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Prólogo

Dos referentes de una «generación perdida»

En cierto modo, era inevitable que acabara escribiendo este prólogo. Estaba destinado a ser así. Durante muchos meses, el algoritmo de YouTube me estuvo recomendando una y otra vez entrevistas hechas por Juan Domínguez y Sergio Beguería en su pódcast Tengo un Plan. Enseguida me llamó la atención la frescura con la que estos jóvenes, cargados de ingenuidad y entusiasmo, conversaban con sus veteranos invitados, todos ellos personalidades muy relevantes en sus respectivos campos de especialización. En paralelo, hasta diez personas de mi ámbito personal me insistieron en que tenía que ser uno de ellos. Mi respuesta era siempre la misma: «Si tiene que ser, será».

Y, al final, fue. Cuando se pusieron en contacto conmigo, pareció desde el primer momento como si fuéramos buenos amigos de toda la vida. A decir verdad, aluciné cuando me llevaron a su estudio de grabación: un trastero ubicado en un polígono industrial de Zaragoza. Menuda genialidad convertir aquel diminuto zulo en un lugar de encuentro intelectual. Ahí conocí a la madre de Sergio, una mujer encantadora y muy comprometida con su desarrollo personal. Y también a otros amigos suyos, todos ellos muy inquietos mental y espiritualmente.

En el estudio mantuvimos una conversación muy sincera y apasionada, centrada en el arte de aprender a estar solos y amar la soledad. Estábamos tan conectados que la sesión se me pasó volando. Luego me explicaron sus planes de futuro, y al despedirme de ellos, en la estación de tren, pensé: «Vaya par de cracks. Estos chavales se van a comer el mundo». Y así está siendo.

Dicho esto, querido lector, quiero que sepas que este no es un libro más sobre éxito y autoconocimiento. Más bien es una ventana a conversaciones que inspiran de verdad, que te mueven de dentro hacia fuera. Cada página destila la esencia de esas charlas, repletas de pepitas de sabiduría con las que transformar tu vida. Es hermoso ver cómo Sergio y Juan han convertido experiencias y aprendizajes personales en enseñanzas universales. Felicidades también a su fantástico editor, Carlos Martínez, por llevar este libro a tan buen puerto.

El prejuicio de la edad

Estos chavales de veintitrés años nos demuestran que la edad es solo un número. Que ser joven no es sinónimo de ser inexperto, sino de tener una perspectiva fresca, un ánimo incansable para cuestionar lo establecido y, sobre todo, una capacidad única para soñar en grande. Y te contagian, vaya que sí. Encarnan la belleza de ser amateurs. Se nota claramente que aman lo que hacen.

Juan y Sergio están destinados a ser dos referentes de una generación que algunos denominan «perdida» pero que en realidad está en plena búsqueda, explorando nuevos territorios relacionados con la identidad y el propósito vital. En lugar de seguir los caminos trillados que sus predecesores despejaron, están forjando su propia senda. Y están inspirando a millones de seres humanos a encontrar la suya propia.

En un tiempo en que las viejas estructuras sociales y económicas están desmoronándose, estos jóvenes han emergido en el panorama cultural como una nueva forma de liderazgo cooperativo. Lo cierto es que han sabido conectar con audiencias de todas las edades. Y no porque tengan todas las respuestas, sino porque están dispuestos a formular las preguntas más difíciles e importantes, enfrentando la incertidumbre contemporánea con una mezcla de pragmatismo y optimismo.

Entre otras lecciones, Juan y Sergio nos enseñan que ser parte de una «generación perdida» no es una sentencia de desorientación, sino una invitación para redefinir lo que significa encontrar y crear sentido en nuestra vida. Y han convertido Tengo un Plan en un espacio para el diálogo intergeneracional, que es crucial para el progreso colectivo.

El arte de escuchar

Estos dos jóvenes han logrado algo que va más allá de simplemente conducir un diálogo o dirigir un pódcast. Han creado un espacio donde las mentes más brillantes quieren estar presentes, no solo para hablar, sino para compartir y explorar ideas en profundidad. Han sabido atraer a pesos pesados del mundo empresarial y espiritual, de modo que su plataforma sea un punto de encuentro para la sabiduría compartida.

Lo que los distingue es su habilidad para conversar de manera honesta y profunda. No se limitan a hacer preguntas; escuchan —pero escuchan de verdad— y captan no solo lo que se dice, sino también lo que queda implícito en las pausas y los matices. Este nivel de consciencia, presencia y atención hace que sus invitados puedan mostrarse vulnerables y se abran de maneras que pocas veces se ven en otros foros.

Juan y Sergio han entendido que el verdadero arte de la conversación radica en la curiosidad sin pretensiones y en la apertura sincera a aprender. Toda una oda a la humildad. Cada episodio es una exploración, un viaje que no tiene un destino predeterminado, sino que se va construyendo con cada intervención y cada nueva perspectiva que los invitados aportan. Esta dinámica convierte cada entrevista en una sesión única de intercambio intelectual y emocional que captura la esencia de cada invitado, revelando tanto su conocimiento como su humanidad.

Su capacidad para atraer a estos gigantes no es casualidad; es el resultado de una reputación bien ganada de respeto y valor genuino. Los invitados llegan sabiendo que tendrán la oportunidad de compartir su visión sin ser interrumpidos o desviados por agendas ocultas. En este espacio son libres de expresar sus pensamientos más complejos y sus insights más innovadores, lo que, a su vez, enriquece a la audiencia, que busca inspiración y guía. Todo ello ha quedado perfectamente reflejado en el pedazo de libro que tienes en las manos, que vas a disfrutar como un enano.

Por todo ello, queridos Sergio y Juan, me quito el sombrero ante vosotros una vez más, y os felicito de corazón por ser quienes sois y hacer lo que estáis haciendo. Os deseo lo mejor en la vida. Y, por favor, nunca dejéis de amar lo que hacéis. La humanidad os lo agradecerá.

BORJA VILASECA

Introducción

¿Por qué deben leernos a nosotros?

No es fácil escribir un libro sobre crecimiento personal en todas las áreas. Y menos aún cuando los autores son dos chavales de veintitrés años a los que probablemente no conozcas y que con este libro pretenden darte consejos sobre cómo debes vivir.

Menudo momento de la historia, ¿verdad? Aquí cualquiera puede sacar el móvil, darle al botón de grabar y ponerse a dar consejos a la gente sobre cómo vivir mejor, cuando tal vez la misma persona que se está grabando es la última que los aplica en su vida.

Entendemos que pienses eso, pero no compartimos ese punto de vista.

Ahora es el mejor momento de la historia por muchos motivos, pero uno de los principales es la democratización de la información de valor para cualquier persona que tenga internet y ganas de aprender. Es el momento más fácil de la historia para nacer pobre y morir millonario. Esto hace cien años era prácticamente imposible. En cambio, ahora con mil euros ya puedes empezar un negocio digital que te genere muchos ingresos y que sea muy rentable desde los primeros meses.

Puede que nos leas con escepticismo, y es normal. De hecho, te animamos a mantener ese cuestionamiento a lo largo de todo el libro. Nosotros no nos creeríamos nada que luego no validáramos con nuestra experiencia personal.

Somos Juan y Sergio, o Sergio y Juan, como tú quieras. Somos dos amigos del mismo barrio de Zaragoza que se conocen desde hace más de ocho años y que comparten la pasión por ser una mejor versión de ellos mismos. Ahora mismo tenemos la suerte de contar con un pódcast (Tengo un Plan) al que invitamos a las personas más interesantes que se nos ocurren y charlamos con ellas durante horas para sacar píldoras, ideas y aprendizajes que nos puedan servir a todos en nuestro día a día.

Tengo un Plan ha crecido mucho, mucho más de lo que hubiéramos imaginado. De hecho, más de lo que estábamos preparados para asumir.

Iba a ser un proyecto que nos permitiría ganar dinero por hablar con gente increíble de la que aprender. Lo que pasa es que esta iniciativa, que se suponía que sería a tiempo parcial, ha ido mucho más allá.

La idea que quisimos validar en enero de 2023 en el trastero de un edificio abandonado de nuestro barrio ha dado la vuelta al mundo. Obtuvimos más de 110.000.000 visitas en catorce meses y conseguimos hacer eventos con miles de personas, viajar a países a los que nunca hubiéramos imaginado que nos invitarían para dar charlas…

En general, siempre nos mentalizamos para cuando las cosas salgan mal, pero nunca nos preparan para cuando las cosas van extremadamente bien. Para cuando te despiertas un día y te das cuenta de que has conseguido todo lo que pensabas que no sería más que un sueño: ganas más dinero del que gastarás en años, no tienes horarios de trabajo fijos, tienes libertad de espacio absoluta, cuando vas por la calle la gente te pide fotos y te agradece tu trabajo… Sin embargo, tú te sientes el mismo chaval sencillo que empezó en todo esto hace años sin saber si realmente valía para ello.

No nos quejamos. Estamos bien y agradecidos, pero es cierto que la felicidad no está en el restaurante de estrella Michelin. La felicidad está en el Airbnb de 20 €, a las afueras de una capital, donde haces el check in a la una y media de la noche ya que acabas de llegar con el coche antiguo de tu familia tras parar a cenar en el Burger King de la autopista porque todo estaba cerrado, y a la mañana siguiente tienes que grabar el mejor episodio posible. Ahora tenemos la suerte de que la gente quiere venir al pódcast, pero antes no era así.

Estuvimos más de ocho meses recorriendo toda España con un Opel Zafira de 2006 (de casi tantos años como nosotros mismos) y una maleta enorme donde estaba todo el material del pódcast. Muchas veces no sabíamos si estábamos en Madrid o Barcelona. En ese momento nada importaba, solo queríamos sacar las mejores entrevistas con las herramientas que teníamos disponibles. Nosotros lo éramos todo: entrevistadores, técnicos de sonido, técnicos de vídeo, chóferes…

¡Qué época más bonita!

No queremos decir que haya que malvivir para ser feliz. Nos referimos a que ese deseo de «Estoy malviviendo pero ojalá algún día todo funcione y no tenga que vivir así» es precisamente lo que luego recuerdas cuando estás arriba. Lo recuerdas con ternura porque en aquel momento estabas conectado contigo mismo, con tu niño interior, con tus sueños, con tu ilusión.

La felicidad es el camino. El camino es el destino.

Y ese camino hemos visto que se puede andar de mil maneras.

Gracias a nuestro pódcast Tengo un Plan, podemos ofrecerte cientos de herramientas psicológicas, físicas, nutricionales, económicas y profesionales que puedes utilizar para ir por ese camino que lleva al triunfo y que solo toma el 0,01 % de la población (y, si echáramos cuentas reales de ese porcentaje, probablemente sería mucho menos, porque viviendo en un país como el nuestro, España, ya pertenecemos a un porcentaje muy pequeño de la población mundial que tiene un muy buen nivel de vida).

En eso somos buenos. No es que seamos expertos en nada, simplemente somos muy buenos en ser aprendices. La gente siempre destaca de nosotros la curiosidad, las ganas de aprender y la simpatía. Y aquí venimos a resumir las más de doscientas cincuenta horas de conversaciones que hemos tenido con los invitados de Tengo un Plan para contarte todo lo que hemos aprendido.

Quién es Juan, explicado por Sergio

Cuando alguien me pregunta sobre mi amistad con Juan o qué tal es el día a día trabajando juntos, siempre me hace reflexionar sobre todos los años que he pasado con él y lo que han significado para mí.

A alguien que no conozca a Juan, lo primero que le diría es que le caerá genial. Es un tío simpático, sencillo, directo y sin máscaras. Eso último cada vez cuesta más ver en la sociedad. Todos vivimos con capas de apariencia que las redes sociales nos han empujado a tener para encajar, y Juan es valiente y no lo necesita.

Pasar tanto tiempo con alguien, con otro emprendedor, que tiene sus necesidades de libertad, de reconocimiento y de crecimiento (igual que yo), te enseña a respirar profundo y a darte cuenta de que a veces hay que ceder. Es la misma sensación que criarte con un hermano.

Cuando era pequeño, a veces lloraba de la impotencia con mi hermano mayor porque las cosas no se hacían como yo quería. Hoy en día las cosas aún no siempre salen como yo quiero (pero ya no lloro), y por eso estoy tan agradecido de poder trabajar con Juan. Me enseña a ceder, a confiar en las decisiones de otras personas, a acordarme de que tengo a gente a mi lado que me va a ayudar pero que debo permitírselo. Esto ya no es una guerra individual donde deba hacerlo todo yo. Ahora la clave está en el equipo, en mis compañeros de batalla, y, sin duda, es algo que me ha inculcado mucho Juan recientemente.

Agradezco de todo corazón la paciencia que ha llegado a tener conmigo en tantas ocasiones. Soy muy testarudo, y Juan es capaz de evitar que salga su ego y entre en conflicto conmigo, respirar profundamente y comentarme con calma cómo ve él la situación.

Hay dos motivos por los cuales creo que la unión de Juan y yo como socios funciona. El primero es que ya llevábamos años siendo amigos antes de empezar el primer proyecto. Eso creó amor entre nosotros sin interés, sin compromisos, puro amor por estar con la otra persona haciendo cosas. Y el segundo es que nuestras formas de crear y nuestras personalidades son perfectamente diferentes, encajan como piezas de un puzle.

Juan tiene cualidades que yo no tengo, y viceversa. Esto lo plasmamos en las responsabilidades de cada uno en el proyecto y hace que avancemos mucho más rápido.

No quiero enrollarme demasiado, pero me gustaría añadir que si te encuentras a Juan por ahí y sientes la necesidad de hacerte el interesante, no lo hagas. Juan agradece, como yo, la autenticidad de cada uno y la sencillez. Siempre será útil tenerlo cerca para cualquier problema que haya que resolver, como arreglar una cámara, configurar unos micrófonos o saber reparar el coche si se te queda tirado en la carretera. Ese es Juan, y por eso vale tanto.

Gracias por estar siempre ahí y por ser mi compañero en este viaje. Todos estos éxitos que hemos conseguido los he disfrutado mucho más por hacerlos contigo y he crecido mucho más personalmente con cada consejo que me has dado.

Quién es Sergio, explicado por Juan

Inspiración y demostración propia: con estas dos características podría describir lo que significa Sergio para mí.

Inspirar a alguien no es solo hablar; es pegarle tus buenos hábitos para ser una mejor versión de sí mismo. Debes provocar una chispa de acción en el resto de las personas; ahí es cuando realmente inspiras.

Sergio y yo nos conocimos cuando teníamos catorce o quince años. Un amigo de la infancia lo trajo a una de esas quedadas de verano que hacíamos en el parque, y desde el principio vi que Sergio era diferente. Ni mejor ni peor, simplemente era un chico diferente. Y no porque tuviera abdominales de culturista a esa edad, sino porque su manera de pensar no tenía nada que ver con la de un chico de secundaria.

Mucha gente recuerda a Sergio por el reto de México. Por si no lo conoces, el loco se fue con un céntimo de euro a Ciudad de México para sobrevivir ahí durante un mes entero. No te cuento el final, lo tienes en su canal de YouTube. Recuerdo perfectamente un día del verano de 2022 en que me dijo: «Juan, quiero hacer este reto, me marcharé el mes que viene». Sin embargo, aunque sea uno de los hitos que más recuerda la gente de Sergio, como decía, para mí no lo es. Ni de lejos.

Lo que más me sigue sorprendiendo con el paso del tiempo es que un chico de dieciséis años con inseguridades, sin tener ni idea de grabarse, hablando de emprendimiento… consiguiera demostrarse a sí mismo día a día que era la clase de persona que lo iba a conseguir.

Ese es el mayor reto (no grabado) que pienso que ha conseguido Sergio: él mismo se ha convertido en la persona que soñaba a lo grande, a pesar de que todo su entorno no confiaba en él.

Sergio, no sé cuántas veces he estado incómodo por tu «culpa», pero agradezco infinitamente lo que he aprendido contigo y el hecho de haberme convertido en la persona que soy ahora mismo.

Gracias, otra vez, por hacer que este camino tan solitario del emprendimiento se haya transformado en un álbum de experiencias que siempre podremos contar a nuestros nietos.

Sergio, siempre te lo he dicho: te imagino dentro de unos años llenando estadios, transmitiendo esa energía tan potente que tienes y haciendo que muchas personas más se contagien para luchar por la vida que quieren.

¿Cómo nace este libro?

Hay cosas en tu camino que no se deciden. Este libro es una de ellas. Fue a finales de 2023 cuando se nos ocurrió la idea de escribir un libro como forma de ir recopilando los consejos más poderosos que nos habían dado en el pódcast hasta el momento.

Sabemos que dentro de cinco años el contenido daría para escribir varios tomos, pero por ahora queríamos empezar con el primero. Este libro está diseñado de tal forma que puedas recordar fácilmente los distintos conceptos que trataremos. Cada apartado es un principio que veíamos en muchas de las entrevistas. Si hubiéramos sabido antes estas ideas, nuestra vida hubiera sido muy distinta. Es una información que no te van a enseñar nunca en el colegio ni en ningún paper teórico.

Eso sería imposible, porque se trata de ideas que nacen de las experiencias vitales de muchos expertos y personas que actúan al máximo nivel mezcladas con su conocimiento técnico de la materia, y después lo hemos fusionado con nuestras experiencias propias en el día a día.

Hemos dividido este libro en cuatro capítulos, puesto que en nuestro pódcast siempre hablamos de estos cuatro campos: autoconocimiento, salud, relaciones y dinero.

El objetivo es que cada día leas una idea o dos del apartado que más te interese en ese momento. No es un libro que haga falta leer de principio a fin; úsalo como una guía para construir tu propio plan de vida. Además, a lo largo del libro, encontrarás gráficos que nos ayudan a ilustrar mejor las ideas, citas textuales de expertos e incluso imágenes que nos permiten contar mejor las historias y experiencias que hemos vivido.

Volviendo a cómo nace el libro, ambos recordamos perfectamente el día que vimos que sería posible que saliera a la luz.

Era 25 de enero y llevábamos solo tres episodios publicados, dos tertulias entre nosotros y una entrevista a Shun, un amigo nuestro que conocía de primera mano la cultura de trabajo en China. Aquel día no nos despertamos en casa, sino en Sant Cugat, Barcelona, y, como hacemos siempre que podemos, fuimos a tomar un café en un sitio tranquilo al empezar la mañana. Ese día íbamos a grabar una entrevista con Raúl Castañeda, de Preico Jurídicos, que luego fue de las que más ruido hicieron. Nos metimos en TikTok y vimos que un clip que habíamos subido con Shun había recibido más de un millón de visitas, y la cuenta de repente tenía 4.200 seguidores.

Fue uno de los momentos más felices que recordamos de ese viaje. Nos miramos ilusionados, pensando: «Este va a ser el proyecto». Por entonces ya habíamos trabajado juntos en dos proyectos de e-commerce: un intento de vender relojes de deporte que no llegó ni siquiera a ver la luz, y otro de cosmética sólida natural. Con este último conseguimos facturar más de 36.000 € un año, pero no nos sentíamos alineados con aquel proyecto y decidimos dejarlo.

Selfie de Juan Domínguez en un cuarto lleno de cajas.

Cuando creamos Tengo un Plan, pensábamos que tenía sentido hacer un pódcast en ese momento. Era principios de 2023, había muy pocos pódcast de crecimiento personal con buenos resultados y estábamos viendo que nuestro comportamiento y el del resto de los consumidores de contenido de este sector (crecimiento personal) cada vez más tiraba hacia contenido más valioso de larga duración.

En habla inglesa siempre van por delante, y ahí los pódcast desempeñan un papel destacado en el contenido y en las marcas personales de este sector. Así pues, viendo que Sergio ya tenía experiencia creando contenido (desde 2018) y que la inversión inicial sería relativamente mínima (8.000 € en montar el estudio y adquirir cámaras y luces), decidimos intentarlo.

La esencia de Tengo un Plan es que, con independencia de lo famosa que sea la persona que tenemos delante, nuestro objetivo nunca será hablar de polémicas. Nosotros queremos hablar de aprendizajes, de fracasos, de logros y de temas que nos hagan mejores a todos. Ya hay suficiente ruido en el mundo.

Usa este libro como una guía a la que acudir cuando te notes descentrado o falto de motivación o felicidad. Aquí siempre estarán esperándote estas ideas. Que, aparte de ser la hostia, te harán recordar los principios en los que se basa cada área de la vida.

Nos encantaría que nos contaras tu experiencia con el libro. Si subes una story a Instagram, por favor, etiquétanos a @tengounplanpodcast y utiliza el hashtag #TengounPlan para que podamos encontrarte y ver tus experiencias con el contenido de este libro.