La magia en Unicornia no descansa nunca. Eso lo descubrí nada más poner un pie en esta ciudad, al bajar del coche de mis padres el día que llegamos. ¡Había más tráfico por el cielo que por el suelo! ¡Estaba lleno de unicornios!
Fue mágico, claro. ¡No hay otra palabra!
Así que, como imaginarás… ¡es el mejor lugar en el mundo para vivir un millón de aventuras!
Cuando esta mañana me encuentro a Sara y a Paula en la puerta de la escuela de Magia Superior, sé que se avecina otra aventura.
¿Por qué lo sé? ¡Pues porque Paula y Sara están ensayando pasos de baile!
—Falta muy poco para el Gran Día de la Música. ¡Un día increíble! —suelta Sara.
—¿El Gran Día de la Música? —Se me ponen los ojos como pelotas de baloncesto. No os sorprende, ¿verdad? ¡Me encanta la música!
—¡Es uno de los mejores días del año! —exclama Sara.
—¿Y qué se hace? —pregunto.
—Uy, muchas cosas. Bailes y todo tipo de espectáculos… —explica Paula.
—Y se nos ha ocurrido una idea —la interrumpe Sara, impaciente.
—¡Vamos a preparar un baile! —exclama Sara abriendo mucho los brazos en el aire.
—¡Sí! Y bailaremos delante de toooooodo el colegio y de los padres el Gran Día de la Música —añade Paula.
En realidad, suena más que bien: ¡suena alucinante! Por eso todo el cole está feliz organizándolo todo.
Pero hay algo de lo que ha dicho Sara que me ha puesto un poco nerviosa. ¿Adivinas qué es?
Exacto: bailar delante de toooda esa gente no me apetece mucho, me da bastante vergüenza... Además, con la magia de Unicornia, no se sabe lo que puede pasar…
—No sé yo… —empiezo a decir, dudosa, pero mis amigas no me dejan seguir.
Paula y Sara empiezan a hablarme de lo divertido que será elegir la música y los pasos juntas. Cada día nos veremos fuera de la escuela para planificarlo todo.
—¡Podemos bailar lo que queramos!
—¡Y vestirnos de cualquier cosa!
—¡Lo más importante es que nos divirtamos las tres juntas!
Y, como las veo tan tan emocionadas, de repente decido ignorar esos nervios que me hacían cosquillas y pensar en la aventura que vamos a comenzar. ¡Y en los disfraces! A mí me encanta disfrazarme. ¿A ti no?
Quizá podría ponerme esa capa que tiene Paula de superunicornia que tanto me gusta.
—O podemos hacer un traje mágico —propone Sara para acabar de convencerme.
Cómo deben ser nuestros disfraces
Con mucho brilli-brilli
Cómodos para bailar
Fáciles de confeccionar
Mágicos
Paula nos cuenta que por una vez sus padres podrán asistir porque… ¡no estarán en ninguna de sus misiones!
—¡Tenemos que hacer algo muy muy chuli! —nos pide y le prometemos que así será.
Total, que parece que ya está decidido… ¡Es hora de bailar!