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Sobre este eBook
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contenidos
4 Introducción6 Antiguo EgiptoLos inicios10 La creación16 El ojo de Atum20 Shu y Tefnut22 El día y la noche26 La maldición de Geb y Nut32 Geb y NutLos dioses36 El verdadero nombre de Ra42 Ra y Hathor44 Los humanos se rebelan46 Hathor y la cerveza52 El fin del reinado de Ra56 La venganza de Geb62 Osiris e Isis64 El rey Osiris68 La primera momia76 Horus y la serpiente78 Horus y Set80 Horus contra Set
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Introducción
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La del antiguo Egipto fue una de las primeras civilizaciones de la historia, y se originó en torno al 3500 a. C. Los antiguos egipcios estaban gobernados por reyes y reinas llamados faraones, y creían que estos eran representantes de los propios dioses. Por esta razón, quizá no sorprenda que la religión —y los mitos religiosos— tuvieran una gran importancia en la vida diaria.Los egipcios tenían una mitología y una cultura de gran riqueza y diversidad, y adoraban cientos de dioses y diosas. Sus historias son algunos de los mitos más antiguos que existen, y revelan un mundo de dioses en guerra, de magia y de triunfo del bien sobre el mal. En este libro podrás leer algunas de las muchas versiones de esas historias, pero recuerda que hay muchas más. JEAN MENZIES
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antiguo Egipto
Los antiguos egipcios vivían en la zona del Egipto moderno y sus alrededores, en el norte de África. Como más del noventa por ciento de Egipto es desierto, ocupaban sobre todo las tierras más cercanas al río Nilo. Desde aproximadamente el 3100 a. C., su civilización estuvo gobernada por un rey o una reina, llamados faraón o faraona. El último murió en el 30 a. C. Las pirámides son grandes tumbas construidas para los faraones hace unos 4500 años.Muchos faraones eran enterrados en tumbas en el Valle de los Reyes.MAR MEDITERRÁNEORÍO NILO Antiguo EgiptoGUIZAHELIÓPOLISAlto Egipto Bajo Egipto VALLE DE LOS REYESASUÁNMEMFISTEBASAMARNA
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7DOS TIERRASEl antiguo Egipto se dividía en bajo Egipto, al norte, y alto Egipto, al sur. Cuando ambas regiones estaban unidas, el faraón llevaba una corona roja y blanca para simbolizarlo. Egipto estuvohabitado durante miles de años antes de convertirse en un solo reino.MAR ROJOAntiguo Imperio egipcio en torno al 1500 a. C.CiudadEL NILOCada año, las márgenes del Nilo se inundaban. Ello depositaba tierra en las orillas y las hacía fértiles. Los egipcios usaban barcos fluviales para viajar y para comerciar.RELIGIÓNLos antiguos egipcios adoraban a muchos dioses y creían que estos vivían con ellos en la tierra. También se consideraba dioses a los faraones, los cuales tenían templos dedicados a ellos.Clave
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Los
inicios
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Sin el cambio de las estaciones, sin el clima del valle del Nilo y sin la fertilización del suelo por las crecidas del río, la civilización egipcia no habría podido existir. Los egipcios creían que esos cambios de la naturaleza estaban regidos por dioses y diosas.Los primeros mitos hablan de la creación del mundo y de cómo los dioses lo gobernaban todo, desde la salida del sol hasta el número de días del año.
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La creación
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11Al principio, nada y todo existía a la vez. El universo estaba por todas partes lleno de un océano inacabablellamado Nun.No había ni tierra ni luz, ni personas ni plantas, solo un agua negra y arremolinada. Sin embargo, el potencial de todas las cosas se escondía en las profundidades de Nun. Durante mucho tiempo reinó el silencio y nada se movía, hasta que, de pronto, un ser diminuto despertó. Era el dios Atum, cuyo cuerpo creció lentamente dentro del antiguo océano.Cuando estuvo listo, Atum se separó de Nun.Atum emergió de Nun sentado sobre un gigantesco montículo llamado Benben. Esta fue la primera tierra, y permitió que Atum se pusiera de pie. Así, Atum inició el comienzo de todas las cosas.Al principio, Atum estaba satisfecho y asombrado de su propia existencia. Sin embargo, al pensar en sí mismo, se sentía solo. Su mente era la única que existía, aparte de la de Nun, que estaba envuelta en silencio y misterio. ¿Con quién podría pasar sus días?
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12Nun, que estaba en todo cuanto lo rodeaba, era, pues, el único otro ser con el que Atum podía comunicarse. Así, compartió sus preocupaciones con él. Fue la primera conversación del mundo. «Nun, floto aquí solo y no siento nada», dijo Atum con tristeza. «¿Con quién compartiré mi vida?».«Tus hijos existen ya dentro de ti», respondió Nun. «Basta con que te lleves la mano a la nariz y nacerán».Y eso fue lo que hizo Atum. Se llevó la mano a la nariz y soltó un gigantesco estornudo que resonó sobre las aguas. Después, miró hacia abajo y vio que de su estornudo habían surgido dos seres.Uno de ellos era Tefnut, diosa de lo húmedo, de cuerpo humano y cabeza de terrible leona. El otro era Shu, dios del aire, de aspecto humano y con una elegante pluma en la cinta que le ceñía la cabeza. Ambas deidades formaron Los dioses Shu y Tefnut salieron de la nariz de Atum.
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13una atmósfera en forma de burbuja en el interior de Nun, en equilibrio entre lo húmedo y lo seco.Atum quedó abrumado de felicidad por los hijos que había creado.Tefnut y Shu dependían de Atum para sobrevivir, pero Atum quiso que vivieran vidas independientes. De modo que, lleno de amor por ellos, los abrazó con fuerza y así compartió con ellos una parte de su propia energía vital. A partir de entonces, podrían existir fuera de Atum y ser libres. Ahora que estos tres dioses existían por separado, también comenzó a existir el tiempo para registrar el paso de sus vidas.
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14Nun albergaba todavía mucha vida en potencia. Atum sabía que los dioses necesitaban luz para ver, de modo que colocó un huevo gigantesco dentro de Nun. Un día, el huevo empezó a brillar y un fuerte crac resonó sobre las aguas. Ra, el dios del sol, surgió del huevo, rompiendo la cáscara en mil pedazos que se esparcieron por todo el universo.Ra tenía cuerpo de hombre, y su cabeza era la de un magnífico halcón. En lugar de nariz, tenía un pico afilado, y su rostro estaba cubierto de brillantes plumas. Sobre la cabeza tenía una resplandeciente esfera de luz que brillaba más que cualquier otra cosa en el universo. Este orbe era el sol. Era tan precioso que una serpiente venenosa llamada cobra se enroscó alrededor del disco dorado para protegerlo. Los otros dioses quedaron maravillados ante su brillante luz.
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15Mientras tanto, Shu y Tefnut se habían enamorado y habían tenido hijos. Primero nació un hijo llamado Geb, y después una hija llamada Nut. Al poco de nacer, Geb, cuya piel verde estaba decorada con formas de plantas y flores, se acostó en la atmósfera que habían creado sus padres y se convirtió en la tierra.Sin embargo, al tumbarse Geb, las aguas de Nun amenazaron con ahogarlo.Nut, que pensaba con agilidad, se tendió encima de su hermano para que los dos estuvieran protegidos. Dentro de su cuerpo, Nut tenía todas las estrellas, y así se convirtió en el cielo. A partir de entonces, cada mañana ayudaba al dios Ra a elevarse sobre Geb para que el sol pudiera salir sobre las tierras de Egipto.
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El ojo de Atum
Un día, Shu y Tefnut salieron a pasear a través de Nun. Iban conversando y no se dieron cuenta de que se estaban alejando mucho. Pronto estuvieron del todo perdidos.Shu y Tefnut miraban a su alrededor, pero no veían a ningún otro dios. Ante ellos solo estaba el oscuro abismo de un océano sin fin, y eran incapaces de encontrar el camino de vuelta a casa. Cuando Atum echó en falta a sus hijos, angustiado, gritó al universo: «¿Shu? ¿Tefnut? ¿Dónde estáis?».Entonces su ojo le dio la solución. «Déjame salir de tu cuerpo un rato e ir a buscarlos a las profundidades de Nun», dijo su ojo. «Veo más lejos que nadie y podré buscarlos más rápidamente si voy solo. Cuando regrese nos reuniremos de nuevo».Atum aceptó enseguida aquella sugerencia. Con un sonoro ¡plop! extrajo el ojo de su cuenca y le dio vida propia como solo un dios es capaz de hacer.
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17Atum se quitó el ojo y le dio vida.
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18El ojo de Atum estuvo muchos días y muchas noches buscando a los hijos del dios, pero no aparecían por ninguna parte. Atum ya estaba perdiendo la esperanza cuando por fin su ojo los encontró perdidos en las profundidades de Nun e incapaces de orientarse. Los dos se alegraron mucho al ver llegar el ojo.El ojo veía en la oscuridad mucho mejor que Shu y Tefnut, así que ambos lo siguieron de cerca para no perderlo de vista mientras los guiaba.Atum estuvo muy feliz al verlos regresar. El ojo, sin embargo, quedó horrorizado. Allí, en la cuenca donde él vivía, había un nuevo ojo, muy brillante, que había crecido en su lugar. Lleno de dolor, se puso a llorar un torrente de lágrimas que cayeron sobre la tierra. De cada lágrima aparecía una pequeña figura. Pronto, el suelo se llenó de una multitud de ellas. Eran los primeros humanos.
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Atum no había querido reemplazar su ojo, pero al ser un dios su cuerpo sanaba muy deprisa, y ahora no podía eliminar el nuevo. En lugar de ello, se puso su primer ojo en la frente y le pidió que vigilara a los humanos que había creado. Aunque la humanidad había aparecido por accidente, Atum sintió que era su deber cuidarla porque él era la causa de que existiera.Atum decidió dar cuatro regalos a la humanidad.El primer regalo de Atum fueron los cuatro vientos que dieron a los humanos el aliento de la vida. El segundo regalo fue el río Nilo, que les dio tierra fértil para cultivar. El tercero fue hacer iguales a todos los seres humanos, de modo que no hubiera unos más importantes que otros. Por último, les hizo conocer el inframundo, para que supieran que después de la muerte podrían vivir con los dioses.