¿quién es quién?

¿quién es quién?

rita

Ilustración de una niña morena con dos trenzas que le llegan a la cintura. Luce una bonita sonrisa y saluda con una mano. Lleva una riñonera, las muñecas adornadas con varias pulseras y dos collares.

Tiene ocho años y el pelo oscuro y larguííísimooo, porque quiere llevarlo como Rapunzel y poder columpiarse. Sus padres se lo cortan cuando la melena le llega a la cintura. Un día su madre le dijo: «Eres tan intensa, hija, que tu corazón va a mil, ¡bumbum, bumbum! Eres Rita Bumbum». Y así es como la llaman desde entonces.

NICO

Ilustración de un niño con pantalón ancho y sudadera. Tiene el pelo castaño, los ojos grandes y una sonrisa en el rostro. Está cruzado de brazos.

Es el hermano de Rita. Tiene seis años y no le gusta demasiado compartir. A menudo se pelea con su hermana mayor, pero, al mismo tiempo, la quiere con locura y, a ratos, querría ser tan decidido como lo es ella.

MÍA

Ilustración de una niña pequeña que tiene un peluche de conejito agarrado. Lleva el pelo castaño cortado por encima de los hombros, sujeto con clips, y sonríe.

Es la hermana menor y le faltan dos meses para cumplir tres años. Aunque habla por los codos, sus hermanos no la entienden mucho porque aún no pronuncia bien las palabras. ¡No le gusta nada que le hagan repetirlo todo!

MAX

Ilustración de un hombre de mediana edad con barba oscura y las manos en los bolsillos.

El padre de Rita, Nico y Mía se llama, en realidad, Maximiliano, pero como no le gusta ni pizca su nombre, se hace llamar Max. Eso sí, cuando Rita se enfada con él, lo llama «Maximiliano» para hacerle rabiar, y a veces lo consigue.

JANIS

Ilustración de una mujer de mediana edad morena y con gafas marrones. Está sonriendo con los brazos cruzados.

«Me encantaría tener una casa en medio del bosque», dice siempre la madre de Rita, Nico y Mía. Lo dice porque la ciudad la estresa y querría vivir con más calma, tener un huerto ¡y no tener que trabajar nunca más!

YOGA

Ilustración de una hurona blanca tumbada en una hamaca.

Ilustración de una hurona blanca mordiendo una zapatilla..

El animal doméstico de la familia es una hurona que, siempre que puede, se escapa y se esconde. Rita dice que es su mejor amiga porque le cuenta todos sus problemas y preocupaciones. Yoga la escucha y, siempre que puede, se cuela en su mochila para ir con ella a todas partes.

Ilustración de una hurona blanca incorporada sobre las patas traseras.

¡Basta de cosas

nuevas, por favor!

Cuando la madre de Rita entró en su habitación para despertarla, ella no sabía ni qué día era. Tenía tanto sueño que puede que, si le hubiesen preguntado cómo se llamaba, no habría sabido qué responder. Pero, cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que estaba en su habitación nueva: la de la casa nueva en la ciudad nueva adonde se habían ido a vivir tan solo unos días antes. Si todo era nuevo y su madre la despertaba con prisas, eso quería decir que era lunes y que tocaba empezar las clases en… ¡un colegio nuevo!

Ilustración de una habitación infantil en la que hay una cama, estanterías con libros, una alfombra con forma de flor, juguetes, dibujos y luces decorando las paredes. Por la puerta se asoma una mujer con gafas que mira en dirección a la cama donde alguien está durmiendo.

—Rita, cielo…, qué ilusión empezar hoy el colegio y hacer nuevos amigos, ¿no?

Su madre llevaba gafas y tenía el pelo oscuro como ella, pero normalmente lo llevaba por encima de los hombros para que, como decía, le diera menos trabajo. Se sentó en la cama para despertarla con mimo, aunque Rita no se quería levantar. ¡El primer día de cole no le hacía ninguna ilusión! Sentía que nada sería como en su antigua ciudad, con sus amigos de siempre y, especialmente, con su mejor amiga, Eva, a quien echaba muuucho de menos.

Yoga, la hurona doméstica de la familia, fue a lamerle la cara. Rita la acarició y se tapó la cabeza con las sábanas. Suerte que tenía a Yoga, que ahora mismo era su mejor amiga y siempre sabía lo que necesitaba. El pelo largo de Rita se entremezclaba con la hurona, que le buscaba la mejilla.

¡Qué rollo! Yo no quería cambiar de ciudad, ni de casa ni de cole. ¡No es justo! Quiero volver con mis amigos, ¡no quiero unos nuevos!

Ilustración de una niña tumbada en la cama a la que una hurona le lame la mejilla. En la mesilla de noche hay un despertador que marca las 7.45.

—Rita, no empieces… ¡Ya hemos hablado muchísimas veces de esto! —Janis, que así se llamaba su madre, respiró hondo porque estaba cansada de hablar tooodos los días de ese tema y tener que escuchar las muchas quejas que Rita tenía acerca de la ciudad nueva, la casa nueva y la escuela nueva—. Aquí vamos a estar mucho mejor, ya lo verás. Con mi cambio de trabajo, no podíamos hacer otra cosa, te lo hemos explicado miles de veces.

—Seguro que yo no voy a estar bien aquí porque no está Eva, ni el resto de mis amigos, ni ¡nada de lo que me gusta! —se lamentó ella, molesta—. Y tengo sueño y quiero dormir. Ya empezaré el cole otro día.

Su madre no le hizo ni caso porque Rita siempre tenía sueño por las mañanas y solía verlo todo bastante negro. Aunque lo cierto es que estaba cansada de verla descontenta. Y, entonces, entraron en la habitación de Rita, como si fueran un huracán, con un estruendo enorme, sus hermanos, Nico y Mía.

Mía no hablaba muy bien aún porque todavía no tenía ni tres años.

—¿Qué dices, Mía? —le preguntó su hermano, que nunca entendía qué decía la pequeña de la casa…

Con tanto alboroto, lo mejor que podía hacer, pensó Rita, era levantarse y ponerse en marcha. Tener dos hermanos pequeños no siempre era fácil y había momentos en los que, la verdad, ¡era un rollo!

Ilustración de un niño y una niña pequeña entrando en una habitación donde hay una niña tumbada en la cama. El niño dice «RITA, ¡VAAAMOS! ¡¡¡QUE LLEGAMOS TARDE!!! ¡¡¡ARRIBA!!!» y la niña pequeña a su vez: «LITA, ¡VAAA! ¡COE EVO, COE EVO…!».