Portadilla
Índice
Dedicatoria
Cita
Introducción. Despierta el genio financiero de tus hijos
Primera parte. ¿Están las escuelas preparando a tus hijos para enfrentarse al mundo real?
Introducción a la Primera parte
Capítulo uno. Lección n.º 1. La crisis educativa
Capítulo dos. Lección n.º 2. El cuento de hadas se acabó
Capítulo tres. Lección n.º 3. Prepara a tus hijos para lo peor
Capítulo cuatro. Lección n.º 4. Ventanas de aprendizaje
Capítulo cinco. Lección n.º 5. ¿Por qué los graduados con las mejores calificaciones fracasan?
Capítulo seis. Lección n.º 6. ¿Por qué la gente rica termina en bancarrota?
Capítulo siete. Lección n.º 7. ¿Por qué los genios son generosos?
Capítulo ocho. Lección n.º 8. La mentalidad del subsidio
Segunda parte. Otro punto de vista
Introducción a la Segunda parte
Capítulo nueve. Otro punto de vista respecto a la inteligencia
Capítulo diez. Otro punto de vista respecto a las hojas de calificaciones
Capítulo once. Otro punto de vista respecto a la codicia
Capítulo doce. Otro punto de vista respecto a la deuda
Capítulo trece. Otro punto de vista respecto a los impuestos
Capítulo catorce. Otro punto de vista respecto a las palabras
Capítulo quince. Otro punto de vista respecto a Dios y el dinero
Tercera parte. Dales a tus hijos la ventaja del ganador
Introducción a la Tercera parte
Capítulo dieciséis. Las 10 ventajas del ganador que brinda la educación financiera
Cuarta parte. Universidad para capitalistas
Introducción a la Cuarta parte
Capítulo diecisiete. Conviértete en la Fed
Capítulo dieciocho. ¿Cómo imprimo mi propio dinero?
Reflexiones finales
Epílogo
Conoce a la Familia Lannon
Conoce a la Familia McElroy
Acerca del autor, Robert Kiyosaki
Agradecimientos
Material adicional
Padre Rico, padre Pobre para jóvenes
Introducción
Primera parte. El lenguaje del dinero
Capítulo uno. Una nueva manera de aprender
Glosario. Definiciones de Padre Rico
Fuentes
Créditos
Grupo Santillana
A los padres…, los primeros y más importantes maestros de un niño
Cuando tenía cinco años
mi madre siempre me decía que
la felicidad era la clave de la vida.
Cuando fui a la escuela me preguntaron
qué quería ser cuando fuera mayor.
“Un hombre feliz”, contesté.
Me dijeron que no entendía la lección
y yo les dije que ellos no entendían la vida.
JOHN LENNON

Cada vez que pienso en escribir un nuevo libro, me pregunto: ¿Por qué voy a hacer esto?
Bien, la respuesta siempre es simple para mí, y siempre es la misma. Toda la vida me he preguntado por qué en la escuela no se imparte ninguna asignatura sobre el tema del dinero; los maestros se empeñan en martillarnos todos los días en la cabeza lo siguiente:
“Ve a la escuela y estudia para que consigas un buen empleo.
Si no vas a la escuela, no lo obtendrás”.
¿POR QUÉ IR A LA ESCUELA?
Lo anterior me hizo preguntarles a mis maestros: “¿Acaso no queremos un empleo para hacer dinero? Si conseguir un empleo tiene como objetivo generar dinero, ¿por qué no vamos directos al grano y nos empiezan a enseñar sobre este tema?”.
Pero nunca respondieron mi pregunta.
EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR
“El traje nuevo del emperador” es un cuento danés escrito por Hans Christian Andersen y publicado en 1837.
EL ARGUMENTO:
Hace mucho tiempo hubo un emperador al que solo le importaba su ropa y presumir de ella. Un día lo visitaron dos estafadores y le dijeron que podían fabricarle el atuendo más elegante con una tela hermosísima. Dicha tela, le dijeron, era muy especial porque era invisible para los estúpidos y la gente de origen humilde.
El emperador, un tanto nervioso porque no sabía si podría ver la tela, primero envió a dos de los consejeros en quienes más confiaba para que vieran aquel material tan peculiar. Naturalmente no había ninguna tela, pero ninguno de los consejeros admitió que no podía ver nada, y solo se dedicaron a alabarla.
Cuando se divulgó el rumor sobre la tela, toda la gente del pueblo se interesó en saber cuán estúpidos eran sus vecinos.
Entonces, el emperador permitió que los estafadores lo vistieran con su traje nuevo especial, fabricado con la tela mágica, para usarlo en un desfile por el pueblo. Aunque él sabía que iba desnudo, no dijo nada porque le daba miedo aceptar que era demasiado estúpido y no veía ninguna tela. También le daba miedo que sus súbditos pensaran que su emperador era un imbécil.
Por supuesto, la gente del pueblo alabó con emoción las magníficas prendas del emperador porque también tenía temor de admitir que no veía nada, hasta que, de repente, un niño dijo: “Pero ¡si no lleva nada puesto!”.
Los padres del niño ahogaron un grito y trataron de acallar a su hijo, pero este no paraba de hablar. El niño se contoneaba y trataba de quitarse la mano de sus padres de la boca mientras gritaba: “¡El emperador está desnudo!”. En muy poco tiempo, algunos de sus compañeros de clase comenzaron a reírse y a gritar al unísono.
Poco después, los adultos se unieron a los chicos y susurraron: “¡Los niños tienen razón! El viejo está desnudo. Es un tonto y espera que nosotros también lo seamos”.
LO QUE REALMENTE QUIEREN LOS ESTADOUNIDENSES
En su libro de 2009, Lo que realmente quieren los estadounidenses (What Americans Really Want… Really), el doctor Frank Luntz —un respetable encuestador que mide el ritmo cardiaco de Estados Unidos— preguntó lo siguiente en su encuesta:
Si tuviera que elegir, ¿preferiría ser dueño de un negocio o director ejecutivo (Chief Executive Officer, o CEO, por sus siglas en inglés) de una empresa de la lista Fortune 500?
La gente encuestada respondió de la siguiente manera:
80% Dueño de negocio con 100 o más empleados.
14% Director ejecutivo de una empresa de Fortune 500 con más de 10 000 empleados.
Dicho de otra forma, lo que los estadounidenses quieren hoy es ser empresarios.
Esta es la razón por la que muchos padres continúan diciendo: “Ve a la escuela para que consigas un empleo bueno y bien pagado”. Muy pocos padres o maestros sugieren: “Ve a la escuela para que aprendas a generar empleos buenos y bien pagados”.
Hay una diferencia abismal entre las habilidades de un empleado y las de un empresario; y por supuesto, las habilidades necesarias para ser empresario no se enseñan en las escuelas.
El doctor Luntz descubrió que más del 70% de empleados corporativos de tiempo completo está pensando, o lo ha estado considerando por algún tiempo, comenzar su propio negocio. Muchos sueñan con convertirse en empresarios, pero muy pocos darán el salto de fe que es necesario. La falta de educación financiera es la causa principal por la que mucha gente continuará siendo empleada de otros. Como los empleados carecen de educación financiera, les aterra perder sus empleos, no continuar recibiendo una nómina o, sencillamente, fracasar en el intento.
La educación financiera y la transformación que esta produce son esenciales para todo empresario.
OLVÍDATE DE LOS MÁSTERES
El doctor Luntz también nos dice lo siguiente:
Entonces, ¿cómo podemos preparar a toda una generación de estadounidenses para el éxito en las actividades empresariales? Olvídate de los másteres. La mayoría de las escuelas de negocios te enseñan a tener éxito en una corporación grande, en lugar de enseñarte cómo iniciar tu propio negocio. Sin embargo, empezar algo de cero y hacerlo prosperar a medida que crece ha sido uno de los puntos más fuertes y de mayor innovación de nuestro país.
CÓMO SE MATA EL SUEÑO AMERICANO
Los estadounidenses siempre han querido ser empresarios. Haciéndole frente a adversidades inimaginables, la gente emigró a Estados Unidos atraída por la promesa del sueño americano. Millones de personas abandonaron la opresión de las reinas y los reyes europeos, así como la tiranía de dictadores comunistas de otras partes del mundo, tan solo para darle una oportunidad al sueño americano. A su sueño americano.
“Empezar algo de cero, y hacerlo prosperar a medida que crece, ha sido uno de los puntos más fuertes y de mayor innovación de nuestro país”, nos dice el doctor Luntz sobre el sueño americano.
Nuestras escuelas, sin embargo, parecen haberse olvidado de este concepto. Teniendo en cuenta el sistema de calificaciones con letras, el problema es que el sistema educativo entrena a los jóvenes para que sean estudiantes de “10” o “A” —académicos—; o estudiantes de “8” o “B” —burócratas—, pero jamás enseñan lo necesario para ser estudiantes de “6” o “C”, es decir, capitalistas. Y lo más interesante es que son precisamente estos estudiantes de “6” quienes con mucha frecuencia toman el camino empresarial y crean nuevos empleos, iluminados por la antorcha del capitalismo que portan.
Si les preguntaras a los empresarios de hoy en día, muchos te dirían que las burocracias están destruyendo de una forma activa el espíritu empresarial del capitalismo.
También te comentarían que muchos jóvenes graduados carecen de las habilidades necesarias para sobrevivir en el ambiente de trabajo de la actualidad. De hecho, incluso muchos tienen una “mala actitud” respecto a los capitalistas.
EL ODIO A LOS CAPITALISTAS
En 2008, la Fundación Kaufman —un sobresaliente centro de estudios de Estados Unidos— le encargó al doctor Luntz que averiguara lo que los estadounidenses pensaban sobre el capitalismo. En su encuesta se descubrió que:
“Es difícil saber cuál es el sentimiento más fuerte en la actualidad: si el respeto por los empresarios o el odio a los directores ejecutivos”.
En noviembre de 2012, Hostess Brands, fabricantes de reconocidísimos productos horneados como los Twinkies y el pan Wonder, cerraron sus puertas y se declararon en bancarrota. El director ejecutivo de Hostess declaró que la compañía se vio forzada a cerrar debido a las demandas que interpuso el sindicato con el objetivo de conseguir sueldos y prestaciones mayores.
Para empeorar la situación, no solo resultaron afectados los más de 18 000 empleados: cuando la empresa cerró, las familias de esos empleados también recibieron el impacto. Tomando un promedio de cuatro personas por familia, el número de vidas afectadas se incrementó hasta 72 000. Este efecto en cadena se extiende a partir de cada familia y luego afecta a escuelas y negocios como clínicas dentales, tiendas de ultramarinos, tintorerías, proveedores minoristas, talleres de reparación de automóviles, incluso iglesias y el resto de la comunidad.
Poco después se supo que el director ejecutivo de Hostess Brands y su equipo de enanitos y enanitas sonrientes, se pagaron a sí mismos millones de dólares por concepto de bonos de indemnización.
No queda duda de por qué los estadounidenses ahora odian a los directores ejecutivos, y como muchos de ellos son graduados de nuestras más prestigiosas escuelas, esto nos obliga a preguntarnos: ¿es eso lo que se enseña en las escuelas de negocios?
Por desgracia, así es.
Muchos de nuestros estudiantes más brillantes asisten a escuelas de negocios, se gradúan y estudian másteres, y luego empiezan a ascender en la escalera corporativa como empleados, no como empresarios. Los más ambiciosos llegan a ser directores ejecutivos de grandes negocios.
LOS DIRECTORES EJECUTIVOS NO SON CAPITALISTAS
Más adelante escribiré acerca del hecho de que la mayoría de los directores ejecutivos no son capitalistas. La mayoría de estos y de los ejecutivos de corporaciones entran en la categoría de capitalistas gerenciales, es decir, empleados que trabajan para auténticos empresarios como Steve Jobs, Thomas Edison, Walt Disney, Mark Zuckerberg y otros, pero que no tienen una participación financiera personal ni inversiones en negocios.
Aquí es interesante destacar que ni Edison ni Disney terminaron el bachillerato, y Jobs y Zuckerberg no se graduaron de la universidad.
La mayoría de los estudiantes de “10” que se gradúan de nuestras mejores escuelas se convierte en “capitalistas gerenciales”, es decir, en empleados, y muy pocos de ellos llegan a ser “capitalistas legítimos”. Quienes en realidad le han dado una muy mala reputación al capitalismo son los capitalistas gerenciales, o sea, los típicos estudiantes de “10” que terminan consiguiendo empleos demasiado bien pagados.
LOS CAPITALISTAS GERENCIALES DAN MIEDO
En su libro, What Americans Really Want… Really, el doctor Luntz declara lo siguiente: “… en el mundo actual los ‘capitalistas’ asustan a la gente y el ‘capitalismo’ es una manera más de referirse al hecho de que los directores ejecutivos cobran decenas de millones de dólares el mismo día que hacen desaparecer 10 000 empleos con tan solo una firma”.
Aunque es muy trágico, mucha gente no entiende la diferencia entre capitalistas gerenciales y capitalistas legítimos.
Simplemente piensa en los directores ejecutivos que recibieron bonos inmensos mientras millones de personas perdían sus empleos, casas y ahorros para la jubilación. ¿Es eso lo que están enseñando en las escuelas a nuestros jóvenes más inteligentes y mejor preparados?
Una vez más, la respuesta es “sí”. Nuestras escuelas le dan mala reputación a este sistema porque lo que enseñan no es la verdadera doctrina capitalista.
Por desgracia, la mayoría de los padres se enorgullece cuando, apenas a los 26 años, el pequeño Juanito o Susanita se gradúa con matrícula y consigue empleo en una empresa de la lista Fortune 500, con un salario de seis cifras, y empieza a ascender en la escalera corporativa. A estos padres parece no importarles que su hijo o hija haya sido entrenado para convertirse en capitalista gerencial, en lugar de para ser un capitalista legítimo, es decir, un empresario como Steve Jobs o Thomas Edison. La crisis actual se debe a que:
• Las escuelas están más preocupadas por la codicia que por la generosidad.
• Las escuelas proponen la noción de: “¿Cuánto dinero puedo ganar?”, contra la de “¿Cuánto dinero puedo ganar sirviendo a otros?”.
• Las escuelas tienen como objetivo que los estudiantes consigan empleos bien pagados en lugar de que los creen.
• En las escuelas se promueve ascender en la escalera corporativa, en vez de crear empresas con escaleras corporativas propias.
• En las escuelas se promueve la noción de un empleo seguro, en lugar de la de libertad financiera, y por esa razón, la mayoría de los empleados vive con miedo a “perder su trabajo”.
• Las escuelas no enseñan nada sobre el dinero, y por eso, en la actualidad, en Estados Unidos hay millones de personas que dependen de programas de subsidio como Seguridad Social y Medicare. Asimismo, millones de personas aceptan trabajar para el gobierno o el ejército con el objetivo de obtener su fondo de pensiones y prestaciones médicas, y no para servir a su patria.
LA NUEVA DEPRESIÓN
En 2007, el mundo se enfrentó de repente a la Nueva Depresión. Existen varias razones para que haya surgido esta depresión en nuestros días, y algunas de ellas son:
1. Los gobiernos imprimen dinero.
2. Billones de dólares en deuda, tanto personal como gubernamental.
3. Programas de subsidio mal financiados en Estados Unidos como Seguridad Social y Medicare, así como la propagación mundial de una mentalidad que privilegia el subsidio y las subvenciones.
4. Altas tasas de desempleo juvenil y deudas estudiantiles que pueden dañar el “valor crediticio” de los estudiantes.
5. Globalización, la cual implica que las economías emergentes ofrezcan mano de obra más barata, y esto, a su vez, provoque la exportación de empleos y salarios más bajos en casa.
A tu hijo le tocará enfrentarse a estos problemas.
¡EL EMPERADOR ESTÁ DESNUDO!
Así, pues, las preguntas que los padres deberían hacerse son: “¿Están las escuelas de verdad preparando a mis hijos para el mundo real?”.
La respuesta es “no”.
Y por eso, el argumento se hace más complejo… Tal como nos lo advirtió en 1837 Hans Christian Andersen en su cuento sobre el emperador: “Y entonces, los murmullos se propagaron entre la gente hasta que toda la multitud empezó a gritar: ‘El emperador está desnudo’”.
Por supuesto, el emperador escuchó y, a pesar de que sabía que estaban en lo cierto, que estaba totalmente desnudo frente a toda la gente, mantuvo la cabeza en alto y terminó la procesión.
Mi impresión es que el sistema escolar no quiere admitir que no está preparando a los niños para el mundo real porque eso sería como reconocer que ha fracasado, y todos sabemos lo que el fracaso implica en este tipo de sistema.
Implica que la escuela piensa que tu hijo o hija no es inteligente, cuando, en realidad, es solo que no está haciendo lo que la escuela quiere que haga.
Si tu hijo no recibe educación financiera en la escuela, saldrá de ahí desnudo. Podrá ser estudiante de “10”, pero en realidad irá desfilando por el mundo como el emperador, así como nos cuenta la historia: “Aunque él sabía que iba desnudo, no dijo nada porque le daba miedo aceptar que era demasiado estúpido y no veía ninguna tela. También le daba miedo que sus súbditos pensaran que su emperador era un imbécil”.
Como nuestras escuelas jamás admitirán que no están preparando a tus hijos para el mundo real, entonces queda en manos de los padres —los primeros y más importantes maestros— el trabajo de brindarles a los chicos la educación financiera que necesitan para enfrentarse a la realidad, ese mundo que solo funciona con dinero.


La escuela es una gran experiencia para algunos niños, pero para otros puede ser la más frustrante de sus vidas.
Todos los niños son genios; por desgracia, su genio puede ser abatido a muy temprana edad.
A Thomas Edison, uno de los más grandes genios de la era moderna, su primer maestro lo calificó de distraído. Con “distraído”, quiso decir “confundido o falto de concentración”. Edison nunca terminó la escuela, pero se convirtió en inventor y empresario. La compañía que fundó es conocida ahora como General Electric y fabrica productos que han cambiado el mundo. Algunos de los primeros proyectos de Edison fueron el fonógrafo, la cámara para filmar y el foco eléctrico.
Albert Einstein tampoco impresionó mucho a sus maestros. De la primaria a la universidad todos ellos lo calificaron de flojo, torpe e insubordinado. La mayoría decía: “Nunca va a lograr nada”; sin embargo, Einstein se convirtió en uno de los científicos más influyentes de la historia.
“Genialidad” es una forma de referirse a la magia que todos poseemos.
Seguro que todos los padres, por ejemplo, se han dado cuenta de la genialidad de sus hijos. Muchos saben que la verdadera magia de un niño está en sus sueños. A veces notamos los rasgos desde muy temprana edad…; las ideas y las cosas que los deleitan, fascinan y desafían. Es por esto que la labor más importante de un padre es proteger y nutrir la genialidad de sus niños.
Este libro se escribió como una guía que te ayudará a desarrollar la genialidad financiera de tus hijos.


En Estados Unidos, la campaña presidencial de 2012 entre el presidente Barack Obama y el antiguo gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, sirvió para evidenciar la ligera diferencia en los niveles de educación que había entre ellos.
Aunque ambos son hombres muy preparados, uno de los candidatos era sofisticado en el aspecto financiero, y el otro… no tanto.
OBAMA VS. ROMNEY
Durante la campaña el presidente Obama reveló que pagaba un 20,5% en impuestos sobre aproximadamente 3 millones de dólares de ingresos. Mitt Romney, por otra parte, pagaba un 14% sobre 21 millones de ingresos.
Esta diferencia entre ingresos e impuestos enfureció a muchos votantes, en particular a los más jóvenes y a los de las clases media y baja. En lugar de preguntarse por qué Romney ganaba más dinero y pagaba un porcentaje menor en impuestos, muchos votantes tan solo perdieron la cabeza. Nadie preguntó en realidad: “¿Cómo hace eso Romney?”, o “¿Cómo logró ganar 21 millones de dólares y solo pagar un 14% de impuestos?”, o “¿Es eso legal?”, o “¿Quién es más inteligente en términos económicos, el presidente Obama o el candidato Romney?”.
En su segundo periodo como presidente, el señor Obama parece decidido a incrementar —y, de hecho, ya lo hizo— los impuestos para la gente más adinerada en lugar de enseñarles a los niños sobre el dinero y el capitalismo (que son la base de cómo la gente adinerada se vuelve más rica, se mantiene así y, con mucha frecuencia, paga menos dinero en impuestos). Parece que en lugar de enseñarles a los niños a pescar, el presidente Obama prefiere darles el pescado ya en la mano.
Bien, pues este libro trata sobre cómo enseñar a los niños a pescar.
¿QUÉ SE NECESITA PARA HACERSE RICO?
Mucha gente cree que los ricos son rufianes, y sí, algunos lo son. Sin embargo, hay mucha más gente que, aunque es rica, es honesta y trabajadora… y no tiene nada que ver con los estafadores. Estas personas lograron el sueño americano a la manera antigua, es decir, a través de la educación, el trabajo intenso, la programación bien pensada de presupuestos, la creación y construcción de negocios, la generación de empleos y el menor pago de impuestos posible dentro del marco legal. También construyeron su riqueza a través del estudio de asignaturas que no se enseñan en las escuelas.
Esta diferencia en educación se refleja en el presidente Obama y Mitt Romney.
Ambos asistieron a excelentes escuelas. El presidente Obama se graduó de la Universidad Columbia y la Facultad de Derecho de Harvard. Mitt Romney es graduado de la Escuela de Negocios de Harvard y también de la Facultad de Derecho de esta misma universidad.
La principal diferencia entre el presidente Obama y Romney es que el primero proviene de una familia pobre y el antiguo gobernador, de una familia acomodada.
Sus historias son similares a las que se narran en Padre Rico, Padre Pobre. Las lecciones de educación financiera se imparten en casa…, no en la escuela.
Este libro fue escrito para los padres que quieren brindarles a sus hijos un inicio financiero en casa por medio del estudio de las asignaturas que la mayoría de los jóvenes —incluso los que siempre sacan 10— nunca estudian.
JUSTIFICACIÓN
El “negocio” de la educación es una de las industrias más grandes del mundo y, de una forma u otra, tiene impacto en la vida de prácticamente toda la gente del planeta. Para el ciclo escolar 2012-2013 en Estados Unidos, se invirtieron 571 mil millones de dólares tan solo en escuelas primarias y secundarias, las cuales emplean 3,3 millones de profesores de tiempo completo. Pero eso es solo en Estados Unidos, un país en el que aproximadamente cinco millones de estudiantes ingresaron en el instituto para estudiar el ciclo 2010-2011. Las cifras crecen de manera exponencial cuando hablamos de los alcances globales. A menudo me pregunto cuántos de estos chicos terminaron el bachillerato y cuántos lo abandonaron. ¿Cuántos entraron a la universidad y cuántos de verdad se titularon? Las impactantes estadísticas de las deudas por préstamos escolares que abruman a los estudiantes se han podido ver en las principales páginas de periódicos de todo el mundo, pero ¿y cuántos más de esos jóvenes decidieron estudiar un posgrado —a un costo aún mayor— con la esperanza de obtener salarios proporcionalmente más altos al unirse a la fuerza laboral del mundo?
Por si fuera poco, además de los miles de millones de dólares que se invierten en educación —desde el nivel elemental hasta el universitario—, el ejército también gasta cantidades similares en preparar a jóvenes hombres y mujeres para que sirvan a su patria. La formación corporativa para empleados es otra industria de cantidades estratosféricas, así como las escuelas de Formación Profesional que les enseñan a los futuros técnicos a reparar y a dar mantenimiento a nuestros coches, neveras, sistemas eléctricos y ordenadores.
A pesar de todo lo anterior, a la educación financiera se le ignora casi por completo, al menos en los espacios formales de sistemas y programas escolares. En muchas ocasiones me he preguntado, ¿por qué?
• ¿Podría ser que la falta de educación financiera fuera una de las causas de la crisis económica que atravesamos?
• ¿En qué medida el colapso de las hipotecas subprime habrá sido provocado por la falta de este tipo de educación?
• ¿Cuántos de los millones de familias que perdieron sus casas habrán sufrido, en parte, debido a que no tenían educación financiera?
• ¿Podría ser la falta de educación financiera la causa por la que tanta gente depende de programas del gobierno como Seguridad Social, Medicare y las pensiones para el servicio público (pensiones que, por cierto, están llevando a la bancarrota a ciudades, estados y países enteros)?
• ¿Se estará dirigiendo Estados Unidos —al igual que muchos otros países— a la bancarrota, debido a que millones de estadounidenses necesitan que el gobierno se haga cargo de ellos en los aspectos social, médico y financiero?
• ¿Será la creciente deuda pública reflejo de la falta de educación financiera de nuestros líderes políticos y corporativos?
• ¿Estará Estados Unidos cayendo en el mismo tipo de depresión económica que afrontan Grecia, Italia, Francia, Japón, Inglaterra y España?
ASISTENCIA SOCIAL PARA LOS RICOS
Todos conocemos los programas de asistencia social para los pobres, pero ¿qué hay de la asistencia para los ricos?
• ¿Por qué nuestros líderes —el presidente, los diputados y otros burócratas— votan para otorgarse a sí mismos enormes pensiones y generosos paquetes de prestaciones, mientras el número de familias que dependen de la asistencia social va en aumento? ¿Tienen nuestros líderes tanta necesidad económica como quienes dependen del gobierno para cubrir sus necesidades más básicas?
• ¿Qué pasaría si tuviéramos líderes que supieran generar riqueza, en lugar de solo gastar el dinero de otras personas (en este caso, de los contribuyentes)?
• ¿Por qué los directores ejecutivos se otorgan enormes aumentos de sueldo, acciones del Mercado de Valores y otras ventajas económicas al mismo tiempo que despiden a los trabajadores? ¿Serán los directores ejecutivos codiciosos a causa de la falta de educación financiera o lo habrán aprendido en la escuela?
• ¿Tienen los banqueros que perdieron miles de millones de dólares una educación financiera adecuada?
• ¿Por qué se despidió a millones de empleados y se cerraron miles de pequeños negocios, mientras que a los banqueros que provocaron la crisis económica se les pagaron bonos multimillonarios?
• ¿Por qué los sindicatos de maestros y los burócratas del gobierno deciden lo que tienen que aprender nuestros hijos? ¿Por qué no preguntarles a los niños y a sus padres qué necesitan aprender?
• ¿Por qué muchos de los trabajadores mejor pagados de Estados Unidos ya no son del sector privado? ¿Por qué en la actualidad algunos de los empleados mejor pagados del país son esos mal llamados “servidores públicos”? ¿Por qué los bomberos y oficiales de policía se retiran con millones de dólares en prestaciones vitalicias? ¿Qué le ha pasado al funcionariado?
• ¿Quién provocó esta crisis financiera?
Las crisis financieras de la actualidad no fueron provocadas por gente pobre y sin preparación escolar. Detrás del caos se encuentran algunas de las personas más educadas del mundo, gente como Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, exprofesor de Stanford y Princeton, y estudiante de la Gran Depresión…, pero, por desgracia, también un hombre sin mucha educación financiera ni experiencia de negocios en el mundo real.
Este libro trata sobre educación, pero no sobre la que se imparte en nuestras escuelas.
LA CRISIS EDUCATIVA
La nuestra no es una crisis financiera sino educativa. El caos comienza cuando nuestros hijos entran a la escuela y pasan años —a veces hasta décadas— sin aprender nada sobre el dinero y recibiendo información de gente que sabe muy poco sobre el tema.
Por alguna razón nuestras escuelas tienen una visión cuasi-religiosa acerca del dinero. Parecen creer que:
“El dinero es la raíz de todo mal”.
Timoteo 6:10
Las escuelas están ignorando el pasaje bíblico que dice:
“Mi gente perecerá por falta de conocimiento”.
Oseas 4:6
La gente perece actualmente en el aspecto económico, debido a la carencia de educación financiera en nuestras escuelas.
Lao-Tsé, fundador chino del taoísmo en el siglo V a. C., dijo:
“Si le das a un hombre un pescado, lo alimentarás por un día.
Si le enseñas a pescar, lo alimentarás por toda la vida”.
Por desgracia, en lugar de enseñarles a pescar, a los niños les estamos inculcando la filosofía económica de Robin Hood:
“Quitarles a los ricos para darles a los pobres”.
Y a eso se le conoce como socialismo.
Desafortunadamente, lo único que produce toda esa generosidad al final es solo más gente pobre. El 2 de noviembre de 2012, en uno de los encabezados de The Weekly Standard, se leía:
“Los rollos de cupones para alimentos crecen 75 veces
más rápido que el número de empleos”.
Tal como podría esperarse, los republicanos culpan de la crisis al presidente Obama; y los demócratas, a los republicanos.
Sin embargo, este libro no trata sobre política sino sobre educación y sobre el hecho de que la falta de instrucción financiera es la verdadera causa de la crisis económica.
TIEMPOS DE RETRASO
La mayoría de los maestros es gente increíble, el problema es que tanto ellos como los padres son producto del mismo sistema educativo.
Muchos maestros están frustrados y presionan para que se efectúe un cambio, pero, por desgracia, la industria de la educación parece tener las tasas más bajas en términos de avances.
Las industrias tienen distintos tipos de tiempos de retraso. Una de las definiciones que se dan para tiempo de retraso es: la demora que hay entre el momento en que alguien propone una nueva idea y esta es aceptada. Me han dicho, por ejemplo, que en el ámbito de la tecnología el tiempo de retraso es de 18 meses; el tiempo que pasa entre que surge la idea y se convierte en un nuevo producto. Lo anterior es lo que da pie a que la competencia llegue a ser tan feroz cuando se trata de sacar un nuevo producto al mercado, y lo que provoca que a veces las empresas nuevas fracasen porque no pueden entregar ni productos ni tecnología con la misma velocidad, calidad y buen precio que sus competidores.
En la era Agrícola, los tiempos de retraso se medían en cientos de años. En la era Industrial, en incrementos de medio siglo. Ahora, en la era Digital o de la Información, los tiempos de retraso se miden en semestres.
He escuchado que la industria automovilística tiene un tiempo de retraso de veinticinco años, lo cual significa que las nuevas ideas que ves en los vehículos actuales se concibieron hace un cuarto de siglo; ideas como los coches híbridos. El negocio del gobierno, por otra parte, tiene un tiempo de retraso de aproximadamente treinta y cinco años.
Muchos padres y maestros están frustrados porque, entre todos los sectores industriales, el de la educación es el segundo lugar en tiempo de retraso con un promedio de cincuenta años.
La única industria que le lleva la delantera a la educación en este aspecto es la de la construcción, con sesenta años de retraso.
Ahora, ten en cuenta que todos estos sectores —automovilístico, público, educativo y de la construcción— tienen sindicatos muy sólidos. Los sindicatos son producto de la era Industrial.
EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN
El tiempo de retraso en la industria educativa es tan grande que los niños que empiecen a estudiar en este momento serán abuelos antes de que el sistema adopte los cambios que ofrece este libro.
No obstante, si tú le transmites a tus hijos lo que se enseña aquí, les estarás dando una ventaja financiera. Si los tiempos de retraso continúan siendo los mismos, llegaremos al año 2065 antes de que las ideas de este libro penetren en las aulas, pero no creo que podamos permitirnos el lujo de esperar tanto.
Este libro fue escrito para los padres que saben que preparar a sus hijos para el mundo real depende de ellos, no del sistema educativo, y que ese mundo tiene un paso veloz, que cambia todo el tiempo y se centra en la información… Es un universo en el que nunca hemos vivido.
El libro también se escribió teniendo en mente a padres que saben que sus hijos se enfrentan a desafíos económicos mucho mayores, y con esto me refiero a las montañas de basura financiera que las generaciones previas han ido dejándoles en el camino.
Este libro es para los padres que quieren entender por qué el presidente Obama gana 3 millones de dólares y paga un 20,5% de impuestos, mientras Mitt Romney gana 21 millones y solo paga un 14%.
En cuanto los padres sepan y entiendan las diferencias en la forma en que estos hombres comprenden la economía, podrán pasarles ese conocimiento a sus hijos.
MI HISTORIA
He defendido la educación financiera casi toda mi vida adulta.
En 1973, volví de la Guerra de Vietnam a casa, a Hawai, y me encontré con que mi padre, es decir, el hombre al que llamo mi “Padre Pobre”, había perdido su empleo. Mi padre fue Superintendente de Educación del Estado de Hawai, pero sus problemas comenzaron cuando se postuló como candidato para vicegobernador por parte de los republicanos y se enfrentó a su jefe. Al perder la elección, también perdió su empleo.
Mi padre cometió un suicidio profesional cuando se lanzó para vicegobernador. Arriesgó su “seguridad laboral” porque era un hombre de principios. En cuanto llegó a la cima del escalafón del sistema educativo, cuando fue Director del Departamento de Educación, se quedó aterrado ante la corrupción que descubrió en el gobierno de Hawai, un gobierno al que la revista Forbes ha llamado desde entonces “La Gran República de Hawai”. En el mismo artículo que menciono, se puede leer lo siguiente: “El estado impone un impuesto sobre todo lo que se mueva. Fidel Castro se sentiría como en casa si visitara ese lugar”.
El presidente Obama creció en Hawai. Él es el primer presidente de Estados Unidos que viene de ese estado. Es posible que el artículo de Forbes también explique las perspectivas del presidente respecto al gobierno, los negocios y los impuestos.
EL FIN DE LOS IMPERIOS
Yo no soy ni republicano ni demócrata, y tampoco culpo al presidente Obama de la crisis a la que nos enfrentamos. Esta situación se fue gestando durante décadas y, además, también ha habido crisis en otros momentos de la historia. La ignorancia financiera y la corrupción política se han encargado de destruir imperios durante siglos. Esa misma ignorancia y corrupción amenazan ahora con aniquilar a Estados Unidos.
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Complejo militar-industrial |
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El 17 de enero de 1961, el presidente Dwight Eisenhower le hizo a la nación una terrible advertencia sobre lo que describió como una amenaza al gobierno democrático. La llamó "el complejo militar-industrial": una impresionante unión entre contratistas de defensa y las fuerzas armadas. Eisenhower, un general retirado con cinco estrellas de la Segunda Guerra Mundial que dirigió a los aliados el Día D, hizo esta advertencia durante su discurso de despedida desde la Casa Blanca. |
LA ECONOMÍA DE LA GUERRA
Si los imperios participan en demasiadas guerras en lugares distantes, también terminan desgastándose. Es precisamente lo que le ocurre a Estados Unidos, y con eso, demostramos que no hemos aprendido nada de la historia.
Cuando estaba en secundaria, escuché la advertencia que el presidente Eisenhower le hizo a la nación sobre la amenaza del “complejo militar-industrial”. Pero como yo apenas pasaba de los diez años, hice caso omiso de esta. Comprendí a qué se refería cuando volví de Vietnam en 1973. La verdad es que no fuimos a luchar por la libertad de los vietnamitas, sino por dinero. Las élites nos mintieron. En realidad no teníamos nada que hacer en el conflicto, excepto por el hecho de que la guerra es un negocio redondo. Cuando volví de Vietnam supe que había llegado la hora de dejar de obedecer órdenes ciegamente; supe que era momento de empezar a pensar por mí mismo.
No critico a mis compañeros —ni marinos ni soldados— porque, en realidad, la mayor parte de los jóvenes hombres y mujeres que conocí en el servicio eran grandes personas dedicadas a su patria. El problema es que estábamos librando guerras para enriquecer al complejo militar-industrial. Cada vez que este complejo necesita más dinero, inicia otra guerra.
En mi opinión, estamos cometiendo los mismos errores en lo que se refiere a la impresión de dinero.
El Imperio romano se desmoronó en cuanto los romanos empezaron a destruir su propio dinero; a librar guerras en tierras lejanas y a incrementar los impuestos que pagaban los trabajadores.
Estados Unidos repite ahora los errores del pasado y, así, solo respalda al antiguo dicho:
“Quienes no aprenden de la historia están condenados a repetirla”.
CÓMO ESTUDIAR LAS ASIGNATURAS QUE LOS ESTUDIANTES DE “10” DEJAN DE LADO
En 1973, le informé a mi padre de que iba a dejar el servicio militar. Él se decepcionó porque quería que permaneciera ahí para obtener la pensión y las prestaciones médicas. Cuando conté el tiempo que había pasado en la academia militar, vi que ya tenía 10 años acumulados para la jubilación. Solo me faltaban diez más.
Pero en cuanto rechacé la idea de continuar, mi Padre Pobre sugirió que pilotara para aerolíneas comerciales, como ya lo hacían muchos de mis colegas de la marina. Cuando le dije que ya no quería volar, me propuso volver a la escuela para estudiar un máster y tal vez un doctorado y empezar a ascender en el escalafón corporativo.
Yo quería muchísimo a mi padre, pero él me estaba sugiriendo que hiciera lo mismo que había hecho él, que siguiera sus pasos y que…, una vez más, probara que, si no aprendemos de ellos, continuaremos repitiendo nuestros errores.
Y aunque quería a mi padre, yo no deseaba equivocarme de la misma manera que lo hizo él.
Si hubiera seguido sus consejos, tal vez ahora sería como él…, un hombre de más de sesenta años con mucha preparación académica y la esperanza de que los ahorros, mi pensión, Seguridad Social y Medicare se hicieran cargo de mí.
En 1973, decidí seguir los pasos de mi Padre Rico y empecé a estudiar las asignaturas que mi Padre Pobre rechazaba.
Este libro trata precisamente sobre las asignaturas que estudié: esos temas que la mayoría de la gente, incluyendo los estudiantes de “10”, desdeña.
En 1997, publiqué Padre Rico, Padre Pobre por mi cuenta, debido a que todos los editores a quienes se lo ofrecí lo rechazaron. Como ya te imaginarás, los editores son estudiantes de “10”, como lo era mi Padre Pobre. Casi todos me enviaron cartas de rechazo que decían: “No estamos interesados en su libro por el momento”. Algunos más honestos llegaron a decirme: “Usted no sabe sobre lo que escribe” o “Sus ideas son ridículas”.
“TU CASA NO ES UN ACTIVO”
Padre Rico, Padre Pobre fue duramente criticado por declaraciones como “Tu casa no es un activo”. Pero diez años después, en 2007, millones de propietarios de inmuebles de todo el mundo descubrieron, por las malas, que su casa no era un activo. Cuando el valor de las propiedades se desplomó en todo el mundo, millones de personas se vieron forzadas a declararse en bancarrota y a descubrir en carne propia que, en efecto, sus casas podían ser un pasivo enorme.
“LOS AHORRADORES AHORA SON PERDEDORES”
También se me ha criticado mucho por decir “Los ahorradores ahora son perdedores”; sin embargo, millones de personas en la actualidad ya saben que los bancos centrales del mundo, como el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, imprimen billones de dólares y contribuyen a la destrucción del poder adquisitivo que antes tenían los ahorros de la gente.
Antes de 2007 muchos ahorradores vivían de los intereses de sus ahorros, pero después del colapso económico de ese año, los bancos bajaron las tasas de interés sobre los ahorros. Hoy en día, millones de personas viven del capital de los ahorros directamente.
En el año 2000, el precio del oro era menor a 300 dólares por onza. En la actualidad tiene un costo de 1 500 dólares la onza, lo cual es un reflejo más de la pérdida del poder adquisitivo del dólar. Asimismo, los bancos ahora pagan menos del 2% de interés sobre ahorros, a pesar de que la inflación está al 5%... y el gobierno insiste en que no hay inflación. Por esta razón, “Los ahorradores ahora son perdedores”. Son matemáticas elementales: 1 500 dólares por una onza de oro es mucho más que 300 dólares. Una inflación del 5% es mayor que un 2% de interés sobre tus ahorros. No necesitas saber álgebra ni cálculo diferencial para entender por qué “los ahorradores se convirtieron en perdedores”.
“LA DEUDA ES BUENA”
La mayoría de los especialistas financieros le recomiendan a la gente “No tener deudas”. Pero, para mí, eso solo es una muestra más de falta de educación financiera.
El hecho es que existe deuda buena y deuda mala. Dicho llanamente, “La deuda buena te puede enriquecer y la deuda mala puede hacerte más pobre”. Por desgracia, la mayoría de la gente solo conoce la deuda mala, es decir, el dinero que pide prestado para adquirir pasivos en lugar de activos.
LOS IMPUESTOS HACEN QUE LOS RICOS SE VUELVAN MÁS RICOS
Pero la deuda buena no solo te puede ayudar a ser más rico, también puede reducir lo que pagas de impuestos. El aprendizaje sobre cómo apalancar la deuda buena y entender su capacidad para hacer que los impuestos que paga una persona disminuyan es un ejemplo de por qué la educación financiera es tan importante.
Si los impuestos son el gasto fundamental para casi toda la gente, ¿no te parece extraño que en las escuelas no se enseñe sobre este tema? ¿Por qué no imparten esta asignatura? Esta situación nos daría otro punto de vista de por qué el presidente Obama pagó impuestos de un 20,5% sobre ingresos de tres millones de dólares, y Mitt Romney solo pagó un 14% sobre 21 millones.
LA LLAMADA DE OPRAH
Padre Rico, Padre Pobre llegó en el año 2000 a la lista de best sellers de The New York Times. En aquel entonces, era el único libro publicado por su autor. Y entonces, Oprah Winfrey me llamó. Fui a su programa de televisión y, en ese momento, comenzó el “Efecto Oprah”.
Padre Rico, Padre Pobre se convirtió en el libro número uno sobre finanzas personales de todos los tiempos. Estuvo en la lista de best sellers de The New York Times por más de seis años. Ha vendido más de 30 millones de ejemplares en todo el mundo hasta la fecha, se ha publicado en 53 idiomas y está disponible en 109 países.
La ironía de este asunto es que yo suspendí la asignatura de inglés dos veces en el instituto. Suspendí porque no sabía escribir, no sabía deletrear y porque la maestra no estaba de acuerdo con lo que yo escribía.
Pero no menciono todo esto solo para presumir. En realidad, gente de todo el mundo me ha dicho que Padre Rico, Padre Pobre les habla, los hace vibrar. El libro le ha llegado a gente de todos los rincones del planeta que sabe que su educación tiene lagunas, en particular, en lo que se refiere al dinero. También me han dicho que tengo el don de tomar ideas y conceptos complejos, y simplificarlos. Eso es lo que hice en Padre Rico, Padre Pobre, y querría volver a hacerlo en este libro para padres.
Una de las partes más importantes del libro es la sección de “Acciones para padres”, que encontrarás al final de cada capítulo. Esta sección se creó para brindarte consejos, herramientas y fuentes que te ayudarán a dar los primeros pasos en la enseñanza financiera que impartirás a tus hijos.
UN PENSAMIENTO FINAL
El presidente Obama y el ex gobernador Mitt Romney son hombres muy inteligentes, y ambos parecen ser decentes también. Los dos recibieron la mejor educación, pero uno de ellos ganó 3 millones de dólares y pagó un 20,5% de impuestos, en tanto que el otro ganó 21 millones y solo pagó un 14%.
Parece que la diferencia no es lo que aprendieron en la escuela, sino lo que les enseñaron en casa. En muchos sentidos, la historia de Romney contra Obama es similar a la historia del Padre Rico contra el Padre Pobre.
Este libro fue escrito para los padres que desean brindarles a sus hijos el tipo de educación que muy poca gente recibe, ni siquiera los estudiantes de “10”.
ACCIONES PARA PADRES
CONVIERTE TU HOGAR EN UN SITIO DE APRENDIZAJE ACTIVO
Los niños aprenden principalmente haciendo las cosas pero, por desgracia, en muchas escuelas se espera que aprendan sentados en un pupitre, y que luego vuelvan a casa (a sentarse otra vez) y hagan la tarea.
Tú debes crear una “Noche de Educación de Riqueza” (NER, o WEN, por sus siglas en inglés). Aparta una noche a la semana o al mes, y dedícala al aprendizaje activo sobre el dinero. Convierte esa noche en un ritual familiar, ¡y divertíos!
Usad juegos de mesa como Monopoly®, CASHFLOW®ForKids, CASHFLOW 101® y 202®, y aprovecha el tiempo para jugar y divertirte. En ese proceso se presentarán oportunidades —relacionadas con el juego— para que habléis acerca de actividades financieras, desafíos y problemas reales y apropiados para las edades de tus hijos. También te invito a que conozcas los juegos financieros on line, de Padre Rico, y los contenidos para dispositivos móviles.
Esa noche semanal o mensual servirá como cimiento para una mejor vida para tus hijos, les ayudará a desarrollar las relaciones familiares y los convertirá en estudiantes de educación financiera con un compromiso permanente.
Usa el libro como apoyo y material para analizar. Padre Rico también cuenta con un cuaderno de trabajo y una guía de estudio: Estudiantes de 10 ofrece contenidos aún más precisos, así como juegos, actividades y ejercicios. Lo bueno acerca del dinero es que hay mucha información en el mundo, y lo único que una persona o una familia necesita hacer es invertir tiempo para absorberla y para aprender a diferenciar entre la educación verdadera y un discursito de ventas.
Mi Padre Rico jugó al Monopoly con su hijo y conmigo por lo menos una vez a la semana durante años. Él aprovechaba las divertidas lecciones que ofrecía el juego para enseñarnos sobre asuntos de la vida real. Mi Padre Pobre solo preguntaba: “¿Ya hiciste la tarea?”.
