En 1971, el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, retiró, sin aprobación del Congreso, el dólar del patrón oro, cambiando las reglas del dinero no sólo para los Estados Unidos sino para el resto del mundo. Este hecho fue sólo uno en la serie de cambios que llevaron a la actual crisis financiera que comenzó en el 2007. El efecto de este cambio permitió que los Estados Unidos imprimieran cantidades casi ilimitadas de dinero y crearan tanta deuda como quisieran.
¿Será esta actual crisis económica sólo un accidente, un evento asilado? Algunos dicen que sí. Yo digo que no.
¿Pueden quienes están en el poder resolver esta crisis económica? Muchos tienen esperanza en eso pero, de nuevo, yo digo que no. ¿Cómo puede resolverse la crisis si las mismas personas y organizaciones que la originaron –y se beneficiaron de ella– continúan en el poder? El problema en realidad es que la crisis sigue creciendo, no disminuyendo como algunos esperan. En los ochenta, los pagos de fianzas por parte del gobierno equivalían a millones. En los noventa, fueron billones. Hoy en día, se han convertido en trillones.
Una definición de crisis que me gusta utilizar es: “Un cambio esperando que ocurra.” Personalmente, no creo que nuestros líderes vayan a cambiar. Lo cual significa que quien debe cambiar somos tú y yo.
Aunque este libro se trata de una conspiración, no tiene como objetivo ser una caza de brujas, señalar culpas o llamar a dimisiones. Como todos sabemos, el mundo está lleno de conspiraciones, algunas de ellas benignas, algunas otras más siniestras. Cada vez que un equipo deportivo entra en los vestidores en el medio tiempo, técnicamente están realizando una conspiración en contra del equipo contrario. Dondequiera que exista interés en uno mismo, hay una conspiración.
La razón por la que este libro se titula La Conspiración de los ricos es porque se trata de cómo los ricos controlan el mundo económico a través de los bancos, los gobiernos y los mercados financieros. Como seguramente lo sabes, esto ha estado pasando por siglos y continuará sucediendo mientras los humanos habiten la Tierra.
Este libro está dividido en dos partes. La primera se ocupa de la historia de la conspiración y de cómo los ricos tomaron el control de los sistemas políticos y financieros del mundo a través de la oferta de dinero. Gran parte de la historia financiera moderna gira en torno a la relación entre la Reserva Federal (que en realidad no es federal, no tiene reservas y no es un banco) y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. En la primer parte de esta obra se cubren varios temas como por ejemplo, la razón por la que los grandes bancos no quiebran, por qué no existe la educación financiera en los sistemas educativos, por qué ahorrar dinero es inútil, cómo ha evolucionado el dinero al pasar de los años, y por qué hoy en día el dinero ya no es dinero pero más bien moneda. La Parte Uno también se encargará de explicar por qué el Congreso de los Estados Unidos cambió las reglas para los empleados en 1974 e influyó en los trabajadores para invertir en el mercado de la bolsa a través de sus planes de retiro, a pesar de que los trabajadores tenían una educación financiera casi nula. Esa es una de las razones por las que, en lo personal, no tengo un plan de retiro. Prefiero donar mi dinero a mi mismo en vez de a los súper-ricos, quienes manejan esta conspiración patrocinada por los gobiernos.
Dicho fácil, la primera parte es acerca de la historia, porque si se entiende la historia, es más fácil prepararse y esperar un futuro mejor.
La segunda parte de este libro es acerca de lo que tu y yo podemos hacer con nuestro dinero; de cómo ganarle a los conspiradores en su propio juego. Aprenderás por qué lo ricos se hacen más ricos al mismo tiempo que nos piden que vivamos por debajo de nuestras posibilidades. En pocas palabras, los ricos se hacen más ricos porque viven bajo otro juego de reglas. Las reglas viejas —trabaja duro, ahorra dinero, compra una casa, paga tus deudas, invierte a largo plazo en un cartera diversificada de acciones, bonos y fondos —son reglas que mantienen a la gente en aprietos financieros. Estas viejas reglas de dinero han llevado a millones de personas a problemas financieros, causando pérdidas tremendas de dinero en sus propiedades y fondos de retiro.
En suma, este libro se trata de las cuatro cosas que mantienen pobre a la gente:
• impuestos
• deuda
• inflación
• planes de retiro
Estas fuerzas son las que los conspiradores utilizan para quedarse con nuestro dinero. Dado que los conspiradores se rigen por otras reglas, saben cómo utilizar estas fuerzas para incrementar su riqueza, mientras esas mismas fuerzas empobrecen a otros. Si quieres cambiar su vida financiera, necesitarás cambiar tus reglas financieras. Esto sólo puede lograrse aumentando tu IQ financiero a través de educación financiera; ésa es la ventaja injusta que tienen los ricos. Estar cerca de un padre rico me enseñó cosas acerca del dinero y de cómo funciona, me dio una ventaja injusta. Mi padre rico me enseñó acerca de impuestos, deuda, inflación y planes de retiro, y cómo usarlos a mi favor. Aprendí desde muy temprana edad cómo los ricos juegan el juego del dinero.
Al terminar este libro, sabrás porque hoy, mientras tanta gente está preocupada por su futuro financiero, los ricos se enriquecen más. Pero más importante, sabrás lo que puedes hacer para proteger tu futuro financiero. Si logras incrementar tu educación financiera y cambias tus reglas hacia el dinero, puedes aprender cómo usar y aprovechar fuerzas como los impuestos, la deuda, la inflación y el retiro, y no ser víctima de estas fuerzas.
Mucha gente espera que el sistema político y financiero mundial cambie. Para mí, eso es una pérdida de tiempo. En mi opinión, es más fácil cambiar a mí mismo que esperar a que nuestros líderes y nuestro sistema se modifiquen.
¿Es tiempo de que tomes control de tu dinero y de tu futuro financiero? ¿Es tiempo de saber lo que aquellos que controlan el mundo financiero no quieren que sepas? ¿Quieres que los complejos conceptos financieros se te presenten de manera simple? Si contestaste que sí a estas preguntas, entonces este libro es para ti.
En 1971, después de que el presidente Nixon retirara el dólar del patrón oro, las reglas del dinero cambiaron y hoy en día, el dinero ya no es dinero. Es por eso que la nueva primera regla del dinero es: el dinero es conocimiento.
Escribí este libro para aquellos que quieran incrementar su conocimiento financiero, porque es tiempo de tomar el control de tu dinero y tu futuro financiero.
El pánico se dispersó silenciosamente alrededor del mundo en agosto de 2007 porque el sistema bancario se estaba paralizando. Este hecho causó un efecto dominó que, hasta la fecha, amenaza con echar abajo la economía mundial. A pesar de los rescates gubernamentales masivos y de los paquetes de estímulo que, globalmente, se estima que ascienden a entre siete y nueve billones de dólares, algunos de los negocios e instituciones bancarias más grandes, como Citigroup y General Motors, continúan tambaleándose, sin saber cuál será su futuro.
La crisis no sólo amenaza a las compañías más fuertes y a los conglomerados bancarios multinacionales, también ha puesto en riesgo la seguridad de las familias trabajadoras. En este momento, se encuentran en problemas económicos millones de personas que creyeron correcto seguir los consejos tradicionales, consejos como ir a la escuela, conseguir un empleo, comprar una casa, ahorrar dinero, no acumular deudas e invertir en un portafolio bien diversificado de acciones, bonos y fondos de inversión.
He conversado con personas de todo país que están preocupadas y temerosas; algunas atraviesan fuertes depresiones tras haber perdido sus empleos, casas, ahorros personales y ahorros para los estudios de sus hijos, así como el dinero que tenían reservado para su jubilación. Hay muchas que no entienden lo que le sucede a la economía ni cómo los afectará; se preguntan qué ocasionó la crisis, si hay a quien culpar o alguien que pueda resolver el problema, y cuándo terminará todo. Con esto en mente, creo que vale la pena invertir tiempo en la revisión de los sucesos que nos llevaron a este desastre. A continuación presentaré una breve cronología en que se señalan los sucesos económicos globales más importantes que nos colocaron en la precaria situación que vivimos.
Agosto 6, 2007
American Home Mortgage, uno de los mayores proveedores de hipotecas, se declaró en bancarrota.
Agosto 9, 2007
Debido a problemas con las hipotecas subprime de Estados Unidos, el banco francés BNP Paribas anunció que no podía valuar activos por un valor de 1600 millones de euros.
Mientras se cerraban los mercados crediticios, el Banco Central Europeo inyectó cerca de 95 mil millones de euros en el sistema bancario Eurozone con el objetivo de vigorizar los préstamos y la liquidez.
Agosto 10, 2007
Al día siguiente, el Banco Central Europeo inyectó otros 61 mil millones de euros a los mercados globales de capital.
Agosto 13, 2007
El Banco Central Europeo liberó otros 47600 millones de euros, una tercera inyección de efectivo con la que se sumaban casi 204 mil millones de euros en el lapso de tres días hábiles.
Septiembre 2007
Northern Rock, un fuerte banco que también funciona como la agencia hipotecaria más grande del Reino Unido, experimentó el pánico bancario de sus depositantes. Fue el primer pánico bancario en más de 100 años.
Mientras la crisis financiera se extendía alrededor del mundo en 2007, la campaña presidencial de Estados Unidos, la más larga y costosa campaña de la historia, acumulaba ímpetu.
A pesar de que había señales claras de que la economía mundial estaba al borde del colapso, los candidatos presidenciales casi no mencionaron el problema durante la primera etapa. Los temas más candentes fueron la guerra en Iraq, el matrimonio gay, el aborto y la inmigración. En las pocas ocasiones que los candidatos discutieron el tema económico, lo hicieron con un tono displicente —que se evidenció aún más cuando el candidato John McCain dijo: “Los cimientos de nuestra economía son sólidos”, comentario que se popularizó cuando lo repitió a finales de 2008, el mismo día que el índice Dow Jones estableció un récord con un desplome de 504 puntos.
¿Dónde estaba nuestro presidente mientras aparecían las evidencias de que se gestaba una crisis financiera de grandes proporciones? ¿Dónde estaban nuestros candidatos presidenciales principales y nuestros líderes financieros? ¿Por qué las figuras consentidas del ámbito financiero en los medios no advertían a los inversionistas que debían salirse del juego? ¿Por qué los expertos financieros seguían recomendando a la gente “invertir a largo plazo”? ¿Por qué nuestros líderes políticos y financieros no dieron el aviso de alarma de que se avecinaba una tormenta? ¿Por qué no tuvieron al menos el valor de ponerse de pie y decir: “Estúpido, es la economía”? La canción dice: “La luz los cegaba.” El siguiente suceso en nuestra cronología nos muestra que todo se veía bien…
Octubre 9, 2007
El Promedio Industrial del Dow Jones cerró a un alto nivel histórico de 14164.
Septiembre 2008
Un año después de que el Banco Central Europeo inyectara 204 mil millones de euros a la economía, en agosto de 2007, y también casi un año después de que el índice Dow Jones llegara a su punto más alto de todos los tiempos, el presidente Bush y el Tesoro de los Estados Unidos solicitaron 700 mil millones de dólares para rescatar la economía.
Los tóxicos derivados financieros ocasionaron el colapso de Bear Stearns y Lehman Brothers, así como la privatización de Fannie Mae, Freddie Mac, y de una de las aseguradoras más grandes del mundo, AIG.
Además, la industria automotriz de Estados Unidos reveló que había sido dañada, y GM, Ford y Chrysler solicitaron dinero para ser rescatados. También lo hicieron muchos estados y ciudades.
Septiembre 29, 2008
En un lunes negro, después de que el presidente Bush solicitara el dinero para el rescate, el Dow Jones se desplomó 777 puntos. Fue el día que se registró la mayor caída en puntos en la historia, y cerró en 10365.
Octubre 1 a 10, 2008
En uno de sus peores periodos, el Dow Jones cayó 2380 puntos en tan solo una semana.
Octubre 13, 2008
El índice Dow Jones comenzó a mostrar volatilidad extrema: subió 936 puntos en un día, con lo que marcó la mayor ganancia de la historia, y cerró a 9387.
Octubre 15, 2008
El índice Dow Jones se desplomó 733 puntos y cerró a 8577.
Octubre 28, 2008
El índice Dow Jones ganó 889 puntos, su segunda mayor ganancia de puntos en la historia; cerró a 9065.
Noviembre 4, 2008
Barack Obama fue elegido presidente de Estados Unidos con el lema de campaña: “Cambio en el que podemos creer.” Tomaría el mando de un gobierno que, para salvar la economía, adquirió distintos compromisos que suman unos 7.8 billones de dólares.
Diciembre 2008
Se reportó que los estadounidenses perdieron 584 000 empleos en noviembre, la mayor pérdida anunciada desde diciembre de 1974. Después de 15 años, el desempleo reportó una alza de 6.7 por ciento, con pérdidas de dos millones de empleos en Estados Unidos durante 2008, exclusivamente. Además, China, la economía con el crecimiento más vertiginoso, perdió 6.7 millones de empleos en 2008: un indicativo de que la economía global estaba siendo golpeada y al borde de una debacle.
Los economistas finalmente admitieron que la economía estadounidense había estado en recesión desde diciembre de 2007. ¿Y tuvo que pasar un año entero para que lo notaran?
Warren Buffett es considerado por muchos, uno de los inversionistas más hábiles del mundo. Su compañía, Berkshire Hathaway, perdió 33 por ciento del valor de sus acciones en un año. Sin embargo, a los inversionistas les reconfortaba el hecho de que el fondo había superado la actuación del mercado, ya que había perdido menos del promedio. Eso sí que es reconfortante.
Las universidades Yale y Harvard anunciaron que sus fondos del patronato habían perdido más de 20 por ciento en un año.
GM y Chrysler recibieron 17400 millones de dólares en préstamos del gobierno.
El presidente electo, Obama, anunció un plan de estímulos por 800 mil millones que se centraba en proyectos masivos de infraestructura para paliar las pérdidas récord de empleos. Este plan fue adicional a los 7.8 billones con los que ya se había comprometido el gobierno de Estados Unidos.
Diciembre 31, 2008
El índice Dow Jones cerró a 8776 puntos; es decir, 5388 puntos bajo su nivel récord más alto, establecido un año antes. Ése fue el peor desempeño anual del índice Dow Jones desde 1931 y representó 6.9 billones en valor perdido.
Presionado por una abrumadora situación económica, el presidente Bush impulsó un plan monumental de rescate, con el que intentaría salvar la situación: “Esta legislación servirá para salvaguardar y estabilizar el sistema financiero estadounidense y con ella se establecerán reformas permanentes para que no vuelvan a surgir problemas.”
Mucha gente respiró con alivio y pensó: “¡Finalmente nos va a salvar el gobierno!” Pero el problema fue que esas no eran las palabras del presidente George W. Bush, sino también las de su padre, George H. W. Bush. En 1989, el primer presidente Bush solicitó 66 mil millones de dólares para salvar a la Industria de Ahorros y Préstamos (S&L, por sus siglas en inglés), pero este dinero no solucionó el problema, y además, la industria S&L desapareció por completo. Para colmo, el paquete de rescate estimado en 66 mil millones de dólares, costó a los contribuyentes cerca de 150 mil millones: más del doble de la cantidad original. ¿Adónde se fue ese dinero?
Veinte años después, en septiembre de 2008, el presidente George W. Bush solicitó 700 mil millones e hizo una promesa similar: “Nos aseguraremos que no suceda de nuevo, pero por ahora, debemos solucionar el problema; para eso es que la gente me ha puesto en Washington, D.C.” ¿Por qué será que tanto padre como hijo dijeron, a 20 años de distancia, casi lo mismo sobre el rescate de la economía? ¿Por qué habrá prometido el primer presidente Bush reparar el inhabilitado sistema?
El lema principal de campaña del presidente Barack Obama fue: “Cambio en el que podemos creer.” Pensando en ello, podemos preguntarnos: “¿Por qué el presidente Obama contrató a tantas personas que también trabajaron en la administración de Clinton?”, eso no suena a cambio, más bien parece el estado permanente de las cosas.
¿Y por qué durante la elección, Obama solicitó asesoría en temas económicos a Robert Rubin, quien acababa de renunciar a su puesto como presidente de Citigroup, una empresa al borde de su propio colapso que había recibido unos 45 mil millones de dólares en fondos para su rescate? ¿Por qué nombró a Larry Summers como director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca y a Timothy Geithner, quien había sido presidente de la Reserva Federal del Banco de Nueva York, como su secretario del Tesoro? Todos estos hombres habían sido parte del equipo de economía de Clinton y participaron en la revocación de la ley Glass-Steagall de 1933, que impedía a los bancos vender inversiones. Una de las razones por las que nos encontramos en este desastre hoy, es precisamente porque los bancos venden inversiones en forma de derivados. La ley Glass-Steagall de 1933, se desarrolló durante la última depresión y, en términos extremadamente simples, su propósito era separar a los bancos de ahorros, que tenían acceso a los fondos de la Reserva Federal, de los bancos de inversiones, que no contaban con ese mismo acceso. Clinton, Rubin, Summers y Geithner lograron la revocación de esta ley, y con eso se legitimó la formación de Citigroup, el más grande “supermercado financiero” en la historia de Estados Unidos. Mucha gente no lo sabe, pero con su fundación, en aquel tiempo, Citigroup estaba violando la ley Glass Steagall.
El siguiente, es un comentario que hizo Kenneth Guenther, Presidente Ejecutivo de Independent Community Bankers of America (Pequeños Banqueros de Estados Unidos), en PBS en 2003 sobre la formación de Citigroup:
¿Quiénes creen que son? Otras personas, otras compañías, no tienen autorización para actuar de esta forma… Citicorp y Travelers eran tan grandes que lo lograron: formaron la conglomeración financiera más grande, el proyecto financiero más ambicioso que incluía banca, seguros y valores, cuando la legislación todavía estaba en los libros, y estipulaba que era un acto ilegal. Y además lo lograron con la bendición del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton; el presidente del sistema de Reserva Federal, Alan Greenspan; y el secretario del Tesoro, Robert Rubin. Y luego, cuando ya pasó todo, ¿qué es lo que sucede? El secretario del Tesoro se convierte en el vicepresidente del naciente Citigroup.
La última oración es la más reveladora: “El secretario del Tesoro [Robert Rubin] se convierte en vicepresidente del naciente Citigroup.” Como se mencionó anteriormente, Robert Rubin fue el asesor de Obama durante su campaña presidencial.
Actualmente, el secretario del Tesoro del presidente Obama es Timothy Geithner, quien fuera subsecretario del Tesoro de 1998 a 2001, cuando los secretarios eran Robert Rubin y Lawrence Summers. Summers es el mentor de Geithner; asimismo, muchos dicen que Geithner es un protegido de Robert Rubin. ¡Ah, qué telaraña tan enredada estamos tejiendo!
Dicho de otra forma, éstos son los mismos hombres que fueron responsables, en parte, de la detonación de la crisis financiera. Al permitir que los bancos de ahorros se combinaran con los bancos de inversión, estos individuos aceleraron la venta de los exóticos derivados financieros a los que Warren Buffett llamó “armas de destrucción financiera masiva”, y eso ocasionó que la economía global se pusiera de rodillas. ¿Cómo puede haber un cambio si la misma gente que expandió este desastre financiero continúa al mando? ¿A qué se refiere el presidente Obama cuando promete un cambio en el que sí podemos creer?
Una de las razones por las que tanto el presidente Bush padre como Bush hijo, usaron exactamente las mismas frases, que el rescate salvaría a la economía y que no volvería a suceder, es que ellos fueron elegidos para proteger el sistema, no para repararlo. ¿Acaso el presidente Obama contrató prácticamente al mismo equipo financiero de la administración Clinton porque le interesa proteger el mismo sistema? ¿Un sistema diseñado para hacer que los ricos se vuelvan más ricos? Eso sólo lo podrá decir el tiempo. La verdad es que, aunque el presidente Obama está orgulloso de no haber recibido dinero de cabilderos para su campaña, su equipo financiero está plagado de infiltrados que promovieron la crisis que ahora tienen como encomienda solucionar.
El único candidato que mencionó regularmente el tema de la economía y de la creciente crisis financiera durante la primera parte de la campaña presidencial de 2008, fue Ron Paul, representante de Texas ante el congreso: un verdadero disidente republicano. El 4 de marzo de 2008, en un artículo para Forbes.com, escribió: “A menos que adoptemos reformas fundamentales, estaremos atrapados en una tormenta financiera que humillará a esta gran nación como ningún enemigo extranjero lo ha hecho.” Por desgracia, muy pocos votantes le prestaron atención.
Yo voté por Obama por que creo que es un líder sincero y compasivo. Pero, no importa que tan inteligente sea o que tan capaz sea su equipo, tu Robert me has hecho ver que la educación financiera en este país ¡es escasa! Me preocupa que las personas que están en el poder no tengan el suficiente IQ financiero.
–VIRTUALDEB
Al parecer, el Presidente Obama y su equipo están más concentrados en tácticas superficiales a corto plazo que en metas estratégicas de largo plazo. Hasta la fecha, todas las ‘acciones’ emprendidas por la nueva administración se han enfocado en tapar el sol con un dedo. Parece que no tienen la intención de determinar la verdadera causa y cambiar las fallas institucionales que nos llevaron a la actual crisis financiera.
–EGRANNAN
Dicen que Meyer Amschel Rothschild, fundador de una de las familias bancarias más poderosas de Europa, alguna vez comentó: “Denme el control de los suministros económicos de la nación y no me va a importar quién hace las leyes.” Para entender la crisis actual, es necesario comprender la relación entre el gobierno de Estados Unidos, el sistema de Reserva Federal, y algunas de las personas más poderosas del mundo. Dicha relación se describe en este sencillo diagrama:

La creación del sistema de Reserva Federal en 1913 otorgó a los más adinerados del mundo el poder de controlar los suministros monetarios de Estados Unidos y, con ello, la materialización del espíritu en las ideas de Rothschild. Mucha gente no sabe o no entiende que el sistema de Reserva Federal no es una institución gubernamental, ni un banco, y que no tiene ninguna reserva. Mejor dicho, es un cártel bancario dirigido por algunos de los hombres más poderosos del ámbito de las finanzas. La creación de la “Fed”, fue básicamente una licencia para imprimir billetes.
La otra razón por la que se creó el sistema, fue impedir fallas en los bancos más grandes: la Reserva los proveía de liquidez cuando se encontraban en problemas; así, lo que se protegía era la riqueza de los ricos, no la de los contribuyentes.
Las cosas funcionan así hasta la fecha. En 2008, cuando el presidente Bush autorizó 700 mil millones de dólares para el rescate, el secretario del Tesoro, Henry Paulson (quien anteriormente había pertenecido a Goldman Sachs), en conjunto con la Reserva Federal, entregó a sus amigos, los bancos más grandes del país, de inmediato y sin preguntas, miles de millones de dólares como parte del Programa de Alivio para Activos en Problema (Troubled Asset Relief Program, TARP, por sus siglas en inglés).
La realidad es que el dinero del rescate para el TARP, salió directamente de nuestros bolsillos, de quienes pagamos impuestos, y se fue a los bolsillos de los bancos y las corporaciones que gestaron el desastre financiero. A nosotros nos dijeron que el dinero se le daría a los bancos con la condición de que lo prestaran, pero el gobierno fue incapaz o simplemente no quiso supervisar el cumplimiento de esta condición. Tal vez ambas cosas.
A mediados de diciembre de 2008, cuando USA Today cuestionó a los bancos sobre el uso que estaban haciendo del dinero para el rescate, JPMorgan Chase, un banco que recibió 25 mil millones de dólares en dinero de los contribuyentes, respondió: “No le hemos revelado eso al público, nos negamos a hacerlo.” Morgan Stanley, un banco que recibió 10 mil millones, respondió: “No contestaremos esa pregunta.” El Banco de New York Mellon respondió: “Hemos decidido no revelar esa información.” El dinero del rescate bancario fue en realidad un rescate entre amigos ricos, y con él se cubrieron los errores de mucha gente y un fraude muy obvio. El rescate no era para salvar la economía.
La prueba está frente a nuestras narices. El 26 de enero de 2009, en un artículo llamado “Los grandes bancos de los Estados Unidos prestan sólo ‘gotas’ ”, el Wall Street Journal, reportó: “De acuerdo con un estudio bancario realizado por el Wall Street Journal, 10 de los 13 enormes beneficiarios del programa TARP (del Departamento del Tesoro), presenciaron un declive en sus balances de préstamos, por un total de 46 mil millones de dólares, o 1.4 por ciento, entre el tercer y cuarto trimestres de 2008.” Este declive tuvo lugar a pesar de los 148 mil millones de dólares en dinero de los contribuyentes que, gracias al TARP, los bancos habían recibido con la promesa de que estimularían los préstamos.
Si el presidente Obama realmente desea llevar a cabo cambios en Washington, tiene que modificar la cálida relación que existe entre el sistema de Reserva Federal, el gobierno de Estados Unidos, y los ricos y poderosos del país; y tal vez entonces habrá una renovación. Pero emplear en su administración al equipo financiero del presidente Clinton no hará el cambio. Tal parece que sólo quiere hacer lo que han hecho todos los presidentes desde Woodrow Wilson: proteger al sistema, no cambiarlo.
Debo decir que leer el primer capítulo de tu libro me ha abierto los ojos. Tengo 23 años y nunca había logrado entender qué era la Reserva Federal y en qué beneficiaba al país. Debo decir que no me sorprende; estoy muy agradecida de que seas honesto y no tengas miedo de dar una definición verdadera de lo que muchas cosas son y en realidad significan. Sin embargo, es triste que los contribuyentes nos veamos afectados por esto sin saber o entender lo que las cosas significan.
–JACKLYN
Escuchamos a los medios hablar de la Reserva Federal como si fuera algún tipo de entidad mística cuando, en realidad, no es lo que el público en general cree que es. Yo desconocía que no era una institución bancaria o del gobierno. Me preocupa mucho que esta entidad tiene un poder casi ilimitado sin una verdadera vigilancia. La pregunta es ¿cómo llegó a tener una posición tan prominente?
–KTHOMPSON5
Según algunos cálculos, las pérdidas mundiales combinadas, de commodities, acciones, bonos y bienes raíces, son superiores a los 60 billones de dólares. Hasta ahora, en un esfuerzo por solucionar el problema, los gobiernos y bancos del mundo han pagado casi 10 billones.¿Pero, qué hay de los otros 50? ¿Quién cubrirá las pérdidas? ¿Adónde se fue el dinero? ¿Quién nos rescatará a nosotros, a la gente que realmente perdió dinero y ahora debe cubrir sus pérdidas y pagar las de los ricos, a través del dinero del rescate que se reunió con nuestros impuestos?
En 2013 se celebrará el centésimo aniversario del sistema de Reserva Federal. Por ya casi cien años, la Reserva ha estado cometiendo el más grande atraco de la historia del mundo. Este atraco es un robo bancario en que los ladrones no usan pasamontañas, sino trajes de vestir con la bandera estadounidense como distintivo en su solapa. Es un robo en el que los ricos roban a los pobres a través de los bancos y de nuestro gobierno.
En una ocasión, cuando estudiaba en la clase del doctor Buckminster Fuller, en 1981, me sentí muy perturbado cuando lo escuché decir: “El objetivo principal del gobierno es actuar como un vehículo para que los ricos metan su mano a nuestros bolsillos.” No me gustó lo que dijo porque, entonces, yo sólo quería pensar lo mejor respecto a mi nación y sus líderes pero, muy en el fondo, y tomando en cuenta mi experiencia, sabía que había verdad en lo que decía.
Hasta ese momento había mantenido ocultas mis sospechas sobre el gobierno. Cuando era niño, me preguntaba por qué en la escuela no nos enseñaban sobre el dinero, y cuando fui piloto de la marina en Vietnam, me cuestionaba por qué teníamos que participar en esa guerra. También fui testigo de cómo mi padre, totalmente perturbado por la corrupción que había encontrado en el gobierno, renunciaba a su puesto como superintendente de educación para contender por la vicegobernatura de Hawai. Mi padre era un hombre honesto y no pudo soportar lo que vio cuando se convirtió en un funcionario de alto nivel del gobierno, y miembro del equipo del gobernador. Así que, a pesar de que lo que el doctor Fuller decía no era lo que yo quería escuchar porque amaba a mi país y no me gustaba criticarlo, sus palabras fueron suficientemente fuertes para hacerme despertar. A principios de los ochenta comencé mis estudios y abrí los ojos ante los hechos que mucha gente poderosa prefiere ignorar.
En el contexto de las finanzas personales existen cuatro fuerzas que provocan que la gente trabaje duro pero continúe teniendo problemas económicos. Estas fuerzas son:
1. Impuestos
2. Deuda
3. Inflación
4. Jubilación
Tómate un momento para reflexionar brevemente sobre la forma en que estas fuerzas te afectan personalmente. Por ejemplo, ¿cuánto pagas por concepto de impuestos? Recuerda que no solamente pagamos impuestos sobre ingresos sino también sobre ventas, gasolina, bienes raíces… y la lista continúa. Y lo más importante es, ¿a quién le llega ese dinero y en qué se ocupa?
Después de eso, piensa, ¿cuánto pagas en intereses sobre tus deudas? Por ejemplo, ¿a cuánto ascienden los intereses sobre tus pagos de hipoteca, del financiamiento para el auto, tarjetas de crédito y préstamos escolares?
Y ahora, piensa en la forma en que la inflación ha afectado tu vida. Tal vez recuerdes que, hace no mucho tiempo, la gente comenzó a practicar la especulación inmobiliaria porque los precios de los inmuebles subían con rapidez. Durante ese periodo, se incrementaron constantemente los precios de la gasolina, escuelas, alimentos y ropa. Pero los salarios seguían iguales. Mucha gente no ahorró porque parecía más inteligente gastar el dinero en ese momento que esperar y pagar más por el mismo producto, más adelante. Ésa era la inflación en acción.
Y finalmente, a la mayoría de las personas se les retira dinero de sus cheques y se coloca en cuentas como la 401(k). Ese dinero va directamente a Wall Street donde es manejado por alguien que el empleado ni siquiera conoce. Encima de todo, las comisiones y primas adicionales hacen que más dinero se escurra. Hoy, mucha gente no tiene suficiente dinero para jubilarse porque perdieron todo su dinero con la caída del mercado de valores.
Es importante comprender que estas fuerzas: impuestos, deuda e inflación, se mantienen vivas gracias a la licencia con que cuenta el sistema de Reserva Federal para imprimir dinero. Antes de que existiera este sistema, los estadounidenses pagaban muy pocos impuestos, no había deuda externa, las deudas personales eran menores y la inflación era muy baja y la gente no se preocupaba por sus planes de retiro porque su dinero y sus ahorros mantenían su valor. Aquí se presenta una sencilla explicación de la relación entre la Reserva y estas fuerzas:
1. Impuestos. En sus inicios, Estados Unidos era un país en que, relativamente, no existían los impuestos. En 1862, se impuso el primer impuesto sobre el ingreso, para pagar la Guerra Civil. En 1895, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos dictaminó que el impuesto sobre el ingreso era inconstitucional. Sin embargo, en 1913, el mismo año en que se creó la Reserva Federal, se aprobó la décimo sexta enmienda, con lo que el impuesto sobre el ingreso se hizo permanente. El impuesto se restituyó para que el Tesoro de Estados Unidos y la Reserva Federal se capitalizaran. Desde ese momento los ricos pudieron meter las manos en nuestros bolsillos a placer.
2. Deuda. El sistema de Reserva Federal otorgó a los políticos el poder de pedir dinero prestado, en lugar de aumentar los impuestos. Sin embargo, la deuda es una navaja de doble filo que puede traer como consecuencia impuestos más altos o inflación. En lugar de aumentar los impuestos, el gobierno de Estados Unidos fabrica más dinero a través de instrumentos como bonos del Tesoro, pagarés de los contribuyentes del país, quienes tendrán que pagar más impuestos en el futuro, o imprimiendo más billetes, y con eso se produce la inflación.
3. Inflación. La inflación la causan la Reserva Federal y el Tesoro de Estados Unidos al pedir dinero prestado o al emitirlo para pagar las deudas del gobierno. Es por eso que, con frecuencia, a la inflación se le denomina el “impuesto silencioso”. La inflación hace que los ricos obtengan más dinero, pero también provoca que aumente el costo de la vida para los pobres y para la clase media. Los más beneficiados son quienes imprimen el dinero porque pueden adquirir bienes y servicios con el dinero nuevo antes de que éste se diluya en el fondo común de la sociedad. Ellos cosechan todos los beneficios pero no las consecuencias, y mientras tanto, los pobres y la clase media ven cómo su dinero se hace más y más insignificante.
4. Jubilación. Como ya se dijo, en 1974 el Congreso de los Estados Unidos pasó ERISA. Esto forzó a los americanos a invertir el dinero de su jubilación en el mercado de valores a través de vías como el 401(k) el cual, generalmente, tiene primas altas, riesgos altos y beneficios bajos. Además, le dio a Wall Street el control del dinero del retiro del país.
Vivo en Zimbabwe y el hecho de que hayamos vivido la inflación más alta del mundo —un porcentaje de más de 5000 billones— me ha hecho comprender el valor agregado de no guardar moneda. Básicamente, el precio de los bienes y productos cambiaba tres veces en un día y había la necesidad de bloquear los precios en la mañana y revender el producto en la noche.
–DRTAFFIE
Creo que el peor de los tres elementos es la inflación. Afecta por igual a las clases media y baja; la clase media paga más impuestos que la baja pero todos pagan lo mismo durante la inflación.
–KAMMI12
Este capítulo lo inicié con una fecha importante: 6 de agosto de 2007. Ése fue el día en que American Home Mortgage, uno de los mayores proveedores de hipotecas, se declaró en bancarrota.
La fecha es importante porque marca el punto en que la deuda había crecido demasiado: el sistema global no podía absorber más deuda. El 6 de agosto de 2007 estalló la burbuja de la deuda y eso provocó la deflación que experimentamos, y que representa un problema mucho más serio que la inflación, pero eso lo analizaremos en capítulos posteriores.
Para salvar al mundo, el presidente Obama debe detener la deflación, y la mayor arma con que cuenta para luchar contra ella es la inflación. Esto significa que tendrá que utilizar cantidades masivas de deuda e imprimir dinero de la nada. Finalmente, también significa impuestos y deuda mayores, y con suerte, también una inflación mayor.
Imagina que la economía mundial es como un enorme globo relleno de aire caliente. Todo iba muy bien hasta el 6 de agosto de 2007, cuando demasiado aire caliente —deuda—, provocó una rasgadura en el globo. Mientras el horripilante sonido de la rasgadura se propagaba, los bancos centrales del mundo, en un intento por evitar que el globo estallara y causara una depresión, le comenzaron a inyectar más y más aire caliente —deuda.
En su famoso libro Historia de dos ciudades, Charles Dickens, escribió: “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos; era la época de la sabiduría, era la época de la estupidez.” Sorprendentemente, las cosas no han cambiado mucho desde que Dickens lo escribió en 1859.
Para algunas personas, la deflación marca los mejores tiempos porque el costo de la vida disminuye mientras los precios del petróleo, bienes raíces, acciones y commodities, se desploman, facilitando su adquisición. Aparentemente, WalMart no es el único que disminuye sus precios. Los bancos centrales y los gobiernos del mundo esperan que la gente, los negocios y los otros gobiernos pidan dinero prestado y se endeuden más. Esto lo logran inyectando billones de dólares a la economía a tasas de interés cero, prácticamente es dinero gratis.
Igual que buitres, los poseedores de fondos comunes de dinero están a la espera de atacar de nuevo el mercado y recoger los cadáveres de las compañías muertas. Esta es una oportunidad única en la vida para que los inversionistas bien posicionados arrebaten los activos con un buen descuento. Para los negocios bien posicionados también es el momento de ganar acciones en el mercado, mientras sus competidores se declaran en bancarrota. Estas personas sólo verán abundancia.
Pero para otros, estos son los peores tiempos.
El costo de la vida puede estar reduciéndose, pero estas personas no pueden cosechar los beneficios porque ya no tienen un empleo para cubrir siquiera sus necesidades básicas, o tal vez están tan endeudados que deben dinero por una cantidad mayor a la de los activos con los que cuentan; además, para este momento, sus activos, como sus casas, ya se han convertido en pasivos.
Los bancos centrales del mundo están inundando el sistema con más dinero, pero no lo hacen para ayudar a la gente que mencioné anteriormente: ellos ya no pueden solicitar préstamos para pagar sus autos o sus casas. Esta gente solamente presencia cómo se encoge su dinero mientras el suministro económico estalla como un globo.
Estas personas no ven la oportunidad de su vida, no tienen fondos comunes de dinero en espera del negocio perfecto. Lo único que ven es carencia y temor. Y, si aún no les ha sucedido, temen perder sus empleos, hogares, ahorros y dinero para jubilarse.
La diferencia entre los que lo ven como los mejores tiempos, y quienes lo ven como los peores, es simplemente el conocimiento y el IQ financiero. La gran falla de nuestro sistema educativo es que no enseña a la gente cómo funciona el dinero. Sus enseñanzas son anticuadas y obsoletas: son las antiguas reglas del dinero. Te enseñan a llevar una chequera, pero no cómo hacer crecer un balance, ni siquiera a leerlo. Te enseñan a ahorrar tu dinero, pero no te dicen nada sobre la inflación y la forma en que ésta se roba tu riqueza. Te enseñan a emitir un cheque pero no te dicen la diferencia entre activos y pasivos. Y sólo nos queda preguntarnos si el sistema no estará diseñado así intencionalmente para mantenernos en la oscuridad.
En el mundo actual puedes ser un genio académico, pero ser financieramente un imbécil. Esto va contra la sabiduría convencional porque normalmente pensamos que la gente con empleos bien pagados, como los abogados o doctores, cuentan con inteligencia académica y financiera porque ganan mucho dinero. Pero, como ya hemos visto, ganar mucho dinero no significa que tengas inteligencia financiera, especialmente cuando ese dinero lo gastas y lo inviertes con torpeza, o cuando entregas tu dinero a gente a la que no le importa si ganas o pierdes. Siempre recuerda que necesitas una educación financiera sólida, fundamentada en el mundo económico real.
Por lo anterior, no me sorprendí cuando vi que nuestra crisis económica se esparcía más allá de las obligaciones hipotecarias de los prestatarios subprime. Los líderes y voceros sí parecían sorprendidos, y es por eso que nuestros candidatos presidenciales no mencionaron el problema durante la campaña. Se mantuvieron a raya todo el tiempo que pudieron, y nos aseguraron que no había crisis y que nuestros problemas financieros se limitaban a la gente pobre que estaba muy endeudada. El problema inició en los más altos niveles del gobierno y las finanzas. Millones de personas perdieron casi todo aquello por lo que habían trabajado toda su vida, sólo porque no entendieron las nuevas reglas del dinero y la forma en que afectan nuestras vidas. Es un problema sistemático que ningún político carismático puede solucionar.
Así que aquí volvemos a la pregunta que formulé en el título de este capítulo: “¿Obama puede salvar al mundo?”, aunque la pregunta correcta debería ser: “¿Cómo podemos salvarnos?”, el conocimiento es la respuesta y la clave para liberarnos de la tiranía de nuestro sistema económico. Cuando aprendes sobre el dinero y la forma en que funciona, estás abriendo el potencial con que cuentas para liberarte de la mentalidad de carencia y ver la abundancia a tu alrededor. Estos podrían ser para ti, verdaderamente, los mejores tiempos.
En lo personal, no espero que el gobierno o las grandes empresas me salven. En lugar de escuchar lo que dicen o prometen, prefiero observar lo que estos poderes en realidad hacen y responder pertinentemente a esas acciones. Pero se requiere educación financiera y valor para saber reaccionar en lugar de seguir a otros, y para actuar confiadamente, en vez de esperar que te digan qué hacer.
Creo que nuestro problema financiero es demasiado grande y sigue creciendo; está fuera de control. Es un problema monetario más que político, y es global, no sólo de Estados Unidos. Hay muchas cosas que Obama puede hacer, pero me temo que lo que haga, no sea sufciente. Lo peor de todo es que la gente que realmente mueve los hilos en el ámbito financiero no tiene que rendir cuentas al presidente de Estados Unidos; no necesita su aprobación para hacer lo que hace, y está más allá del control de los gobiernos del mundo y de sus líderes electos.
Cuando me preguntan qué enseñaría si estuviera a cargo de la educación financiera en el sistema educativo, respondo: “Me gustaría asegurarme de que los estudiantes entendieran la relación entre los impuestos, la deuda y la inflación, antes de que salgan de la escuela.” Si lo hicieran, tendrían un futuro económico mucho más seguro. Tomarían mejores decisiones financieras para su bienestar, en lugar de esperar que el gobierno o los mal llamados “expertos financieros” los salvaran.
En última instancia, este libro se trata de las relaciones entre los impuestos, la deuda, la inflación y el retiro porque son la base de las nuevas reglas del dinero. Este libro te preparará para tomar el mando de tu futuro financiero, te dará el conocimiento necesario para entender las fuerzas de los impuestos, la deuda, la inflación y el retiro y, por tanto, de las nuevas reglas del dinero. Y ya que hayas entendido estos conceptos, estarás en posición de escapar de la conspiración de los ricos y de vivir una vida de verdadera libertad financiera.
Gracias a las cosas que he aprendido a través de la educación financiera me di cuenta que mi plan de retiro 401(k) no era en realidad la gran inversión que se dijo; hoy estoy mejor porque tengo ese conocimiento. Me recuerda algo que dijo Robert: “No es la plata, el oro o las bienes raíces lo que te hace rico; es lo que sabes acerca de la plata, el oro y las bienes raíces lo que te hace rico.”
–DAFIREBREATHER