Nota del autor

El dinero no es un mal

Una de las grandes fallas del sistema educativo es no proveer educación financiera a los estudiantes. Al parecer, los maestros piensan que el dinero tiene una mancha casi religiosa y que el gusto por el dinero es la raíz de todo mal.

Como la mayoría sabe, no es el gusto por el dinero lo que ocasiona el mal, sino la carencia del mismo. El mal es trabajar en un empleo que odiamos, trabajar duro y no ganar lo suficiente para mantener a nuestras familias. Para algunas personas, lo funesto es permanecer altamente endeudados. Pelear por dinero con quienes amas, ser avaricioso y cometer actos criminales o inmorales para obtenerlo, también es malévolo. El dinero por sí mismo no es un mal, es simplemente dinero.

Tu casa no es un activo

La falta de educación financiera ocasiona que la gente haga tonterías o se deje guiar por incompetentes. Por ejemplo, cuando publiqué en 1997 Padre rico, padre pobre y afirmé: “Tu casa no es un activo… es un pasivo”, muchos protestaron de inmediato. Tanto yo como el libro fuimos criticados con severidad y muchos autoproclamados expertos financieros me agredieron en los medios. Diez años después, en 2007, los mercados crediticios se desmoronaron y millones de personas se precipitaron en una caída libre financiera. Algunos perdieron su casa, otros se declararon en bancarrota o, debido a la caída en el valor de los bienes raíces, comenzaron a pagar más por sus inmuebles de lo que éstos valían. Todos descubrieron con pena que, en realidad, sus casas eran pasivos, no activos.

Dos hombres, un mensaje

En 2006 escribí, en colaboración con mi amigo Donald Trump, el libro titulado Queremos que seas rico. En él entablamos una discusión acerca del por qué la clase media se estaba quedando atrás y hablamos sobre las posibles razones de este declive. Dijimos que muchas de las causas se encontraban en los mercados globales, gubernamentales y financieros. Los medios financieros también arremetieron contra ese libro pero, hacia 2007, buena parte de lo que en él se mencionó se hacía realidad.

Consejos obsoletos

En la actualidad muchos expertos financieros continúan recomendando: “Trabaja duro, ahorra dinero, salda deudas, gasta lo menos posible y diversifícate.” El problema de estos consejos es que son malos consejos, sencillamente porque son obsoletos. Las reglas del dinero cambiaron en 1971 y ahora existe un nuevo capitalismo. Ahorrar dinero, saldar deudas y diversificarse funcionaba bien en la era del antiguo capitalismo. En la era del nuevo capitalismo, quienes obedezcan el mantra de “trabaja duro y ahorra dinero”, tendrán problemas financieros.

Información versus educación

En mi opinión, la falta de educación financiera en el sistema educativo es un hecho cruel y vergonzoso. Este tipo de educación es absolutamente esencial para la supervivencia en el mundo de hoy, sin importar si somos ricos o pobres, astutos o tontos.

Como casi todos sabemos, vivimos en la Era de la Información, cuya mayor dificultad es la sobrecarga de datos: hay demasiada información. La siguiente ecuación muestra por qué es tan importante la educación financiera.

Información + Educación = Conocimiento

Sin educación financiera no se puede procesar la información para convertirla en un conocimiento útil y sin conocimiento financiero la gente sufre en el aspecto económico. Sin él, hace cosas como comprar una casa y pensar que ésta es un activo, o ahorrar dinero sin darse cuenta de que, desde 1971, su dinero sólo sirve como medio de cambio. La gente tampoco sabe por qué los ricos ganan más dinero y pagan menos impuestos; o por qué el inversionista más rico del mundo, Warren Buffett, no se diversifica.

Saltos suicidas

Quienes no tienen conocimiento financiero buscan la ayuda y asesoría de otras personas: expertos que, generalmente, recomiendan trabajar duro, ahorrar dinero, pagar deudas, gastar lo menos posible y diversificarse. Al igual que ratas suicidas que simplemente siguen a su líder, estas personas se lanzan desde un precipicio hacia el océano de la incertidumbre financiera, con la esperanza de poder nadar hasta la otra orilla.

Éste no es un libro sobre consejos financieros

Este libro no te dirá qué hacer; no hay consejos financieros en él. Este libro es sobre cómo volverte más astuto en el aspecto económico para que puedas procesar tu propia información y encontrar un camino hacia el nirvana financiero.

En resumen, este libro es sobre cómo ser más inteligente para ser más rico; es decir, cómo incrementar tu IQ financiero.

Introducción ¿El dinero realmente enriquece?

Introducción

¿El dinero realmente enriquece?

La respuesta es: no, el dinero por sí mismo no enriquece. Todos conocemos gente que trabaja todos los días, gente que, aunque trabaja por dinero y lo obtiene, no se hace más rica. Irónicamente, hay muchas personas que con cada dólar que ganan se endeudan más. Hemos escuchado historias sobre gente que ganó la lotería: ganadores instantáneos que se volvieron inmediatamente pobres de nuevo. También hemos oído historias sobre bienes raíces que son rematados. En lugar de ayudar a quienes los poseen para que obtengan más dinero o seguridad financiera, los bienes raíces los sacan de sus hogares y los llevan al albergue de los necesitados. Muchos conocemos a personas que perdieron dinero al invertirlo en la bolsa de valores; tal vez tú eres una de ellas. Inclusive la inversión en oro, el único dinero real en el mundo, puede resultar costosa para el inversionista.

Mi primera inversión real como adulto fue en oro; empecé a invertir en ese metal antes de hacerlo en bienes raíces. En 1972, a la edad de 25 años, comencé a comprar monedas de oro cuando una onza costaba aproximadamente 70 dólares. En 1980, el valor del oro se acercaba a los 800 dólares por onza. Se desató la locura y la avaricia venció a la cautela. Corrían rumores de que el metal subiría a 2 500 dólares la onza, por lo que los inversionistas apilaron oro; lo compraban a pesar de no haberlo hecho nunca antes. En lugar de vender algunas de mis monedas y obtener ganancias, esperé, creyendo que el valor del oro remontaría. Vendí mi última moneda un año después, cuando este metal costaba menos de 500 dólares la onza. Desde 1980 pude ver cómo disminuía su valor cada vez más, hasta que finalmente llegó al fondo, a un precio de 250 dólares en 1999.

A pesar de que no obtuve mucho dinero, gracias a esa experiencia con el oro aprendí lecciones invaluables. El oro es considerado el dinero más real que existe, así que cuando descubrí que aun invirtiendo en él podía perder, supe que, en sí mismo, el metal no era lo valioso, sino la información. Lo que finalmente convierte a una persona en rica o pobre es la información relacionada con un activo. Dicho de otra forma: lo que enriquece a una persona no son los bienes raíces, las acciones, los fondos de inversión, los negocios o el dinero. Lo que en realidad enriquece es la información, el conocimiento, la sabiduría, saber cómo hacer las cosas, es decir, la inteligencia financiera.

Clases de golf o palos de golf

Tengo un amigo que es fanático del golf; gasta miles de dólares al año en palos de golf y en cualquier artículo que sale al mercado relacionado con este deporte. El problema es que nunca ha invertido un centavo en tomar clases. Debido a esto, aunque cuenta con el equipo más moderno y sofisticado, su forma de jugar sigue siendo la misma. Si mi amigo utilizara sus palos del año anterior e invirtiera en clases de golf, sería mucho mejor golfista.

En el juego del dinero ocurre el mismo extraño fenómeno. Millones de personas invierten el dinero que han ganado con mucho esfuerzo en activos como acciones y bienes raíces, pero casi no invierten en información. Consecuentemente, sus logros financieros son siempre los mismos.

No es una fórmula mágica

Éste no es un libro para volverse rico de la noche a la mañana, ni contiene una fórmula mágica. Es un libro con el que puedes incrementar tu inteligencia financiera, es decir, tu IQ financiero. Aquí encontrarás cómo enriquecerte desarrollando las cinco inteligencias financieras básicas que son necesarias para volverse rico a pesar de lo que suceda con la economía, las acciones o los mercados de bienes raíces.

Las nuevas reglas del dinero

En este libro también encontrarás las nuevas reglas del dinero. Las reglas anteriores funcionaron hasta 1971, pero entonces cambiaron y se volvieron obsoletas. Muchas personas aún libran una batalla económica porque siguen operando bajo los lineamientos anteriores, con reglas como: trabaja duro, ahorra, paga tus deudas e invierte a largo plazo en un portafolio bien diversificado de acciones, bonos y fondos. En este libro jugaremos con las nuevas reglas del dinero, pero para lograrlo debes incrementar tu inteligencia y tu IQ financieros.

Después de leer este volumen estarás en condiciones de elegir si debes jugar con las antiguas reglas o con las nuevas reglas del dinero.

Para encontrar tu genio financiero

El capítulo 9 del libro trata sobre cómo encontrar tu genio financiero mediante el uso de las tres partes del cerebro. Como sabemos, nuestro cerebro consta de tres partes: hemisferio izquierdo, hemisferio derecho y subconsciente.

Mucha gente no se vuelve rica porque el subconsciente es la parte más poderosa. Por ejemplo, algunos pueden estudiar el mercado de bienes raíces y saber exactamente qué hacer a través de sus hemisferios izquierdo y derecho, pero el subconsciente puede tomar el control y decir: “¡Oh, eso es muy arriesgado!, ¿qué tal si pierdes tu dinero?, ¿qué tal si te equivocas?”. En el ejemplo anterior, el miedo provoca que el subconsciente opere en contra de los deseos de los hemisferios izquierdo y derecho. Dicho en términos simples, para desarrollar tu genio financiero primero debes lograr que las tres partes de tu cerebro trabajen en armonía y no una contra otra. Este libro te enseñará cómo hacerlo.

En resumen

Mucha gente cree que es necesario tener dinero para hacer dinero, pero eso no es verdad. Recuerda que aun invirtiendo en oro se puede perder dinero. Finalmente, el oro, las acciones, los bienes raíces, el trabajo duro o el dinero no enriquecen —lo que enriquece es lo que sabes sobre oro, acciones, bienes raíces, el trabajo duro o el dinero. Lo que en realidad te vuelve rico es tu inteligencia financiera, tu IQ financiero; así que continúa leyendo y enriquécete desarrollando tu inteligencia financiera.