Me llamo Pérez, Ratón Pérez. Soy pequeño, pero valiente ...

Me llamo Pérez, Ratón Pérez. Soy pequeño, pero valiente y atrevido como tú.

¿Mi trabajo? Recoger los dientes que se os caen a los niños y las niñas. Esos que llamáis «de leche», aunque en realidad son duros como huesos de aceituna.

Ilustración de un ratón vestido con sudadera y una mochila. Tiene unas grandes orejas y los ojos muy abiertos.

El oficio lo heredé de mi papá, que también fue Pérez. Mi papá lo heredó de mi abuelo, otro Pérez, y así hasta el Pérez de las cavernas.

¿Que para qué quiero tantos dientes? No te lo puedo decir, es un secreto. Y un secreto, si se cuenta, deja de ser secreto, ¿no?

Eso sí: gracias a vosotros, muchos ratones ancianos tienen dentaduras nuevas para seguir royendo deliciosos chocolates.

(¡Vaya! Se me ha escapado parte del secreto).

Ilustraciones de una genealogía de ratones: uno vestido con pieles y sujetando un colmillo gigante; otro con una armadura romana; otro vestido muy elegante observando un objeto con una lupa; otro con un bastón y cargando un gran saco y, el último, con una sudadera y una mochila.

Te diré cómo funciona esto:

Uno Se os cae un diente. (Procurad no tragároslo para evitarle un recorrido repugnante. ¡Puaj!).

Dos Lo ponéis bajo la almohada. (Cuando vayáis a dormir, no os despistéis).

Tres Radio Chivato, que es mi equipo de moscas espía, me avisa para la recogida.

Cuatro Lo recojo esa misma noche. (Confiad. A veces tenéis poca paciencia).

Cinco Os dejo un regalito en agradecimiento. (Eso creo que es lo que más os gusta).

Suele ser un trabajo fácil.

Pero anoche ocurrió algo muuuy extraño.

Todo iba bien hasta que me colé bajo una almohada y…

¡¿Qué demonios era eso?!

Tira de cinco ilustraciones: en la primera hay un niño al que se la ha caído un diente; en la segunda hay un niño poniendo un diente bajo el cojín; en la tercera hay un ratón hablando con dos moscas ante sus ordenadores; en la cuarta hay un ratón corriendo de noche con un diente agarrado y en la quinta hay dos monedas y un ratón guiñando un ojito.

2. ¿Quién anda ahí?

Había…

¡¿UNA NUEZ?!

¡¿Qué rata inmunda deja esa birria debajo de la almohada?!

Ilustración de un ratón sosteniendo una nuez con un lacito mientras la mira atentamente.

¿Dónde estaba el valioso diente que había ido a buscar?

Estoy muy preocupado. Tanto, que hoy he desayunado un calcetín con mantequilla y acabo de lavarme las manos con una galleta.

Me estaba peinando con el cepillo de dientes cuando ha sonado Radio Chivato:

¡Llamando a Pérez!

¡Diente pendiente!

Datos. Nombre: Sofía. Caso: Primer diente. Dirección: C/. Alegría, 1.

¡Cuidado con el perro!

Me dirijo rápidamente a casa de Sofía. Cuando llego, Sofía duerme.

Es media noche. De repente, alguien entra por la ventana. Lleva peluca y gafas oscuras. ¡Es el ladrón de dientes!

Ilustración de una ardilla con antifaz en el alféizar de una puerta.

Madre mía… Va chocando con todo. No ve un pimiento. Este se mata. Cuando tropieza, suelta un «¡ayjolines!». Si despierta al perro, estamos perdidos…

Se desliza bajo la almohada.

¡Ha cogido el diente que era para mí!

Seguro que ayer hizo lo mismo y a cambio solo dejó una nuez.

Y ahora ¿qué hace? ¡¿Baila hiphop?!

Voy a pararlo YA.

Ilustración de un ratón arrastrando a una ardilla atada con una cuerda por una ventana. Hay un perro en el suelo con un ojo abierto y el otro cerrado mirándolos.

Lanzo mi látigo y… ¡te pillé, granuja!

Justo cuando el perro abre un ojo, salto con el delincuente atado por la ventana. Antes cambio la nuez por el regalito, claro está. Soy rápido como un rayo.

Le quito la peluca y… ¡SORPRESA!