Primera edición: junio de 2023

© 2023, H. M. Zubieta

© 2023, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.

Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona

© 2023, Juanje Infante, por las ilustraciones

Diseño del logo: Celeste Rodríguez de Bobes

Diseño de portada: Penguin Random House Grupo Editorial / Silvia Blanco

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ISBN: 978-84-19366-76-4

Compuesto en Punktokomo, S. L.

Composición digital: Aura Digit

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ilustraciones de juanje infante

H. M. Zubieta

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EL COLEGIO

Alejo llevaba hoy al cole una camiseta chulísima, con un dibujo ¡de un dinosaurio! Estaba muy orgulloso, así que se la enseñó a sus amigos Mar, Bruna y Teo.

—Es un diplodocus —dijo Teo, el más listo de todos.

—Es bonito… Me gusta mucho —dijo Mar, la chiquitina—. Quiero uno…

—¿Quieres una camiseta como la mía? —dijo Alejo—. ¡Normal! ¡Es la mejor camiseta del mundo!

—No… Una camiseta no. Quiero un dinosaurio.

—Los dinosaurios no existen, Mar —dijo Bruna.

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—Bueno, vivieron hace muchos muuuchos años —explicó Teo—. Pero ya no existen, se han extinguido todos.

—¡Yo quiero uno! Quiero uno de mascota. ¡Y no soy tonta! —Se enfadó Mar—. que ya no hay dinosaurios, pero, cuando los había, los cavernícolas tenían dinosaurios de mascota. ¡Eso es lo que quiero!

—¿De dónde has sacado eso, Mar? —dijo Teo, extrañado—. Eso es mentira, no había dinosaurios mascota. De hecho, los dinosaurios se extinguieron primero, y luego fue cuando evolucionamos los humanos, así que ¡es imposible!

—Si los cavernícolas vivieron hace muchos años, y los dinosaurios también, ¿por qué no podían existir al mismo tiempo? ¡Con lo monos que son! ¡Seguro que los tenían de mascotas! —dijo Mar.

¡Pues yo quiero un dinosaurio mascota!

¡Qué miedo! ¿Y si te comen?

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 ¡La que se había montado de repente! Mar y Alejo estaban convencidos de que había dinosaurios mascota en la prehistoria. Teo y Bruna insistían en que no. 

¿Quiénes tenían razón?

¡Sería una pasada! De bebés serían como perritos,

y luego crecerían y podrías montar en dinosaurio, ¡qué guay!

¡Que no! ¡Que era imposible!

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Para comprobarlo, ¡solo se les ocurrió una solución! En la biblioteca estaba el superordenador del colegio, que resolvía todas las dudas con su cerebro robótico. ¡Allá fueron los cuatro!

Al ver que tenían el superordenador para ellos solos, encendieron la pantalla, y Bruna, que era la más alta y la que mejor llegaba, tecleó la pregunta: «¿Los humanos primitivos tenían dinosaurios de mascota en la prehistoria?».

Todas las luces se apagaron y el ordenador empezó a hacer ruidos fortísimos

—¿Qué está pasando? —dijo Alejo, espantado.

En la pantalla apareció un texto:

«Es una muy buena pregunta. Os enseñaré la respuesta, venid conmigo. ¿Preparados? ¡Nos vamos de viaje!».

¿De viaje? ¿A dónde?

¿Pero qué…?

¡Socorrooo!

¡Yupiii!

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Un chorro de luz salió de la pantalla y se los tragó a los cuatro, ¡y parecía que estuvieran volando o cayendo por un tobogán luminoso!

—¡Socorrooo! —chillaba Teo.

—¡Yupiii! —se reía Bruna.

Y, de repente, ya no estaban en la biblioteca ni en el colegio. ¿Qué era esto? Todo estaba oscuro, salvo la pantalla del superordenador, que flotaba a su lado.

—Ordenador, ¿dónde estamos? —preguntó Alejo.

«No tengáis miedo. Os he llevado al mejor lugar para resolver vuestra pregunta. En realidad, estáis en el mismo sitio que antes, pero hace muchos muuuchos años».

Y entonces lo entendieron.

El superordenador había decidido solucionar su duda en directo, llevándose a Mar, Bruna, Alejo y Teo a… ¿la época de los dinosaurios?

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