

Durante diez mil años los humanos han disfrutado de la compañía de los gatos de una manera o de otra. Según se cree, no fue hasta hace unos cuatro mil años cuando la gente empezó a ver a los gatos como «mascotas» y no como una forma gratuita de controlar las plagas. Si avanzamos hasta la época actual, el gato doméstico es una de las mascotas más comunes en todo el mundo y en algunos casos supera a sus colegas caninos en popularidad. Si bien compartimos nuestros corazones y nuestros hogares con estas hermosas criaturas peludas, muchas de sus peculiaridades siguen siendo un enigma y está claro que todavía tenemos mucho que aprender.
Algo que sí sabemos sobre ellos es que siguen siendo relativamente parecidos a su pariente salvaje más cercano, el gato montés africano (de Oriente Próximo, para ser más concretos), una especie que sigue viva hoy en día. Sus similitudes van desde el código genético hasta su apariencia y comportamiento. Comprender sus orígenes resulta muy útil a la hora de explicar muchos de los cómos y los porqués de las conductas del gato doméstico actual. En un espacio de tiempo relativamente corto, el gato ha pasado de vagar en solitario por el Creciente Fértil (una zona de Oriente Próximo) a acurrucarse en el sofá al lado de los humanos de todo el mundo. Si bien es cierto que se trata de una especie muy adaptable, para un animal cuyo cerebro sigue programado mayormente para funcionar a la manera de un felino salvaje independiente y no de una amorosa mascota, este gigantesco cambio en el estilo de vida no carece de dificultades. Es evidente asimismo lo diferentes que pueden ser las personalidades de los gatos. De hecho, es más que probable que los gatos domésticos fueran una de las primeras especies que consiguieron que los historiadores naturales, como el gran Charles Darwin, empezaran a cuestionarse la vida emocional de los animales y sus diferencias individuales. Estas peculiaridades pueden influir de manera drástica en la forma en la que los gatos perciben el mundo que los rodea y en su forma de responder a él. Como sus amantes dueños, lo mejor que podemos hacer por nuestros gatos es entender sus orígenes, comprender sus diferencias individuales y saber cómo podemos utilizar estos conocimientos para atender mejor sus necesidades.

Este libro pretende ser una guía sencilla y entretenida, con cuestionarios y consejos expertos para todos los dueños de gatos. A lo largo de los capítulos que se presentan a continuación, aprenderás más cosas sobre el carácter de tu gato, qué es lo que siente y a qué puede adaptarse, por qué es como es y qué es lo que lo mueve. Cada capítulo aporta consejos prácticos e información de soporte que te ayudarán a optimizar tu relación con él y, a la postre, a asegurarle una buena calidad de vida. Los contenidos del libro han sido creados por una destacada experta en el comportamiento gatuno y están basados en datos científicos actualizados. Si bien los cuestionarios no son «test» científicamente validados, la información y los consejos que se proporcionan en este libro tienen como base las mejores prácticas y evidencias científicas disponibles en la actualidad. Si lo que buscas es un libro que te proporcione más conocimientos sobre la mente de tu precioso felino y su carácter individual, que te ayude a saber cómo puedes acomodarte mejor a él, ¡este es el libro que necesitas!

EL GATO CON LOS HUMANOS


¿Qué siente tu gato por ti?
¿Cómo le gusta a tu gato que lo acaricien?
¿Tu gato está preparado para convivir con un bebé?
Como dueños de gatos, a menudo establecemos estrechos vínculos sociales con nuestros amigos peludos que pueden resultar muy beneficiosos tanto para nuestra salud como para la suya. Sin embargo, hay ocasiones en las que parece que la relación amorosa que mantenemos con ellos es más bien unilateral. Como entusiasta de los gatos conocerás sin duda los extremos a los que puede llegar el carácter de estos felinos: un gato puede ser un adicto a sus humanos o bien parecer casi físicamente alérgico a nuestra presencia. Debido a sus ancestros salvajes y solitarios, los gatos no nacen necesariamente sintiendo amor por los humanos. Los gatos deben poseer unos rasgos de personalidad determinados y vivir con nosotros experiencias positivas, a la edad adecuada, para ser capaces de devolvernos el afecto que les damos. A la hora de determinar el tipo de vínculo que podemos establecer con nuestras mascotas y averiguar lo cómodas que se sienten ellas viviendo con nosotros, uno de los signos cruciales es lo amistosas y confiadas que se muestran en nuestra presencia y con los demás. Con los cuestionarios que encontrarás a continuación podrás determinar el grado de amistad y confianza de tu gato y qué puedes hacer para optimizar tu relación con él a fin de mantenerlo siempre lo más feliz posible.
¿Tu gato te prefiere a ti o a la comida?
Coge un puñadito del pienso habitual de tu gato, o alguna golosina, y uno de sus juguetes favoritos. Colócate sentado o arrodillado a unos metros de tu gato y sitúa la comida y el juguete a los lados de tu cuerpo, más o menos a la altura de tus rodillas. Utiliza tu mejor voz gatuna para llamarlo y ofrécele tu mano (con la palma hacia abajo). Acarícialo solo si él decide frotarse contra ti. Observa a tu gato durante sesenta segundos. Lo ideal es que repitas esto varias veces en diferentes momentos del día. Cambia en cada ocasión el lugar donde colocas la comida y el juguete, de manera que unas veces estén a la izquierda y otras a la derecha, pero siempre a la misma distancia de tu gato.

A. Se acerca trotando directamente hacia ti en busca de caricias en la barbilla.
B. Se acerca e inspecciona rápidamente cada objeto, y luego te acaricia unas cuantas veces con la cabeza antes de dirigirse hacia la comida.
C. Se pasea a tu alrededor, te olfatea y luego se come la comida o empieza a golpear el juguete.
D. Se aproxima con cautela, coge un poco de comida y se larga.
E. Se queda donde está y finge que no te ha oído llamarlo.
¿Qué debes hacer para conseguir que tu gato se acerque a ti?
A. No me hace falta hacer nada... ¡Mi gato no me deja en paz!
B. Solo tengo que animarlo un poco o llamarlo por su nombre.
C. Tengo que repetir su nombre unas cuantas veces y darme unas cuantas palmaditas en el regazo, pero, por lo general, al final suele venir.
D. Tengo que trabajármelo un montón; casi siempre acabo utilizando un trozo de cordón o agitando la caja de sus golosinas.
E. Coger comida y colocarla en un lugar bien visible.

Cuando estás cerca de tu gato, él... (Señala todas las respuestas relevantes)
Te sigue y a menudo se coloca a tu lado, como un pequeño acosador peludo.
Se aproxima con la cola en alto y estirada, quizá con una pequeña curva en la punta, como si fuera un gran signo de interrogación peludo.
Mueve la cola suavemente de un lado al otro en el aire, como si tocara un arpa invisible.
Se pasea entre tus piernas mientras tú haces lo posible por no tropezar y pisarlo.
Conversa feliz contigo mediante una combinación de maullidos, ronroneos y «gorjeos».
Se frota contra ti o contra objetos cercanos a ti.
Ronronea como una lancha motora.
Te masajea con sus patas delanteras, como si fueras la masa de una hogaza de pan.
Mantiene una expresión facial relajada, con las orejas levantadas y en punta hacia delante; es casi como si te sonriera.
Por lo general, parece relajado y cómodo en tu presencia.
Se tumba de costado mostrándote el vientre (¡aunque es probable que debas limitarte a mirarlo sin tocar!)

A. La mayoría de ellos, cada día.
B. Algunos, la mayor parte de los días.
C. Algunos, de vez en cuando.
D. Unos cuantos, pero solo cuando tengo comida.
E. Ninguno de ellos, nunca.
Cuando estás cerca de tu gato, él... (Señala todas las casillas relevantes)
Intenta mantener una distancia segura entre vosotros siempre que le resulta posible.
Se aleja si te aproximas a él o te sitúas demasiado cerca.
Intenta salir de la estancia cuando tú entras o se queda quieto con la esperanza de que no sepas dónde está escondido.
Aparta la mirada si intentas llamar su atención o pronuncias su nombre.
Te mira directamente sin parpadear durante un buen rato... «¿Esto es una guerra de miradas?»
Parece tenso, encorvado o nervioso, con las cuatro patas apoyadas en el suelo y la cola pegada al cuerpo.
Tiene una expresión facial tensa, con las orejas hacia atrás o pegadas a los lados.
Por lo general parece algo incómodo en tu presencia.
Se queda como «congelado» cuando lo tocas o lo acaricias.

A. Ninguno de ellos, nunca.
B. Uno o dos, algunas veces.
C. Algunos, de vez en cuando.
D. Algunos, la mayoría de los días.
E. La mayoría, todos los días.
Es de noche y estás sentado delante de la televisión con una manta agradable y suavecita encima de las piernas. Tu gato...
A. Se aposenta en tu regazo de un salto y te frota con el hocico en busca de caricias.
B. Se frota contra tu pierna, pidiendo permiso para saltarte encima.
C. Se coloca a tu lado en algún momento de la noche.
D. Se sitúa cerca de ti, pero fuera de tu alcance.
E. Te ignora deliberadamente y se niega a acercarse a ti en toda la noche (salvo si le pones la cena).

Cuando hay gente en la misma estancia que tu gato, este...
A. Trata de llamar la atención de todo el mundo por todos los medios a su alcance... ¡Los humanos deberían saber que no se puede ignorar a su importante felino!
B. Hace una ronda de vez en cuando para averiguar quién le acaricia mejor la barbilla.
C. Elige a la persona de aspecto más tranquilo y se queda con ella durante un rato.
D. Intenta por todos los medios salir pitando sin que nadie lo toque (se estremece).
E. Permanece escondido con la esperanza de que nadie lo vea.
Si tu gato pudiera dormir en cualquier lugar de la casa, ¿cuál sería?
A. Encima de tu pecho, ronroneándote al oído.
B. En algún lugar de tu cama, hasta que empiezas a moverte demasiado y lo molestas.
C. En alguna parte de tu habitación, pero normalmente no en la cama.
D. En algún sitio tranquilo, lejos de los ronquidos humanos.
E. Tan lejos de ti como le sea posible.
¿Cuándo le prestas atención a tu gato o juegas con él?
A. Todos los días sin excepción y a intervalos regulares... Si no, ¡tengo problemas!
B. Todos los días, cuando a él le apetece.
C. A menudo, pero mi gato tiene también otras prioridades.
D. Solo cuando consigo acercarme lo suficiente o cuando él me lo permite.
E. Nunca: eso casi siempre termina con algún tipo de herida.

Has invitado a tu casa a unas cuantas personas para celebrar una fiesta y los niveles de ruido están aumentando. Tu gato...
A. Está emocionado con esta oportunidad inesperada para hacer nuevos amigos.
B. Está dispuesto a hacer una rápida ronda de saludos (siempre que nadie intente cogerlo).
C. Parece calmado, pero no tiene ganas de socializar.
D. Está bastante tenso, encorvado y alerta.
E. Está muy asustado; se esconde durante mucho rato.

¿Cómo responde tu gato ante una persona a la que no ha visto nunca?
A. Se presenta en cuanto tiene oportunidad.
B. Se muestra curioso: por lo general, la olfatea bien y luego la frota con la cabeza.
C. Le gustan las personas que se agachan y le ofrecen su mano suavemente para que la inspeccione.
D. Parece receloso y suele mantener las distancias.
E. Se esconde hasta que todo está tranquilo otra vez.
¿Qué siente tu gato por las personas que viven en la casa (o por aquellas que la visitan regularmente)?
A. Las quiere a todas por igual... «Aquí no se admiten favoritos, ¿verdad?»
B. Prefiere a la que le hace las mejores caricias o le da las mejores golosinas.
C. Está más cómodo cerca de ti, porque pasas más tiempo con él.
D. Por lo general, parece que lo aterran, o al menos evita a todo el mundo menos a ti.
E. Prefiere a la persona que mantiene las distancias y no intenta tocarlo.