INTRODUCCIÓN

  ¿Qué hace diferentes a los
empresarios?

Uno de los momentos más aterradores de mi vida fue el día en que dejé mi empleo y me convertí oficialmente en empresario. Ese día supe que no habría más sueldo, ni seguro médico, ni plan de retiro. No habría más días de incapacidad ni vacaciones pagadas.

Ese día mi ingreso se fue a ceros. El terror de no tener un sueldo fijo fue una de las experiencias más aterradoras que he vivido. Lo peor de todo es que no sabía cuánto tiempo pasaría antes de recibir otro cheque… podrían ser años. En el momento en que dejé mi empleo supe la verdadera razón por la que muchos empleados no se convierten en empresarios. Es por el miedo a no tener nada de dinero… ningún ingreso garantizado, ningún sueldo. Muy pocas personas pueden operar sin dinero durante largos periodos. Los empresarios son diferentes y una de sus diferencias es la habilidad de operar de manera sana e inteligente, sin dinero.

Ese mismo día mis gastos aumentaron. Como empresario, debía rentar una oficina, un estacionamiento, un almacén, comprar un escritorio, una lámpara, rentar un teléfono, pagar viajes, hoteles, taxis, comidas, copias, plumas, grapas, artículos de papelería, gastos legales, de correo, folletos, productos y hasta café para la oficina. También tuve que contratar una secretaria, un contador, un abogado, un tenedor de libros, un agente de seguros y hasta un servicio de conserjería. Todos eran gastos que mi patrón había pagado por mí. Comencé a darme cuenta de lo costoso que había sido contratarme como empleado. Descubrí que los empleados cuestan mucho más que la cantidad de dólares reflejada en su cheque.

Así que otra diferencia entre los empleados y los empresarios es que los empresarios necesitan saber cómo gastar dinero, incluso si no lo tienen.

El comienzo de una nueva vida

El día que dejé la compañía oficialmente, estaba en San Juan, Puerto Rico. Fue en junio de 1978. Asistía a la celebración del Club de Presidentes de la Corporación Xerox, un evento donde se reconocía a quienes mayores logros habían alcanzado en la compañía. Había llegado gente de todo el mundo para recibir un reconocimiento.

Fue un gran evento, una gala que siempre recordaré. No podía creer cuánto dinero gastaba Xerox sólo para ofrecer reconocimiento a los mejores vendedores de la compañía. Pero aunque era una celebración, yo la estaba pasando fatal. A lo largo de los tres días que duró el evento, lo único en lo que pensaba era en dejar el empleo, el sueldo y la seguridad de la compañía. Me di cuenta que una vez que terminara la fiesta en San Juan, seguiría adelante por mi cuenta. No regresaría a trabajar en la filial de la Corporación Xerox en Honolulu.

Al dejar San Juan, el avión en el que viajaba experimentó un incidente. Durante el aterrizaje en Miami, el piloto ordenó que nos sujetáramos nuestros cinturones, que agacháramos la cabeza y nos preparáramos para un posible choque. Yo ya estaba bastante mal con ese mi primer día como empresario y además de todo, ¿ahora tenía que prepararme para morir? Mi primer día como empresario no inició muy bien que digamos.

Obviamente, el avión no se estrelló y yo continué mi vuelo hacia Chicago donde tendría una presentación de ventas para mi línea de carteras de nylon para surfistas. Llegué tarde al Chicago Mercantile Mart a causa del retraso de los vuelos y el cliente, a quien supuestamente debía ver, un comprador de una enorme cadena de tiendas departamentales, se había ido. Una vez más pensé: “Ésta no es una buena manera de empezar mi carrera como empresario. Si no hago esta venta no habrá ingreso para el negocio, ni cheque para mí ni comida en la mesa.” Como me gusta comer, pasar hambre era lo que más me inquietaba.

¿Algunas personas nacen siendo empresarias?

“¿Las personas nacen siendo empresarias o se entrenan para ser empresarias?” Cuando pedí a mi padre rico su opinión sobre esta vieja cuestión, dijo: “Cuestionar si las personas nacen o se entrenan para ser empresarias es una pregunta que no tiene sentido. Sería como averiguar si las personas nacen siendo empleadas o si se les enseña a convertirse en empleadas.” Prosiguió: “Las personas son capaces de recibir entrenamiento. Se les puede entrenar para ser empleadas o empresarias. La razón por la cual hay más empleados que empresarios es simplemente porque en nuestras escuelas entrenan a los jóvenes a convertirse en empleados. Por eso hay tantos padres que dicen a sus hijos: ‘Ve a la escuela para que puedas conseguir un buen trabajo.’ Nunca he escuchado a ningún padre decir: ‘Ve a la escuela para convertirte en empresario.’”

Los empleados son un fenómeno nuevo

El empleado es un fenómeno nuevo. Durante la era agraria, la mayoría de las personas eran empresarias. Muchos eran granjeros que trabajaban las tierras del rey. No recibían un cheque. De hecho, sucedía lo contrario. El granjero pagaba al rey un impuesto por el derecho de usar la tierra. Los que no eran granjeros eran comerciantes, es decir, empresarios de negocios pequeños: carniceros, panaderos y fabricantes de velas. Sus apellidos a menudo reflejaban su negocio. Por esa razón, hoy en día, en inglés muchas personas se apellidan Smith (herrero), por el herrero de la aldea, Baker (panadero), por los dueños de panaderías y Farmer (granjero), porque el negocio de su familia era una granja. Eran empresarios, no empleados. La mayoría de los niños criados en familias de empresarios seguían los pasos de sus padres y también se convertían en empresarios. Es sólo cuestión de entrenamiento.

Fue durante la Revolución Industrial cuando la demanda de empleados creció. En respuesta, el gobierno se abocó a la educación masiva y adoptó el sistema prusiano, que siguen la mayoría de los sistemas escolares occidentales del mundo. Cuando investigas la filosofía que hay detrás de la educación prusiana, descubres que el propósito era producir soldados y empleados… gente que siguiera órdenes e hiciera lo que le indicaran. El sistema educativo prusiano es un gran sistema para la producción masiva de empleados. Es cuestión de entrenamiento.

Los empresarios más famosos

Quizá has notado que muchos de nuestros empresarios más famosos no terminaron la escuela. Algunos de ellos son Thomas Alva Edison, fundador de General Electric; Henry Ford, fundador de Ford Motor Company; Bill Gates, fundador de Microsoft; Richard Branson, fundador de Virgin Records, Atlantic Trains, etcétera; Michael Dell, fundador de Dell Computers; Steven Jobs, fundador de Apple Computers y Pixar; y Ted Turner, fundador de CNN. Obviamente, hay empresarios que tuvieron éxito en la escuela… pero pocos son tan famosos como éstos.

La transición de empleado a empresario

Sé que no nací empresario, tuve un entrenamiento. Mi padre rico me guió en el proceso de empleado a empresario. Para mí, no fue sencillo. Tuve mucho que reflexionar antes de poder a entender las lecciones que él trataba de darme.

Fue difícil escuchar lo que mi padre rico decía porque era exactamente lo opuesto a las lecciones que mi padre pobre me impartía. Cada vez que mi padre rico me hablaba sobre ser empresario, hablaba sobre libertad. Cada vez que mi padre pobre hablaba sobre ir a la escuela para conseguir un empleo, hablaba sobre seguridad. En mi cabeza los dos conceptos chocaban y me confundían.

Finalmente, pregunté a mi padre rico por la diferencia en los conceptos: “¿Acaso la seguridad y la libertad no son lo mismo?”

Sonriendo, contestó: “La seguridad y la libertad no son lo mismo… de hecho son opuestas. Cuanta más seguridad busques, menos libertad tienes. La gente con mayor seguridad está en la cárcel. Ésa es la razón por la cual se llama máxima seguridad.” Prosiguió: “Si quieres libertad necesitas dejar a un lado la seguridad. Los empleados desean seguridad y los empresarios buscan libertad.”

Así que la pregunta es: ¿cualquiera puede convertirse en empresario? Mi respuesta es: “Sí. Todo comienza con un cambio de filosofía. Comienza con un deseo de tener más libertad que seguridad.”

De oruga a mariposa

Todos sabemos que una oruga teje un capullo y un día se convierte en mariposa. Es un cambio que se conoce como metamorfosis. Una de las definiciones de metamorfosis es: alteración contundente de carácter. Este libro trata sobre una metamorfosis similar. Trata sobre los cambios por los que pasa una persona, en la transición de empleado a empresario. Aunque muchas personas sueñan con renunciar a su empleo y comenzar su propio negocio, sólo unos cuantos lo hacen realmente. ¿Por qué? Porque la transición de empleado a empresario es más que cambiar de empleo… es una verdadera metamorfosis.

Libros de empresarios escritos por quienes no son empresarios

Con el paso de los años he leído muchos libros sobre empresas y empresarios. He estudiado las vidas de Thomas Edison, Bill Gates, Richard Branson y Herny Ford. También leo libros sobre diferentes filosofías empresariales y sobre lo que hace que algunos empresarios sean mejores que otros. En cada libro, bueno o malo, encuentro alguna porción invaluable de información o sabiduría que me ha ayudado en mi búsqueda para convertirme en un mejor empresario.

Analizando los libros que he leído, he notado que entran en dos categorías básicas: libros escritos por empresarios y libros escritos por quienes no son empresarios, personas que son autores, periodistas o profesores universitarios.

Aunque he obtenido algo importante de cada libro, sin importar quién lo haya escrito, sí encontré que faltaba algo. Lo que me pareció que faltaba eran las anécdotas surgidas de “estar en el ojo del huracán”, “en la entraña”, “en la boca del lobo”; los errores aterradores y las historias de horror por las que pasa casi todo empresario. La mayoría de los libros dibujan una imagen del empresario como una persona de negocios brillante, cortés, relajada, que maneja todos los retos con tranquilidad. Los libros sobre grandes empresarios a menudo hacen parecer que nacieron siéndolo, y de hecho, fue el caso de muchos de ellos. Así como hay atletas naturales y dotados, hay empresarios naturales y dotados, y la mayoría de los libros que se escriben son sobre esa gente.

Los libros sobre empresarios escritos por profesores universitarios tienen un sabor diferente. Los catedráticos tienden a analizar el tema hasta el hueso, dejando sólo los hechos o hallazgos estáticos. Me parece que es difícil leer esos libros, técnicamente correctos, porque a menudo son aburridos. No hay partes carnosas, nada jugoso; sólo los huesos.

¿Por qué es distinto este libro?

Éste es un libro sobre el empresario, escrito por empresarios que han experimentado los altibajos, los éxitos y fracasos del mundo real.

Actualmente, The Rich Dad Company es un negocio internacional con productos en cuarenta y cuatro idiomas diferentes y negocios en más de ochenta países. Pero todo empezó como una compañía que mi esposa Kim y yo iniciamos con nuestra socia Sharon Lechter. Comenzó en la mesa del comedor de Sharon en 1997. Nuestra inversión inicial fue de 1 500 dólares. Nuestro primer libro, Padre Rico, Padre Pobre, ha estado en la lista de éxitos de ventas durante más de cuatro años y medio, un logro compartido con tan sólo tres títulos más. Tal vez, mientras leas este libro, todavía siga en la lista.

En vez de decirte lo listos que somos en los negocios, lo cual no es cierto, pensamos que sería mejor escribir un libro diferente. En vez de contarte lo brillantemente que navegamos sobre las crestas más altas, y cómo hicimos millones, pensamos que aprenderías más sobre cómo cavamos muchos agujeros profundos, caimos en ellos y tuvimos que escalar el camino para salir. En vez de contarte sobre todos nuestros éxitos, creímos que aprenderías más de nuestros fracasos.

¿Por qué escribir sobre fracasos?

Muchas personas no se convierten en empresarios porque tienen miedo al fracaso. Al escribir sobre las cosas que muchos temen, esperamos ayudarte a decidir si convertirte en empresario es para ti. Nuestro objetivo no es asustarte, nuestro objetivo es proporcionarte un poco de comprensión del “mundo real” y de los altibajos que surgen en el proceso para convertirte en empresario.

Otra razón para escribir sobre fracasos es que los seres humanos aprendemos de nuestros errores. Aprendemos a caminar cayéndonos primero y luego intentándolo de nuevo. Aprendemos a andar en bicicleta cayéndonos y luego intentándolo de nuevo. Si nunca nos hubiéramos arriesgado a caer, andaríamos por la vida arrastrándonos como orugas. Uno de los elementos faltantes que hemos encontrado al consultar muchos de los libros sobre ser empresario, en especial los escritos por profesores universitarios, es que no entran en las tribulaciones y pruebas emocionales por las que pasa un empresario. No discuten qué les pasa emocionalmente a los empresarios cuando el negocio fracasa, cuando se quedan sin dinero, cuando despiden a los empleados y cuando sus inversionistas y acreedores vienen a buscarlos. ¿Cómo pueden los profesores universitarios cómo se siente un empresario que enfrenta el fracaso? Cómo saberlo, puesto que un sueldo, un cargo, tener siempre las respuestas correctas y nunca cometer errores son altamente valorados en el mundo académico. De nuevo, todo es cuestión de entrenamiento.

A finales de la década de los ochenta, fui invitado a la Universidad de Columbia para dar una charla sobre ser empresario. En vez de hablar sobre mis éxitos, hablé de mis fracasos y de lo mucho que aprendí de mis errores. La joven audiencia hizo muchas preguntas y parecía genuinamente interesada en los altibajos del empresario. Hablé de los miedos que todos sentimos al iniciar un negocio y de cómo los enfrenté. Compartí con ellos algunos de los errores más estúpidos que cometí y el modo en que más adelante se convirtieron en valiosas lecciones que nunca hubiera aprendido de no haberlos cometido. Hablé sobre el dolor de tener que cerrar un negocio y despedir a personas por mi incompetencia. También compartí con ellos cómo todos mis errores al final me hicieron un mejor empresario, muy rico y, lo más importante, financieramente libre, sin necesidad de volver a trabajar. En resumen, pensé que fue una charla objetiva y realista sobre el proceso de convertirse en empresario.

Semanas después, me enteré de que a la académica que me había invitado a hablar en la universidad la llamaron de la oficina del director de su departamento y la regañaron. Las palabras finales del director fueron: “En Columbia no permitimos que los fracasos hablen.”

¿Qué es un empresario?

Ahora que hemos arremetido contra los profesores universitarios, es momento de darles algo de crédito. Una de las mejores definiciones de lo que es un empresario es de Howard H. Stevenson, profesor de la Universidad de Harvard: “El quehacer empresarial es un acercamiento a la administración que definimos de la siguiente manera: la búsqueda de oportunidades sin tomar en cuenta los recursos controlados actualmente.” En mi opinión, ésta es una de las definiciones más brillantes de lo que es un empresario. Es puro hueso… y es brillante.

El poder de las excusas

Muchas personas quieren convertirse en empresarias pero siempre tienen alguna excusa para no dejar su empleo, alegando pretextos como:

1. No tengo dinero.

2. No puedo dejar mi empleo porque tengo hijos que mantener.

3. No tengo ningún contacto.

4. No soy lo suficientemente listo.

5. No tengo tiempo. Estoy muy ocupado.

6. No puedo encontrar a nadie que quiera ayudarme.

7. Toma demasiado tiempo construir un negocio.

8. Me da miedo. Construir un negocio es demasiado arriesgado para mí.

9. No me gusta tratar con empleados.

10. Estoy demasiado viejo.

El amigo que me dio este artículo del profesor Stevenson dijo: “Cualquier niño de dos años es experto en inventar excusas.” También dijo: “La razón por la cual la mayoría de las personas que quieren convertirse en empresarios siguen siendo empleados es que tienen alguna excusa que les impide renunciar a su empleo y dar el salto de fe. Para muchas personas, el poder de la excusa es más poderoso que el de sus sueños.”

Los empresarios son diferentes

El señor Stevenson tenía muchos otros diamantes en bruto en su artículo, en especial cuando compara a los empresarios con promotores o a los empleados con albaceas, como los llama él. Algunas de esas joyas de comparación son:

1. En lo que respecta a su orientación estratégica:

PROMOTOR: motivado por la percepción de oportunidades.

ALBACEA: motivado por el control de recursos.

En otras palabras, los empresarios siempre están buscando la oportunidad sin tomar en cuenta si tienen los recursos. Las personas tipo empleado se enfocan en qué recursos tienen o cuáles no tienen, razón por la que tantas personas dicen: “¿Cómo puedo empezar mi negocio? No tengo dinero.” Como diría un empresario: “Amarra el trato y luego conseguiremos el dinero.” Esta diferencia de filosofías marca un abismo entre un empleado y un empresario.

Ésta también es la razón por la cual mi padre pobre con frecuencia decía: “No puedo pagarlo.” Como era un empleado, veía los recursos. Quienes hayan leído mis demás libros saben que mi padre rico nos prohibió a mí y a su hijo decir: “No puedo pagarlo.” En cambio, nos enseñó a ver las oportunidades y preguntar: “¿Cómo puedo pagarlo?” Él era un empresario.

2. En lo que respecta a la estructura administrativa

PROMOTOR: plano con redes informales múltiples.

ALBACEA: jerarquía formalizada con múltiples filas.

En otras palabras, un empresario mantendrá la organización pequeña y magra, empleando relaciones cooperativas con socios estratégicos para hacer crecer el negocio. Los empleados quieren construir una burocracia, lo cual significa una cadena de mando, con ellos en la cima. Ése es su concepto de crear un imperio. Un empresario hará crecer la organización de manera horizontal, lo que significa “externar” en lugar de llevar el trabajo “dentro de la empresa”. Un empleado quiere hacer crecer la organización de manera vertical, lo cual significa contratar más empleados. Los organigramas formales son muy importantes para los empleados que suben por la escala corporativa.

En este libro, encontrarás cómo The Rich Dad Company se mantuvo pequeña y no obstante se hizo grande empleando sociedades estratégicas fuertes con grandes empresas como Time Warner, Time Life, Infinity Broadcasting y editores importantes de todo el mundo. Decidimos crecer de esta manera porque nos costaría menos tiempo, gente y dinero. Podíamos crecer más rápido, ser más grandes, volvernos muy rentables, tener presencia mundial y no obstante seguir siendo pequeños. Usamos el dinero y recursos de otras personas para hacer crecer el negocio. Este libro explicará cómo y por qué lo hicimos así.

3. En lo que respecta a la filosofía de recompensa:

PROMOTOR: motivado por el valor, basado en el desempeño, orientado al equipo.

ALBACEA: motivado por la seguridad, basado en los recursos, orientado a ascender de puesto.

En términos simples, los empleados quieren seguridad en el trabajo con una compañía fuerte, un sueldo y la oportunidad de un ascenso, una oportunidad para subir en la escala corporativa. Muchos empleados consideran el ascenso y un título como algo más importante que el dinero. Sé que mi padre pobre pensaba así. Amaba su título: Superintendente de Educación Pública, a pesar de que no le pagaban mucho.

El empresario no quiere ascender en la escala corporativa; quiere ser dueño de dicha escala. Un empresario no está motivado por un cheque sino por los resultados del equipo. También, como expresa Howard Stevenson, muchos empresarios inician un negocio porque tienen valores muy fuertes, valores que son más importantes que la simple seguridad en el trabajo y el sueldo. Este libro analizará valores que son mucho más importantes que el dinero. Para muchos empresarios, sus valores son más importantes que el dinero. Les apasiona su trabajo, su misión y aman lo que hacen. Muchos empresarios hacen su trabajo aunque no se vea el dinero. Mi padre rico decía: “A muchos empleados les apasiona su trabajo siempre y cuando haya un cheque.”

En este libro, también aprenderás acerca de los tres diferentes tipos de dinero: competitivo, cooperativo y espiritual. El dinero competitivo es por el que trabaja la mayoría de las personas. Compiten por empleos, ascensos, aumentos de sueldo y contra la competencia de su negocio. El dinero cooperativo se consigue mediante redes en vez de compitiendo. En este libro también descubrirás de qué manera The Rich Dad Company se expandió rápidamente con muy poco dinero, simplemente trabajando con dinero cooperativo. También hay una parte significativa de este libro dedicada a la misión de un negocio: los valores. Aunque todos sabemos que hay muchos empresarios que son oportunistas, que trabajan sólo por dinero competitivo, hay otros que construyen un negocio con una misión fuerte, trabajando por dinero espiritual… el mejor de todos.

Diferentes estilos de administración

Hay otros dos puntos en el artículo que resultan refrescantes, en especial viniendo de un profesor universitario. Howard Stevenson reconoce que muchas personas dicen que los empresarios no son buenos administradores. En vez de concordar con este punto de vista comúnmente aceptado, escribe: “El empresario es estereotipado como egocéntrico e idiosincrásico y, por tanto, incapaz de administrar. Sin embargo, aunque la tarea administrativa es sustancialmente distinta para el empresario, la habilidad de administración, no obstante, es esencial.” Bien dicho, Howard. En otras palabras, los empresarios manejan a la gente de manera diferente. El siguiente punto explica por qué hay diferencias en el estilo administrativo entre el empresario y el empleado.

Aprende a usar los recursos de otras personas

El otro punto que Stevenson deja en claro rastrea de cerca su definición de empresario: “El quehacer empresarial es un acercamiento a la administración, que definimos de la siguiente manera: la búsqueda de oportunidades sin tomar en cuenta los recursos controlados actualmente.” Afirma: “Los empresarios aprenden a usar bien los recursos de otras personas.” Eso es lo que ocasiona la diferencia en estilo de administración. Los empleados quieren contratar a otras personas para que ellos las puedan manejar. Esto los coloca en control directo sobre ellas. Harán lo que se les indique o serán despedidas. Por eso los que pertenecen al tipo empleado quieren construir jerarquías verticales. Desean un estilo administrativo prusiano. Quieren que la gente salte cuando ellos digan: “Salta.”

Puesto que los empresarios no necesariamente manejan empleados, necesitan tratar a las personas de una manera diferente. Dicho de modo muy simple, los empresarios necesitan saber cómo manejar a otros empresarios. Si dices: “Salta”, a un empresario, por lo general éste responde con algún gesto o comentario agresivo. Así que los empresarios no son malos administradores, como mucha gente piensa; simplemente tienen un estilo de administración muy diferente porque están manejando personas a quienes no pueden decir qué hacer… ni pueden despedir.

Empleado en busca de empleados

Algunas de las quejas más comunes que se escuchan en boca de nuevos empresarios son: “No puedo encontrar buenos empleados”, “Los empleados simplemente no quieren trabajar.” O bien: “Lo único que los empleados quieren es dinero.” Éste es un problema para un nuevo empresario con un estilo de administración confuso. El estilo de administración es cuestión de entrenamiento. De nuevo, felicitaciones a Howard Stevenson, profesor universitario, por llegar hasta la médula en las diferencias entre empresario y empleado.

Cómo ordenar el artículo de Stevenson

Hay mucha más información en el artículo de Howard H. Stevenson titulado “A Perspective on Entrepreneurship”, escrito en 1983. Una copia del artículo está disponible en la Harvard Business School por menos de 10 dólares. Para ordenarlo entra a http:/harvardbusinessonline.org. Es un artículo brillante y útil para cualquiera que esté interesado en el tema.

No esperes a que todas las luces estén en verde

Otra razón por la cual muchas personas no son tan exitosas como les gustaría ser es el miedo… a menudo el miedo a cometer errores o al fracaso. Esas personas disfrazan sus miedos siendo perfeccionistas. Están esperando que todas las estrellas se alineen antes de empezar un negocio. Quieren que todas las luces estén en verde antes de abandonar la autopista. Estas personas siguen atoradas en la autopista porque tienen el motor apagado.

Tres partes de un negocio

Uno de los mejores empresarios que he conocido es un amigo y socio. He formado varias compañías con él, tres de ellas se hicieron públicas y nos han dado muchos millones. Al describir lo que hace un empresario, mi amigo dijo: “Hay tres partes para armar un negocio. Una es encontrar a la gente adecuada. La segunda es encontrar la oportunidad adecuada. Y la tercera es encontrar el dinero.” También dijo: “Rara vez las tres piezas llegan juntas. A veces tienes a la gente, pero no tienes ni la oportunidad ni el dinero. A veces tienes el dinero, pero no tienes la oportunidad o a la gente.” También dijo: “El trabajo más importante de un empresario es tomar una pieza y luego comenzar a unir las otras dos. Eso puede tomar una semana o tal vez años, pero si tienes una pieza, por lo menos has empezado.” En otras palabras, a un empresario no le importa si dos luces de tres están en rojo. Las luces rojas no impiden que alguien se convierta en empresario.

Cualquier cosa que valga la pena hacer, vale la pena hacerla de manera deficiente

¿Alguna vez has notado que un mismo software, como Windows de Microsoft, viene en distintas versiones como Windows 2.0 y Windows 3.0? Lo que eso significa es que han mejorado su producto y ahora quieren que compres la versión mejorada. En otras palabras, el primer producto que te vendieron no era perfecto. Tal vez lo vendieron sabiendo que tenía defectos, errores y necesitaba mejorarse.

Muchas personas logran llegar al mercado porque perfeccionan constantemente su producto. Igual que la persona que espera que todas las luces estén en verde, algunos empresarios nunca llegan al mercado porque buscan, o trabajan, en perfeccionar su producto, o tratan de escribir el plan de negocios perfecto. Mi padre rico decía: “Cualquier cosa que valga la pena hacer, vale la pena hacerla de manera deficiente.” Henry Ford sostenía: “Gracias a Dios por mis clientes. Compran mis productos antes de que sean perfeccionados.” En otras palabras, los empresarios empiezan y continúan mejorándose, mejorando sus negocios y sus productos. Muchas personas no empezarán a menos de que todo sea perfecto. Ésa es la razón por la que muchos nunca empiezan.

Saber cuándo introducir un producto en el mercado es tanto un arte como una ciencia. Puede que no quieras esperar a que un producto sea perfecto; puede que nunca lo sea. Sólo tiene que ser “suficientemente bueno”. Apenas tiene que funcionar lo bastante bien para ser aceptado en el mercado. Sin embargo, si el producto tiene tantas fallas que no funciona para el objetivo para el que fue hecho o si de alguna u otra manera no cumple las expectativas del mercado, o causa problemas, puede ser muy difícil reestablecer la credibilidad.

Una de las cualidades de un empresario exitoso es ser capaz de evaluar las expectativas del mercado y saber cuándo dejar de desarrollar y empezar a vender. Si el producto se introduce al mercado en un momento prematuro, entonces el empresario simplemente puede mejorarlo y dar los pasos para mantener la buena fe en el mercado. Por otro lado, el retraso en la introducción de un producto puede significar oportunidades perdidas de manera irremediable, una ventana de oportunidad desaprovechada.

Quienes recuerden las primeras versiones de Windows, se acordarán de cómo frecuentemente la computadora se “pasmaba”. (Algunos decían que Windows estaba tan lleno de “virus” que debían haberlo vendido con una lata de insecticida.) Si un automóvil fallara con tanta frecuencia como fallaba Windows, no habría sido aceptable en el mercado. De hecho, el fabricante hubiera sido forzado a reemplazarlo. Sin embargo, Windows, a pesar de la mosca en la sopa (las fallas) fue fenomenalmente exitoso. ¿Por qué razón? Llenaba una necesidad en el mercado y no estaba fuera de lugar respecto a las expectativas. Microsoft reconoció una ventana de oportunidad y comenzó a vender. Como saben quienes usan la versión actual de Windows, si Microsoft hubiera esperado a ser perfecto, todavía no estaría en el mercado.

Listos de la calle versus listos de la escuela

En las artes marciales hay un dicho que reza: “Una taza llena es inútil. Sólo cuando una taza está vacía es útil.” Esto es cierto para el empresario.

Todos hemos escuchado a personas que dicen: “Oh, sé todo al respecto.” Ésas son palabras que vienen de una persona que cree que conoce todas las respuestas. Un empresario no puede darse el lujo de tener todas las respuestas. Los empresarios saben que nunca pueden saber todas las respuestas. Saben que su éxito requiere que su taza esté permanentemente vacía.

Para tener éxito como empleados, las personas necesitan saber las respuestas correctas. Si no las saben, pueden ser despedidos o no recibir un ascenso. Los empresarios no necesitan saber todas las respuestas. Lo único que necesitan saber es a quién llamar. Para eso están los asesores.

Los empleados a menudo son entrenados para ser especialistas. Dicho simplemente, un especialista es alguien que sabe mucho sobre un poco. Su taza debe estar llena.

Los empresarios necesitan ser generalistas. Dicho simplemente, un generalista es alguien que sabe un poco sobre mucho. Su taza está vacía.

La gente asiste a la escuela para convertirse en especialista. Asiste al colegio para convertirse en contadores, abogados, secretarias, enfermeras, médicos, ingenieros o programadores de computadoras. Éstas son personas que saben mucho sobre un poco. Cuanto más especializada está la gente, más dinero gana… o por lo menos, espera ganar.

Lo que hace distinto a un empresario es que los empresarios deben saber un poco de contabilidad, derecho, sistemas de ingeniería, sistemas de negocios, seguros, diseño de productos, finanzas, inversiones, personal, ventas, mercadotecnia, oratoria, recaudación de capital y trato con personas entrenadas en diferentes especialidades. Los verdaderos empresarios saben que hay mucho por conocer y mucho que no saben, no pueden darse el lujo de la especialización. Ésa es la razón por la que su taza siempre debe estar vacía. Siempre deben estar aprendiendo.

Sin fiesta de graduación

Esto significa que el empresario debe ser un aprendiz proactivo. Una vez que crucé la línea de empleado a empresario, mi educación real comenzó. Pronto me encontré leyendo todos los libros sobre negocios que llegaban a mis manos, leyendo periódicos financieros y asistiendo a seminarios. Sabía que no conocía todas las respuestas. Sabía que tenía que aprender mucho y rápido. Hoy, nada ha cambiado. Sé que mi educación como empresario nunca tendrá una fiesta de graduación. Siempre estaré en la escuela. En otras palabras, cuando no estaba trabajando, estaba leyendo o estudiando y luego aplicando lo aprendido al negocio.

Con los años, este estudio constante y la aplicación al negocio ha sido uno de mis hábitos más importantes para alcanzar el éxito. Como dije antes, yo no era un empresario natural, como algunos de mis amigos, pero al igual que en la carrera de la liebre y la tortuga, yo, la tortuga, lento pero seguro, alcancé y rebasé a algunos de mis amigos cuyas tazas se llenaron cuando alcanzaron el éxito. Un verdadero empresario no tiene fiesta de graduación.

Sobreespecialización

El siguiente diagrama proviene de El cuadrante del flujo de dinero (publicado por Aguilar), el segundo libro de la serie Padre Rico:

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• La E corresponde a Empleado.

• La A corresponde a Autoempleado, dueño de un negocio pequeño o especialista.

• La D corresponde a Dueño de un negocio grande (quinientos empleados o más).

• La I corresponde a Inversionista.

Una de las razones por las que tantos empresarios se encuentran en el cuadrante A en vez del D es que están especializados en exceso. Por ejemplo, los médicos que tienen un consultorio, técnicamente son empresarios pero puede que encuentren difícil pasar del cuadrante A al cuadrante D porque su entrenamiento es demasiado especializado… su taza está llena. Para que una persona pase de A a D, necesitará más entrenamiento generalizado… y siempre debe tener la taza vacía.

Una nota al margen sobre el Cuadrante del flujo de dinero: Una de las razones por las que mi padre rico me recomendaba que me convirtiera en un empresario de los cuadrantes D e I, es que las leyes fiscales son más favorables en esos cuadrantes. Las leyes fiscales no son tan favorables para los empleados o autoempleados, los que se encuentran en los cuadrantes E y A. El código fiscal ofrece mayores incentivos, por ejemplo, exenciones para personas que contratan a mucha gente en el cuadrante D o bien que invierten en proyectos en los que el gobierno quiere ver crecimiento, inversiones como viviendas de bajo costo. En resumen, los impuestos son diferentes en cuadrantes diferentes.

Este libro analizará las diferencias y la forma en que un em presario puede pasar de un cuadrante a otro, en especial del cuadrante A al D.

Una lista de diferencias

Antes de renunciar a su empleo, la gente necesita decidir si quiere hacer la transición de empleado a empresario. La transición o metamorfosis requiere de realizar un cambio en algunos de los rangos siguientes:

1. Habilidad para cambiar de filosofía de seguridad, a libertad.

2. Habilidad para operar sin dinero.

3. Habilidad para operar sin seguridad.

4. Habilidad para enfocarse en la oportunidad en vez de enfocarse en los recursos.

5. Tener diferentes estilos de administración para manejar a diferentes personas.

6. Habilidad para manejar gente y recursos.

7. Orientarse al equipo y al valor en vez de orientarse al pago o al ascenso.

8. Aprendices activos, sin fiesta de graduación.

9. Educación general en vez de especializada.

10. El valor de ser responsables de todo el negocio.

Puedes notar que los agricultores, posiblemente nuestros primeros empresarios, tuvieron que desarrollar la mayoría de los rasgos anteriores para sobrevivir. La mayoría tenía que sembrar en la primavera para cosechar en el otoño. La mayoría tenía que rezar para que el clima estuviera a su favor y para que las pestes, enfermedades e insectos dejaran suficiente para que la familia del agricultor sobreviviera a lo largo del duro invierno. A menudo mi padre rico decía: “Si tienes la mentalidad y dureza de un agricultor, serás un excelente empresario.”

La olla de oro al final del arco iris

Aunque este libro comienza describiendo el proceso de convertirse en empresario como un proceso doloroso y que consume tiempo, también quiero informarte que hay una olla de oro al final del arco iris. Como con cualquier proceso de aprendizaje, incluso aprender a caminar o andar en bicicleta, el inicio es siempre difícil. Recuerda que mi primer día oficial como empresario no fue bueno. Si te apegas al proceso de aprendizaje, tu mundo cambiará, de la misma forma en que tu mundo cambió cuando finalmente aprendiste a caminar o a andar en bicicleta. Lo mismo ocurre con los empresarios.

Para mí, la olla de oro al final del arco iris ha sido mayor a lo que jamás imaginé en mis sueños más locos. El proceso de convertirme en empresario me ha hecho mucho más rico de lo que hubiera podido ser como empleado. También, me he vuelto algo famoso y reconocido en todo el mundo. Dudo que me hubiera vuelto famoso como empleado. Lo más importante es que nuestros productos han llegado a personas de todo el planeta y de alguna forma les han ayudado a mejorar un poco sus vidas. La mejor parte de aprender a ser empresario es ser capaz de servir a más y más gente. Ésta ha sido la razón principal para convertirme en empresario.

La filosofía de un empresario

Convertirme en empresario comenzó con un cambio de filosofía. El día en que dejé la Corporación Xerox en Puerto Rico, mi filosofía cambió, pasó de ser la de mi padre pobre a la de mi padre rico.

El cambio lucía de la siguiente manera:

1. De un deseo de seguridad a un deseo de libertad.

2. De un deseo de tener un sueldo al deseo de tener mayor riqueza.

3. De ver valor en la dependencia a ver valor en la independencia.

4. Hacer mis propias reglas en lugar de obedecer las de alguien más.

5. Un deseo de dar órdenes en lugar de recibirlas.

6. Una disposición a ser plenamente responsable en lugar de decir: “¡No es mi trabajo!”

7. Determinar la política de una empresa en vez de tratar de encajar en la política empresarial de alguien más.

8. Marcar una diferencia en este mundo y no quejarme por los problemas del mismo.

9. Saber cómo encontrar un problema y convertirlo en una oportunidad de negocios.

10. Elegir ser empresario en vez de empleado.

Los nuevos súper empresarios

En 1989, el mundo pasó quizá por el mayor cambio en la historia. En ese año, el muro de Berlín cayó e internet subió. En 1989, terminó la Guerra Fría y la globalización empezó a despegar. El mundo pasó de los muros a la red, de división a integración.

En su bestseller, The World is Flat, Thomas Friedman afirma que cuando el muro cayó y la red subió, el mundo pasó a manos de un súper poder (Estados Unidos), súper mercados globales y súper individuos.

Por desgracia, uno de esos súper individuos es Osama Bin Landen. Citando a Thomas Friedman:

Osama Bin Laden declaró la guerra a Estados Unidos a finales de la década de los noventa. Tras organizar el bombardeo de dos embajadas norteamericanas en África, la Fuerza Aérea de Estados Unidos se desquitó realizando un ataque con misiles de crucero a sus bases en Afganistán, como si él fuera otro Estado-nación. Piénselo: un día de 1998, Estados Unidos disparó ¡75 misiles de crucero, con valor de un millón de dólares cada uno, a una persona! Ésa fue la primera batalla de la historia entre una súper potencia y un hombre enojado, súper facultado de poder. El 11 de septiembre fue simplemente la segunda batalla.

Mi predicción es que pronto habrá nuevos súper empresarios cuya riqueza empequeñecerá la riqueza de los empresarios de la actualidad. En la década de los ochenta, Bill Gates y Michael Dell eran jóvenes empresarios multimillonarios en pleno apogeo. Hoy, los nuevos jóvenes empresarios multimillonarios en pleno apogeo son Serge Brin y Larry Page, fundadores de Google. Mi predicción es que los siguientes súper empresarios no serán de Estados Unidos. ¿Por qué? Una vez más la respuesta es que los muros se convirtieron en redes.

En 1996, el Acta de Reforma de Telecomunicaciones, junto con el dinero de Wall Street, dieron origen a compañías como Global Crossing, una compañía en quiebra que llevó a cabo una tarea importante. Unió al mundo con fibra óptica. Una vez que esta red estuvo en su sitio, los cerebros de países como la India no necesitaron emigrar a Sillicon Valley para encontrar trabajo. Los cerebros de la India podían trabajar desde casa, por sueldos mucho más bajos.

Debido al poder de los cables de fibra óptica y a la red, mi predicción es que el siguiente Bill Gates o Serge Brin provendrá de fuera de Estados Unidos, posiblemente de India, China, Singapur, Irlanda, Nueva Zelanda o Europa del Este. Cerebros, innovación, tecnología y acceso a los súper mercados del mundo crearán al siguiente empresario adolescente multimillonario.

Hoy muchos norteamericanos sienten pánico ante la idea de que nuestros empleos bien remunerados están siendo subcontratados con gente externa, enviados no sólo a India, sino a todo el mundo. Hoy, incluso tareas realizadas por contadores, abogados, corredores de bolsa y agentes de viajes pueden ser realizadas en alguna otra parte del mundo a un precio más bajo.

No más empleos bien remunerados

Entonces, ¿qué influencia tiene esto en la premisa de la Revolución Industrial, que afirma: “Ve a la escuela para que puedas encontrar un trabajo seguro con una buena remuneración”, o: “Trabaja y asciende por la escalera corporativa”? En mi opinión, esta premisa hoy es inservible. En poco tiempo había menos trabajo, puesto que la competencia por un mismo puesto será global. La mayoría sabemos que los sueldos no han aumentado para muchos trabajadores. ¿Cómo pueden aumentar sus sueldos cuando alguien más está dispuesto a trabajar por mucho menos?

Una gran diferencia entre un empresario y un empleado es que un empresario está emocionado con relación a las transformaciones que el cambio de muro a red trae consigo. Muchos empleados están aterrorizados respecto a los cambios.

Una última diferencia

La última diferencia que mencionaré es la que hay en los sueldos entre empleados y empresarios. Al ver la lista que aparece a continuación de los directores ejecutivos con los sueldos más altos y los más bajos, puedes darte cuenta de que algunos de los directores ejecutivos más famosos son los que reciben los sueldos más bajos. ¿Podría ser porque los directores ejecutivos que son empleados trabajan por un cheque mientras que los que son empresarios trabajan por otro tipo de pago?

Los del sueldo más alto:

1. John Wilder

TXU

55.2 millones de dólares

2. Robert Toll

Toll Brothers

44.3 millones de dólares

3. Ray Irani

Occidental Petroleum

41.7 millones de dólares

4. Bob Nardelli

Home Depot

39.5 millones de dólares

5. Edward Zander

Motorola

38.9 millones de dólares

Los del sueldo más bajo:

1. Richard Zinder

Kinder Morgan Energy

1 dólar

2. Steve Jobs

Apple Computer

1 dólar

3. Jeff Bezos

Amazon

81 840 dólares

4. Warren Buffet

Berkshire Hathaway

311 000 dólares

5. Paul Anderson

Duke Energy

365 296 dólares

Fuente: Revista Fortune, 2 de mayo de 2005. El artículo incluye sueldo, bonos, acciones y otras gratificaciones. Aquí he incluido al primer grupo, que parece trabajar principalmente por un sueldo, como empleados, y al segundo grupo, que eligió compensaciones en otras formas, como acciones y otras gratificaciones, como dueños en el negocio.

¿Eres empresario?

Como puedes notar, hay grandes diferencias entre los empleados y los empresarios. El propósito de este libro es analizar en detalle esas diferencias para que puedas decidir, antes de renunciar a tu empleo, si ser empresario es el camino adecuado para ti.

En conclusión

En mi opinión, la mayor diferencia entre un empresario y un empleado se encuentra en la distancia que hay entre el deseo de seguridad y el deseo de libertad.

Mi padre rico decía: “Si te conviertes en un empresario exitoso, llegarás a conocer una libertad que muy pocas personas lograrán conocer. No es simplemente cuestión de tener mucho dinero o tiempo libre. Es la libertad al miedo mismo.”

“¿Libertad al miedo mismo?”, pregunté.

Asintiendo, continuó: “Cuando miras bajo la cubierta de la palabra seguridad, encuentras miedo escondido ahí. Ésa es la razón por la que la mayoría de las personas dicen: ‘Obtén una buena educación.’ No es por amor al estudio o al conocimiento, es por miedo… el miedo a que no consigas un buen trabajo o seas capaz de ganar dinero. Analiza la forma en que un maestro motiva a sus estudiantes en la escuela, es una motivación por miedo. Dicen: ‘Si no estudias, vas a reprobar’. Así que motivan a los estudiantes a estudiar por el miedo a reprobar. Cuando el estudiante se gradúa y consigue un empleo, una vez más la motivación es el miedo a fracasar. Los empleadores dicen verbal o no verbalmente: ‘Si no haces tu trabajo, serás despedido.’ El empleado trabaja más duro por miedo, el miedo a no llevar comida a la mesa, el miedo a no tener dinero para hacer los pagos de la hipoteca. La razón por la que la gente anhela seguridad es el miedo. El problema con la seguridad es que no cura el miedo. Simplemente arroja una cobija sobre él, pero el miedo siempre está ahí, como el ‘coco’, riéndose entre dientes debajo de la cama.”

Como en esa época estaba en la preparatoria, realmente podía identificarme con la idea de estudiar por miedo. “En la escuela sólo estudio por miedo a fracasar. No estudio porque quiera aprender. Temo tanto fracasar que estudio materias que sé que nunca usaré.”

Entonces mi padre rico dijo: “Estudiar por seguridad no es lo mismo que estudiar por tu libertad. La gente que estudia por libertad estudia diferentes materias que la gente que estudia por seguridad.”

“¿Por qué no ofrecen una elección de estudio en la escuela?”, pregunté.

“No sé”, dijo mi padre rico. “El problema con estudiar por seguridad es que el miedo siempre está ahí y si el miedo siempre está ahí, entonces rara vez te sientes seguro, así que compras más seguros y piensas en formas para protegerte. Siempre te preocupas en silencio, aun si finges que eres exitoso y no tienes nada de qué preocuparte. Lo peor de vivir una vida de seguridad es que a menudo llevas dos vidas: la vida que vives y la vida que quisieras vivir. Esos son algunos de los problemas de estudiar por seguridad. El mayor problema de todos es que el miedo sigue ahí.”

“Entonces, ¿convertirse en empresario significa que no tendrás ningún miedo?”, pregunté.

“¡Por supuesto que no!”, sonrió padre rico. “Sólo los tontos creen que no tienen miedo. El miedo siempre está presente. Cualquiera que diga que no tiene miedo está fuera de contacto con la realidad. Lo que dije es: ‘Libertad del miedo al miedo.’ En otras palabras, no tienes que temer al miedo, no tienes que ser prisionero de las palabras, el miedo no va a definir tu mundo, como lo hace con el mundo de muchas personas. En vez de renunciar porque tu negocio se ha quedado sin dinero, porque temes no ser capaz de pagar tus cuentas, ser un verdadero empresario te dará el valor de avanzar, pensar con claridad, estudiar, leer, hablar con gente nueva, tener nuevas ideas y nuevas acciones. El deseo de libertad puede darte el valor de operar durante años sin necesitar un empleo seguro ni un sueldo. Ése es el tipo de libertad de la que hablo. Es la libertad al miedo mismo. Todos tenemos miedo, la diferencia es si éste nos hace buscar seguridad o buscar libertad. Un empleado buscará seguridad, un empresario buscará libertad.”

“Entonces, ¿si la seguridad es el resultado del miedo, cuál es la fuerza motora detrás de la libertad?”, pregunté.

“Coraje”, sonrió padre rico. “La palabra ‘coraje’ viene del francés coeur, corazón.” Hizo una pausa durante un momento y terminó su conversación diciendo: “La respuesta para elegir ser un empresario o un empleado se encuentra en tu corazón.”

La libertad es más importante que la vida

Una de mis películas favoritas es el clásico Easy Rider, estelarizada por Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson. En una de las escenas, justo antes de que Jack Nicholson sea asesinado, habla con Dennis Hopper sobre libertad. Creo que es apropiado terminar esta introducción con esas líneas, porque es la razón que me llevó a ser empresario. Elegí ser empresario para ser libre. Para mí, la libertad es más importante que la vida misma.

En la escena, los tres están acampando en un pantano tras haber sido hostigados, amenazados y echados del pueblo por un grupo de niños bien:

DENNIS HOPPER: Tienen miedo, hombre.

JACK NICHOLSON: Oh, no te tienen miedo a ti. Tienen miedo a lo que tú representas para ellos.

D. H: Lo único que representamos para ellos es alguien que necesita un corte de pelo.

J. N: Oh, no. Lo que tú representas para ellos es libertad.

D. H: ¿Qué diablos está mal con la libertad? De eso se trata todo.”

J. N: Oh, sí. Es cierto. De eso se trata todo. Pero hablar de ello y serlo, son dos cosas diferentes. Me refiero a que es muy difícil ser libre cuando te compran y venden en el mercado. Obviamente nunca le digas a nadie que no es libre porque va a ocupar todo su tiempo matando y mutilando para demostrarte que lo es. Así es, te van a hablar una y otra y otra vez sobre libertad individual. Pero cuando vean un individuo libre se asustarán.

D. H: Bueno, no los hace correr despavoridos.

J. N: No, los hace peligrosos.

Justo después de esta escena, los tres son acechados y golpeados por los mismos niños bien. El personaje de Nicholson muere y Fonda y Hopper siguen adelante, para terminar asesinados, no por los mismos niños bien, sino por otros que comparten su misma filosofía.

Aunque la película tiene diferentes mensajes para los espectadores, para mí la cinta trata sobre el coraje que se necesita para ser libre… la libertad de ser tú mismo, sin importar si eres empresario o empleado.

El resto de este libro está dedicado a tu libertad.

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