Uno
UNO

Me llamo Nelson. Hasta hace muy poco, era un niño normal, tal vez incluso algo rarito... y ya me parecía bien.

Ilustración de Nelson mirándose al espejo, despeinado

Pero el día en que cumplí diez años, todo cambió: descubrí que era el último ninja de la Tierra.

Así que ahora... ¡soy NINJA KID!

Ilustración de Nelson con un artefacto colgado de la espalda y agarrado con las dos manos

El problema es que no se me da muy bien. Todavía me siento más como el bobalicón de siempre que como un ninja.

En realidad, podría ser el ninja más BOBALICÓN del mundo.

A veces, sin darme cuenta, me pongo los calzoncillos del revés...

Ilustración de Nelson mirándose los calzoncillos al revés con cara de asombro

Me dan miedo las arañas...

Ilustración de Nelson gritando y protegiéndose con las manos de un insecto volador
Ilustración de Nelson trepando un árbol u gritando

Me dan miedo las alturas.

A veces sueño con ser el ninja más GUAPO...

Ilustración de Nelson vestido con esmoquin, peinándose y sonriendo a cámara rodeado de estrellas.

O el ninja más GUAY...

Ilustración de Nelson vestido con una chaqueta moderna, gafas de sol, peinado con tupé y creando un globo de chicle en su boca

Pero no soy ni tan guapo ni tan guay, así que por ahora tendré que conformarme con ser un ninja algo bobalicón.

La verdad es que hasta ahora lo que me ha funcionado es utilizar la cabeza. Como la semana pasada, cuando una orda de arañas de la medida de un camión de basura invadió la ciudad.

Ser guapo o guay no habría servido de mucho...

Ilustración de Nelson vestido con esmoquin pero gritando asustado con una araña gigante detrás de él. La araña está soriendo y con la lengua fuera.
Ilustración de Nelson vestido moderno luchando asustado con la araña gigante.

Pero ser listo resultó muy útil, porque, usando la cabeza, encontré el modo de encoger esas arañas y devolverlas a su tamaño normal.

Ilustración de Nelson con antifaz lanzando un rayo con el artilugio colgado a su espalda y protegiendo a otro niño

Y también conseguí empequeñecer al malo hasta que no fue mayor que una mosca.

Ilustración de Nelson en primer plano de sus ojos con el antifaz

Pero lo más curioso es que el malo ¡era una versión más flaca y más perversa de mi padre!

Ilustración de un helicóptero pilotado por el malo, con una foto pegada al lado, en el que se ha escrito a mano, al lado, Mi padre y El malo señalando el helicóptero y la foto.

Bueno, el caso es que esto de ser un ninja es muy emocionante, pero al mismo tiempo me parece una locura. Menos mal que mamá, la abuela Pat y el primo Kenny ¡me ayudan a superar esta nueva situación!

Ilustración de Kenny, sonriendo a cámara. Los cuatro vivimos en un vertedero, en la ciudad de Duck Creek. Mamá trabaja de mujer de la limpieza y la abuela, que se encarga de llevar el vertedero, es ante todo una inventora.

Es genial que Kenny también viva con nosotros, porque es mi mejor amigo.

—Mamá, abuela —les dije esta mañana, al sentarme a desayunar—, ¿sabéis ese tío del helicóptero? Bueno, pues antes de que levantara el vuelo y se marchara, le vi la cara y me resultó muy familiar... ¿Es mi padre?

—¡No! —exclamó mamá.

No es tu padre —confirmó la abuela—. Pero hay una razón de que se parezca tanto a él...

Ilustración de la abuela de Nelson hablando con él.

La abuela hizo una pausa.

—Es el hermano gemelo de tu padre.

Ilustración de Nelson mirándo a cámara sorprendido. Al lado se ha escrito ¿qué?

—Se llama Doctor Andrew Kane —prosiguió la abuela.

—Entonces... ¡¿es mi tío?! —deduje—. ¿También es un ninja?

—No —respondió la abuela—. Él y tu padre son gemelos idénticos. Eran casi iguales... hasta que cumplieron diez años.

Ilustración del padre de Nelson de joven vestido de jugador de fútbol con un balón en los pies y al lado su hermano gemelo, vestido de negro y con cara de denfado

—Entonces tu padre desarrolló las capacidades de un ninja, pero Andrew no. Eso lo disgustó muchísimo. Se sintió engañado.

—Y ¿lo habían engañado? —pregunté.

—En absoluto. Todos tenemos habilidades y capacidades distintas y, a pesar de que Andrew no era veloz ni fuerte, tenía una inteligencia prodigiosa. Se convirtió en mi aprendiz y se lo enseñé todo sobre la ciencia y el arte de la invención.

Ilustración del tio de Nelson experimentando con probetas, con cara de concentración. De una de ellas sale una extraña llama.
Ilustración del tio de Nelson con cara de enfado, en primer plano.

—Andrew, no obstante, nunca estuvo satisfecho con lo que era. No veía su gran inteligencia como un don. Siempre se sintió menos que tu padre y ansiaba tener su poder.

—Y ¿qué ocurrió luego, abuela?

—Me robó todas mis investigaciones y huyó para hacerse más poderoso...

Ilustración del tio de Nelson con un carro llenod e juguetes y aparatos.

—... Y ahora ha regresado.

—Bueno, tampoco hay de qué preocuparse —saltó Kenny—. ¡Es pequeño como una chuche!

Ilustración dKenny sonriendo con una mano alzada.

—No, Kenny: hay mucho de lo que preocuparse —replicó la abuela—. Seguro que Andrew inventará el modo de recuperar su tamaño... y entonces regresará ¡más enfadado que nunca!

—Pero ¿qué quiere? ¿Por qué sigue merodeando por Duck Creek?

—Quiere poder. Quiere control. Ha dejado que su rabia lo cambie. Y cree que el secreto para conseguir ese poder está en las piedras púrpura.

Ilustración de una piedra con motas extrañas pegadas. Al lado se ha escrito a mano Piedra púrpura rara, y una flecha que la señala.

Me acordé de la curiosa piedra que encontré en el bosque. ¡No puedo creer que se la arrojara a una araña para ahuyentarla!

—Pero ¿cómo puede una piedra proporcionarte poder, abuela? —le pregunté.

—Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero hay quien cree que el que posea esas piedras podrá controlar la mente de los demás —me respondió la abuela.

—Por eso ha regresado a Duck Creek después de tanto tiempo —dijo mamá—. Cree que esas piedras están por aquí y quiere encontrarlas.

—Y ¿cómo vamos a DETENERLO? —quise saber.

—Tenemos que estar preparados —advirtió la abuela—. Vamos, chicos, ¡a entrenar!

Ilustración de la abuela con una bata de laboratorio, zapatillas en forma de conejo, gafas y el cabello recogido en un moño del que salen objetos extraños.
Ilustración de Kenny vestido de ninja con diversos aparatos pegados a su ropa.