Llaves

LLAVES

Querido Cosmo:

¡Hay tantas novedades! Aunque, claro, tú ya lo sabes. Habrás notado todos esos olores y ruidos extraños que han invadido la casa de repente. Eso es: mamá, papá y los mellizos han salido del hospital esta mañana y ya están en casa.

Ilustración de un hombre y una mujer ante dos cunas con un bebé en cada una y un niño y una niña mirándolos. El hombre dice «Estos son vuestros hermanitos». A la derecha de esta hay una ilustración de un niño que dice «¡Pero si son igualitos que EXTRATERRESTRES!».

Me he acercado y he mirado a los bebés. Estaban como arrugaditos, pero olían bien y eran tan monos y pequeñines… Yo era su nueva hermana mayor. ¡Y estaba superemocionada!

Hasta que ha pasado algo.

Tres ilustraciones en paralelo: a la izquierda dos bebés durmiendo en sus cunas; en el centro dos bebes, uno duerme y el otro tiene los ojos abiertos y a la derecha un bebé llorando.

Era la niña. Yo no entendía nada. ¿Y si yo la había molestado? ¿Y si la había estropeado?

Ilustración de dos mujeres de pie ante dos cunas. En una hay un bebé durmiendo y una de las mujeres le da golpecitos al otro bebé, que tiene en brazos mientras dice «¡Pues sí que tiene buenos pulmones!». A su lado un niño y una niña la miran.

La abuela Mimi y la abuela Anne estaban en casa cuando volvieron mamá y papá. Como siempre, tenían opiniones muy diferentes sobre por qué el bebé lloraba tanto.

Ilustración de una mujer que dice «Llorará por todo ese PELO DE ANIMAL tan ANTIHIGIÉNICO». A su derecha un hombre con un bebé en brazos que llora y un niño y una niña con un perro.

Tranquilo, Cosmo, que no es tu culpa.

El problema es que la niña no ha dejado de llorar hasta mucho después de que las abuelas se marcharan. Ha berreado sin parar… durante horas y horas.

Ilustraciones en paralelo: a la izquierda sentados a una mesa hay un niño, una niña, un hombre y una mujer con los ojos muy abiertos junto a un perro sentado en el suelo. Detrás de ellos dos cunas, de una sale un llanto. En la ilustración del centro una niña sentada en una mesa con un papel y un lápiz y los ojos muy abiertos. De la puerta que hay a su espalda llega un llanto. Y en la ilustración de la derecha un hombre dándole golpecitos a un bebé y ante él una niña y un niño que dice. «¿Y no tiene un botón para apagarla?».

Tengo que admitir, Cosmo, que era un poco estresante. Necesitaba hablar con alguien para distraerme, así que he intentado llamar a María, una de mis mejores amigas. Pero no he conseguido hablar con ella.

Ilustraciones en paralelo: en la de la izquierda una niña al teléfono que dice: «¿Está María? Soy Paula» y un llanto de fondo. En la ilustración del medio una niña al teléfono que dice «Lo siento, Paula. Está practicando para un curso de ortografía». En la ilustración de la derecha una niña al teléfono que dice «¿Qué? Perdone, no la oigo…» en envuelta en un llanto cada vez más estridente.

He tenido que colgar porque me daba la sensación de que estaba gritándole a la madre de María con tanto llanto.

Después he probado con Chloe. Vive justo enfrente y también somos amigas íntimas.

Ilustración de un teléfono en el que hay una conversación de chat con Chloe, los mensajes ponen: «Chloe? Tas ahí?», «Ya hay bebés!!», «OK. Llama cdo puedas! (emoticono cara sonriente)».

Luego he vuelto a bajar para ver cómo iba la cosa.

Mamá y papá tenían una tarea sorpresa para Zumo Exprimido y para mí.

Ilustraciones en paralelo: en la de la izquierda hay dos cunas con un bebé en cada una, uno duerme y el otro llora. Alguien dice «¿Os gustaría ayudarnos a elegir su nombre?». En la ilustración del centro un niño que dice «¡Tengo uno genial para la llorona!». En la ilustración de la derecha hay un hombre, una mujer, un niño y una niña ante dos cunas con un bebé en cada una. Uno de los bebés está llorando y el niño dice «¡EL TORO LOCO!».

El Toro Loco es el nombre de uno de los Monster Truck preferidos de Zumo Exprimido.

Después, mi hermano y yo nos hemos puesto a pensar otros nombres.

Ilustraciones en paralelo de una niña y un niño con un llanto de fondo. Mantienen un diálogo: Niña: «¡Jack», niño «No.», niño «¿Pizza?», niña «¡No!», niña «¿Scout?», niño «Hum… No.», niño «¿Tocino?», niña «¡¿Tocino?!», niña «¿Estela?», niño «Pse.», niño «¿Banana?», niña «¿Solo se te ocurre comida?».

Entonces ha llegado el momento de dar de comer a los bebés. El niño se ha tomado el biberón enterito. La niña también ha comido… ¡y por fin se ha calmado! Ha sido agradable tener un momentito de paz. Era como si en casa no hubiera habido silencio en años.

Y mi madre ha aprovechado para decir algo que me ha secado el cerebro.

Ilustraciones en paralelo: en la de la izquierda hay una niña y un niño sujetando a un bebé al que le da un biberón, y a su espalda una mujer con otro bebé en brazos que llora. La mujer dice «¿Y la hamaquita de Zumo Exprimido? ¡Siempre se quedaba frito!». En la ilustración del centro hay una niña de la que le sale humo de la cabeza. En la ilustración de la derecha la misma escena y la niña dice «Tenemos algo para bebés que funciona y NO LO USÁIS».

Mamá creía que la hamaquita mágica estaba en el cobertizo. Papá se ha puesto los zapatos, pero por algún motivo se resistía a ir a buscarla.

Me he ido con él porque necesitaba un respiro de tanto lloro, que había empezado otra vez en cuanto la niña había acabado de comer. El cobertizo estaba en la parte de atrás del jardín, junto a la valla. Tenía una puerta vieja que chirriaba y estaba abarrotado.

Ilustración de una habitación en la que hay cajas en las que pone: «NAVIDAD», «COCINA», «TRASTOS», «LEGOS», «JUGUETES» y dos niños enfocándolas con una linterna desde la puerta.

Hemos tardado un poco, pero al final papá ha dado con la hamaquita milagrosa que decía mamá. Estaba muy al fondo, como para que no la encontraran.

Papá la ha sacado y le ha quitado un poco el polvo.

Ilustraciones en paralelo en las que hay un niño y una niña en una zona ajardinada con una hamaca delante suyo. Mantienen un diálogo: Niño «No tiene mala pinta.», niña «¿Por qué tiene forma de cohete?», niño «Para propulsar al bebé al sueño», niña «¿Miramos si aún funcionan las pilas?», niño «Bueno…», niña «¿Y esa cara como si fuera a despegar DE VERDAD?», niño «Es que toca una nana…», «No me la quito de la cabeza desde la última vez.»

Por suerte para papá, las pilas estaban agotadas y no hemos podido escuchar la canción.

Cuando íbamos a cerrar el cobertizo, la linterna de papá ha iluminado algo que había en un estante alto y que tenía una etiqueta rara. Era… ¿un ojo?

Ilustración de una habitación en la que hay cajas en las que pone: «NAVIDAD», «COCINA», «TRASTOS», «LEGOS», «JUGUETES» y dos niños enfocándolas con una linterna desde la puerta. La niña dice «¿Qué es eso?».

Le he pedido a papá que baje la caja para poder verla mejor. Él no sabía lo que era. Ha dicho que probablemente los anteriores dueños de la casa se la olvidaron allí.

Ilustraciones en paralelo. En la de la izquierda hay un niño y una niña mirado una caja. El niño dice «¿Qué hay?», a lo que la niña responde «Está casi abierta». En la ilustración del medio la caja abierta llena de llaves, y en la de la izquierda la niña dice «¡¡LLAVES!!».

¡Era increíble, Cosmo! Hace unas semanas, mis amigos y yo habíamos encontrado una caja en el desván y no teníamos la llave para abrirla.

¡Igual era una de esas!

LUNA, LUNERA

Querido Cosmo:

Pues hemos superado la primera noche de los bebés en casa. Desde luego, esa hamaquita cohete del cobertizo es un milagro. Mamá le puso pilas nuevas, la encendió y tumbó ahí a la llorona, que durmió dos horas del tirón. ¡Dos horas de maravillosa tranquilidad!

Eso sí, va a ser que papá tiene razón con lo de la nana. ¡Es imposible quitársela de la cabeza!

Ilustración de un bebé en una hamaquita de la que sale una música «LUNA lunera, cascabelera». A su lado una niña que dice «¿Se supone que eso relaja?» y un niño que repite la canción «Luna, lunera, cascalabera…».

Por fin, yo también pude irme a dormir, pero no podía dejar de pensar en las llaves de esa caja tan rara con un ojo. Esta mañana, las he colocado todas en el suelo de la cocina. He acercado unas cuantas a la cerradura de la caja misteriosa del desván para ver si tenían más o menos la forma correcta. Muchas no parecía que fueran a encajar en ninguna cerradura normal.

Ilustración de una niña que dice «¡Y ya van SIETE de coche!» al lado de un perro y con dos cajas y seis llaves delante suyo.

En parte, me preocupaba que la familia que vivía antes en nuestra casa necesitara esas llaves. No sé… ¿Y si tenían una empresa de taxis y había un montonazo de ellos parados por no tener las llaves? Pero papá me ha dicho que la mayoría parecían muy antiguas. Lo más probable era que nadie las buscase ya. De todas formas, yo me moría por que una abriera nuestra caja misteriosa.

Antes de entrar en clase, me he juntado con mis amigos.

Ilustraciones en paralelo, de izquierda a derecha: MARÍA «¿A que son LO MÁS CUQUI del mundo?»; KRISTIAN «¡En solo 36 meses los montaremos en ATRACCIONES»; ROCCO «¿Los bebés respiran solos o tienen branquias tipo pez?»; PETRA «Cuando crezcan, ¡Les daré mis cartas de Pokémon», «Bueno… las super-raras, no».

¿Que si los bebés tienen branquias? La verdad es que no lo sabía.

Pero de lo que yo quería hablar era de las llaves que había encontrado. Todos se emocionaron. Llevábamos tiempo pensando en esa caja del desván.

Ilustración de una calle que lleva a un colegio, en ella tres niños y dos niños que dicen: «¡Hay que ABRIRLA», «Claramente, ¡esconde algo muy valioso», «¿Cuántas llaves dices?», «¿Qué MÁS abrirán esas llaves?».

Solo teníamos una cosa clara: en esa caja había algo alucinante. ¡Algo que hasta podría cambiarnos la vida! Era emocionante, aunque también parecía algo peligroso. Las cajas cerradas suelen esconder secretos.

Entonces nos dimos cuenta de que alguien cotilleaba detrás de nosotros.

Ilustraciones en paralelo de una niña que dice: «¿De qué habláis?», «No es que me importe, ¿eh?» y « Por cierto, Paula, ya sé que han nacido los bebés. ¿Ahora tu casa es un CAOS total?».

No quería darle a Riley Miller la satisfacción de decirle que sí, que mi casa parecía una jaula de monos. La madre de Riley está embarazada. Pronto sabrán lo que es eso. Además, no sabía si debíamos contarle lo de la caja del desván y las llaves. Era algo privado entre nosotros.

Por suerte, Riley ha visto al chico que le gusta, Michael McMinnamin, y se ha largado. Me he girado hacia mis amigos. Había que quedar para rebuscar entre las llaves de la caja, pero teníamos algún que otro problema de agendas.

Tres ilustraciones en paralelo, en la de la izquierda una niña que dice « Hoy descansaré de la escritura de mi obra de teatro ¡y estoy libre!»; en la del centro un niño que dice «Yo voy a estar con mi abuelo, ¡pero MAÑANA puedo!» y en la de la derecha un niño que dice « Yo, no. Ahora PASEO PERROS para sacar dinero para un set de grabación de pódcast. ¡Mañana tengo a mi primer cliente!».

No me podía creer que la gente dejara que Kristian paseara a su perro. Me había contado que tenía la mala costumbre de perder cosas. Los deberes, libros, zapatos… Una vez, ¡hasta perdió a su hermana pequeña! Eso sí, fue en el jardín de atrás de casa de su abuela y la encontraron bastante rápido. Pero vamos, que espero que no le pase también con los perros.

He propuesto el miércoles para la Misión Caja Fuerte, como había decidido llamarla. Pero María ha dicho algo que me ha sorprendido muchísimo.

Tres ilustraciones en paralelo, en la de la izquierda hay tres niños y dos niñas que dicen « Es que yo no puedo el miércoles. Chloe y yo vamos a quedar otra vez.», « Ah, ¿sí? Pero… ¿OTRA VEZ?». En la ilustración del centro hay dos niñas y un niño, una de las niñas dice « ¡Iremos al mismo concurso de ortografía! Y hemos quedado mucho para practicar. ¿Te importa?». En la ilustración de la derecha tres ilustraciones en vertical del rostro de la misma niña que dice « ¿Qué?», « ¡No, para nada!» y « ¿Por qué iba a importarme?».

Me he puesto a pensar si María y Chloe estaban juntas cuando intenté llamarlas ayer. Se me hacía como… raro que quedaran sin mí. Pero, vamos a ver, que María y Chloe podían practicar juntas las palabras del concurso. ¡Eso es lo que les mola! ¿Por qué iba a importarme? ¡Me parece bien! ¡En serio!

Nos hemos decidido por el jueves después del cole, pero para eso faltan muchos días. Se me va a hacer muy muy larga la espera. En mi cerebro se arremolinan montones de preguntas sin respuesta. ¿Encontraremos la llave? ¿Qué habrá en la caja? Y, jo, ¿por qué María y Chloe quedaban sin mí?

Olvida ese último pensamiento. Me parece bien. En serio.

¡No hay de que preocuparse!