Te quieres cuidar.
Y entonces te informas.
Sabes que la alimentación es una parte importantísima para tu salud.
Es más, sabes –sientes– que tienes inflamación. Y que esa inflamación te está provocando «cositas» como niebla mental, problemas con tus hormonas, alteraciones en tu piel, falta de energía.
Incluso eres consciente de que, a la larga, la inflamación crónica puede ser la causa de problemas de salud graves. Prefieres, tal vez, no pensar en ello, porque bastante tienes con lo que te parece que no funciona bien hoy.
Además, no solo te preocupa eso de la inflamación: encima, a menudo se te hincha la tripa. Da igual lo que comas, aunque con algunas comidas es peor. ¡Con lo que gustan los domingos en familia y el aperitivo con los amigos, y se te estropean porque ya no sabes ni qué comer!
Luego abres el móvil, ves las redes o noticias y tienes la cabeza hecha un lío por las contradicciones constantes con lo que se supone que hay que hacer:
Y así, día tras día. Y ya no sabes qué hacer.
Pero ¿sabes qué?
No es tan complicado.
Conseguir instaurar las bases de una alimentación realmente saludable y antiinflamatoria es mucho más simple de lo que nos cuentan. Hay unas normas básicas que puedes aplicar cada día y son muy parecidas para todos nosotros: por algo somos todos de la misma especie humana.
Además, comer sano no tiene por qué ser aburrido. No tienes que pasar hambre. Ni comprar cosas raras ni hacer el pino mientras cocinas.
Blanca García-Orea, @blancanutri para los amigos y para un millón de personas más, tiene la capacidad de explicar de manera sencilla conceptos importantes y profundos. En este libro descubrirás de una manera visual y sencilla cómo puedes establecer de verdad una alimentación (y otros hábitos) que te permitirá ganar salud desde el primer día.
Se trata de hábitos de alimentación saludable definitivos y para toda la vida, pensados con el objeto de equilibrar tus hormonas, bajar grasa y aumentar músculo, tener una piel y un pelo bonitos, y vivir con más energía y mejor estado de ánimo. Todo eso lo conseguirás si haces caso de las recomendaciones de Blanca.
Y lo mejor es que, aunque lo que vas a leer es adecuado para ti y para toda tu familia para siempre más, no necesitas un año para conseguir resultados. En pocas semanas, incluso en días, empezarás a notas los efectos beneficiosos del programa que te propone Blanca.
La alimentación saludable y la optimización nutricional son una de las patas de la salud, pero por desgracia aún hay mucha confusión sobre este tema. Sería una fantasía que todas las personas, ya sea como tratamiento o prevención de problemas de salud, tomaran nota de lo que recomienda Blanca en este nuevo libro y que lo tomaran como una especie de manual básico para aprender a comer sano, por fin.
Adiós a las dietas de cajón. Adiós a complicados menús y a pasar hambre. Hola, Salud. Hola, Comida Rica. Hola, Energía y Sonrisas.
Gracias, Blanca. Ojalá que mucha gente te lea y empiece a cambiar de verdad y para siempre. Se salvarían muchas vidas y se evitaría mucho sufrimiento. Porque la inflamación no solo es una compañera de vida molesta, sino que encima da pie a múltiples enfermedades. Tú puedes evitarlas en gran medida si tomas acción.
Así que ya sabes. En tu mano está. Si no empezaste ayer a cuidarte… ¡empieza hoy! Los resultados llegarán mucho antes de lo que piensas y durarán para siempre si tomas nota y aplicas estas fantásticas enseñanzas.
Cuídate con Blanca, desde el amor por ti y tu cuerpo.
Dra. SARI ARPONEN
Médica internista, autora de ¡Es la microbiota, idiota!
Si estás leyendo estas líneas es porque por fin te has decidido a hacer el cambio. Bienvenido y enhorabuena, te estaba esperando.
He tenido miles de pacientes como tú, con los mismos síntomas, poca energía, desmotivación, irritación, mal humor sin sentido, que no logran bajar de peso, con ansiedad por comer todo el día, con la tripa hinchada, gases, digestiones pesadas, dolor de cabeza, dolor de regla y sofocos, entre otros muchos síntomas.
No es un camino fácil, pero la buena noticia es que, si sigues mi método, mi reto, solo necesitas entre una semana y diez días para convencerte y empezar a notar cambios en tu cuerpo y en tu mente. No quiero decir que vayas a conseguir todos tus objetivos en solo una semana, esto es una carrera de fondo, pero sí empezarás a experimentar cambios positivos desde la primera semana, que te van a ayudar a continuar. No hay nada más motivador que comenzar a ver resultados pronto.
A partir de aquí verás como tú únicamente vas a necesitar seguir estas pautas para encontrarte bien: tu cuerpo te lo va a pedir y ya no será tan difícil. Créeme, lo que más cuesta es empezar y mentalizarte, solo tienes que creer en ti, en que tu cuerpo puede cambiar, transformarse, en que tu mente va a poder con ello. Es más, te notarás de mejor humor, que los problemas no pesan tanto, conseguirás esa energía, esa motivación tan necesarias para no abandonar.
Olvídate del «no puedo», «no tengo tiempo»; son todo excusas. Sí puedes, sí tienes tiempo, solo necesitas hacerle un hueco a tu salud en tu apretada agenda. Y es que, como bien sabes, si no dedicas tiempo a cuidar de tu salud, después te hará falta cuidar tu enfermedad.
Si estás enfermo, también te animo a llevar a cabo el reto porque como te contaba en mi libro Dime qué comes y te diré qué bacterias tienes cuidar la microbiota y contar con una buena alimentación te ayudará a sobrellevar mejor la enfermedad porque te sentirás con más energía, absorberás mejor la medicación y, por lo tanto, tendrás una mejor calidad de vida.
Recuerda, esto es un estilo de vida, no es una dieta puntual. Como te decía al principio, es una carrera de fondo y son muchos conceptos que asimilar, así que quédate solo con lo necesario y ve poco a poco. Es imposible cambiarlo todo de golpe; de hecho, a mí me ha llevado años y aun así no lo hago todo perfecto. Tampoco hace falta que tú lo hagas todo perfecto, no quiero que percibas una sensación de culpa por no saber cuidarte o por mantener hábitos poco saludables. Todos hemos pasado por lo mismo y para eso estamos, para aprender día a día. Con que hagas un 50 por ciento de lo que te voy a explicar, notarás cambios increíbles.
Cuanto más rápido intentes perder peso, más se resistirá tu cuerpo. Lo que necesitas es una solución sostenible para mantener lo que ya has perdido. Piénsalo, el problema no es lo que marca la báscula, sino el estilo de vida. ¿Sabes? Me alegra decirte que estás en el lugar correcto.
En este libro vamos a poner en práctica todo lo necesario para cuidar nuestra microbiota y empezar nuevos hábitos, y te daré pautas y consejos útiles para que puedas aplicarlos en tu día a día.
Es posible que pienses en la inflamación como ese proceso que se produce cuando nos doblamos el tobillo y enseguida aparece un edema y la zona se calienta. En efecto, eso es lo que conocemos como inflamación aguda y es muy necesaria, ya que se trata de un proceso que ayuda al cuerpo a defenderse frente a daños. Vamos, un mecanismo que pone en marcha los componentes necesarios para la reparación. Y es que, sin inflamación, no hay curación.
Sin embargo, el problema viene cuando este proceso se mantiene activo y se cronifica. Esto sucede porque el sistema está en alerta constante, aunque de forma imperceptible, y es lo que se llama inflamación crónica de bajo grado.
Esta va dañando el organismo poco a poco y es la antesala de lo que podría desembocar en una patología más grave. Aquí te dejo los síntomas más comunes de ambos tipos de inflamación.
Síntomas de inflamación aguda
Síntomas de inflamación crónica (pueden variar de leves a severos y pueden durar meses o incluso años)
Como consecuencia, la inflamación crónica de bajo grado eleva el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, trastornos autoinmunes, depresión, enfermedades neurodegenerativas, osteoporosis, fibromialgia, etc. De hecho, se asocia con un mayor riesgo de mortalidad.
Como ves, para evitar que nuestro cuerpo llegue a estos extremos, la clave está en mejorar tu calidad de vida y llevar un estilo de vida antiinflamatorio cuidando principalmente la alimentación, el ejercicio y el descanso. En las próximas páginas te detallaré paso por paso cómo empezar a hacer el cambio.
Nuestro cuerpo está en equilibrio gracias al sistema inmunológico que nos lleva defendiendo de los peligros del planeta desde hace mucho tiempo: plagas, heridas, ataques de animales… y actualmente, de la comida ultraprocesada, el estrés, la falta de sueño, la falta de movimiento. Cuando te haces una herida, el sistema inmune hace todo lo posible por curarla y regenerar el tejido dañado. Pero ¿y si todos los días te haces la misma herida? ¿Y si esta se te abre cada dos horas? ¿Crees que tu cuerpo tendrá los recursos para sanarla siempre? ¿Se agotará o creará estrategias para que puedas vivir con esa herida constante?
Eso es lo que ocurre exactamente hoy en día. Dañamos nuestro cuerpo de manera constante y el sistema inmune nos va dando señales de ello, incluso a gritos, hasta que, cuando no puede más, decide adaptarse a la situación con un objetivo único, que sigas viviendo, aunque sea con una calidad un poco peor: inflamado/a, cansado/a o triste, pero vivo/a.
¿QUÉ PUEDE DAÑARNOS DE FORMA RECURRENTE?
Si lo piensas, en la sociedad actual, estos factores están presentes en multitud de ocasiones en nuestro día a día. Soy consciente de que algunos de ellos son difíciles de controlar. Alguno estará pensando: «Ya, ¿y qué hago con el atasco que me encuentro todas las mañanas para ir al trabajo?». No digo que todo dependa de ti ni que tengas que cambiar toda tu vida de la noche a la mañana.
Sin embargo, creo que hay factores que ahora mismo sí están en tu poder: tú eliges cómo alimentarte, cuánto moverte y a qué hora te vas a dormir.
Estos precisamente son los tres factores que pueden catapultar tu salud. Con solo cambiarlos, notarás cambios enormes en tu cuerpo y en tu mente. Te digo más, durante las próximas semanas experimentarás cómo se siente tu cuerpo cuando le das lo que necesita, que el sistema inmune empieza a funcionar de manera correcta y que empiezas a deshincharte, a tener energía, a tener mejor humor…
¡Tu cuerpo funciona como debe!
Es muy frecuente confundir estos dos términos, sobre todo cuando nos referimos a síntomas digestivos.
Inflamación. Como te contaba anteriormente, en este proceso interviene el sistema inmunitario, ya que es el mecanismo de defensa que utiliza nuestro organismo ante un daño.
El problema no viene cuando hablamos de un proceso de reparación frente a una agresión puntual, sino de un daño permanente que mantiene activa la inflamación hasta el punto de volverse crónica. Esto implica que el sistema, en alerta constante, aunque imperceptible, derive en la «inflamación crónica de bajo grado», que va dañando al organismo poco a poco y representa la antesala de lo que podría ser una patología más grave.
Hinchazón. La hinchazón o distensión abdominal suele estar vinculada a un problema digestivo que tiene que ver con la falta de ácido en el estómago o con el exceso de fermentación en el intestino, que produce gases, eructos o flatulencias. Puede deberse a algo tan sencillo como comer en exceso o a otras causas, como el intestino irritable, tener alguna intolerancia (a la lactosa, fructosa o sorbitol), sobrecrecimiento bacteriano o cualquier alteración en la microbiota.
En definitiva, es importante que sepas que podemos tener inflamación y no hinchazón y podemos estar hinchados, pero no inflamados.
La distensión abdominal puede estar provocada por diferentes causas. La más frecuente está relacionada con una producción excesiva de gas en el tracto digestivo debido a una fermentación. Esta se puede producir por varios motivos, con origen en el estómago o en el intestino, y empeoran con los malos hábitos alimentarios, el estrés, un mal descanso, poco movimiento o la desincronización de los ritmos circadianos. Esto no solo se traduce en la hinchazón, sino que también puede generar intolerancias alimentarias, estreñimiento o diarreas, reflujo, colon irritable o desequilibrio de la microbiota intestinal entre otros. Las principales situaciones que la causan son:
Además, hay que tener en cuenta cuándo aparecen los síntomas y la hinchazón para saber dónde radica el problema. Si aparecen menos de 30 minutos después de comer, es posible que se origine en el estómago.
Sin embargo, si aparecen más de 30 minutos después de comer, es más probable que los gases y la hinchazón tengan su origen en el intestino delgado o grueso. Vamos a desarrollarlo un poco más.
La hipoclorhidria es una condición en la cual el estómago no produce suficiente cantidad de ácido clorhídrico, esencial para una digestión adecuada y la absorción de ciertos nutrientes, además de actuar como barrera con las bacterias y microorganismos que entran en el sistema digestivo a través de los alimentos o de la respiración.
Sin ácido clorhídrico suficiente, las proteínas pasarán al intestino delgado sin transformarse, por lo que generarán putrefacción. Por otro lado, los hidratos de carbono tampoco se transformarán y, por tanto, tendrán una mayor probabilidad de fermentación. Tanto la fermentación como la putrefacción provocadas por una digestión inadecuada generan hinchazón, estreñimiento o diarrea y sobrecarga hepatobiliar.
Tampoco se asimilan bien nutrientes básicos ni minerales como el hierro, el calcio, el zinc o el magnesio, ni se crea la vitamina B12.
Síntomas de la hipoclorhidria
Causas de la falta de ácido en el estómago:
Si comes con mucha frecuencia, no dejarás que se active el «complejo motor migratorio» o nuestro sistema de autolimpieza intestinal, que es el que te ayudará a limpiarte de los restos de la digestión anterior y te ayudará a liberarte de los gases, hinchazón y malas digestiones. Este se activa cada vez que espacias las comidas unas 4 horas. La falta de limpieza intestinal (junto con otras causas) podría provocar un sobrecrecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado (puedes ver más sobre SIBO en el capítulo 13), un desequilibrio en la microbiota del intestino grueso (presencia de parásitos, hongos, bacterias, etc.), celiaquía...
También es posible que la tripa se te hinche por cuestiones puramente hormonales.
Es posible que durante la menopausia sientas un aumento de la hinchazón abdominal causada por fluctuaciones hormonales, en particular por la disminución de estrógeno y progesterona, ya que los estrógenos juegan un papel clave en la disminución de la inflamación y en el funcionamiento del metabolismo.
Durante esta etapa, el metabolismo tiende a ralentizarse, por lo que facilita también la acumulación de grasa visceral en el abdomen que también libera sustancias que agravan la inflamación general. Además, esta hinchazón suele ir acompañada de otros síntomas, como sensación de pesadez tras las comidas, gases, estreñimiento y retención de líquidos.
Uno de los hábitos más importantes que debes incorporar en esta etapa es el ejercicio de fuerza para conseguir que aumente la testosterona, porque a partir de ella tu cuerpo será capaz de fabricar estrógenos, lo que reducirá los síntomas típicos de la disminución de esta hormona, como el aumento de peso, los sofocos, la osteoporosis o los problemas cognitivos.
Factores que agravan todos los síntomas
Cómo mejorar la hinchazón
Recomendaciones nutricionales
Es posible que unos días antes de la menstruación o durante el ciclo menstrual tengas sensación de inflamación general en diversas partes del cuerpo. Esto se debe a los cambios hormonales —el aumento de los estrógenos y la progesterona— que pueden hacer que tengas síntomas como dolor abdominal, digestión lenta, sensibilidad e inflamación en las mamas, retención de líquidos, más tendencia al estreñimiento o la diarrea, dolor de cabeza y, además, tengas más ansiedad por comer dulces o hidratos de carbono.
Cuando hay una alta concentración de estrógenos, disminuye la concentración de serotonina (conocida como la hormona de la felicidad y la relajación) y el cuerpo pide comer más alimentos dulces y carbohidratos refinados porque comer esto hace que suba de forma instantánea la dopamina, que va a generar esa sensación de recompensa, motivación y placer. El problema es que esa sensación placentera solo dura un rato y vas a necesitar tomar más cantidad para volver a sentir lo mismo.
Esto sucede porque cuando tomas dulces, aumenta la insulina y esta permite que en el cerebro entre el triptófano, se convierta en 5-Hidroxitriptófano y luego en serotonina. Por tanto, es más rápido aumentar la serotonina a través de los azúcares que producirla.
Factores que agravan los síntomas
Cómo mejorar la hinchazón
Recomendaciones nutricionales
En los siguientes capítulos encontrarás más tips para mejorar todos estos síntomas.
Los consejos que doy en este libro te ayudarán a llevar mucho mejor el proceso de mejorar tu salud y tu vida. Lo que sí te adelanto es que
¡mejorar la inflamación es la clave!