Origen de la civilización

ORIGEN DE LA CIVILIZACIÓN

¿DÓNDE COMIENZA NUESTRO ÁRBOL GENEALÓGICO?

Hace siete millones de años, nuestros antepasados se parecían mucho a los chimpancés de hoy día. Aunque compartimos un ancestro común con los simios, ¿por qué ellos continúan viviendo entre los árboles y nosotros no? La respuesta se debe a la… ¡evolución humana!

Esas transformaciones se dieron porque el lugar donde vivían cambió, de modo que tuvieron que buscar comida de otra forma. Así que, poco a poco, sus cuerpos se fueron adaptando a estos retos, como si estuvieran aprendiendo nuevas habilidades para sobrevivir en un mundo que se volvía más difícil. Interesante, ¿verdad?

Con el paso de muchos muchos años, esos cambios hicieron que surgieran especies que se parecían más a nosotros, como los australopitecos y los homínidos. Por cierto, uno de nuestros antepasados más conocidos es Lucy, una criatura de apenas un metro que vivió hace más de tres millones de años.

La evolución fue un proceso muy largo y emocionante, en el que nuestros antecesores se enfrentaron a los desafíos del lugar donde vivían para, al final, convertirse en los seres humanos que somos hoy.

La teoría de la evolución es un gran rompecabezas que nos ayuda a entender de dónde venimos. Gracias a la aparición de huesos y herramientas muy antiguas, este enigma está siendo descifrado por los científicos. ¿No te parece una investigación apasionante?

¿POR QUÉ EL DEDO PULGAR NOS HIZO INTELIGENTES?

Te aviso que en este capítulo no basta con leer. Vas a tener que mover la mano, y mucho, así que prepárate. ¿Alguna vez te has preguntado por qué el dedo pulgar es tan importante? ¡Pues resulta que realmente es muy especial en el proceso de evolución humana!

Primera prueba: sin usar el pulgar, intenta coger algo pequeño, como un lápiz o una goma de borrar. ¿Verdad que es mucho más complicado? Eso es porque ese dedo puede moverse de manera diferente a los otros y nos ayuda a agarrar cosas con mayor precisión.

Segunda prueba: trata de dibujar algo con un lápiz sin usar el pulgar. ¿Difícil? Pues imagínate tener que usar unas tijeras sin ese dedo. ¡Es casi imposible!

Ahora que ha quedado muy clara la utilidad del pulgar en el uso de herramientas, ¿sabías que los australopitecos y también los homínidos empezaron a pensar en inventar más cosas gracias a ese dedo?

¿Y qué ocurrió después? ¡Nuestros cerebros crecieron! Inventar nuevas herramientas hizo que se desarrollaran más que los de otros animales. Por lo que podemos decir que, gracias a nuestros pulgares, ¡somos muy inteligentes!

¿CÓMO ERAN LAS CASAS HACE MILLONES DE AÑOS?

La Edad de Piedra es un periodo de la prehistoria que duró millones de años, y ¿sabes qué? La vida era muy distinta a como es ahora. Las personas dependían de los animales que cazaban para comer, por lo que tenían que moverse de un lugar a otro siguiéndolos. Esto quiere decir que… ¡eran nómadas!

¿Quieres saber dónde vivían? Al cambiar de hogar varias veces al año, no se esforzaban en construir casas permanentes como las que conocemos hoy. En lugar de eso, se refugiaban en cuevas naturales o en chozas hechas con ramas y pieles de animales. Eran hogares básicos, pero protegían a las personas del frío y de los animales salvajes.

Y seguro que también te estás preguntando por qué se llama Edad de Piedra, ¿verdad? Es principalmente por una razón: aunque en esa época la gente usaba herramientas de madera y hueso, la mayoría estaban hechas de piedra. Eran instrumentos simples, pero muy importantes para sobrevivir; de modo que tallaban hachas y cuchillos de piedra muy afilados.

Además, la comunidad era fundamental para la gente de la Edad de Piedra, por lo que formaban clanes de unas diez personas para sobrevivir juntos.

Ilustración de un hombre vestido solo con un taparrabos cubre una estructura de madera de un tipi con pieles de animal. Una mujer, vestida también con pieles, transporta unas piezas de leña.

¿DÓNDE NACIÓ LA PRIMERA GRAN CIVILIZACIÓN?

Hace miles de años, en un lugar llamado Mesopotamia, nació la primera gran civilización del mundo. Mesopotamia estaba entre dos ríos, el Tigris y el Éufrates, motivo por el que la tierra era muy fértil, perfecta para el cultivo. Por eso, la gente decidió vivir allí y empezar a sembrar y cosechar sus propios alimentos.

Mesopotamia fue importante porque los seres humanos abandonaron definitivamente la vida nómada y se quedaron en un solo lugar. Construyeron casas, crearon ciudades y empezaron a trabajar juntos para mejorar sus vidas. Además, sus pobladores inventaron la rueda, lo que facilitó el transporte y el comercio.

Ilustración de la vista de una población donde coexisten chamizos de paja con construcciones de adobe y templos. Hay humanos que manipulan vehículos de carga con ruedas, animales domesticados y recipientes de barro cocido.

¿Sabes qué más pasó en Mesopotamia? Allí se desarrolló uno de los primeros sistemas de escritura del mundo: la escritura cuneiforme. Sus pobladores dejaron huella de su paso por la historia a través de incisiones hechas con estiletes en tablillas de arcilla húmeda.

Gracias a la escritura, ¡conocemos muchas historias y leyendas del mundo mesopotámico! ¿Te gustaría saber algunas? Las más famosas son el Enuma Elish, que cuenta cómo se creó el mundo, y el poema de Gilgamesh. Ambas son religiosas, puesto que los habitantes de Mesopotamia adoraban a sus dioses y, sobre todo, celebraban grandes fiestas en su honor.

¿CUÁL FUE LA PRIMERA CIUDAD DE LA HISTORIA?

Aunque te pueda sorprender, los historiadores no se ponen de acuerdo. Sabemos que las primeras ciudades surgieron entre el 4.000 y el 3.500 antes de Cristo, es decir, ¡hace muchísimo tiempo!

Jericó y Çatalhöyük son dos de las opciones preferidas de los expertos. Pero ninguna de ellas cuenta con tantos partidarios como Uruk. ¿Y dónde estaba esa ciudad? ¡En nuestra querida Mesopotamia! Sabemos que Uruk fue un importante centro económico y cultural de la civilización sumeria.

Y en este punto, quizá te preguntes quiénes eran los sumerios, ¿verdad?

Hace miles de años, el sur de Mesopotamia se llamaba Sumer. De ahí viene el nombre «sumerios», que eran los pobladores de importantes ciudades como Umma, Ur, Lagash, Eridu o la propia Uruk. Cada una de ellas tenía sus propias leyes, gobierno y rey (ellos lo llamaban «lugal» o «ensi»). Es decir, no había en sí un reino de los sumerios, sino que esas ciudades eran independientes.

Sigamos hablando de Uruk. Sus habitantes contaban con un sistema de construcción avanzado para la época que les permitió levantar edificios monumentales, donde destacaban los palacios y los templos, así como los majestuosos zigurats, que eran santuarios con forma de pirámide escalonada.

En sus mejores momentos, Uruk llegó a tener algo más de ¡cincuenta mil habitantes! Puede que te parezca una ciudad pequeña, pero en aquella época ¡no había nada igual en el mundo!

¿CÓMO LLEGÓ A SER REY EL HIJO DEL JARDINERO?

Nuestra siguiente historia también empieza en Sumer. Abandonamos Uruk y nos dirigimos a una ciudad llamada Kish.

La leyenda cuenta que un jardinero del rey Ur-Zababa encontró un cesto flotando en el río Éufrates. Hasta ahí no hay nada extraordinario, ¿verdad? Pues esperad, porque resulta que dentro había ¡un bebé abandonado! Este niño, que pasaría a la historia como Sargón, fue adoptado por el jardinero.

Sargón era un chico espabilado y con mucha ambición. Una vez alcanzada la mayoría de edad, empezó a ascender hasta convertirse en hombre de confianza de Ur-Zababa.

Con el tiempo, el mismísimo rey empezó a desconfiar de un servidor tan ambicioso. Y mientras eso sucedía, Sargón descubrió que no era sumerio, sino originario de otro pueblo: los acadios.

Cuando Uruk llevaba más de mil años siendo una importante ciudad, llegaron a Mesopotamia los acadios y se instalaron al norte.

Cuando Ur-Zababa decidió acabar con Sargón, este escapó al norte, donde habitaba su pueblo. Una vez entre los acadios, Sargón armó un gran ejército y se dirigió hacia el sur.

Conquistó todo Sumer hasta derrotar al rey más importante: Lugalzagesi. ¡Sargón consiguió gobernar sobre toda Mesopotamia!

Y así fue como el hijo adoptado de un jardinero se convirtió en el primer gran rey de la historia.

¿CUÁLES SON LAS LEYES MÁS CURIOSAS DE MESOPOTAMIA?

Con el tiempo, el imperio creado por Sargón terminó desapareciendo y se formaron muchas ciudades independientes. Cuatro siglos después, un hombre llamado Hammurabi se convirtió en rey de una de ellas: Babilonia. ¿Te suena?

El poderoso rey decidió poner por escrito las 282 leyes que debían cumplir sus súbditos. Sí, has leído bien: 282 leyes. Y, para que conocieran su contenido, hizo que se grabara ese código legal en estelas de piedra para distribuirlas por todas las ciudades. Por cierto, si quieres ver alguna, ¡solo tienes que ir al museo del Louvre en París!

El Código de Hammurabi es el más antiguo que conservamos, pero también uno de los más curiosos. ¿Te gustaría conocer alguna de las leyes? Por ejemplo: si un constructor levantaba una casa y se derrumbaba causando la muerte del dueño, el constructor era condenado a muerte. ¿Pero sabes que pasaba si en el derrumbe moría el hijo del dueño? ¡El que debía morir era el hijo del constructor!

Otra: si una persona acudía a apagar el incendio de una casa y, mientras lo hacía, robaba los bienes del dueño, el ladrón debía ser arrojado al mismo fuego que quemaba la casa. Como ves, no se andaban con tonterías estos babilónicos.

¿CONOCES EL PRIMER POEMA DEL MUNDO?

¿Recuerdas que hemos mencionado el poema de Gilgamesh? Quizá no lo sepas, pero es uno de los textos literarios más antiguos que ha llegado a nuestros días y narra la aventura de Gilgamesh en su viaje en busca de la inmortalidad.

En el texto se relata cómo el dios Enlil, harto de los humanos, decidió enviar millones de litros de agua sobre la tierra para aniquilarlos. ¿El motivo? Al parecer, le molestaban porque hacían mucho ruido, aunque no está claro si es porque estaba durmiendo la siesta o simplemente porque le dolía la cabeza.

El poema también nos habla del dios Ea, que intentó ayudar a la humanidad avisando al rey sumerio Utnapishtim de la que se les venía encima. Este decidió construir un gran barco para salvar a su familia y, de paso, también metió dentro a una pareja de cada especie animal.

Sí, así es: es una historia parecida a la de Noé en la Biblia. Al fin y al cabo, el pueblo judío se configura muy cerca de Mesopotamia, por lo que no resulta descabellado pensar que ambas culturas pudieran influenciarse mutuamente, ¿verdad?

Al final, toda la tierra quedó cubierta de agua después de doce días lloviendo, y así fue como Enlil puso fin a todo rastro de vida. Bueno, a casi todo, porque Utnapishtim, su familia y los animales se salvaron gracias a su barco.

¿POR QUÉ LOS EGIPCIOS MOMIFICABAN A LOS MUERTOS?

Los antiguos egipcios creían que el alma del difunto, llamada ka, sobrevivía después de la muerte, pero que este necesitaba un cuerpo para habitar en el más allá. Por eso se momificaban a los muertos.

Ilustración de un sarcófago egipcio que representa a un felino sale una momia de gato. Junto al sarcófago, sobre una mesa, hay dos vasos canopos, uno de ellos representa a Anubis.

¿Cómo se realizaba este proceso de verdad? ¡Olvida el papel higiénico! Primero, limpiaban el cuerpo y, a continuación, sacaban todos los órganos para preservarlos en unos recipientes especiales llamados «vasos canopos». Aunque no todos, porque el corazón, residencia del ka según los egipcios, se dejaba en su lugar.

Por último, con el fin de evitar la descomposición del cuerpo, se le aplicaban una serie de ungüentos y se envolvía con vendas de lino.

¿Y sabías que los egipcios no solo momificaban a las personas? ¡Así es! Llegaron incluso a momificar a sus gatos ¿Por qué hacían eso?

En el antiguo Egipto, los consideraban animales sagrados que tenían poderes mágicos. Además, pensaban que protegían sus hogares de los malos espíritus. Por ese motivo, cuando un gato moría, su familia se aseguraba de que estuviera bien cuidado en el más allá.

¿QUÉ LEEN LOS MUERTOS?

Hemos leído que la supervivencia del ka tenía una gran importancia para los antiguos egipcios. No lo habrás olvidado, ¿no? Ahora descubrirás de dónde viene tal creencia: del «Libro de los Muertos».

Eran unos textos funerarios para ayudar a los difuntos en su viaje al más allá. Se dejaban por escrito ¡dentro de la tumba! En ellos el difunto tenía oraciones y ritos, pero también ¡hechizos para defenderse de las peligrosas criaturas del inframundo!

En algunas religiones y culturas antiguas, el inframundo es un lugar subterráneo donde los muertos eran juzgados. Si se habían comportado bien en la vida, podían descansar en paz. Pero si habían sido malvados, se quedaban en el inframundo como castigo.

El «Libro de los Muertos» también relataba el juicio del difunto ante el dios Osiris. Hasta allí era guiado por otra divinidad, Anubis, quien ponía en el extremo de una balanza el corazón del difunto y en el otro la pluma de Maat, diosa de la verdad.

Thoth, dios de la sabiduría, apuntaba el resultado: si el corazón pesaba más que la pluma, significaba que el difunto había sido malo en vida, por lo que era condenado a ser devorado por la criatura Ammit. Pero si sucedía lo contrario, ¡era premiado con la otra vida!

¿CUÁNTO MIDE LA PIRÁMIDE MÁS GRANDE DEL MUNDO?

Cuando pensamos en pirámides, es normal que nos venga Egipto inmediatamente a la cabeza, pero también encontramos estas impresionantes edificaciones en Nubia, Teotihuacán,

Ilustración de una figura humana que transporta carga con un yugo y dos cestas en equilibrio contempla las pirámides de Guiza; en primer término, las denominadas pirámides de las reinas y al fondo las de Micerino, Kefrén y Keops.

Chichén Itzá o Tenochtitlán, entre otros lugares. Quizá te sorprenda que tantos seres humanos hayan decidido levantar pirámides, pero ¿sabías que es la forma más sencilla de construir algo alto y estable?

Hace unos 4.500 años, el faraón Keops inició en la llanura de Guiza su gran proyecto: una pirámide de 147 metros de alto y 230 metros en cada lado, que debía servir como su lugar de enterramiento. ¡Y tras miles de años sigue en pie! Aunque con el paso del tiempo ha perdido casi diez metros de altura por el desgaste de la piedra.

Siendo sinceros, a Keops lo de levantar pirámides le venía de familia. Su padre Snefru había construido tres en la llanura de Dahshur. Vamos, cualquiera diría que no se había dedicado a otra cosa en su vida. Además, junto a la gran pirámide de Guiza, su hijo Kefrén y su nieto Micerino edificaron sus tumbas. Ahora bien, ¡ninguna superó en altura a la de Keops!

¿PODÍAN REINAR LAS MUJERES EN EL ANTIGUO EGIPTO?

Antes de responder a esa pregunta, voy a contarte un secreto: los egipcios jamás utilizaban la palabra «faraona» para nombrar a sus reinas. Es un error, pues el término «faraón» servía para hombres y mujeres. Su significado estaba relacionado con la divinidad, no con un género en concreto.

Así que sí, hubo mujeres faraón en el antiguo Egipto. ¿Quieres conocer a algunas de ellas?

Una de las reinas más importantes fue Hatshepsut. (Ahora intenta decir su nombre sin trabarte, a ver si lo consigues). Gobernó durante más de veinte años, siendo uno de los faraones más importantes de la decimoctava dinastía. Su reinado fue próspero y beneficioso para Egipto.

El caso de Nefertiti es algo más complejo, pues no tenemos claro si llegó a gobernar como faraón al morir su marido Akenatón. En cualquier caso, esta reina tuvo una notable influencia en Egipto y, sobre todo, en los cambios religiosos de su tiempo.

Dando un salto en el tiempo, nos topamos ante una reina-faraón superfamosa: Cleopatra VII. Gobernó en la segunda mitad del siglo I

antes de Cristo. Cleopatra VII pertenecía a la dinastía de los Ptolomeos, que eran de origen griego. Era muy hábil en la política y tuvo una relación con el famoso general romano Julio César. Y aquí viene lo más emocionante: ¡nadie sabe dónde está enterrada! La ubicación de su tumba sigue siendo un gran misterio, lo que hace que su historia sea aún más intrigante.