Si tienes este libro en tus manos, es probable que te preocupe tu salud mental. Seguramente estás tratando de priorizarte, has decidido dedicarte tiempo y quieres trabajar en ti, o te esfuerzas en buscar nuevas formas de cuidarte. Y, sinceramente, me hace muy feliz poder conectar con personas como tú.
Antes de seguir, me gustaría presentarme. Soy Ana, soy psicóloga y puede que hayas conocido este libro a través de mis redes, @nacidramatica, donde intento compartir mis conocimientos de psicología de una forma bonita.
Desde que se publicó mi primer libro, Terapia para llevar, no han parado de escribirme personas para darme las gracias, y la verdad es que no termino de acostumbrarme a recibir esos mensajes. Cada vez que me llega uno, ¡me hace tanta ilusión como el primero! Por eso, si has leído mi primer libro y has decidido volver, te agradezco de corazón tu confianza.
Te voy a ser sincera: cuando escribí Terapia para llevar, para mí el éxito se resumía en ser capaz de terminar de escribirlo, que me gustase el resultado y que se publicase; con eso me bastaba. Así que puedes imaginarte que, después de verlo entre los más vendidos de España y América Latina, estar escribiendo mi segundo libro es un sueño que todavía no termino de creerme. Muchas veces me pregunto: «¿Cómo es posible que haya escrito otro libro? ¿En qué momento?» Pero miro atrás y me doy cuenta de que todos y cada uno de los días a lo largo de muchos meses he estado investigando, escribiendo y pensando en Cuídate para crecer. «Pequeños pasitos todos los días»… Eso es, creo, lo que más satisfacción nos da: la constancia y la disciplina.
Ahora cierra este libro y mira su portada. A partir de este momento quiero que, cada vez que la observes, sientas que esa plantita eres tú: una plantita que necesita ser regada y cuidada para estar bien y para poder desarrollarse y florecer. Puede que estés más radiante o más pochita ahora mismo; estés en el punto en que estés, quiero ayudarte a que te desarrolles un poco mejor.
Hablamos mucho de autoestima, pero solemos ignorar el valor de las pequeñas acciones que podemos llevar a cabo para mejorarla. Hay muchas (¡muchísimas!) cosas pequeñas que podemos hacer para fortalecerla. Aquí te he preparado 100 herramientas prácticas de psicología que no son pociones mágicas ni tienen por qué funcionar igual a todo el mundo, pero que se utilizan en terapia para atender distintos aspectos de la autoestima.
A lo largo del libro te propongo cambios que quizá ahora te suenan lejanos: reconoce tu voz crítica y aprende a gestionarla, perdóna(te) para liberarte y establece metas significativas que vayan acordes a tus valores y que sean importantes para ti; trabaja en tu autoconcepto, comienza a ver tu cuerpo de una forma compasiva y haz las paces con él, y empieza a escuchar tus necesidades y lo que le hace falta a tu cuerpo; aprende a relacionarte con los demás de una forma que te haga bien a ti, conoce más sobre la dependencia emocional y el impacto que tiene la autoestima en las relaciones de pareja, descubre nuevas formas para empezar a disfrutar más de ti y de la vida para ser más feliz, y aprende a aceptarte tal y como eres para después poder cambiar si lo deseas.
Puede que algunas herramientas te funcionen mejor que otras, pero te garantizo que, tras leer cada capítulo, vas a comprenderte mejor, vas a ver tu situación desde otra perspectiva, vas a hablarte de una forma más sana y, si haces los ejercicios propuestos, vas a haber trabajado en ti, lo que te hará sentir mucho mejor.
Puedes recurrir al libro cuando sientas que lo necesites. Me encantaría que lo tuvieras siempre cerca, como una guía, para consultarlo cuando creas que te haga falta. Puedes leer los capítulos desordenados, así que mira el índice y decide qué necesitas leer en cada momento.
Mi principal objetivo es que lo disfrutes y aprendas, así que he intentado que el libro sea dinámico y didáctico a partes iguales. A veces expreso mejor mis ideas a través de ilustraciones muy simples; no me juzgues: sé que no dibujo demasiado bien, pero me encanta hacerlo y creo que ayuda a conectar con experiencias personales.
Te aviso: este libro es ágil y sencillo, pero te va a hacer trabajar mucho. Por ello, te recomiendo que cojas una libretita que te acompañe durante la lectura, en la que podrás ir recopilando todos los ejercicios. Elige una que te guste, que te transmita buenas vibras, que sientas como una compañera para este viaje… Será «tu libretita», tu aliada a lo largo de tu crecimiento.
Antes de empezar…
¿Qué es la autoestima?
La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros y cómo nos describimos. Cuando nos preguntamos quién somos, aparecen pensamientos y juicios que pueden ser ajustados o no a la realidad, por lo que son subjetivos. Nos afectan a nosotros y a nuestra forma de actuar y, a su vez, nuestra forma de actuar influye en nuestros pensamientos. Por ejemplo, si consideras que ya no se te da bien hacer un deporte que antes te gustaba, es probable que dejes de practicarlo. En consecuencia, puede que te sientas más inseguro cuando alguien te proponga hacerlo, porque posiblemente pensarás: «No valgo para esto». De este modo, tus pensamientos iniciales se confirmarán.
La autoestima es modificable y aprendida. Lo que hemos vivido, así como los comentarios que hemos recibido, nuestros sentimientos, experiencias, conocimientos y creencias, es lo que va formando cómo nos describimos y valoramos.
Nuestro nivel de autoestima se refleja en nuestros actos. Tener una autoestima sana significa hablarnos bien, ser capaces de poner límites a los demás, hacer cosas significativas para nosotros, perdonarnos y perdonar a otras personas, comunicarnos de forma asertiva, reducir la exigencia que tenemos con nosotros mismos, aceptarnos, tratar de implicarnos en actividades que nos gusten, escuchar nuestro cuerpo y nuestras necesidades, permitirnos descansar cuando nos hace falta o tomar decisiones acordes a nuestros valores y que sean saludables y respetuosas con nosotros.
Tener una autoestima sana también es ser capaces de alejarnos de personas, trabajos o lugares que no nos hacen bien y de elegir a personas y entornos que sean inspiradores para nosotros y que nos ayuden a crecer.
Tener una autoestima sana no significa que seamos egoístas; al contrario, nos permite relacionarnos con los demás de manera armónica y decir «sí» a una vida que realmente nos llene. Cuando nos amamos, estamos más capacitados para amar a los demás de forma equilibrada.
Antes de seguir leyendo, quiero que sepas que este libro no pretende sustituir ni sustituye la terapia psicológica. Es cierto que va a brindarte herramientas prácticas que podrás usar en tu día a día, pero, si sientes que no es suficiente, te recomiendo que pidas ayuda a un profesional.
Recuerda: tu nivel de autoestima puede cambiar. No naciste con una autoestima ni baja ni alta.
Empieza a escucharte, a prestarte atención y a esforzarte por mejorar. Mereces quererte y puedes aprender a tratarte y a valorarte
como te gustaría.