Alguien dijo que nunca es tarde para tener una infancia feliz, pero tampoco lo es para concedernos la crianza positiva y enriquecedora que siempre hemos necesitado. Y es así porque, a pesar de las adversidades tempranas que originaron esos niños interiores heridos en nosotros, la mayoría acabamos convirtiéndonos en adultos afectuosos y empáticos. En la edad adulta, brindamos este cariño de forma natural a otras personas y a nuestros hijos, pero quizá no somos conscientes de que también podemos procurárnoslo a nosotros mismos. Creemos que el amor reparador solo es efectivo cuando proviene de otros. Tal vez sea así en la primera infancia, pero no en la edad adulta. El amor es amor y sana, sin importar de dónde venga. Sorprendentemente, parte de la sanación más esencial que precisamos solo puede emanar de nuestro yo adulto. En este maravilloso libro, Nicole Johnson te enseñará a activar y a creer en tus propias energías curativas para que puedas darte lo que te falta y recobrar la plenitud.
Todos llevamos dentro esas energías autosanadoras, y seguro que recuerdas momentos en los que recurriste a ellas y hallaste alivio y un nuevo rumbo. Pero, por lo general, encontramos el camino a la autocuración por casualidad: nos llega una revelación oportuna o una inspiración. Nicole te enseñará que, identificando y reeducando aquellas partes de nosotros que se han quedado atrapadas en los traumas y frustraciones del pasado, podemos acceder de manera deliberada a esta reconducción vital. Tu alegría de vivir tal vez se haya quedado anclada en ese niño interior herido y necesita que la liberes.
Si dudas de la existencia de los niños interiores, puedo asegurarte, después de ejercer más de treinta años como psicoterapeuta, que son completamente reales y que su dolor condiciona nuestra vida. A tu niño interior no le importa si ocurrió hace décadas o es reciente. Solo quiere que lo miren y le hagan caso. Tu niño interior espera expectante que lo tomes en serio y que lo apoyes ante cualquier miedo o necesidad no atendida. Reconoce al adulto que eres como un amigo fiel y confiará en ti si lo tratas como un ser real y digno de ser escuchado.
A mí me parece un milagro que la mente humana sepa interactuar consigo misma para curar traumas y necesidades ignoradas. Por emplear una metáfora médica en sentido psicológico, somos capaces de reconducirnos y de lograr cambios transformadores. Tenemos un motor de crecimiento que nunca deja de buscar la plenitud, aunque lleve años frenado. Siempre estamos dispuestos a responder cuando alguien nos propone un modo de acabar con nuestro sufrimiento. Pero no hace falta que esperemos a ese encuentro ideal con otra persona; podemos reconectarnos con estas fuerzas positivas reeducando a nuestro niño interior herido. Nicole te enseñará cómo hacerlo paso a paso. Si sigues sus directrices y tomas completamente en serio a tu niño interior, tendrás una nueva oportunidad siempre que quieras. Ahora, como adulto, puedes hablarte y tratarte con el amor legítimo que tanto echaste de menos en la niñez.
El trabajo de partes se ha popularizado en los últimos años en terapia gracias a Richard Schwartz, pero los seres humanos siempre hemos hablado con nosotros mismos y nos hemos consolado en ausencia de apoyo externo. Quizá siempre hemos percibido la necesidad de atención de nuestro niño interior herido. El diálogo interno y la autoconfianza nos hacen sentir mejor y con algo más de control. Por ejemplo, al leer este libro, me di cuenta de que llevo años aplicando de manera instintiva las técnicas de Nicole. Como muchos niños, hablaba conmigo misma en los momentos delicados, cuando sentía que nadie me entendería. En la edad adulta, años después de la muerte de mi padre, mantuve una conversación tremendamente sanadora con él mientras lo imaginaba charlando conmigo en el sofá. En otra ocasión, percibí con gran nitidez la ansiedad de mi niña interior y comprendí que debía cambiar de médico y buscar una ayuda más adecuada. Estas experiencias fueron igual de reales y útiles que cualquier conversación que haya tenido con otras personas. La energía vital para la acción constructiva se libera cuando tratamos estas partes de nosotros como merecedoras de establecer comunicación con ellas.
Con la dulzura y la amabilidad que la caracterizan, Nicole te enseñará a confiar en ti, a comunicarte contigo mismo, y a convencer a tu niño interior de que siempre lo hizo lo mejor que pudo. Su estilo a la hora de escribir deja entrever un alma extraordinariamente humana, que te acompañará y te ayudará a liberar los bloqueos que te están haciendo sufrir. Es una de esas personas excepcionales, altruista y terapeuta innata, y me alegro mucho de que estés a un paso de aprovechar lo que con toda seguridad ofrece a los pacientes que acuden cada día a sus sesiones de psicoterapia y asesoramiento.
En este eficaz manual no hay relleno ni paja; solo la información y la empatía que necesitas. Te ayudará a tomar las riendas de tu proceso de sanación. Serás tú quien decida cuál es tu trauma porque solo tú sabes cómo te afectó. Nicole se expresa de una forma tan comprensiva y alentadora que sentirás la seguridad de estar en buenas manos mientras avanzas con facilidad de una idea a otra. Solo después, al mirar atrás, te darás cuenta de lo cuidada y elaborada que está su prosa y de cómo su amplio conocimiento te hace confiar en lo que dice.
También sentirás la confianza plena que tiene Nicole en sus lectores y en su capacidad de autosanación. Se nota que ha aplicado con frecuencia estos métodos en la vida real y que conoce su efectividad. Explica con claridad cómo hacer los ejercicios y después hace una pausa para dejar que experimentes su efecto sanador. Plantea las estrategias sabiendo que obtendrás excelentes resultados si las pones en práctica. Por experiencia propia te diré que no podría estar más de acuerdo.
LINDSAY C. GIBSON
El campo de la salud mental está inundado de debates sobre la reeducación y el tratamiento del niño interior. Sin embargo, al preguntar qué es y cómo llevarlo a cabo, las respuestas varían significativamente según de quien vengan, lo cual no es un problema, ya que son muchos los caminos que conducen a la plenitud. No obstante, cuando inicié mi propio proceso de recrianza, así como mi inmersión profesional en el proyecto de trabajar con nuestro niño interior, surgieron dos cuestiones recurrentes. En primer lugar, el concepto de «niño interior» parecía matizado y confuso. Y, en segundo lugar, la idea de «reparentarse a uno mismo» resultaba extraña e incómoda. Cuando hablaba con otras personas sobre su experiencia con la sanación de su niño interior, muchas comentaban que les costaba aplicar en su vida diaria lo que habían aprendido. Y casi todo lo que leía sobre el tema aconsejaba, o incluso precisaba, acudir a un profesional. Reeducar a tu niño interior puede conducir a una sanación, un crecimiento y un cambio tan significativos que no quise que nadie se perdiera la oportunidad de experimentarlo por culpa de estos inconvenientes.
Empecé a recopilar datos, a formular preguntas y a probar tácticas para ver qué funcionaba y qué no. Quería crear un método comprensible, práctico y aplicable para todo aquel que buscara curar las heridas de la niñez y aliviar sus síntomas actuales. Quería abordar el enrevesado concepto de trabajar con nuestro niño interior y explicarlo de forma clara, además de conseguir que la gente se sintiera cómoda a la hora de profundizar en el tema. También quería normalizar y fragmentar este proceso, incómodo y delicado, y empoderar a las personas para que confiaran en sí mismas y probaran lo que les hiciera sentir bien. Por último, siempre recomendaré que quienes lo necesiten o lo prefieran acudan a un profesional, pero también entiendo que no todo el mundo tiene acceso o no puede costear este tipo de ayuda. Por eso quería ofrecer una guía práctica y sencilla que permita a las personas recorrer su propio camino a la sanación sin tener que depender en exclusiva de la ayuda profesional.
Después de años presenciando el resultado del proceso de reeducación en mis pacientes, sentí el deseo imperioso de difundir el mensaje para que más personas pudieran experimentar la transformación de la que yo era testigo. Se transformaban ante mis ojos de forma casi mágica. Advertían una disminución o una desaparición total de sus síntomas. Reforzaban su confianza. Ponían límites. Mejoraban sus relaciones. Surgían las oportunidades. Personas que habían sido víctimas de abusos, antes bloqueadas y abatidas, ahora avanzaban con valentía hacia su futuro, con la frente alta, victoriosas. ¿Cómo no iba a compartir lo que estaba viviendo? Empecé a enseñar el concepto de reeducación del niño interior en grupos, en conferencias, en redes sociales y en mis talleres sobre el trauma. Vi cómo personas a mi alrededor comenzaban a florecer en una versión mejorada y más sana de sí mismas. A medida que el concepto se extendía, crecía el número de gente que buscaba respuestas. Y así surgió la oportunidad extraordinaria de escribir este libro.
No comparto la idea de restringir el acceso a la información, y me opongo rotundamente a que se me vea como la respuesta; soy un ser humano más en proceso de autosanación. Deseo compartir lo que he aprendido, presenciado y experimentado, pero solo soy una persona que orienta a otras hacia una respuesta, hacia una solución. Una solución asequible, realista y alcanzable por uno mismo. Este libro pretende ser una guía en tu camino hacia la sanación. Una piedra angular en la historia de tu vida. Pero tú eres el héroe de esta historia. Tú eres quien hace el trabajo, quien se enfrenta a sus miedos y sana sus heridas. Estaré contigo en cada paso del camino para animarte y recordarte que no estás solo, pero no olvides que tú eres la respuesta. Tú eres la solución. Espero que con la información de este libro experimentes la misma sensación de plenitud, de crecimiento y de cambio que he presenciado en tantas otras personas. Porque te lo mereces. Mereces sanación, liberación, alivio y esperanza. Mereces recibir todo el amor, el apoyo y la protección que quizá no tuviste en la niñez. Mereces tener una persona de confianza que te ame incondicionalmente. Y esa persona eres tú.
Donde todo empezó
EL INICIO:
REEDUCAR A TU NIÑO INTERIOR
El camino a la sanación se asemeja mucho a respirar. Exhalaciones largas y lentas. Inhalaciones profundas y completas. Exhala. Inhala. Exhala. Inhala. Exhala el dolor, la herida, la rabia, la tristeza, la pena y el sufrimiento. Inhala luz, amor, paz, conexión, curación y felicidad. Hay un flujo rítmico, natural e inherente al proceso, al que parecemos estar conectados como un acto reflejo y del que a menudo no somos conscientes. De pequeños participamos intuitivamente en este proceso. Cuando alguien nos quitaba nuestro juguete, llorábamos y protestábamos sin reservas y exhalábamos toda nuestra frustración y rabia. Luego corríamos a los brazos de nuestro cuidador e inhalábamos consuelo, seguridad, validación y amor. Bueno, en el mejor de los casos. Más tarde, en algún punto del camino, dejamos de participar de forma activa en este proceso. Algo interrumpe la circulación de aire —un derechazo inesperado que salió de la nada y nos dejó sin aliento— y dejamos de respirar. Cuando experimentamos un trauma infantil —esos momentos de la vida que nos afectan tanto y que nos alteran la mente, el cuerpo y el alma—, ese proceso natural y sanador de flujo y reflujo se interrumpe. Nos quedamos atrapados en ese instante, congelados en el tiempo. Conteniendo el aliento, incapaces de respirar. Sin un ejemplo de qué hacer ni orientación para gestionar lo que hemos experimentado, permanecemos estancados, paralizados. Una parte de nosotros se queda a la deriva en ese momento, evocándolo una y otra vez. Puede parecer que no hay escapatoria y que estamos condenados a revivir las experiencias dolorosas del pasado. Pero, como todos sabemos, la vida sigue su curso. Así que nos desprendemos de ese recuerdo, a menudo sin darnos cuenta, y nos fracturamos emocionalmente. A efectos de supervivencia, dejamos una parte de nuestro yo infantil en ese instante, congelada en el tiempo, e intentamos seguir adelante. Entonces, se produce otra situación que nos vuelve a cortar el circuito de aire y nos fracturamos de nuevo, dejando atrás otra parte de nosotros, congelada y sin aliento. Esos son nuestros niños internos heridos, y el proceso continúa hasta que un día nos despertamos y sentimos que ya ni siquiera reconocemos a la persona del espejo. Nos preguntamos: «¿Qué me ha pasado?, ¿qué ha sido de mí?». Poco a poco y sin darnos cuenta, nos hemos asfixiado. Vamos sofocando la fuerza vital que hay en nosotros y que opera desde ese lugar de flujo y reflujo, hasta que un día, literalmente, no podemos respirar.
Quizá estés viviendo en modo automático, o quizá sientas que eres la sombra de quien eras. Si ese sentimiento te resulta familiar, me alegro de que este libro haya llegado a tus manos. Cuando hemos vivido traumas infantiles que recordamos y reconocemos como significativos, a menudo nos cuesta relacionar los puntos de cómo esas experiencias nos siguen afectando en el presente. Otras veces nos desligamos de los traumas infantiles de forma tan radical que no los recordamos o incluso negamos que sucedieron. Esta respuesta intrínseca de autodefensa puede hacer que ni siquiera sepamos qué puntos buscamos. Sea lo que sea que experimentaste y cómo lo hayas afrontado, Date hoy lo que no tuviste ayer te guiará para encontrar y unir esos puntos y enseñarte a descubrir a tu niño o niños internos heridos, y a reeducarlos para que recuperen su plenitud. Cribaremos juntos el barrizal de tu infancia hasta dar con cada uno de ellos. Encontraremos la parte de tu yo infantil atrapada en ese recuerdo, que sigue congelada en el tiempo, y empezaremos a trabajar para sanarla y liberarla. Este libro te indicará cómo exhalar, soltar y dejar ir el dolor al que tu yo infantil lleva aferrado tanto tiempo. Aprenderás a ser el entorno seguro donde tu niño interior herido pueda encontrar refugio, apoyo y recrianza. Y esas partes fragmentadas se integrarán de nuevo hasta completarte, encajando como las piezas de un puzle. Con el tiempo, la imagen de quien siempre debiste ser tomará forma y el flujo natural del proceso de sanación volverá a instaurarse en tu vida diaria. Este proceso se acelera con el trabajo activo.
Entonces ¿qué es un «niño interior»? ¿De dónde sale la noción de reparentar? El concepto se remonta a finales del siglo XIX de la mano de Carl Jung. Conocido como uno de los padres de la psicología y fundador de la psicología analítica, Jung desarrolló la noción del arquetipo del niño divino en su trabajo con Karl Kerényi titulado Introducción a la esencia de la mitología: el mito del niño divino y los misterios eleusinos (1951). Jung propuso que los hitos de la «individualización» —el proceso de desarrollo individual desde el inconsciente— provienen de nuestra personalidad innata, de los componentes de nuestra psique y, sobre todo, de las experiencias que tenemos en la vida. A partir de ahí el concepto de niño interior empezó a evolucionar y surgió una terminología diferente. En su libro The Wonder Child (1960), Emmet Fox explora el concepto de un niño interior que se desarrolla en respuesta a las experiencias vitales desde una perspectiva religiosa. El trabajo realizado por Arthur Janov en The Feeling Child (1975) introdujo la noción de que todos tenemos un yo auténtico y esencial que es el responsable de la expresión sin filtros de las emociones crudas. Estas emociones, a menudo, se reprimen desde la infancia y necesitan exteriorizarse para sanar. Posteriormente, en la década de 1980, Richard Schwartz introdujo el hoy en día muy popular sistema de familias internas (IFS, por sus siglas en inglés). Schwartz acuñó el término «exiliados» para describir a los niños interiores perdidos, olvidados y heridos que llevamos dentro y que albergan las emociones, los pensamientos, el enfoque, el dolor y los recuerdos de nuestros traumas del pasado (2023). Estos son solo algunos ejemplos que reflejan nuestro deseo colectivo de explorar y comprender el concepto de niño interior con el propósito de sanar y crecer. A lo largo de las últimas décadas, todas las escuelas de pensamiento han contribuido a su desarrollo.
Las diversas teorías adoptaron nombres diferentes para describir el concepto de niño interior y perspectivas distintas según su origen, función y propósito, así como opiniones variadas sobre cómo sanar o interactuar con esta parte de nosotros. Sin embargo, todas ellas parecían tener algo en común: partían de la premisa de que lo que nos sucede en la infancia afecta a quienes somos hoy. Con esa concepción preliminar, comenzaron a aflorar metodologías destinadas a sanar a nuestro niño interior y a tratar las experiencias de la infancia. En 1976, Lucia Capacchione desarrolló este método y lo describió en su libro Recovery Of Your Inner Child. Mediante una forma de arteterapia en la que el paciente dibujaba o escribía con la mano no dominante, Capacchione ayudaba a las personas a encontrar, a acceder y a interactuar con su niño interior para sanarlo. Fue una de las primeras en introducir la idea de trabajar en el desarrollo de un progenitor protector y positivo dentro de nosotros, a la vez que aprendemos a lidiar con un progenitor crítico interno, para poder realizar el «trabajo familiar interno» necesario para cuidar y satisfacer las necesidades de nuestro niño interior (Capacchione, 1991). Poco después, el trabajo de Charles Whitfield, Sanar nuestro niño interior, propuso una forma revolucionaria de analizar cómo puede cambiarnos un trauma infantil y qué debemos hacer para sanarlo. Con más de treinta años de experiencia en el campo de la psicología, las adicciones y la recuperación, Whitfield presentó un enfoque claro y eficaz para conseguir la recuperación mediante la sanación del trauma infantil y la liberación de nuestro «falso yo» para abrazar nuestro «verdadero yo» (Whitfield, 2006). Estos son solo algunos ejemplos de personas que se han dedicado a investigar para ayudarnos a tratar y sanar las complejidades de nuestra infancia.
El trabajo con el niño interior y la terapia de reeducación son como dos caras de la misma moneda. Llama claramente la atención que sus caminos no se crucen tan a menudo como cabría esperar, a pesar de que atraviesan siempre el mismo bosque de heridas. La reeducación es un concepto que surge del análisis transaccional (AT). El AT supone que todos tenemos tres estados del yo —el padre, el adulto y el niño— y señala que debemos escuchar e interpretar nuestro lenguaje para comprender mejor desde qué estado del yo operamos, además de trabajar para acercarnos tanto como sea posible al estado del yo adulto (Berne, 1989).
En la década de 1960, Jacqui Lee Schiff se basó en los conceptos del análisis transaccional e introdujo la noción de reparentar de forma muy literal. Los pacientes institucionalizados —en particular aquellos diagnosticados con esquizofrenia o trastorno bipolar y que habían sufrido traumas infantiles significativos como el abuso severo, la negligencia extrema o el abandono total— pasaron años trabajando con los mismos terapeutas, revivieron su infancia regresando a estados infantiles y recibieron reeducación por parte de estos. La aplicación de esta terapia implicaba una regresión total de los pacientes e incluía experiencias como alimentarlos con biberón, tomarlos en brazos, mecerlos como bebés y jugar con juguetes (Schiff y Romulo, 1970). Los métodos de Schiff eran controvertidos: ayudaron a algunos y perjudicaron a muchos; la mayoría de los facultativos los reprobaron, lo que generó escepticismo, confusión y rechazo al concepto de recrianza durante bastante tiempo.
La reparentación es una forma de terapia que, en gran medida, ha requerido que el terapeuta asuma un rol parental con el paciente. Como es de suponer, esto resultaba problemático a varios niveles. Los límites profesionales se desdibujaban, se desarrollaba codependencia con facilidad y la transferencia se volvía perjudicial. En 1974, Muriel James fue la primera persona en introducir el concepto de autorreparentación y cambió el enfoque, pasando de estar dominado por el terapeuta a estar dirigido por el paciente (James, 1985). Este método demostró ser más seguro y eficaz que las propuestas originales. Desde entonces, se han desarrollado diversos enfoques de recrianza, aunque muchos siguen haciendo hincapié en las intervenciones guiadas por el terapeuta como parte de la terapia, así como en un enfoque en la autorreparentación en el aquí y ahora. Y es en este punto donde este libro marca la diferencia. Date hoy lo que no tuviste ayer se ha pensado, escrito y diseñado para que seas tú quien tome las riendas de tu propio proceso de sanación, y te proporciona las herramientas, el conocimiento y la experiencia para autorreeducarte en el momento presente —a ti y a esos niños internos heridos tuyos que se han quedado atrapados en los traumas del pasado—.
A medida que el trabajo con el niño interior y los métodos de recrianza fueron evolucionando, también lo hizo nuestro conocimiento del trauma infantil. Con cada nueva teoría, estudio y método presentado, los investigadores fueron entendiendo cada vez mejor el tremendo impacto de las experiencias infantiles en el desarrollo y de qué forma los conflictos y síntomas actuales pueden tener su causa en los traumas olvidados de nuestra infancia. Hoy en día es bastante común encontrar terapeutas que acompañan a sus pacientes en el proceso de desentrañar su infancia para que puedan reconciliarse con lo sucedido en el pasado y recuperarse en el presente. Existen lo que yo llamo «los tres grandes» tratamientos que lideran esta iniciativa: el sistema de familias internas (IFS), la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (DRMO) y la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TCC-CT). Podemos aprender mucho de sus décadas de investigación, metodología y resultados. Encontrarás similitudes entre «los tres grandes» y el enfoque presentado en Date hoy lo que no tuviste ayer. A lo largo de este libro nos inspiraremos en su sabiduría mientras emprendemos juntos este viaje de sanación.
El sistema de familias internas (IFS)
Aunque la terapia de IFS existe desde la década de 1980, parece haber cobrado relevancia en los últimos años. Se ha comprobado su utilidad en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT) y en trastornos depresivos mayores; algunos estudios han demostrado que el IFS es más eficaz que los antidepresivos (Anderson, 2021). Partiendo del concepto de que una persona se compone de múltiples partes (una especie de familia interna), el IFS guía a las personas para que tomen conciencia y establezcan relaciones con cada una de estas partes. Para aportar armonía y equilibrio a nuestros sistemas familiares y sanar nuestras partes sobrecargadas e hiperactivas, el IFS nos empodera para que vivamos acorde a nuestro yo central (Schwartz, 2020). Gracias al IFS, numerosos pacientes han ahondado en su interior para identificar y conectar con sus partes heridas, las más jóvenes, «los exiliados». De manera similar, Date hoy lo que no tuviste ayer ayuda a las personas a identificar y a entablar relación con sus niños internos heridos para que puedan sanarlos con éxito y alcanzar la plenitud. Esto permite que nuestro yo más auténtico resurja y que los síntomas relacionados con el trauma infantil se disipen.
La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (DRMO)
La DRMO es otro tipo de terapia muy solicitada, recomendada para veteranos de guerra y para el tratamiento del TEPT. La instauró Francine Shapiro en 1987 casi por accidente. Un día, mientras paseaba por un parque, la asaltaron pensamientos y sentimientos perturbadores. Al recorrer el entorno con la mirada, notó que esas sensaciones desagradables desaparecían (Van der Kolk, 2015). En resumidas cuentas, cuarenta años después, la DRMO se usa en todo el mundo para ayudar a las personas a procesar experiencias dolorosas mediante el uso de movimientos oculares guiados (similares a los que hacemos mientras dormimos) para disminuir o incluso eliminar los síntomas. Al igual que la DRMO, las estrategias descritas en Date hoy lo que no tuviste ayer te ayudarán a superar los traumas de la infancia para que puedas liberarte del poder que ejercen sobre ti.
La terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TCC-CT)
La TCC-CT es una terapia consolidada con base empírica destinada principalmente a niños y a padres de niños que han experimentado algún trauma. Este tratamiento ayuda a las personas y a sus familias a superar recuerdos dolorosos y abrumadores, así como creencias distorsionadas. Se enfoca en el procesamiento y la integración plena del trauma para poner fin a los síntomas asociados (Brown et al., 2020). La Red Nacional para el Estrés Traumático Infantil la considera una terapia de referencia. Su énfasis en la seguridad, en la terapia de exposición gradual y en la consolidación del suceso traumático ayuda a los pacientes a detener de inmediato los síntomas negativos. Asimismo, el enfoque de Date hoy lo que no tuviste ayer es ser una guía para identificar creencias distorsionadas, necesidades insatisfechas y heridas abiertas de la infancia para que su efecto persistente deje de repercutir en tu vida.
Estas efectivas terapias están ayudando a las personas a sanar de formas que jamás se habían visto. Las tres parten de la aceptación de que las experiencias de nuestra infancia importan. Lo mismo aplica a este libro. Date hoy lo que no tuviste ayer presenta un enfoque único para sanar el trauma y el abuso infantil de un modo que combina conceptos basados en la evidencia con diversas herramientas de autocuración para que puedas reeducarte a tu propio ritmo. Los conceptos de este libro te guiarán para ayudarte a descubrir a tus niños internos heridos y te aportarán las destrezas necesarias para ser el padre o la madre que siempre has necesitado. Las historias de experiencias de pacientes te servirán de orientación y de validación a medida que aprendes a aplicar los métodos de recrianza que se explican en estas páginas. Juntos celebraremos la excepcional sanación y el enriquecimiento que conlleva reeducar a tu niño interior.
Conclusiones
Comprender el alcance del impacto de las experiencias de nuestra niñez es crucial para la sanación.
El trabajo con el niño interior y la terapia de reparentación existen desde hace décadas, pero nunca se habían fusionado ambos conceptos como en este libro.
Date hoy lo que no tuviste ayer te proporciona el conocimiento, las herramientas y el apoyo necesarios para sanar a tu niño interior o tus niños interiores a tu propio ritmo.
Preguntas para reflexionar
¿Has probado algún método de sanación de las heridas de la infancia? De ser así, ¿qué te ha funcionado y qué no?
¿Tienes preguntas sobre la reparentación y tus niños internos heridos? Anótalas para responderlas a medida que avanzas y aprendes.
Cuando piensas en el concepto de reeducar a tu niño interior, ¿qué sientes?
EL TRAUMA:
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