Introducción

Introducción

No hables de tu filosofía. Vívela

El libro que tienes entre las manos nace de una idea que, con el paso del tiempo, y desde que inicié mi proyecto El Estoico hace más de seis años, se ha ido convirtiendo en una convicción. Esa idea, ahora transformada en principio vital, es la misma que hace 2.000 años expresó el filósofo estoico Epicteto: «No hables de tu filosofía. Vívela».

La filosofía debe ser practicada, no estudiada. Sí, sé que es necesario tener una mínima base teórica, pero la forma de interiorizarla es a través de la práctica constante. No hablando de ella, sino viviéndola. No se vive mejor por leer un texto muchas veces, ni por teorizar eternamente sobre qué querría decir el autor en su época. Conozco a catedráticos profundamente amargados. Saben mucho, pero se ejercitan poco.

Yo entiendo la filosofía como los antiguos griegos y romanos: como el ejercicio diario, silencioso y constante de una vida buena. Para ellos, y para mí, un filósofo no es quien acumula conocimiento, sino quien transforma su existencia a través de la sabiduría.

Por eso he escrito un libro que tiene sentido si se lee y se practica cada día. Basándome en la idea de Séneca y Schopenhauer de que cada día es una vida en miniatura, cada página de este libro está pensada para transformar un día ordinario en un gran día.

Si quieres tener una gran vida,
deberás tener grandes días.

Y no, no soy de los que perciben la vida en términos de productividad desmedida. No te voy a pedir que te levantes a las cinco de la mañana para tener un gran día. Tampoco será necesario que completes todas tus tareas para que sientas que vales algo como ser humano. Yo creo que la calidad de una vida se mide en términos de presencia, de intención, de pequeños pasos que se acumulan con el tiempo y la perseverancia. Y he escrito este libro con esa creencia en mente.

Aquí tienes 366 invitaciones —una para cada día del año— para reflexionar, cuestionar, sentir y, sobre todo, actuar. Algunas te resultarán más fáciles que otras. Puede que incluso te parezcan reconfortantes. Otras te incomodarán, te desafiarán, te sacarán de tu zona conocida. Esa es precisamente la idea de este libro, con el que no busco que todos los días te sientas bien. Busco que todos los días crezcas un poco más, que estés un pasito más cerca de esa vida buena.

366 pasos son muchos, y si das uno cada día, es difícil que no mejore tu vida. 366 pasos que se dividen en doce meses, cada uno con su entrenamiento específico. Disciplina, atención, percepción. Coraje, compasión, confianza. Y seis virtudes más.

Comprobarás que algunas ideas aparecen más de una vez. Soy consciente, no es un accidente: lo he planteado así a propósito, y tales ideas siempre estarán expresadas de formas distintas, con diferentes matices.

Las ideas no cambian, pero cuando termines de leer, tú sí lo habrás hecho.

Ya no serás la misma persona, y por eso cada idea resonará de forma distinta en ti, dependiendo de cuándo y cómo la leas.

La neurociencia nos enseña que aprendemos en gran medida por repetición y emoción. Demuestra que las ideas necesitan visitarnos varias veces antes de arraigarse en nosotros. Por eso es importante la repetición. Porque cada vez que pasamos por un texto, este trae un matiz diferente, un ángulo nuevo, una oportunidad distinta. Por supuesto, lo mismo ocurre con la práctica.

También soy consciente de que algunas reflexiones pueden parecer contradictorias entre sí. No es un problema. La vida es una paradoja constante, y la sabiduría rara vez es lineal. A cada persona le impactará de diferente manera, dependiendo de su vida y su experiencia.

Lo que puede ayudarte hoy no es lo mismo que te ayudará mañana.

Lo que te inspira profundamente en enero puede aburrirte en julio, y viceversa.

Seguro que ya has vivido esto. Por eso, este libro está pensado para acompañarte en diferentes momentos vitales. Cada vez que lo recorras, estarás en un lugar distinto. Confía en que cada reflexión llegará a ti cuando deba hacerlo. He puesto todo lo mejor de mí para ello.

Cómo leer este libro

No importa si estás leyendo estas líneas en enero, mayo o noviembre. Tampoco importa cuándo hayas decidido empezar. El libro comienza el día 1 de enero porque es lo natural, pero no hace falta que esperes hasta esa fecha para que percibas su impacto en ti. Desde hoy, ve día a día, página a página, sin prisa, pero sin pausa. Este no es un libro que pierda su valor si no lo comienzas el 1 de enero. Aquí no te sirve esa excusa. Puedes empezar hoy mismo, sea el día del año que sea, y avanzar desde ahí. Confía en el proceso. Confía en el largo plazo.

En este libro encontrarás mucho estoicismo, sí, pero también taoísmo, budismo, confucianismo. Ideas de psicólogos, actores, humoristas, escritores y personas anónimas cuyas palabras merecen ser recordadas. Aunque mi especialidad y la filosofía con la que he elegido vivir mi vida es el estoicismo, he abierto el espectro porque la sabiduría no tiene derechos de autor ni fronteras. La sabiduría no es propiedad exclusiva de nadie. La verdad puede llegar desde cualquier lugar, y todas estas voces encajan en el mismo objetivo: ayudarte a vivir mejor.

He trabajado más de dos años en desarrollar estas 366 reflexiones. Aunque, si cuento la primera vez que guardé un aforismo con la idea de, algún día, hacer un libro como este, en realidad me ha llevado más de seis años escribirlo. Ese algún día es hoy, y ahora tienes el resultado en tus manos.

Hoy, ahora, el libro es tuyo. Úsalo, subráyalo, debate con él, vuelve a leerlo todos los años que quieras. Las ideas no caducarán, te lo prometo. Deja que estas palabras te acompañen cada día, practícalas en tu propia vida y observa qué pasa cuando la filosofía deja de ser algo que estudias y se convierte en algo que vives.

Que disfrutes del camino. Y, como escribió Cavafis, desea que sea largo.

Gracias por tu confianza.

1. Enero: Disciplina. Cultivar el autocontrol y la constancia

La razón por la que comienzo este libro, y este año, con la disciplina es porque se trata de la habilidad de las habilidades. El talento de los talentos. La virtud de las virtudes.

La disciplina es el cimiento
que sostiene una vida con intención.

Es la base que te permitirá cultivar las demás habilidades y virtudes que veremos a lo largo de estos 366 días. Sin disciplina, sin apartar un tiempo diario para la lectura y práctica de este libro, ni siquiera serás capaz de terminarlo.

Vivimos en el mundo con más distracciones que la humanidad ha conocido. Notificaciones constantes, tentaciones de gratificación instantánea, sobrecarga de información y mensajes online que demandan nuestra respuesta inmediata. Mantenerse disciplinado en pleno siglo xxi parece casi un milagro.

Sin embargo, la disciplina es lo único que nos puede dar una serenidad, felicidad y libertad realmente profundas. Bien entendida y practicada, la disciplina es la clave indispensable para una buena vida.

Pero conviene no confundirla con castigo. No se trata de rigidez, sino de libertad: la libertad de elegir lo que más importa, de construir hábitos que nos acerquen a nuestros objetivos y de vivir con verdadero propósito.

Filósofos de diversas tradiciones han destacado la disciplina como clave para el buen vivir. Es difícil que tantas mentes sabias, separadas en tiempo y espacio, estén equivocadas o, al menos, que no apunten a la verdad. Los estoicos, entre los que destacan los populares Epicteto, Séneca y Marco Aurelio, la entendían como el arte de mantener el control sobre los impulsos y enfocar la mente en lo que está en nuestro poder. En el taoísmo, Lao Tse sugiere que la constancia en las pequeñas acciones lleva a grandes transformaciones. Incluso en el budismo, la disciplina mental es esencial para alcanzar la claridad y la iluminación. Pensadores modernos la entienden como la llave maestra que abre todas las puertas.

Cultivar la disciplina te ayudará:

  • a superar la procrastinación,
  • a mantener la calma ante la adversidad
  • y a perseverar cuando el camino se vuelva difícil.

Este mes, cada aforismo diario tratará de abordar la disciplina desde diferentes prismas, pero con el mismo fin: que aprendas cómo pequeñas decisiones diarias pueden transformar tu vida.

Las propuestas que encontrarás te ayudarán a crear hábitos sostenibles, establecer prioridades claras y resistir distracciones. Al final de enero, habrás dado los primeros pasos para convertir la disciplina en la aliada que te acompañará el resto del año.

Empecemos.

1 de enero

No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. La vida es lo suficientemente larga, y se nos ha dado en abundancia para los mayores logros, si se emplea bien.

Séneca

Empiezo el año y el libro con este aforismo para que tomes conciencia de la finitud de tu vida y de que, si no cultivas una mínima disciplina, puedes malgastarla en un vaivén diario insustancial.

Séneca, el conocido filósofo estoico, en su tratado De la brevedad de la vida, nos confronta con una verdad incómoda para muchos, pero que pocos tienen la valentía de reconocer: a menudo desperdiciamos nuestro recurso más valioso, el tiempo, en distracciones y ocupaciones intrascendentes. Argumenta que no es que nos falte tiempo, sino que lo malgastamos en actividades que no alimentan el alma.

La disciplina es la herramienta fundamental que nos permitirá recuperar el control sobre nuestro tiempo. Una y otra vez nos ayudará a redirigir nuestras energías hacia lo que realmente importa para vivir una buena vida.

Comienza a tomar responsabilidad de tu tiempo y a construir una disciplina que te acerque a una vida que merezca la pena ser vivida.

Descubrirás que la vida es, como dice Séneca, «lo suficientemente larga».

Dedica al menos 10 minutos a establecer un objetivo importante para este año, aquel que va a ser tu prioridad absoluta sobre todo lo demás.

Por ejemplo, dedicar cada día tiempo a leer una página de este libro, escribir un diario, meditar 15 minutos o dedicar media hora a lanzar un proyecto personal que llevas tiempo planeando.

Escribe aquí cómo te propones realizar esa tarea o acción: ¿a qué hora lo harás? ¿Dónde? Ponte un objetivo claro y cúmplelo.

2 de enero

Elecciones fáciles, vida difícil. Elecciones difíciles, vida fácil.

Jerzy Gregorek

Jerzy Gregorek, un hombre que habla para los que buscan la verdad y no la comodidad, es el artífice de uno de mis aforismos favoritos. Y lo es porque revela una lección que he comprobado una y otra vez en mi propia vida:

La fuerza de un carácter se mide por la cantidad de veces que intenta algo sin desanimarse tras el fracaso.

Volver a intentarlo siempre requiere coraje, disciplina, fortaleza, paciencia. Y hacerlo sin quejarse es propio de unas pocas almas elevadas. Tomar el sendero empinado, una y otra vez, no es grato. Pero, a la larga, como bien defiende Gregorek, te hace la vida más fácil.

Entrenar es una decisión incómoda, pero que te hará la vejez más fácil. Meditar cada día es aburrido, pero te ayuda a gestionar mejor tus emociones. Tener conversaciones dolorosas siempre suele ser difícil de elegir, pero hace que una relación sea mucho más honesta y duradera.

De todas las elecciones que harás a lo largo del día, en la mayoría optarás por la comodidad. Es normal, dado el mundo moderno en el que vivimos. Ver una serie en el sofá es más cómodo que leer un libro difícil que te hace sentir imbécil. Subir en el ascensor es más cómodo que subir por las escaleras.

Pero no eres víctima de tus circunstancias. Eres su escultor, y puedes cincelar tu camino del día de hoy.

Hoy, entre todas las opciones que se te van a presentar a lo largo del día, elige conscientemente una que sea difícil o incómoda, pero que sientas que te ayuda a avanzar hacia un objetivo. Elige tomar el liderazgo, elige dar un paso adelante: elige superarte a ti mismo. Al menos una vez, escoge lo difícil, y habrás dado el primer paso para que tu vida sea más fácil.

3 de enero

Aquel que es esclavo de sus impulsos no puede ser libre.

Epicteto

Epicteto, el filósofo estoico esclavo, dedicó gran parte de su vida a enseñar a los demás a ser libres. No hablaba de la teoría, sino desde la práctica. Entendía el valor de la libertad interior. Sabía que podemos ser esclavos por fuera, pero libres por dentro; y libres por fuera, pero esclavos por dentro. Su enseñanza primordial radica en que la verdadera libertad no depende de las circunstancias externas, sino de nuestra capacidad para controlar nuestros impulsos y respuestas sobre ellas.

Ser esclavo de los impulsos significa ceder automáticamente a las tentaciones, emociones o distracciones que nos alejan de lo importante para nosotros.

Así, la disciplina, para Epicteto, es el camino hacia la autonomía, la autarquía, el autodominio. Porque al dominar nuestros impulsos, nos convertimos en gobernadores de nosotros mismos.

En el contexto moderno, por paradójico que esto pueda parecer, hay más esclavos que nunca. Los impulsos están en todas partes, pero pocos se autogobiernan: el impulso de revisar el teléfono cada pocos minutos, de posponer una tarea difícil...

«Por una vez no pasa nada», nos decimos. Estos pequeños momentos de indulgencia pueden parecer inofensivos, pero, acumulados, nos desvían de la vida que queremos forjar. Epicteto, con su sabiduría práctica, nos recuerda que cada vez que cedemos a un impulso, fortalecemos su poder sobre nosotros. Pero, cada vez que resistimos, fortalecemos nuestra disciplina y la capacidad de autodirigirnos con éxito.

Hoy identifica un impulso recurrente que te distraiga o te aleje de lo que quieres. Luego establece una «regla de pausa»: cada vez que sientas ese impulso, espera 60 segundos antes de actuar. Durante ese minuto, respira profundamente y pregúntate: «¿Necesito esto ahora? ¿Me ayuda a ser quien quiero ser?».

Si cultivas la capacidad de elegir tus respuestas, ganarás una libertad que ninguna circunstancia externa puede quitarte. Por tanto, es aquí donde debes empezar a trabajar. Empieza ahora.

4 de enero

Un viaje de mil millas comienza con un solo paso.

Lao Tse

Lao Tse, el gran sabio taoísta, enfatiza que el progreso verdadero no depende de esfuerzos heroicos o repentinos, sino de la constancia en las pequeñas acciones. Todo, desde un árbol que crece hasta una torre de nueve pisos, comienza con algo pequeño, gestionable y sostenible. Un viaje de mil millas, aunque parezca abrumador, no requiere más que dar el primer paso, seguido de otro y otro.

La disciplina, desde esta perspectiva, es la práctica de comenzar y perseverar, sin dejarse intimidar por la magnitud de la meta. Particularmente, me convence este enfoque oriental, ya que se parece a un dicho popular que me fascina del Camino de Santiago: «A camino largo, paso corto».

Séneca decía que «el arte de vivir se debe aprender durante toda la vida». Siendo la disciplina un ingrediente fundamental en el arte de vivir, también se debe practicar durante toda la vida.

Es un camino largo, y solo podemos dar un paso a la vez. Sin prisa, pero sin pausa. Porque una disciplina sostenible se construye con pasos pequeños y consistentes.

Seguro que todos hemos tenido una fuerte motivación con alguna loable iniciativa, arrancando un día con un esfuerzo intenso que nos ha agotado, y que hemos dejado al poco tiempo por no ser capaces de seguir el ritmo.

También habremos experimentado que un hábito practicado con regularidad, aunque sea modesto, nos lleva mucho más lejos. Se tarda más en ver resultados, pero a la larga siempre merece la pena.

El enfoque de hoy es sencillo pero complejo. Hazte esta pregunta: ¿en qué me comprometo a poner constancia sobre intensidad?

No tengas prisa en responder.

Piénsalo, y toma una decisión después de valorarlo bien: ¡recuerda que luego tendrás que cumplirlo!

5 de enero

Disciplina es igual a libertad.

Jocko Willink

Jocko Willink es un excomandante de los Navy SEAL y gran experto en liderazgo. En sus libros y conferencias habla de cómo, a primera vista, disciplina y libertad parecen ser opuestas. La disciplina puede implicar ciertas restricciones, mientras que la idea de libertad suele entenderse como ausencia de límites. Sin embargo, Willink argumenta que la disciplina nos libera de las cadenas de la procrastinación, la debilidad y las excusas, y eso nos permite tomar el control de nuestra vida y nos da verdadera libertad.

Su amplia experiencia en los SEAL le enseñó que la preparación rigurosa es la clave para el éxito en situaciones extremas, como la guerra. Pero este principio se puede aplicar a los pequeños ejemplos de la vida cotidiana. La disciplina de planificar el día evita el caos de la improvisación.

La disciplina de mantener una rutina de ejercicio no solo mejora la salud, sino que libera tiempo y energía para otros objetivos.

«¿De dónde viene la disciplina?», se pregunta. «De uno mismo», se responde. Es una simple decisión. Es la decisión de hacer lo que hay que hacer en el momento correcto. Y de dejar de hacer lo que no debemos hacer en los momentos oportunos.

Hoy elige una tarea que hayas estado posponiendo (por ejemplo, organizar tu escritorio, escribir un correo importante o hacer 10 minutos de ejercicio). Antes de empezar, repite en voz alta: «Disciplina es igual a libertad».

Luego comprométete a completarla en los próximos 30 minutos, sin distracciones (silencia el teléfono, cierra pestañas innecesarias en el ordenador).

La disciplina viene de ti. Es una decisión que tomas tú. Tómala. Y actúa en consecuencia.

6 de enero

Nos convertimos en lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito.

Aristóteles

Aristóteles, a quien muchos consideran el mejor filósofo que jamás ha existido debido a sus enormes contribuciones, nos ofrece un punto de vista crucial para nuestro crecimiento: nuestras acciones repetidas moldean aquello en lo que nos podemos convertir.

Explica, en una idea que después desarrollará Séneca, que las virtudes no son cualidades innatas ni actos aislados, sino hábitos que se desarrollan a través de la práctica constante.

La disciplina puede entenderse como el proceso de elegir acciones que, con el tiempo, nos transforman en mejores versiones de nosotros mismos.

Como veíamos hace unos días con Lao Tse, Aristóteles nos recuerda una idea similar: la verdadera transformación ocurre en la repetición diaria.

No nos convertimos en escritores escribiendo de vez en cuando, sino todos los días; no nos volvemos pacientes con un solo acto, sino practicando la paciencia en pequeños momentos de frustración. Un atleta no lo es porque entrena de manera aislada, sino cada día de su vida.

Como dice mi amigo y maestro Ramiro Calle cuando hablamos de la sabiduría perenne: «En todas partes del mundo las aguas de los océanos son saladas». Si Lao Tse, Séneca o Aristóteles llegaron a conclusiones similares, algo de verdad debe haber ahí.

Con esta información en mente, es mi turno de preguntarte: ¿qué hábitos estás construyendo? ¿Te están acercando a la persona que quieres ser?

¿Qué debes seguir haciendo? ¿qué debes dejar de hacer?

Y la más importante de todas: ¿a qué estás esperando?

7 de enero

Comienza donde estás, usa lo que tienes, haz lo que puedas.

Pema Chödrön

Pema Chödrön es una monja budista tibetana y una de las mejores maestras de compasión del mundo. Fiel a su estilo, nos ofrece un enfoque compasivo para la disciplina.

Muchos, y a mí también me ha ocurrido, piensan que se necesitan condiciones perfectas para empezar a actuar de una determinada manera. Y es un error. La disciplina no requiere esperar el momento ideal, los recursos perfectos o la ausencia de dudas; comienza con aceptar nuestra situación actual y dar un paso adelante con lo que tenemos a mano.

Si me has leído alguna vez, sabes que me gusta definir la virtud como «hacer lo mejor que puedas, con lo que tengas, allá donde estés». La idea de hoy es la misma.

No esperes a meditar cuando tengas más tiempo, o a trabajar en un objetivo cuando estés inspirado.

Deja de lado estas excusas y empieza a practicar la disciplina desde el lugar donde estés, con las herramientas y capacidades que ya posees.

Una vez más, vemos la importancia de soltar la necesidad de perfección y de comprometernos con el proceso. Actuemos en el presente imperfecto, sin esperar un mañana ideal.

¿Qué meta o tarea has estado posponiendo porque sientes que no tienes las condiciones ideales?

Hoy dedica 10 minutos a dar un paso hacia esa meta usando solo los recursos que ya tienes. Depende totalmente de ti intentarlo. No hay excusas.

8 de enero

La verdadera educación es la disciplina de la mente para gobernarse a sí misma.

Mary Wollstonecraft

Mary Wollstonecraft fue filósofa y defensora de los derechos de las mujeres del siglo xviii. Una de las mujeres más influyentes de su época, cuyo trabajo fue fundamental para sentar las bases del progreso en los derechos de las mujeres.

Argumenta que la educación verdadera no es acumular conocimientos, sino entrenar la mente para pensar críticamente y actuar con autonomía.

La disciplina es la capacidad de gobernar nuestros pensamientos y decisiones tratando de resistir las influencias externas que nos desvían de nuestra razón y valores.

Wollstonecraft estuvo muy influenciada por el racionalismo de la Ilustración, y veía la disciplina mental como una herramienta de independencia intelectual. Fue un ejemplo de que una mente disciplinada, como la suya, nos permite algo más importante aún que gobernarnos a nosotros mismos: contribuir al bien común.

Como decía en mi anterior libro, Manual para la serenidad, estas ideas de Wollstonecraft me recuerdan a la idea de tratar nuestra mente como un jardín que requiere cuidado constante: podar pensamientos inútiles, cultivar ideas empoderadoras y proteger nuestra autonomía frente a la tiranía de las distracciones modernas.

Hoy vigila tus pensamientos. Trata de sumergirte en una actividad durante un tiempo determinado y, cada vez que te sorprendas pensando en algo, anota el pensamiento y, si es negativo, trata de reformularlo de otra manera. Más positiva, más potente.

9 de enero

Sé tolerante con los demás, y estricto contigo mismo.

Marco Aurelio

Queremos cambiar a los demás cuando solo podemos cambiarnos a nosotros mismos. Pero vivimos nuestra vida empeñados en lo opuesto.

Solemos estar tentados de señalar sin reflexión las faltas de otros mientras excusamos fácilmente las nuestras. Con el aforismo de hoy, te invito a dar un giro de 180 grados.

Recuerda que cuando señalas a alguien con un dedo, otros tres dedos te están señalando a ti.

Compruébalo ahora mismo.

Hoy pon el foco en ti. Sé estricto con tus estándares. Si buscas ser puntual, cumple tus horarios aunque otros lleguen tarde. Si quieres ser paciente, respira despacio aunque prefieras que la realidad vaya a otro ritmo distinto. Si has dicho que vas a hacer algo, hazlo sin rodeos ni excusas. Esa disciplina interna, ese compromiso contigo mismo, es lo que forja un carácter estoico.

Pero aquí está la clave del aforismo de hoy, su otra cara de la moneda: hazlo mientras dejas de lado la necesidad de juzgar a los demás. Sus acciones no son tu carga. No te corresponden. Lo que hagan no es asunto tuyo, pues no depende de ti.

Si quieres una vida más serena, no busques cambiar a los demás; céntrate en esculpirte a ti mismo mientras aceptas cómo son los otros.

10 de enero

Cada vez que tengas que tomar una decisión, elige lo más doloroso a corto plazo.

Naval Ravikant

Si existe algún principio que me ha ayudado a progresar es este de Naval Ravikant. Es una heurística que, a primera vista, parece algo simple, pero sus aplicaciones son transversales. Veamos cómo aplicarlo.

Tienes cincuenta euros en tu bolsillo. No sabes si ir a cenar con tus amigos o invertirlo en algún fondo o proyecto. ¿Qué es más doloroso a corto plazo? Obviamente, la inversión. Hazla.

Te han cancelado una reunión y tienes diez minutos libres que han aparecido de la nada. Puedes elegir entre meditar, hacer scroll en redes o visitar una página de noticias deportivas. ¿Qué es lo más doloroso a corto plazo? Ya sabes la respuesta. Medita.

Se trata de que la mayoría de las veces elijas lo que tu futuro yo te agradecerá. Haber pensado en tu futuro yo en cuanto a finanzas, salud, claridad mental es algo de lo que nunca te arrepentirás.

De vez en cuando, elige una opción más cómoda, evidentemente. De lo contrario, acabarás quemado en pocos días.

Hoy, durante la mayor parte del tiempo, elige la disciplina, elige lo difícil, elige lo más doloroso a corto plazo. Te lo agradecerás más veces de lo que crees.

11 de enero

La mente no está obligada a ser un juguete de las circunstancias, sino a dominarlas.

James Allen

Si, como decíamos el día 8, tu mente es un jardín, y tus pensamientos, las semillas que decides plantar, James Allen nos enseña que la disciplina mental es elegir qué cultivas. ¿Es simple? Sí, pero no es fácil. Aunque, en realidad, si quieres forjar una mínima disciplina, no tienes mucha elección. Porque como no puedes controlar las calamidades del mundo —noticias, caos, adversidades—, solo tienes el poder de decidir qué crece en tu interior.

Cuando en el mundo haya tormenta, sin disciplina serás como un barco a la deriva: zarandeado por cada ola, por pequeña que sea. Pero con trabajo y constancia, podrás erigirte en el capitán de tu mente. Podrás ser el guardián de tu ciudadela interior. El centinela de tus pensamientos.

Tu mente es tu refugio, el único lugar que siempre depende de ti. Cuídala.

Hoy empieza con un paso: cuando sientas el caos mental, elige un pensamiento que te fortalezca. Escríbelo, recuérdalo, vívelo.

Haz esto una y otra vez, y verás cómo tu mundo interior se transforma.

12 de enero

Aquel que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso.

Lao Tse

En la misma línea del aforismo que vimos el día 9 con Marco Aurelio, Lao Tse nos recuerda la importancia de centrarnos en nuestro gobierno interior. No es el único en hacerlo.

El estoico Séneca le escribía a su amigo Lucilio que dejara de compararse con los demás y se fijase solo en sí mismo. Epicteto enseñaba a sus alumnos (nosotros) que, si se quiere ser invencible, únicamente se deben librar las batallas cuya victoria dependa solo de uno mismo.

Aunque este principio es aplicable a otras virtudes, en este mes de enero lo centraremos en la disciplina.

Disciplina sobre excusas. Disciplina sobre pereza.
Disciplina sobre miedos.

Vencerse a uno mismo, una y otra vez. Día tras día. Momento tras momento. Elegir lo difícil sobre lo fácil. Lo incómodo sobre lo cómodo. Lo justo sobre lo injusto. El coraje sobre el miedo. El silencio sobre la imprudencia.

Hoy véncete. Sé poderoso.

13 de enero

Estás a una decisión de una vida completamente diferente.

Mel Robbins, la regla de los 5 segundos

Mel Robbins es una oradora motivacional y autora contemporánea que nos ofrece una herramienta tremendamente práctica para la disciplina: actuar en 5 segundos. Es, con toda probabilidad, el ejercicio más poderoso y aplicable de este primer mes.

Explica que la regla de los 5 segundos —contar 5-4-3-2-1 y actuar inmediatamente— interrumpe las excusas, la procrastinación y el miedo, lo que nos permite tomar el control de nuestras acciones.

Los ejemplos son inabarcables. Doy fe de que se puede aplicar a cualquier situación en la vida. Por ejemplo, cuando por la mañana suene la alarma y quieras dormir un poco más, cuenta 5-4-3-2-1 y levántate inmediatamente, sin pensarlo. O cuando te des cuenta de que estás eludiendo una tarea incómoda pero importante, cuenta 5-4-3-2-1 y ponte a hacerla automáticamente.

Contar 5-4-3-2-1 activa la corteza prefrontal, y esto nos ayuda a pasar del pensamiento a la acción antes de que las excusas nos detengan.

Según la autora, esta práctica está respaldada por la neurociencia. Sinceramente, no sé si la ciencia lo respalda o no, pero a mí me funciona de maravilla para dejar las excusas a un lado.

Hoy te desafío a que encuentres una tarea o acción que hayas estado posponiendo. Cuenta en voz alta 5-4-3-2-1 y comienza la tarea inmediatamente, sin pensarlo más. Completa al menos 10 minutos de acción.

Imagina hasta dónde puedes llegar si lo aplicaras a lo que más te importa en tu vida.

Ahora, deja de imaginarlo, y empieza a ejecutar.

5-4-3-2-1.

Vamos.

14 de enero

Lo más importante del arte es el trabajo. Nada más importa, excepto sentarse cada día e intentarlo de nuevo.

Steven Pressfield

Steven Pressfield es uno de mis autores favoritos. La guerra del arte es una obra que todo el mundo debería leer en la vida. De hecho, tienes este libro en tus manos gracias a él.

La premisa es la que puedes ver en el aforismo de hoy. Todo lo importante que va a salir de ti surge de sentarte un día y otro a intentarlo. Ya sea meditar, escribir, pintar, componer o tocar música. Lo que tú elijas, no importan mis ejemplos.

Todo sale de intentarlo una y otra vez.

Mi amigo el escritor Francesc Miralles me dijo en una entrevista que le hice para mi pódcast: «El músculo del escritor no es el cerebro. Es el culo».

Es la misma idea. La hemos oído tantas veces que hemos aprendido a obviarla, creyendo que se necesita un talento sobrenatural para lograr algo trascendente. Es cierto que el talento ayuda. Pero el talento sin trabajo se pierde en el vacío.

Continúa Pressfield: «¿Eres Michael Jordan? No, yo tampoco lo soy. Pero ambos podemos tener la ética de trabajo de Michael Jordan».

La disciplina y la constancia son los mayores talentos.

Hoy desarróllalos, y te llevarán donde nada más en el mundo podrá llevarte.

15 de enero

A la constancia nada la puede mover de su sitio, ni hay violencia que pueda lograr que desista de su propósito.

Séneca

Si para Séneca, una de las mentes más privilegiadas de la historia, la constancia era la virtud a la que seguían todas las demás, tenemos la obligación de escucharlo.

Quien es constante demuestra muchas más virtudes: paciencia, fuerza y una gran capacidad de sufrimiento y aguante.

¿Quién no querría ser paciente, fuerte y capaz de soportar con coraje las adversidades de la vida?

Cuando cultivamos la constancia, también somos más resolutivos, porque tenemos mayor confianza en nosotros mismos. Somos personas que consiguen lo que se proponen.

A quien forja una constancia de hierro, pocas cosas se le resisten. Y, las que lo hacen, no le dañan, porque ha aprendido a doblegar aquello que más daño puede hacerle: su propia persona.

Hoy da un paso, por pequeño que sea, para forjar esa constancia.

16 de enero

Si no aprendiste estas cosas para demostrarlas en la práctica, ¿para qué las aprendiste entonces?

Epicteto

A Epicteto no le importaba que sus alumnos leyeran. Le daba exactamente igual que hubieran sido capaces de entender los densos tratados de Crisipo. Le era completamente indiferente si se sabían de memoria sus lecciones.

Lo que le importaba era la práctica.

Sabía que cada ocasión era una oportunidad para ver de qué estamos hechos. No tenemos que esperar, según él mismo decía, a los Juegos Olímpicos. Cada momento es importante para poner en práctica lo que hemos aprendido.

Hoy en día ocurre justo lo contrario en las facultades de Filosofía. Los catedráticos quieren que sus alumnos sepan decir esto y aquello en griego y en latín. Le dan más importancia a la nota que al impacto de las enseñanzas en la vida real. ¿Qué más da que practiques la virtud de la templanza cuando lo verdaderamente importante es que sepas que se dice sophrosyne? Respetan más a quienes tienen un doctorado que a quien es capaz de gobernarse a sí mismo.

Me encantaría que Epicteto les tuviera delante, y les dijera: «No digas solo que lees libros. Demuestra que a través de ellos has aprendido a pensar y actuar mejor».

Hoy me gustaría preguntarte: ¿estás acumulando conocimiento y frasecitas con este libro o te ejercitas con él a diario? ¿Lees y relees, o te afanas por cultivar la verdadera sabiduría práctica? ¿Eres capaz de morderte la lengua para trabajar la moderación y la templanza?

Tus respuestas reflejarán más de lo que crees sobre ti.

No las menosprecies.

17 de enero

No pienses, siente; no te dejes atrapar por tus pensamientos, actúa.

Miyamoto Musashi

Musashi, legendario samurái, estratega, escritor y filósofo japonés del siglo xvii, está muy en consonancia con la regla de los 5 segundos que vimos con Mel Robbins el día 13. La idea es prácticamente la misma, pero expresada desde la sabiduría de uno de los mejores guerreros de todos los tiempos: actuar sin dejarse paralizar por los pensamientos.

La mente es, en algunos casos, nuestra mejor aliada. Pero la mayoría de las veces puede convertirse en un obstáculo si nos enredamos en dudas, miedos o análisis excesivos. Y esas suelen ser las situaciones que requieren de nuestra voluntad y disciplina.

Los samuráis fueron conocidos por entrenar el cuerpo y la mente para responder instintivamente con acción, guiados por la intuición desarrollada a través de la práctica constante. Entrenaban de esta manera porque querían evitar quedar atrapados en el análisis-parálisis:

Cuando pensamos demasiado antes de empezar una tarea, tememos cometer errores o nos abrumamos por la magnitud del trabajo que tenemos por delante, terminamos abandonando el cometido o, en el mejor de los casos, haciéndolo con una actitud mediocre y de queja interior.

Pero no se trata de actuar sin pensar. El ejercicio consiste en entrenarte tanto en actuar con disciplina, que tus acciones fluyan naturalmente, como el golpe de una espada bien ejecutado.

Hoy libera tu mente de pensamientos innecesarios y comprométete con la acción inmediata. Sé un samurái.

Actúa, actúa, actúa.

18 de enero

El hombre que mueve montañas comienza por llevarse piedras pequeñas.

Confucio

Confucio, en esta preciosa alegoría, nos enseña que los grandes logros, como mover una montaña, no requieren esfuerzos heroicos, sino la acumulación de pequeñas acciones constantes. Piedra a piedra, terminaremos moviendo la montaña.

Realizar tareas modestas con dedicación es poco atractivo, pero es muy efectivo. No obstante, también debemos ser realistas.

Es preciso ser conscientes de que no podemos cambiarlo todo de golpe. No podemos lograr grandes cosas si aún no hemos conseguido pequeños objetivos.

Apenas llevamos 18 días, y ya habrás notado cierta mejoría en tu disciplina si te has afanado en la aplicación de los aforismos. Pero si no has corrido nunca, seguirás sin ser capaz de terminar una maratón.

En nuestra sociedad, casi todo el mundo busca resultados rápidos, lo que les lleva a abandonar metas cuando no ven progreso inmediato. Rechaza este impulso social. Sé diferente. Sé rebelde. Nada a contracorriente.

Hoy céntrate en hacer el trabajo invisible, el que a nadie parece importarle porque no brilla. Así, cuando lo hagas, cuando muevas piedras pequeñas cada día, no solo moverás montañas, sino que estarás logrando algo mucho más importante: construir una vida de virtud, fortaleza y confianza en ti mismo.

19 de enero

La disciplina es el puente entre las metas y los logros.

Jim Rohn

No conozco a nadie que haya logrado lo que se proponga sin un mínimo de disciplina. Quizá alguna vez haya tenido suerte y se haya salido con la suya. Pero no será una persona con un éxito perdurable. Y no me refiero solamente a lo que se entiende comúnmente como éxito, sino sobre todo al éxito interior.

Una persona que medite a diario tendrá más paz y sosiego que otra que apenas lo haga. Una persona que se siente con regularidad a escribir y reflexionar sobre sus emociones, pensamientos y acciones será más virtuosa que otra que no lo haga nunca.

Una persona que cultive la disciplina tendrá más confianza en sí misma y la conciencia más tranquila que alguien que se deje llevar por sus apetencias.

Decía Epicteto que primero debemos decidir qué tipo de persona queremos ser, y luego hacer lo que tengamos que hacer para convertirnos en ella.

Primero debemos establecer las metas que queremos lograr, y luego construir un puente de disciplina para que se conviertan en logros.

Cada vez que dudes si practicar la disciplina, imagina que estás poniendo un ladrillo en ese puente que te llevará de las metas a los logros.

Hoy pon un ladrillo, y ponlo lo mejor que sepas, con lo que tengas, allá donde estés.

Mañana seguiremos profundizando en esta idea.

20 de enero

La práctica constante de lo que es correcto nos hace mejores.

Simone Weil

Como veíamos ayer, la disciplina no es solo un medio para alcanzar metas externas, sino una forma de mejorar nuestro carácter y nuestra conexión con lo que es justo y verdadero. Para Weil, la repetición deliberada de acciones correctas moldea nuestra alma. Nos hace seres más virtuosos.

Hoy vemos la disciplina desde un prisma ligeramente más profundo: como un proceso de refinamiento personal. Ya no solo para conseguir alguna meta, sino porque cada vez que elegimos actuar con integridad, constancia o esfuerzo, nos convertimos en una versión mejor de nosotros mismos. Por ejemplo, cuando dedicamos tiempo diario a reflexionar, cuando nos concentramos para escuchar atentamente a alguien o luchamos contra nosotros mismos para resistir una reacción impulsiva.

Estos actos, con el tiempo, transforman nuestra alma. Nos hacen mejores seres humanos.

Y, lo más importante de todo, especialmente si eres padre o madre. Cuando te esfuerzas por hacer lo correcto día tras día, no solo mejoras como individuo, sino que también aportas luz e inspiración a tu entorno.

Hoy sé ese ejemplo de lo que es correcto.

21 de enero

El que es constante en sus propósitos alcanza lo que desea.

Lao Tse

Cuando no sabía sobre qué escribir, un buen amigo, el escritor Francesc Miralles, me dijo: «No importa, escribe una página al día y ya lo irás mejorando».

Aunque no siempre fue fácil, seguí su consejo. ¿El resultado? Este libro que estás leyendo es mi tercero en cuatro años. Y todo por derribar esa pequeña resistencia cada día.

Lo conseguí por ser capaz de enfrentarme a mí mismo cada día durante un tiempo.

A mis miedos, a mis limitaciones, a mis excusas.

¿Cómo puedes aplicar este principio a tu vida? ¿Cómo lo puedes extrapolar a lo que tú quieres conseguir? ¿Cuál es la hoja que debes escribir cada día?

Hoy defínela. Y escríbela.

Y mañana, y pasado mañana.

En menos tiempo del que crees, tendrás tu libro.

22 de enero

Nunca podemos esperar a tener una comprensión absolutamente cierta de toda la situación para actuar.

Séneca

La incertidumbre siempre existirá. Es tan inevitable como constante. No sabemos qué ocurrirá de aquí a diez minutos. No sabemos si seguiremos vivos después de leer este texto. Así es la vida y así es como debemos trabajar en aceptarla.

Al mismo tiempo, la incertidumbre es también una de las causas de más sufrimiento y ansiedad de muchas personas, especialmente de aquellas que tienen una tendencia a querer controlarlo todo.

Los estoicos, como Séneca, eligieron escoger la incertidumbre por el asa buena y verla como una parte inevitable de la vida que nos sirve para entrenar nuestras virtudes, y muy especialmente el coraje y la disciplina. Porque para un estoico la búsqueda de la virtud es más importante que la búsqueda de la certeza.

Y es que se necesitan coraje y disciplina para actuar a pesar de las dudas, a pesar de no saber cuál será el resultado, y sobre todo a pesar de no tener toda la información encima de la mesa.

Séneca pensaba que no debemos retrasar la toma de una decisión hasta saberlo todo o hasta que estemos completamente seguros de la situación. Entendió que la vida consiste en una serie entrelazada de eventos, con innumerables variables en constante cambio.

Intentar comprender y estar completamente seguros de cómo influirán todas estas variables antes de actuar sería no solo imposible sino también improductivo. Jamás haríamos nada.

En cambio, el filósofo cordobés nos sugiere aceptar la incertidumbre y tomar la acción más virtuosa aunque no sepamos cuál será el resultado final. Porque podemos controlar la intención pero jamás el resultado.

Hoy céntrate en lo que puedes controlar: la intención de tu próxima acción.

23 de enero

Ser libre no es hacer lo que quieres, sino hacer lo que debes porque quieres.

Joan Gallardo

En su fantástico libro Las 48 reglas de la disciplina, mi querido amigo Joan Gallardo expone una de las mejores definiciones de disciplina que he leído jamás: «Hacer lo que es debido, cuando es debido y de la forma debida». Y la relaciona, como hacía Jocko Willink el día 5 de enero, con la libertad.

Y es que solemos caer en el error de pensar que ser libre es hacer lo que nos dé la gana. Pero el que es verdaderamente libre es aquel que dirige sus impulsos para, precisamente, no hacer lo que le dé la gana.

La persona libre es la que se gobierna, la que se sostiene, la que se conduce. Porque libertad no es libertinaje.

Y la disciplina es lo que marca la diferencia entre ambas.

Como estamos viendo a lo largo de este mes, nos ayuda a hacer lo que debemos porque queremos.

Hoy sé quien debes. Sé quien quieres.

24 de enero

Si uno logra algo bueno aunque con esfuerzo, el esfuerzo pasa, pero el bien permanece; si uno hace algo deshonroso con placer, el placer pasa, pero la deshonra permanece.

Musonio Rufo

Musonio fue el maestro de Epicteto. Es menos conocido, pero sus enseñanzas son igual de potentes. No hace falta más que echar un vistazo al aforismo de hoy.

Antes de llevar a cabo un acto de disciplina que nos cueste un esfuerzo, existe una energía que el autor Steven Pressfield llama resistencia. Es esa fuerza que se interpone entre nuestra intención de hacer algo importante y valioso para nosotros y el propio acto de llevar la acción a cabo.

Superar, una y otra vez, con esfuerzo, esa resistencia es lo que desarrolla el músculo de la disciplina y la constancia.

En mi caso, tener presente que ese esfuerzo va a pasar, pero que luego me sentiré satisfecho y orgulloso, me ha ayudado más veces de las que puedo recordar. Pero, siendo honesto, cuando me he dejado arrastrar por un placer innecesario o inoportuno, traicionándome a mí mismo, ignorando alguna promesa que me había hecho, el dolor ha durado más que el placer.

Hoy, cuando te encuentres en la disyuntiva de si aplicar la disciplina o no hacerlo, piensa en Musonio. Piensa que tanto el esfuerzo como el placer pasarán, pero lo que ocurrirá después permanecerá. Y hará más mella en ti de la que crees.

¿Prefieres el bien de respetarte a ti mismo o la deshonra de no hacerlo?

25 de enero

No permitas que la comodidad te robe tu fuerza.

Bruce Lee

Bruce Lee habría sido un gran amigo de los estoicos, que eran grandes promotores de someternos a incomodidades y privaciones voluntarias para fortalecer el carácter.

Hoy en día, gracias a los avances de la ciencia, sabemos que la comodidad, literalmente, nos mata. El sedentarismo es el principal causante de la mayoría de las muertes en el mundo moderno. La famosa zona de confort mata el progreso del ser humano. Estamos hechos para desarrollarnos ante las dificultades. Como dice Antonio Valenzuela, somos hijos de la adversidad.

Como recomiendan Bruce Lee y el sentido común, debemos rechazar la comodidad en favor del crecimiento, manteniendo la fuerza física, mental y espiritual a través de prácticas constantes.

La fuerza es vida. No permitas que la comodidad te la robe.

Levantarse temprano para entrenar o meditar, estudiar algo nuevo aunque sea difícil o enfrentar un reto laboral que requiera rechazar la comodidad en favor de una mejora profesional.

Hoy te reto a que elijas una acción que te saque de tu zona de confort. Por ejemplo, hacer 10 minutos de ejercicio, abordar una tarea difícil o aprender algo nuevo. No importa lo que escojas, siempre y cuando sea un reto para ti.

26 de enero

Rara vez lo difícil es el trabajo en sí mismo. Lo difícil es comenzar el trabajo. Pero, una vez que comienzas, a menudo es menos doloroso continuar trabajando. Es por eso por lo que, al principio, es más importante desarrollar el hábito de comenzar que preocuparte de si estás haciendo lo suficiente o no.

James Clear

Cuando vas a correr, lo que más trabajo cuesta es salir de casa. Pero cuando has empezado a hacer los primeros metros, te sientes bien y es sencillo continuar corriendo.

Lo difícil de tener una conversación incómoda es todo el parloteo mental que la precede.

Pero, cuando ha comenzado la conversación, esos temores se disipan y transcurre con más fluidez de lo que habíamos imaginado.

La sensación después de terminar algo que no nos apetecía hacer suele ser positiva. Nos decimos: «Pues no ha sido para tanto», o «Debería haberlo hecho antes».

Echando un vistazo atrás a mi vida, creo que nunca me he arrepentido de actuar con disciplina. Pero son incontables las veces en las que me he arrepentido de no hacerlo.

Empieza, da el primer paso. Luego, el segundo y, después, el tercero.

Y los demás vendrán solos.

27 de enero

La estrategia sin disciplina es el camino más lento hacia la victoria.

Sun Tzu

Un plan, por brillante que sea, no es más que un mapa en papel si no damos los pasos diarios para seguirlo. Seguro que te suena lo siguiente. Trazas un plan ambicioso para ponerte en forma: entrenamientos programados, comidas perfectamente pensadas. Pero cuando suena el despertador al amanecer, pulsas «repetir en 5 minutos».

Estrategia impecable; disciplina inexistente. Meses después, sigues en el mismo lugar.

La disciplina es el combustible que convierte la estrategia en realidad.

Como ya nos avisó Epicteto, no basta con saber qué tipo de persona quieres ser; hay que hacer el trabajo para serlo. Un general puede planear una batalla con genialidad, pero sin soldados que la ejecuten al unísono, será difícil la victoria.

Se trata de establecer un plan, y seguirlo un poco cada día. Porque es mejor un entrenamiento imperfectamente ejecutado que un plan brillantemente ignorado.

¿Dejarás que tu estrategia acumule polvo o darás un paso hacia la victoria hoy?

28 de enero

No hay un camino fácil. Solo hay trabajo duro, trasnochar, madrugar, práctica, ensayo, repetición, estudio, sudor, sangre, esfuerzo, frustración y disciplina.

Jocko Willink

El mundo está plagado de vendedores de crecepelo. Nos prometen conseguir resultados notables en poco tiempo y sin esfuerzo. Desde la comodidad del hogar. Pero, ahora que llevamos 28 días juntos, ya sabes que la comodidad no siempre es la mejor elección.

Por suerte, aún existen personas como Jocko Willink que tienen un punto de vista de la realidad más certero. Si has tratado de conseguir algo importante, sabrás que lo que dice es verdad. Sacarte una carrera, ascender en tu trabajo, aprender un idioma, perder grasa corporal o ganar músculo, tener paz mental, mantener una familia unida. Nada de eso se consigue en dos días y sin constancia. Nada.

También es cierto que no siempre hay que sufrir, ni derramar sangre, sudor y lágrimas. Pero si has vivido lo suficiente, ya sabes que, como decía el emperador Marco Aurelio, «el arte de vivir se asemeja más a la lucha que a la danza».

No hay camino fácil. Debes estar preparado. Debes tener disciplina.

Hoy trabaja duro.

29 de enero

No haré nada por la opinión pública, sino por la conciencia.

Séneca

Forjar la disciplina, o cualquier otra virtud, no es algo que debe hacerse para que los demás tengan una mejor opinión sobre nosotros, para que piensen: «¡Mira, qué disciplinado es!». Primero, porque la opinión ajena no está bajo nuestro control, y segundo, porque si actuamos para buscar la aprobación ajena, lo estamos haciendo desde el ego, algo que siempre nos perjudicará, de una manera u otra.

Debemos hacer las cosas por nosotros mismos.

Para mejorar la opinión que tenemos de nosotros, para elevar nuestra autoestima y nuestra autoconfianza. Porque nosotros mismos nos estamos viendo. Porque no nos podemos esconder de nosotros. Sabemos cuándo nos fallamos y cuándo no.

Si dices que vas a hacer algo, y luego no lo haces, te estás fallando. Entiendo que por una vez no pasa nada. Pero si es una constante en tu vida, la relación que tienes contigo no será la mejor. Piensa en ello como en la relación que tienes con un amigo. Si le fallaras constantemente, si quedaras para tomar un café y no te presentaras a la cita en reiteradas ocasiones, ¿crees que seguiría queriendo quedar contigo?

Contigo ocurre lo mismo. No te menosprecies.

Hoy, si no quieres hacer algo, simplemente no lo hagas. Pero si dices que vas a hacer algo, hazlo. No por la opinión de los demás, sino por la más importante de todas. La que te va a acompañar siempre: la tuya.

30 de enero

Roma no se construyó en un día, pero estaban colocando ladrillos cada hora.

James Clear

Me fascina esta idea de James Clear y trato de aplicarla a diario. Sobre todo desde que soy padre, lo que priorizo en el día es irme a la cama con la sensación de haber puesto el ladrillo que me tocaba, y haberlo hecho bien.

Soy consciente de que no tengo que hacerlo todo hoy, de que las cosas importantes llevan tiempo. Pero esto no debe ser una excusa para dejar pasar el tiempo en exceso.

Busco el punto medio en todo lo que hago. El equilibrio. La virtud.

Hoy piensa en qué es prioritario para ti. En qué debes hacer sí o sí para avanzar por el camino que lleva a la buena vida. Simplemente coloca tu ladrillo. Un 1 por ciento cada día. Sin prisa, pero sin pausa.

Y estarás construyendo algo mucho más grande que Roma.

Tu propia vida.

31 de enero

No hay problemas, solo obstáculos que superar con entrenamiento.

Bruce Lee

Terminamos el mes de la disciplina con un pequeño avance de lo que veremos en el mes de la percepción. Tenemos el poder de trabajar cómo percibimos la realidad y las adversidades.

Una pared puede ser un muro que nos detenga o un escalón que nos impulse.

La idea del artista marcial y filósofo Bruce Lee también está presente en el estoicismo de Marco Aurelio: «El obstáculo que aparece en el camino se convierte en el camino». Puede detenerte o servirte de apoyo.

Los límites, en muchas ocasiones, son excusas que nos ponemos cuando el camino se vuelve duro. Unas veces son físicos, y otras, mentales.

Recuerdo cuando quise empezar a meditar a diario. Mi mente decía: «No tienes tiempo, no eres constante». Pero, día a día, construí el hábito. Lo que parecía un límite era solo un obstáculo.

Con más frecuencia de la que pensamos, todo se reduce a entrenamiento. Como los estoicos sabían, la disciplina forja el carácter. Cada repetición, cada esfuerzo, es un paso más hacia lo que quieres ser.

Hoy te reto a que identifiques un obstáculo y des un paso para vencerlo. Haz cinco minutos de ejercicio, o enfrenta un miedo pequeño. Solo cinco minutos.

Porque en apenas cinco minutos puedes encontrar una nueva perspectiva desde la que mirar el obstáculo. Cinco minutos que tienen el potencial de cambiarlo todo.

¿Serás capaz de sacarlos de tu apretada agenda?

2. Febrero. Atención plena, vivir en el presente con consciencia