Introducción

Introducción

Si hace un año me hubieran dicho que estaría escribiendo mi segundo recetario, no lo habría creído. Pero aquí estoy, redactando las primeras líneas de este proyecto que tanta ilusión me hace: Bakery hits! Si te soy sincera…, ¡sigo sin creérmelo!

Bakery by Noelia nació como un sueño, una ilusión que me acompañó desde pequeña. Siempre supe que lo mío no era pasar ocho horas en una oficina, sino rodearme de creatividad, alegría y, por qué no decirlo, cosas deliciosas. En la pastelería encontré mi lugar, mi refugio y el espacio perfecto para desarrollarme y crecer. Para muchas personas la repostería no es un medio de vida, pero sí un momento de disfrute, un ratito terapéutico que ayuda a desconectar y a gozar de la cocina.

Después de la experiencia con Oh, my cookie!, aún quedaba mucho por contar (¡nada menos que cincuenta recetas emblemáticas de mi pastelería!). Así que, cuando mi editora me propuso un nuevo libro, no lo dudé. En estas páginas reúno las mejores recetas que he ido perfeccionando a lo largo de los años: desde los cheesecakes más clásicos hasta otros más contemporáneos, como el de Nutella® y Oreo®, pasando por bizcochos sencillos y tartas de diferentes sabores y texturas.

Este libro está dividido en nueve capítulos, organizados por tipo de elaboración. Todas las recetas están pensadas para que puedas hacerlas en casa sin complicaciones, siempre con ingredientes de calidad y los utensilios básicos de pastelería. Además, son ideales también para cafeterías y obradores; si tienes un negocio, podrás incorporar postres a tu vitrina…, ¡y te aseguro que van a triunfar!

Espero que disfrutes muchísimo con Bakery hits! y que te inspire a crear momentos únicos en tu cocina o a celebrar cualquier ocasión especial.

Fotografía de un cheesecake

Cheesecakes

Que este sea el primer capítulo de Bakery hits! y además uno de los que tienen más recetas no es casualidad: ¡amo los cheesecakes! Me fascinan tanto los semifríos como los horneados, y si en una carta de postres aparece un cheesecake, lo pido siempre. Pero confieso que soy exigente: me obsesiona que esté a la altura de la comida y me pone un poco triste que me sirvan un cheesecake mediocre después de unos buenos platos elaborados. Por eso he cuidado cada detalle de las recetas que encontrarás aquí, me he asegurado de que todas sean de diez. En estas páginas descubrirás desde clásicos hasta versiones más modernas, como el de Nutella® u Oreo®, e incluso el cheesecake japonés, que cada bocado es como una nube.

Para que un cheesecake sea perfecto, tiene que ser cremoso, suave y lleno de sabor (¡elige siempre queso de la mejor calidad!). Prepararlo me resulta tan placentero como saborearlo, y en este capítulo quiero compartir contigo mis recetas más queridas para que puedas disfrutarlas en casa cuando quieras.

Fotografía en la que aparecen las manos de una persona sujetando una cuchara y un plato de cheesecake.

Cheesecake clásico al horno

Este cheesecake clásico es el básico que tienes que probar sí o sí. Si te apetece innovar y darle tu toque, puedes utilizar 500 g de queso crema y los otros 150 g reemplazarlos por un queso que te guste, como el gorgonzola o el camembert. También lo puedes acompañar de una compota casera de arándanos o frambuesa.


Base de galleta:

300 g de galletas maría o similar

80 g de mantequilla sin sal

Cheesecake:

650 g de queso crema

5 huevos frescos

200 g de nata de montar

100 g de harina floja

250 g de azúcar blanco

Empieza preparando un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro. Forra la base con papel de horno, o utiliza uno normal y cúbrelo con papel de horno.

Tritura bien las galletas hasta que queden hechas polvo y mézclalas con la mantequilla derretida. Remueve hasta que se integre todo y reparte la mezcla en el molde. Aplasta con una cuchara para que te quede una base firme y uniforme. Si hace calor, te recomiendo dejar el molde en la nevera durante una hora para que la mantequilla se endurezca.

En un bol pon todos los ingredientes del relleno y bátelos con la batidora o con el robot de cocina hasta que la mezcla quede cremosa, sin grumos y bien lisa.

Vierte la crema sobre la base de galleta, introduce en el horno precalentado a 200 °C con calor arriba y abajo, y hornea durante 25-35 minutos. Sabrás que está listo cuando veas que el centro está casi cuajado, pero todavía tiembla un poquito al mover el molde.

Enfría a temperatura ambiente. Luego mételo en la nevera y déjalo reposar al menos 4 horas antes de desmoldar.

Cheesecake de pistacho

Sí, lo confieso: yo también he caído en la fiebre del pistacho. Es imposible resistirse a este fruto seco que está más de moda que nunca. Lo que lo hace tan especial es su sabor único, una mezcla sutil entre lo dulce y lo salado. Y esa combinación… ¡me FLI-PA! Si prefieres una versión de avellana, simplemente sustituye los frutos secos y la pasta. ¡Te va a encantar!


Base de galleta y pistacho:

200 g de galletas maría o similar

50 g de pistachos

100 g de mantequilla

Cheesecake:

530 g de queso crema

160 g de azúcar blanco

2 huevos frescos

65 g de harina floja

80 g de pasta de pistacho

105 g de mantequilla sin sal

Decoración:

200 g de pasta de pistacho

100 g de pistachos

Empieza preparando un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro. Forra la base con papel de horno, o utiliza uno normal y cúbrelo con papel de horno.

Tritura bien las galletas y haz lo mismo con los pistachos. Mezcla con la mantequilla derretida. Remueve hasta que se integre todo y reparte la mezcla en el molde. Aplasta con una cuchara para que te quede una base firme y uniforme, y sube un poco de la mezcla por las paredes para que quede como en la foto. Si hace calor, te recomiendo dejar el molde en la nevera durante una hora para que la mantequilla se endurezca.

En un bol pon todos los ingredientes del relleno y bátelos con la batidora o con el robot de cocina hasta que la mezcla quede cremosa, sin grumos y bien lisa, incorpora por último la mantequilla fundida.

Vierte la crema sobre la base de galleta, introduce en el horno precalentado a 200 °C con calor arriba y abajo, y hornea durante 25-35 minutos. Sabrás que está listo cuando veas que el centro está casi cuajado, pero todavía tiembla un poquito al mover el molde.

Enfría a temperatura ambiente. Luego mételo en la nevera y déjalo reposar al menos 4 horas antes de desmoldar.

Decora con pasta de pistacho y trocitos de pistacho.

Fotografía de un cheesecake de pistacho

Fotografía de un cheesecake de nutella

Cheesecake de Nutella®

Recuerdo cuando tenía mi pastelería en pleno centro de la ciudad, los botes gigantes de Nutella® se vaciaban casi a diario. Era uno de los ingredientes que más deseaban los clientes del Bakery, así que no podía faltar en alguno de los postres de la vitrina. Por supuesto, el cheesecake era uno de ellos. Aquí te dejo mi versión más cremosa y golosa, perfecta para los verdaderos amantes del chocolate y la avellana.


Base de Oreo® y Kinder Bueno®:

100 g de Kinder Bueno®

220 g de Oreo®

25 g de mantequilla sin sal

Cheesecake:

1 hoja de gelatina

200 g de nata de montar

500 g de queso crema

200 g de Nutella®

Decoración:

150 g de Nutella®

2 barritas de Kinder Bueno®

Empieza preparando un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro. Forra la base con papel de horno, o utiliza uno normal y cúbrelo con papel de horno.

Tritura bien las Oreo® y el Kinder Bueno®. Mezcla con la mantequilla derretida. Remueve hasta que se integre todo y reparte la mezcla en el molde. Aplasta con una cuchara para que te quede una base firme y uniforme. Si hace calor, te recomiendo dejar el molde en la nevera durante una hora para que la mantequilla se endurezca.

Hidrata la hoja de gelatina en agua durante 5 minutos. En un cazo calienta 100 g de nata junto con la gelatina hasta que esta se disuelva completamente.

Por otro lado, monta en la batidora o con unas varillas el resto de la nata junto con el queso crema. Cuando coja cuerpo, incorpora la Nutella® y, por último, la mezcla caliente de nata y gelatina poco a poco.

Dosifica sobre la base de galleta y deja enfriar en la nevera durante 12 horas para que cuaje bien. Finaliza decorando con una capa fina de Nutella® por encima y unos trocitos de Kinder Bueno®.

Cheesecake de Oreo®

«¡Uuuuf!», es lo que soltarás con la primera cucharada de este cheesecake, uno de mis favoritos ever and ever. No sé si es por ese toquecito de leche condensada en el relleno o por la base crujiente de galletas Oreo®, cada bocado es pura felicidad. Anímate a hacerlo en casa y entenderás por qué es imposible resistirse.


Base de Oreo®:

240 g de galleta Oreo®

40 g de mantequilla sin sal

Cheesecake:

500 g de queso crema

160 ml de leche condensada

170 g de galleta Oreo®

1 hoja de gelatina

400 g de nata de montar

Decoración:

150 g de nata de montar

15 g de azúcar blanco

12 galletas Oreo®

Empieza preparando un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro. Forra la base con papel de horno, o utiliza uno normal y cúbrelo con papel de horno.

Tritura bien las Oreo® y mezcla con la mantequilla derretida. Remueve hasta que se integre todo y reparte la mezcla en el molde. Aplasta con una cuchara para que te quede una base firme y uniforme. Si hace calor, te recomiendo dejar el molde en la nevera durante una hora para que la mantequilla se endurezca.

Hidrata la hoja de gelatina en agua durante 5 minutos. En un cazo calienta 100 g de nata junto con la gelatina hasta que esta se disuelva completamente.

Por otro lado, monta en la batidora o con unas varillas el resto de la nata junto con el queso crema y la leche condensada. Cuando coja cuerpo, incorpora la mezcla caliente de nata y gelatina poco a poco. Por último, añade las Oreo® trituradas y mezcla bien.

Dosifica sobre la base de galleta y deja enfriar en la nevera durante 12 horas para que cuaje bien.

Para la decoración, monta la nata con el azúcar y dosifica con una manga pastelera alrededor de la tarta. Finaliza decorando con 4 galletas Oreo® trituradas en el centro y otras 8 Oreo® enteras en los bordes.

Fotografía de un cheesecake de Oreo

Fotografía de un cheesecake

Cheesecake japonés

¿Sabías que mi luna de miel fue en Japón? Fue uno de los viajes más increíbles de mi vida y una verdadera explosión de sabores y texturas que jamás había probado. Cada plato era una sorpresa, y los postres no se quedaban atrás. Entre ellos descubrí este cheesecake japonés, tan ligero y esponjoso que parece una nube.


60 ml de leche

200 g de queso crema

40 g de mantequilla sin sal

5 huevos frescos

150 g de azúcar blanco

50 g de harina floja

15 g de maicena

Empieza preparando un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro. Forra la base con papel de horno, o utiliza uno normal y cúbrelo con papel de horno.

En un bol mezcla la leche con el queso crema y añade la mantequilla fundida. Incorpora las yemas de huevo y remueve hasta obtener una crema uniforme.

En otro recipiente, monta las claras a punto de nieve y añade poco a poco el azúcar hasta conseguir un merengue firme y brillante. Incorpora este merengue a la mezcla inicial con movimientos suaves y envolventes para no perder aire.

Tamiza la harina junto con la maicena directamente sobre la preparación, déjala en forma de lluvia y mezcla con suavidad hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

Vierte la masa en el molde preparado y colócalo dentro de una bandeja con unos 2 cm de agua caliente para cocer al baño maría. Si utilizas un molde desmoldable, cubre la base y los lados con papel de aluminio para que no se filtre agua. Introdúcelo en el horno precalentado a 120 °C con calor arriba y abajo, y hornea durante 20 minutos.

Pasado ese tiempo, sube la temperatura a 150 °C y hornea 35 minutos más. Después, baja de nuevo a 120 °C y hornea otros 50 minutos.

Por último, apaga el horno y deja la puerta entreabierta 20 minutos para que la tarta se asiente poco a poco y no se agriete.

Deja enfriar completamente antes de desmoldar.

Fotografía de un cheesecake japonés