero aun así, en el fondo, saber que está equivocado. Sigue siendo pobre, sigue estando vacío. Nada está satisfecho aún y la vida se te ha escapado de las manos mientras estabas recolectando basura. Un Alejandro Magno muere tan pobre como cualquier mendigo. Así que todo el espectáculo es un engaño. El verdadero reino está en el interior. Un Buda, un Zaratustra, un Lao-Tsé o un Jesús son verdaderos reyes porque se gobiernan a sí mismos.

Por lo general, somos esclavos que fingen ser gobernantes. A menos de que uno conquiste su propio inconsciente, sigue siendo un farsante, sigue siendo un esclavo y va jugando todo tipo de juegos de farsa y engaño, va proclamando: «No soy lo que crees que soy». Y él sabe lo que es y el resto de la gente también lo sabe, porque todos están haciendo lo mismo. Todos son mendigos y todos se esconden detrás de máscaras.

Sé un verdadero rey. La belleza del reino interior es que no hay competencia: tú tienes tu propio reino, yo tengo el mío, y nunca chocan, nunca se traslapan. Cada quien tiene un mundo interior muy vasto, donde no hay competencia ni lucha ni desacuerdo con nadie.

DÍA 40

Un hombre sabio es naturalmente majestuoso. Podrá ser un mendigo, pero sigue siendo un rey. Su reino es interior. Tiene tesoros inagotables. Ha superado su inconsciencia; eso es la sabiduría.

La sabiduría no es conocimiento, es la conquista del inconsciente, está llena de luz. No quedan ni siquiera islas de oscuridad. Cuando tu ser está lleno de luz, no importa si posees algo o nada, eres majestuoso.

DÍA 41

Aquéllos que dicen no creer en Dios, también pertenecen a Dios. Aquéllos que le dan la espalda a Dios, también pertenecen a Dios; y en lo que concierne a Dios, todos están salvados. Todo este universo ya está en el estado último: sólo lo hemos olvidado. Hemos olvidado que no tenemos que hacer nada; hemos olvidado que ya estamos ahí, donde queremos estar. Hemos olvidado que ya somos lo que queremos ser, lo que soñamos y deseamos; y nunca hemos sido otra cosa. Pero nos ha caído encima un profundo, profundo sueño.

La función de un maestro no es salvarte, sino sólo recordártelo.

DÍA 42

Así como la respiración y la circulación de la sangre, la comida, la nutrición son necesarios para la existencia del cuerpo, así la dicha es necesaria para el alma. Pero se necesita excavar un poco para poder descubrir el trasfondo. Una vez que conoces la dicha, su fuente, toda tu visión cambia, toda tu perspectiva es nueva.

Entonces ves la existencia con ojos nuevos. Entonces, lo que hayas encontrado dentro de ti, lo encontrarás en todos lados, porque lo que sea que somos, lo encontramos en la existencia. La existencia es simplemente un espejo: refleja nuestro rostro real, sea el que sea. Si estamos ocultando nuestro rostro real con una máscara, se refleja la máscara.

La existencia sólo hace eco de nuestro ser. Una vez que sepas que la dicha es tu naturaleza, todo el universo se volverá dichoso. Eso es lo que significa la realización, la liberación.

DÍA 43

Dios no es una creencia sino una visión. Creer en Dios es absolutamente innecesario. Es como un ciego que cree en la luz, o un sordo que cree en la música. No pueden concebir lo que creen, ni siquiera lo pueden imaginar. Sus creencias son engaños, pero eso no es tan importante: es mucho más importante que también se están engañando a sí mismos.

La divinidad tiene que ser una experiencia. Mi intención no es darte una doctrina, sino ayudarte a despertar; ayudarte a que abras los ojos y veas por ti mismo.

DÍA 44

Con ego, la vida es miserable porque si te arraigas en algo falso, no puedes celebrar. Sólo la verdad puede liberar las energías de celebración que están en ti. Sólo la verdad se puede convertir en una canción en tu corazón. El ego es la mentira más grande: todas las demás mentiras son resultados suyos. Y como es una mentira, apesta; como es mentira, crea mil y un problemas en torno suyo. Se esconde detrás de esos problemas. Crea una enorme fachada de miseria, unas nubes de miseria tales que te involucras en la desdicha y olvidas todo lo referente a la raíz que lo causó todo.

Cuando te deshaces del ego —y es sólo cuestión de que lo decidas, si quieres deshacerte del él lo haces en ese instante, nada puede evitar que lo hagas excepto tú mismo— inmediatamente tu vida atraviesa por un cambio radical. Atraviesa una revolución; gran poesía y gran música surgen en ti.

DÍA 45

Te estoy dando una visión totalmente nueva de la religión. No está basada en el temor, está arraigada en la temeridad. Así que no te estoy enseñando ningún dogma, ningún sistema de creencias, ninguna filosofía. Simplemente te doy la ciencia para entrar, para despertar tu alma. Y nadie más puede hacerlo por ti. Nadie puede hacerlo en tu nombre, lo tienes que hacer tú. El maestro sólo puede indicar el camino; tú tienes que seguirlo.

Una vez que tu consciencia se comience a agitar un poco, se desencadena el proceso. Luego sigue creciendo solo. El primer paso es el más difícil. La semilla que cae al suelo, lista para morir, es el paso difícil. Una vez sucedido eso, y muerta la semilla en el suelo, el retoño empieza a crecer. Al principio sólo salen dos hojas, y luego, un gran follaje y muchas ramas y un inmenso árbol con millones de flores…

DÍA 46

El hombre ha vivido en guerra demasiado tiempo. Fuera de las luchas con otros, por dentro pelea consigo mismo, como si sólo conociera una forma de vivir, y ésa fuera únicamente pelear. En nombre de la política, pelea con otros; en nombre de la religión, pelea consigo mismo. Por eso hemos creado tanta miseria. Pelear no puede traer paz. Uno tiene que aprender a deshacerse de ese viejo patrón de lucha constante.

Mi método es el de la no resistencia, de la no lucha. No se necesita pelear porque ésta es nuestra existencia, somos parte de ella. No es hostil a nosotros, no está contra nosotros, no nos va a devorar. Nos ha dado vida, nos nutre, es muy amigable, muy maternal. Tu cuerpo es tu amigo y tu mente también, sólo tienes que saber cómo usarlos.

Que éstos sean tus cimientos: por fuera, sé amigable con la existencia; por dentro, sé amigable con todos, contigo también, que es lo más difícil. La gente no se ama. Es lo último que hacen. Es fácil amar al enemigo; es muy difícil amarte a ti mismo. Te conoces demasiado bien, ¿cómo podrías amarte? Pero la persona que puede amarse a sí misma, puede amar a todos. Ámate a ti mismo, y amarás a tus enemigos y a todos los demás. Si te puedes amar a ti mismo, habrás cumplido la condición básica del amor. De ese amor surge la paz, y la paz es la puerta desde la cual empezamos a recibir los mensajes divinos.

DÍA 47

El amor contiene todo mi mensaje. Ámate a ti mismo, ése es el principio, luego ama a los que te rodean, luego ama al mundo,