Nota editorial¿Qué es una familia? ¿Existe algo parecido a la «familia perfecta»? ¿Por qué a los Estados les importa tantoreivindicar los valores familiares? ¿Y por qué esos valores son siempre tan concretos, tan específicos, tandecimonónicos? Entonces, ¿la familia es una construcción de lazos afectivos reales, o impuestos? ¿Quiénquiere una familia? ¿A quién le importa la familia?¿Paraqué sirve la familia? ¿Por qué se ha escrito tantosobre ella? O lo que es peor, ¿algún día llegaremosa despejar estos interrogantes? ¿Acaso es relevante surespuesta?Aquí una posible solución al dilema: «En esta familia no hay jefes, somos una cooperativa». Se lo dijo Mafalda a un vendedor de esos que molestan en la puerta de casa: no porque vengan a romper la intimidad del hogar con un producto en oferta,sino más bien porque traen hasta nuestro umbral unpuñado de prejuicios. ¿Puedo hablar con el jefe de lafamilia? ¿Puede venir el que está al mando? Y si no,¿me permitiría unos segundos para enseñarle las maravillas que puede hacer esta lavadora para la señorade la casa? Rebelde, inteligente, tal vez demasiado idealista,Mafalda, con solo seis años, comprende mejor que cualquieradulto que en su casa no debería haber estereotipos, incluso si la madre dejó la universidad para cuidar de los hijos y pasar la aspiradora varias veces al día,el padre trae el pan tras muchas horas de odiosa oficina, y ambos han procreado la parejita de nene y nena,una foto preciosa para enmarcar y exponer en el mueble bar del salón, una foto inmejorable para que otrosla miren. La familia sin apellido de Mafalda es algo más queuna foto en el mueble bar: quiere más. De hecho, desde la primera viñeta de Quino hasta la última, emprende un viaje para defenderse de la vulgaridad a laque parecía abocada, para salir de la monotonía, parademostrar que la normalidad no existe y que las bases delo que significa «ser familia», en todo caso, las pondrácada uno de ellos.Tan querido como un abuelo es ese globo terráqueo que la niña pasea por la casa, al que cuida cuandoestá enfermo de guerra. Tan queridas como unos sobrinos son las plantas de su padre, esas a las que él seagarra para encontrar calma, para olvidar el «laburo»,para saberse útil en el mundo. Tan hermana es paraGuille la tortuga Burocracia o el pesado televisor alque dormiría abrazado. Tan hijo para Raquel es supropio reflejo en el espejo del baño, tal vez el únicolugar de la casa donde Raquel puede ser Raquel, no la7