
PRÓLOGO
Chris ClaremontE
n cierto sentido, este libro es un viaje por la memoria. Érase una vez (y ahora caigo en la cuenta de que de esa vez hace ya mucho mucho tiempo), cuando estudiaba en el instituto, redescubrí los cómics a través de Marvel Comics y Los 4 Fantásticos (con historia de Stan Lee e ilustraciones de Jack Kirby y Joe Sinnott). Por decirlo con suavidad, me cambió la vida. Nunca había visto una narración tan estimulante a nivel visual, combinada con unos personajes tan atroces y, al mismo tiempo, tan asombrosamente empáticos. En tres números fascinantes, Reed, Ben, Sue y Johnny se enfrentaban y derrotaban a Estela Plateada y Galactus… y, sí, antes del apoteósico número 50, Johnny Storm asistía a su primer día de instituto. Menos de cincuenta páginas en total y ya estaba enganchado hasta la médula. Luego descubrí El poderoso Thor, también de Stan y Jack, El asombroso Spiderman (de nuevo Stan, en un principio formando equipo con Steve Ditko y luego con John Romita), Doctor Strange, Maestro de las Artes Místicas (Stan y Steve otra vez) y Los Poderosos Vengadores (Roy Thomas, en esta ocasión, y John Buscema).No podía dejar de leer. Me gustaban aquellos tipos. Pero no solo me fascinaban los personajes, sino también el mundo que habitaban y la manera en que aquellos fantásticos guionistas y dibujantes los presentaban. Quería saberlo todo de ellos. Eran tiempos mucho más sencillos. Ha transcurrido medio siglo desde aquel primer encuentro y la buena noticia es que mis sentimientos no han cambiado ni un ápice, por más que una parte importante del Universo Marvel y un puñado de personajes hayan surgido de mi propia labor creativa e imaginación. Me siguen apasionando tanto el Universo Marvel como sus «hijos», y eso que, con el transcurso de los años, ese universo no ha dejado de crecer.En mis inicios, Marvel era una empresa mucho más pequeña y, lo que es más importante, con una historia mucho más limitada. A diferencia de DC, cuyos personajes iniciales se remontaban a antes de la II Guerra Mundial, Marvel, con la excepción del Capitán América, fue un producto de la década de 1960. Aún no se había creado casi nada y, por ende, resultaba más fácil estar al día de todo. En aquel entonces, incluso creábamos volúmenes de archivo con tapa dura y encuadernados con los títulos publicados cada año para poderlos tener siempre a mano y consultarlos en la oficina. En los muchos años transcurridos desde entonces, con la expansión del personal creativo de Marvel, tanto en términos de número de empleados como de distribución por el planeta, y debido a la cantidad de productos existentes, empieza a resultar un reto mantenerse al tanto de los constantes cambios que acontecen en este Universo. Obviamente, uno siempre puede conectarse a Internet y consultar lo que desee, pero, aunque resulte sorprendente, no siempre es una solución práctica. Se puede buscar un personaje y su historia de archivo, pero resulta más complicado conseguir las imágenes precisas que se buscan. Al parecer, en este caso no se aplica eso de que «una imagen vale más que mil palabras».Lo cual me lleva a DK y a este libro. En primer lugar, acerca de Dorling Kindersley (como yo la conocía en su día), diré que es una de las mejores editoriales de libros de referencia que X-Men #1, publicado en octubre de 1991, con guion de Chris Claremont y Jim Lee, sigue siendo el cómic más vendido de todos los tiempos.