
Poca gente se acuerda…, ¡pero existió de verdad! Justo antes del reinado de Mari-Castaña, tuvimos un rey muy muy muy querido al que todos conocían como el rey Buby I.
Buby era famoso, sobre todo, por ser amigo de los niños y de los ratones a partes iguales. Al poco de ser rey, tomó su primera decisión: fundar, pensando en el bien de todos, una fábrica de muñecos y de caballos de cartón, los cuales eran muy apreciados entre los reyes de todo el mundo para regalar a los caballeros por sus hazañas.
Las otras decisiones del rey Buby también fueron importantes: por un lado, prohibió el uso de ratoneras a todo el mundo, y, por otro, le impidió a todos los gatos que cazasen ratones; solo podían lastimar a un ratón si este antes les había intentado hacer algún tipo de daño.
Aunque lo más especial del rey Buby era que comenzó a reinar con ¡solo seis años!
Pero lo tenía que ayudar su madre, que, como si fuese su ángel de la guarda, lo guiaba en su reinado, ya que era una mujer muy prudente y con grandes valores dedicados a ayudar a todas las personas.

A tan joven edad, resultaba muy extraño verlo vestidito con su manto real y con su corona de oro en la cabecita sentado pacientemente en el trono. Más que un monarca…, parecía una figura de decoración destinada a embellecer una estantería del salón.
Una vez, mientras nuestro rey Buby I estaba comiendo una sopa sin fideos, un diente, ¡por sorpresa!, se le comenzó a menear dentro de la boca. Todos los que allí lo acompañaban se asustaron mucho y llamaron a los mejores médicos de la corte, ya que se habían dado cuenta de que llegaba un momento muy importante para Su Majestad: ¡empezaba el periodo de mudar los dientes!
Todos los médicos se reunieron y estudiaron el caso en profundidad, y así descartaron que hubiese otros males ocultos detrás de su diente móvil. ¡Había que tomar una decisión! Le tenían que extraer el diente al rey Buby.