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20 | LA MONARQUÍA ROMANALa región de Etruria, en el centro-norte de Italia, limitada al sur por el Tíber y al norte y este por el gran arco de los Apeninos, fue el hogar del pueblo conocido para la historia como etrusco. Este nombre les fue dado por los romanos, del latín Tuscī o Etuscī, que probablemente procedía del griego Tyrrhēnoi por referencia al mar Tirreno, que limitaba con Etruria a lo largo de la costa occidental de la península itálica. Los etruscos se llamaban a mismos rasna.El origen del pueblo etrusco ha sido objeto de intenso debate desde la antigüedad. Algunos autores clásicos, como el historiador Heródoto, sugirieron que procedían de Grecia o de la actual Turquía: un argumento que en época moderna ha sido retomado por quienes apuntan a su idioma distintivo y a sus similitudes con las culturas mediterráneas orientales en aspectos como el artístico. Sin embargo, otros escritores antiguos aseguraban que eran nativos de la península italiana; y la arqueología y los avances en secuenciación genética han apoyado esta idea. Al parecer, los etruscos habrían surgido de la cultura villanoviana (c. 900–700 a. C.) del centro de Italia (pp. 16–17). Ya fueran de origen nativo o exterior, durante todo el tiempo de florecimiento de su civilización, los etruscos no vivieron aislados. Todo lo contrario: siempre estuvieron conectados con el más amplio mundo mediterráneo de más al de Italia y recibieron su influencia.
La civilización etrusca
Los vecinos del norte de RomaLos etruscos habitaron la región conocida hoy como Toscana. Con un idioma propio, ricas tumbas, orígenes interesantes y ciudades impresionantes, su cultura tuvo una poderosa influencia en la sociedad romana inicial. Una casa para los muertosA lo largo de la región y el tiempo, los estilos de tumbas variaron. Esta tumba circular apareció en el siglo vii a. C. en la Etruria meridional y pudo haber sido construida para una familia.Una entrada única conduce a la cámara funerariaA menudo las tumbas contenían varias cámaras, quizá imitando la arquitectura domésticaConocida como túmulo, la superficie exterior de la tumba es un montículo herbosoVida y muerte en EtruriaLa sociedad etrusca se asentaba en torno a los centros urbanos que empezaron a surgir en la región algún tiempo después de 900 a. C. en asentamientos como Vetulonia, Tarquinia, Veyes, Volsinies y Caere. Las primeras ciudades sirvieron como núcleos para que las poblaciones locales se reunieran por razones políticas, económicas, militares o religiosas, aunque no está claro cuánta gente vivía permanentemente en ellas. Las excavaciones en ciudades etruscas tempranas muestran casas o cabañas arracimadas en lo que se ha dado en llamar patrón de «manchas de leopardo».Con el tiempo, las ciudades de Etruria crecieron en tamaño y sofisticación. Así, en el siglo  a. C. hubo un aumento de la arquitectura monumental, en especial de los templos. Entre los romanos, los etruscos fueron famosos por su devoción y prácticas religiosas, y en tiempos posteriores sobre todo como augures. Sin embargo, la construcción etrusca de templos no solo obedecía a la religión: los templos también eran centros de poder político y comercio; la presencia de uno en una ciudad etrusca indicaba que el asentamiento era un lugar importante. Los etruscos construyeron necrópolis (literalmente, «ciudades de los muertos») en el exterior de sus ciudades. Por lo general excavadas en roca volcánica blanda, común en la región y conocida como tufo, a menudo estos grandes cementerios crecieron hasta ser más grandes que las ciudades de los vivos junto a ellos. Hoy, para arqueólogos e historiadores, las necrópolis son la fuente principal de información sobre los etruscos. Normalmente están mejor conservadas Joyas orientalesEl ámbar utilizado en este collar etrusco del siglo vii a. C., hallado en Caere (actual Cerveteri), procede de la región del mar Negro. Ello muestra la extensión de los lazos comerciales etruscos a través del mundo mediterráneo.La cámara es subterránea5 m0