Prólogo

Recuerdo cuando a los quince años entré con mis padres en una librería del Barrio Gótico de Barcelona: cientos de libros ocupaban las estanterías, pero mi mirada se fijó en uno en concreto. La palabra «astrología» aparecía rotunda en la portada. Supe al instante que aquello era algo especial, algo en lo que quería indagar. Hoy echo la vista atrás y veo que no fue una coincidencia, porque ahí empezó nuestra historia de amor.

En aquel entonces la palabra «astrología» se asociaba con el esoterismo, la brujería y la pura superstición. Por suerte, mis padres y su mente abierta me permitieron salir de la librería con aquel ejemplar. Al poco tiempo de iniciar la lectura entendí que la astrología nada tenía que ver con los horóscopos de las revistas ni con las tiradas de tarot de madrugada en televisión. Pasé varios años estudiando por mi cuenta, y más tarde me formé con otros astrólogos hasta que me sentí con suficientes conocimientos para abrir mi propia consulta. A los veinticinco, nada más y nada menos que diez años después de mi primer encuentro con la astrología, empecé a divulgar mis conocimientos sobre ella y a realizar lecturas de la carta natal de centenares de personas.

El libro que tienes en tus manos es fruto de años de estudio y pasión por la astrología. En él encontrarás todo lo necesario para entender qué es y para descubrir qué cuentan los astros sobre ti. Sí, los astros y tú estáis conectados. ¿O acaso piensas que eres un ser totalmente aislado en este universo? El día en que naciste las estrellas estaban configuradas de una forma única, y esto está muy relacionado con tu carácter, tu manera de amar, tu propósito vital y profesional, tus miedos, tus necesidades emocionales y mucho más.

Cuando tenía quince años, algo me condujo hacia ese libro de astrología. Del mismo modo, no es por casualidad que ahora este libro esté en tus manos.

Empecemos pues.

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ASTROLOGÍA: ¿Y ESO QUÉ ES?

La astrología estudia el vínculo entre los astros del sistema solar y la vida en la Tierra. En otras palabras: su objetivo es ver la relación que hay entre los astros y el comportamiento humano. Aunque la sociedad tiende a conectar la astrología con el esoterismo y los horóscopos de revista, es una disciplina que en realidad poco tiene que ver con eso, ya que su método es más matemático y racional de lo que se piensa en general.

Pero empecemos por el principio. El ser humano, desde que está en la Tierra, siempre ha alzado la mirada al cielo para orientarse y guiarse, interpretándolo según las creencias particulares de su época y su cultura. Algunas de las interpretaciones han sido aceptadas por la ciencia a posteriori: los ciclos del Sol y de la Luna, el mes lunar, las cuatro estaciones... No obstante, la ciencia ha rechazado la mayoría de los conceptos astrológicos por ser imposibles de demostrar con sus métodos. ¿Cómo probar científicamente, por ejemplo, que la luna llena representa un momento más emocional de lo habitual? ¿Cómo certificar que las personas nacidas bajo el signo de Géminis tienen el don de la comunicación o facilidad para su aprendizaje? Los conceptos que encontrarás en este libro son fruto de siglos de observación de los astros, pero a la astrología se le suele criticar que no esté demostrada científicamente. Mi punto de vista es simple: no todo lo real se puede explicar con los métodos científicos que existen hoy en día. De la misma forma que el amor no es una magnitud cuantificable, es difícil medir la conexión entre el universo y el ser humano. Sin embargo, no debemos olvidar que lo que hoy es ciencia ayer era brujería, que lo que ayer no estaba probado hoy si lo está, y que no todo lo que no es demostrable a través del filtro científico actual debe ser rechazado. No todo lo real es mensurable.

Además, por desgracia, la sociedad ha relacionado la palabra «astrología» con los horóscopos de las revistas, el tarot, la adivinación y otras disciplinas muy alejadas de su naturaleza. Está claro que no todo vale y que el escepticismo nos puede ayudar a diferenciar lo real de aquello que no lo es, especialmente en un mundo sobrecargado de información, pero hemos ido demasiado lejos descartando de plano lo que no puede probarse con los métodos científicos de hoy.

En mi consulta he recibido a centenares de personas, desde dependientes de supermercado hasta abogados, jueces, miembros de la policía y biólogos, incluso médicos. La ciencia y la astrología no son conceptos opuestos ni contradictorios, y parece ser que cada vez más personas lo entienden. Sencillamente son diferentes formas de dar explicaciones a este complejo mundo en el que vivimos.

Pero ¿en qué principios se basa la astrología?

El primero de ellos es que estamos todos conectados. Antes del Big Bang, o la formación del universo, éramos uno. De la nada se creó lo que hoy conocemos como universo. Y a nivel molecular, las estrellas, los planetas y los humanos tenemos una composición muy similar. Sí, las estrellas que observas en el cielo y tú provenís de una misma unidad, tenéis el mismo origen. Hasta la NASA confirma que los humanos «estamos hechos de materia estelar».[1] Al parecer, la romántica frase «somos polvo de estrellas» es más real de lo que creemos.

Así pues, compartimos origen con un árbol, un río, un planeta o una mesa. Y no solo eso, sino que ejercemos influencia los unos sobre los otros. Por ejemplo, la luna tiene un claro efecto sobre las mareas. Si los seres humanos somos agua en un 70 %, no es una locura pensar que existe una fuerte conexión entre nosotros y ella. Y también es lógica la idea de que, además de la luna, también los planetas pueden llegar a influir en nosotros. Partiendo de que estamos todos conectados, ¿por qué no investigar la relación entre los astros y la vida en la Tierra? El ser humano no es un ser aislado. Igual que en la naturaleza existen ciclos y todo está conectado, somos una pequeña parte de un gran engranaje cósmico.

Sin embargo, la astrología va más allá y se basa en el principio de «como es arriba es abajo». No es que los astros nos afecten de cierta forma, sino que son un espejo de aquello que ya está ocurriendo en la Tierra y en nuestro interior. Los planetas no causan situaciones, pero si sabemos interpretarlos, entenderemos mejor qué nos está sucediendo a nosotros. Son, en definitiva, un reflejo, no los culpables de nuestras desgracias. En otras palabras: los planetas no provocan acontecimientos, sino que tienen una correspondencia con los sucesos ocurridos en la Tierra. Un ejemplo de este principio es la pandemia del año 2020. Los astrólogos sabíamos desde hacía tiempo que 2020 sería un año muy transformador en general por la unión de tres planetas (Júpiter, Saturno y Plutón), una circunstancia bastante inaudita. Esto no significa que fueran los planetas quienes causaron la pandemia, ellos simplemente reflejaron que la humanidad estaba en un momento de profundo cambio. Fueron solo un espejo, no el motivo.

La astrología representa la suma de todos los conocimientos psicológicos de la antigüedad.

CARL JUNG

ASTROLOGÍA PSICOLÓGICA

Existen varios tipos de astrología, pero todos tienen el cometido de traducir el lenguaje de las estrellas para una finalidad concreta. El más extendido de ellos es la astrología occidental, basada en los doce signos del zodiaco que exploraremos aquí.

Dentro de la astrología occidental hay dos corrientes muy diferenciadas. La astrología predictiva es aquella que pretende anticipar sucesos concretos gracias a las posiciones astrológicas para una persona o para un colectivo. Según la astrología predictiva, sería posible decir cuándo una persona se casará, tendrá hijos, se separará o enfermará, entre muchas otras cosas. La mayoría de las personas piensan que esta es la astrología que más se practica, pero la otra corriente, la astrología psicológica, va ganando terreno poco a poco.

La astrología psicológica tiene como objetivo interpretar la posición de los astros con el fin de potenciar el crecimiento y el desarrollo personal. Se usa para describir el carácter y el potencial de una persona, y ayudarla con ello a ganar conciencia de sus aprendizajes en la vida. Así pues, la finalidad de la astrología psicológica es descubrir el propósito de vida, los aprendizajes, los dones y las dificultades de una persona, para favorecer su autoconocimiento y contribuir a su bienestar emocional.

Personalmente quiero pensar que no todo está escrito y que tengo poder de decisión en el camino de mi vida. Me aterraría pensar que la influencia de ciertos planetas vaya a trastocar mi vida sin ningún tipo de interpretación alternativa. Por esa razón me he decantado por la astrología psicológica. Estoy convencida de que hay muchas cosas predestinadas en nuestra vida, pero también de que gozamos de un cierto grado de libre albedrío y libertad. ¿Tenemos libertad absoluta? No, aun así nuestras decisiones y acciones van escribiendo en parte nuestro destino. Al fin y al cabo, la vida debe ser eso: una combinación del destino y las elecciones personales.

Además, aquello que crees acaba materializándose. Nuestras creencias terminan formando nuestra realidad. Si una predicción astrológica vaticina que voy a separarme de mi pareja, viviré con pena y temor el resto de mi relación. ¿Y si eso no fuera verdad? ¿Y si el astrólogo se hubiera equivocado en su interpretación? En resumidas cuentas, el astrólogo no deja de ser un traductor, y hay traductores de todas clases. La astrología psicológica, por el contrario, no predice acontecimientos futuros sino que habla de tendencias futuras. Con ella podemos saber qué momentos van a ser más transformadores, más retadores, más expansivos... Y sí, nos dirá si viviremos un periodo de cambio en pareja, pero ese cambio puede tomar tantas formas y tantos caminos que lo último que debe hacer el astrólogo es condicionar. El momento transformador para la pareja ¿será un embarazo? ¿Será una evolución dentro de la relación? ¿Será una oportunidad de renovación? ¿Será una pausa? El objetivo de la astrología psicológica es empoderar, no predisponer. Y aunque el libre albedrío no es infinito, sí tenemos cierta capacidad de decisión y de dar una dirección u otra a nuestra vida. Por lo menos de este modo quiero verlo yo.

Así pues, la astrología psicológica es aquella que estudia las posiciones de los astros para el desarrollo personal y el empoderamiento de las personas, y muestra además en qué momento vital se encuentran y las tendencias futuras de su existencia. Pero ¿cuál es su herramienta principal? ¿Cómo podemos acceder a este conocimiento? La respuesta es simple: la carta natal.

El alma de un recién nacido queda marcada por el patrón de las estrellas en el momento en que viene al mundo y recuerda ese patrón inconscientemente.

JOHANNES KEPLER,
astrónomo y matemático

LA CARTA NATAL

La carta natal, también conocida como carta astral, es un mapa del cielo en el momento exacto del nacimiento de una persona. Con nuestra primera respiración al nacer damos la bienvenida al mundo y empezamos un camino lleno de aprendizajes y retos. En ese preciso instante, los astros están configurados de una forma que refleja nuestra naturaleza. Y «como es arriba es abajo»: cuando nacemos encarnamos la energía del universo en dicho instante, y ello habla de nuestra personalidad, dones, aprendizajes de vida, propósito, vocación, estilo afectivo y mucho más. Es una configuración única, ya que se tiene en cuenta no solo el día del nacimiento, sino también la hora y el lugar.

Así pues, para obtener la carta natal es imprescindible saber la hora del nacimiento con la mayor exactitud posible (recomiendo consultar la partida de nacimiento, ya que la memoria suele fallar). Sin este dato no podremos acceder a una parte de la información, como iremos viendo a lo largo del libro, y la carta natal carecerá de algunos de sus elementos: el ascendente y la distribución de casas.

Existen varias páginas web que ofrecen la carta natal de forma gratuita (una de ellas es www.carta-natal.es). A partir de la fecha y la hora de nuestro nacimiento, nos dan un diagrama mostrando las posiciones matemáticas exactas de los astros desde el punto de vista de la Tierra en ese momento. Eso sí, interpretarla es tarea de astrólogos. Me he encontrado a muchas personas que, sin conocimientos de astrología, se aventuran a interpretar ellas mismas su carta natal buscando conceptos aislados en internet. No recomiendo hacerlo, ya que podemos consultar páginas poco fiables y predisponernos a determinadas cosas sin necesidad. Además, la interpretación de la carta siempre debe hacerse de forma global, sabiendo qué aspectos son más importantes, cuál es el orden de interpretación, etcétera. Lo que pretendo con este libro es precisamente que aprendas a interpretar tu propia carta natal y descubras qué cuentan los astros sobre ti. La astrología es una disciplina que ha sido muy banalizada, y es frecuente aventurarse a interpretarla sin tener las nociones necesarias.

En definitiva, la carta natal es un diagrama que muestra las posiciones de los astros cuando nacimos. En esas posiciones matemáticas se encuentra mucha información de valor para nuestra vida. Como podrás observar al descargar el dibujo de tu carta natal, la astrología es una disciplina más técnica de lo que se suele imaginar. A partir de las posiciones matemáticas exactas de los planetas del sistema solar en el momento de nuestro nacimiento podremos descifrar el código del alma.

¿A qué me refiero con el «código del alma»? La carta natal expresa nuestra esencia pura, libre de condicionamientos propios, familiares o sociales. Más allá de lo que crees sobre ti mismo, lo que tu familia te enseñó, o el comportamiento o personalidad que hayas adoptado para sobrevivir en este mundo, la carta natal habla de tu personalidad auténtica y sin maquillaje. Las personas que acuden a mi consulta a menudo se quedan sorprendidas ante lo que les cuento. Recuerdo a una mujer de unos cuarenta años que leyó su carta natal por primera vez conmigo. Había pasado toda su vida intentando encajar en el modelo de éxito establecido por la sociedad: el que apremia a casarse y tener hijos, una casa y un perro. Estaba perdida por completo y se sentía muy triste, puesto que nada de lo que deseaba acababa sucediendo. Sin embargo, en su carta natal había mucha energía de Acuario (más adelante veremos a qué me refiero con eso). La carta decía a gritos que aquella mujer había venido a ser radicalmente diferente, a romper con tradiciones familiares obsoletas, a encontrar su independencia, a aprender a seguir su propio camino lejos de las expectativas sociales. En cambio, se había empeñado en llevar un rumbo que no era para ella. La consulta fue un punto de inflexión en su vida, y un año después era otra persona, aunque estoy segura de que le costó un tiempo asimilar mi mensaje.

Aun así, es importante tener presente que no todo depende de la astrología y de la carta natal. Pese a nuestro código del alma, estamos profundamente condicionados por un contexto sociocultural y una historia personal. Dos cartas natales idénticas pueden dar lugar a personas en apariencia muy distintas. Imaginemos, por ejemplo, que la carta natal habla del deseo de viajar y vivir aventuras. Ese deseo se expresará de una forma particular según el contexto de cada persona. Si se trata de alguien nacido en una tribu aborigen, quizá se traducirá en casarse con una persona de una tribu distinta y cambiar de pueblo. Para un joven millennial del mundo occidental, tal vez acabe siendo el detonante que lo haga convertirse en mochilero y visitar decenas de países. La astrología es una disciplina esencial, pero no lo es todo.

Ahora quiero acompañarte en el proceso de entender tu carta natal, así que ten el dibujo de tu carta a mano. ¡Empecemos!

La carta natal muestra la posición de los diez planetas del sistema solar en el momento del nacimiento. Aunque el Sol y la Luna no son planetas en el sentido estricto de la palabra, sino una estrella y un satélite de la Tierra, en astrología siempre hablamos de diez planetas para simplificar el lenguaje. En la parte interna del dibujo se encuentran las figuras que representan los planetas. En la parte externa de la rueda vemos los doce signos del zodiaco representados cada uno con su símbolo.

A continuación encontrarás la leyenda con los símbolos de los planetas y los signos que se emplean en la astrología. Más adelante hablaremos de las casas, las doce parcelas en que se divide la carta natal.

Hemos visto qué es la astrología y en qué consiste la carta natal exactamente, pero ahora me gustaría explicarte algo muy importante, y es que somos mucho más que nuestro signo del zodiaco. Piénsalo bien: es imposible que todos los tauro del mundo sean iguales, y este es el argumento que muchos de los detractores de la astrología utilizan para desprestigiarla, sin saber en realidad cómo funciona la disciplina.

Nuestro signo del zodiaco, es decir, el del mes en que nacimos, corresponde al Sol en la carta natal. Si observas tu carta, ayudándote de la leyenda, verás que la figura del Sol se encuentra en la zona de tu signo (por ejemplo, si naciste un 10 de noviembre, en Escorpio). Así que, en términos astrológicos, hablamos de «tener el Sol en Escorpio» en lugar de decir que una persona «es» escorpio, porque, como verás, hay más signos que configuran nuestra personalidad.

Sin duda te habrás percatado de que, además del Sol, todos los planetas de tu carta natal están situados en un signo concreto. Aunque el Sol es uno de los elementos principales de la carta, existen otros factores que determinarán nuestra esencia y personalidad. Conocer nuestro signo solar nos aportará información relevante, pero no la suficiente para comprender a fondo nuestra personalidad. De hecho, en la consulta veo que todos tenemos tres o cuatro energías que predominan en la carta. El signo donde se encuentra el Sol es una de ellas, pero ¿cuáles son las otras?

Otro de los planetas que influyen decisivamente en nuestra personalidad es la Luna. Más adelante hablaremos de ella con detenimiento, pero por ahora deberías consultar en tu carta natal en qué signo se encuentra. Busca el símbolo lunar y memoriza el signo en el que se halla porque será esencial a partir de ahora. Has identificado ya la segunda energía que predomina en ti, que puede ser similar a la de tu Sol o muy distinta. En breve hablaremos de cada signo y lo descubrirás.

Por último, el tercer factor determinante suele ser el ascendente o signo ascendente. El ascendente no es un planeta, así que no lo encontrarás en la leyenda. Se trata del signo que asciende en el horizonte en el momento del nacimiento. Trataremos esta cuestión en detalle, pero de momento basta con que lo identifiques. Observa tu carta natal y fíjate en la flecha que aparece en la parte izquierda. ¿Qué signo está señalando? Imagina que la carta natal es como una ruleta que va girando incansablemente y que se detiene en el instante del nacimiento. El signo señalado por esa flecha es el ascendente.

En conclusión: el signo del zodiaco que cada uno de nosotros conocemos como el nuestro es solamente el signo solar, o el Sol en la carta natal, e indica que nacimos en un mes determinado (por ejemplo, todas las personas nacidas el 6 de abril tendrán el Sol en Aries). Esa información resulta importante pero no suficiente para adquirir unas mínimas nociones de la personalidad y esencia de una persona. La Luna y el ascendente son los otros dos factores que nos ayudarán a comprenderla mejor. Por ejemplo, una persona con el Sol en Aries tenderá a ser luchadora, guerrera y líder, cualidades muy vinculadas con este signo. Sin embargo, si en su carta la Luna se encuentra en Libra, algunas de esas cualidades se verán diluidas o minimizadas, ya que Libra es el signo de la armonía y no soporta el conflicto. Si su ascendente se encuentra en Piscis, su pasión y su espíritu luchador probablemente se mezclarán con la sensibilidad y la empatía hacia los demás. Así pues, el Sol, la Luna y el ascendente son los primeros tres factores que deben analizarse en profundidad en la carta natal, aunque después veremos otros planetas y configuraciones que también nos aportan información.

El objetivo de la astrología no es que la persona se sienta identificada con su signo solar, su ascendente, su luna o con otra energía de la carta. Está bien que un astrólogo le interprete su carta y ella piense que la está describiendo, pero al fin y al cabo el astrólogo no hace más que contentar su ego. Lo realmente importante es entender que las energías predominantes de la carta natal no solo nos hablan de cómo somos, sino de nuestros aprendizajes de vida. Es habitual que una persona no se sienta nada identificada con su signo solar o lunar o su ascendente. «Pues yo soy leo y soy muy tímido», dicen algunos. Leo, como veremos en breve, es un signo vinculado con el afán de mostrar nuestro brillo personal y destacar, sin embargo, cada persona encarna esta energía de una forma particular: algunas la incorporan con naturalidad, mientras que a otras les plantea un gran reto y les supone un aprendizaje de vida (por ejemplo, en el caso de los leo, aprender a dejar atrás la timidez y mostrarse).

La astrología es la ciencia más vieja y respetada en el pasado por los grandes y sabios. Ningún rey ha hecho la paz ni la guerra, ningún general ha ganado una batalla, en resumen, ninguna decisión importante se ha tomado sin consultar al astrólogo.

BENJAMIN FRANKLIN

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