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JOSÉ ANTONI
O
HIST
ORIA
VISU
AL DE LA
INTELIGENCIA
MARINA
COORDINADO POR CORTIJO ENRÍQUEZDe los orígenes de la humanidad a la inteligencia artificial
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Edición en formato digital: octubre de 2019© 2019, José Antonio Marina© 2019, Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona© 2019, Marcus Carús, por las ilustracionesPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright. El copyrightestimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes del copyrightal no reproducir ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org) si necesita reproducir algún fragmento de esta obra.ISBN: 978-84-1688-366-0Composición digital: Newcomlab S.L.L.www.megustaleer.com
A los seres humanos,concuriosidad
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Además de con palabras, este libro está escrito condibujos que son de diferentes naturalezas: unosson mapas mentales para recorrer, otros son jero-glíficos para descifrar, otros cuentan historias quecomplementan al texto y algunos son meras ilus-traciones para mirar. Dejamos al lector el juego dedistinguir unos de otros.
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13«He cuidado atentamente de no burlarme de las acciones humanas, no deplorarlas, ni detestarlas, sino entenderlas.»BARUCH SPINOZA, filósofo predilecto de Usbek (Tractatuspoliticus, 1677)Muchas veces nos cuesta trabajo percibir lo que tene-mos más cerca o aquello a lo que nos hemos habitua-do. Entonces resulta conveniente intentar distanciarseun poco para ver mejor. Por eso, en este libro vamos autilizar un truco narrativo. Imaginaremos que un personaje de ficción al quellamaremos Usbek, miembro de una civilización muy lejana, nos visita paraconocer el secreto de la especie humana y de sus creaciones. Quiere compro-bar si hay algo en nuestro modo de vida que pudiera resultar interesante parallevárselo a su mundo. Acompañarle puede servirnos para recordar nuestra historia olvidada.Lo primero que vería son las variadas muestras de nuestra cultura actual:las ciudades, el arte, las religiones, las armas, los sistemas sanitarios, los sistemaspolíticos, la música, siete mil lenguas diferentes, las potentes tecnologías delainformación. Observaría conductas sin duda paradójicas. Los humanos nece-sitan vivir juntos, pero continuamente, por diversos motivos, se matan entresí. Inventan muchas cosas, pero nunca parecen satisfechos con el resultado,porque siguen haciéndolo. Les gusta cambiar todo el tiempo. Los árboles o losanimales cambian de aspecto dependiendo de las estaciones, pero loshuma-nos se visten con ropa distinta todos los días. Tienen la capacidad de razo-Tuit 1. Si no le gustanlosenigmas,losmisteriosolasintrigas, no siga
14nar, pero con frecuencia actúan irracionalmente. Una gran parte de la hu-manidad cree en seres que no ha visto nunca y se comporta de acuerdo con esa creencia.No podemos comprender bien la inteligencia de Usbek, porque nossupera. Tiene la misma capacidad de lectura que un ordenador: llega a seis-cientos millones de páginas por segundo mientras que nosotros no pasamos de seiscientas palabras por minuto. Posee una potentísima «memoria de tra-bajo», capaz de activar sus colosales sistemas de procesamiento, así como unagran capacidad de reconocer patrones en gigantescas masas de información, lo que los humanos llamamos «tecnología big data», y una variedad de estatecnología que es encontrar parecidos remotos. En su cultura saben que sepiensa siempre desde algo ya pensado. En la nuestra, también. Los primerosteólogos pensaron los dioses a partir de la idea de «soberano» que ya tenían. Los primeros físicos atómicos concibieron el átomo como un pequeño siste-ma solar. Es difícil conocer sus emociones, pero parece muy interesado en lasnuestras. Por último, tiene un estilo muy visual de pensar, algo parecido a loque los humanos llaman visual thinking, que es un modo de reflexionar que sintetiza muchos conocimientos en mapas conceptuales, gráficos o dibujos, yese es el estilo que ha utilizado en su informe. Nos ha comentado que su civi-lización ha desarrollado un sistema de memoria holográfico, en cada uno decuyos fragmentos resuena la información entera. Este libro es un comentarioa su cuaderno de campo. Su estilo de pensar es tan rápido, tan incluyente, que aveces he tenido que averiguar de dónde ha podido sacar la información. No es que desconfíe de lo que dice; es solo que me gusta saber por qué lo dice.Me presento. Soy el traductor de Usbek.
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Usbek quiere comprender a los sapiens. Esa es su mi-sión, que tiene una finalidad práctica que me ha cos-tadodescubrir y que solo revelaré al final. Para cumplir-la, debe observar lo que hacen y comparar unos hechoscon otros para, de esa manera, percibir las diferencias.Además, necesita partir de cero, porque quiere compren-der la evolución de la inteligencia humana. Lo que descubre a primera vista esque los humanos interactúan con el entorno, intercambiando con él energía einformación, como hacen el resto de los seres vivos. Aunque viven en la mismarealidad, en la naturaleza, cada especie la percibe a su manera, vive en su propio«nicho ecológico», en su «mundo». El mundo del perro y el de la garrapata quelo parasita son muy diferentes, como estudió un famoso científico llamado VonUexküll. En 1959 apareció un artículo trascendental titulado: «Lo que el ojo dela rana dice al cerebro de la rana», de Jerome Lettvin. Mostraba que el «mundo»visual de la rana era muy pobre. Solo percibía sombras que aparecían en sucampo o se movían. No veía ni las moscas que comía ni las otras ranas con lasque convivía, ni nada que estuviera quieto. Solo sombras en movimiento.Usbek ha estudiado también el mundo de una especie social eficacísi-mamente organizada: las hormigas. Construyen enormes hormigueros dondeTuit 2. Usbek descubrirá que usted no sabe dónde termina usted y dónde empieza su cultura
20viven miles de individuos. Cada uno de ellos nace programado para realizar una función que repetirá eficientemente durante toda su vida. Hay hormi-gas obreras, guerreras, zánganos y reinas. Han hecho lo mismo durante milenios porque están sumamente bien adaptadas y no necesitan cambiar. En comparación con otros seres vivos, los sapiens demuestran una variedad asombrosa y una sorprendente pasión por el cambio. Viven en ciudades muy diferentes, se visten, cocinan, hablan y piensan de distintas maneras, producen miles de objetos y amplían sus capacidades con herra-mientas de muchos tipos. Se cambian de traje para hacer deporte, ir al tra-bajo, durante el trabajo, para salir a cenar fuera y para dormir. Son terres-tres, pero vuelan y practican submarinismo. Se han adaptado a todos los ambientes, es decir, son supervivientes natos, pero al mismo tiempo reco-nocen que tienen el poder de autodestruirse. Son fruto de la evolución, pero ahora saben que pueden cambiarla.Usbek comprendió que el mundo en que viven los humanos no es la naturaleza, sino lo que ellos llaman «cultura», que es una mezcla de realidad y ficción. Un conjunto de invenciones que influyen en su modo de pensar, de sentir y de actuar. El planeta está cubierto de tupidas redes de informa-ción, de miles de millones de sensores, de carreteras, pantanos, ciudades, campos cultivados… Billones de mensajes se entrecruzan cada día. El con-tacto de los humanos con la realidad se da a través de muchos intermedia-rios: científicos, religiosos, mitológicos, poéticos, económicos y técnicos.Esta fue la primera sorpresa que se llevó Usbek en su investigación. Si quería comprender a los sapiens, tenía que comenzar por comprender su cultura, todo aquello que se habían empeñado en construir a lo largo de milenios y que ahora es su verdadero «nicho ecológico», un mundo que le pareció que se iba apartando cada vez más de la naturaleza, como el Empire State Building se distancia de la cueva originaria.
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22En su cuaderno de campo, Usbek ha escrito unafórmula que ha titulado:ElgransecretoSapiens = Biología + CulturaPero luego la ha tachado y ha escrito:Sapiens = Bucle prodigiosoCualquier escolar sabe que para comprender una ecuación hay que desarro-llar sus componentes. «Biología» se refiere al organismo humano, es decir, a su cuerpo. También sabemos lo que es la cultura. Es el conjunto de todas las invenciones humanas que permiten a los sapiens resolver sus necesidadesy cumplir sus expectativas. Incluye, pues, el lenguaje, las herramientas, lascostumbres, los juegos, las armas, las instituciones, el arte, la ciencia, las religiones y la arquitectura. En resumen: «el mundo humano». Usbek piensa,con buen juicio, que a lo que estudia el «mundo humano» y sus creacionesdebería llamársele «humanidades». Y en un anexo de su cuaderno titulado «Preguntas», ha escrito: Tuit 3. Usted está preso, girando en el bucle prodigioso
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23«¿Por qué los sapiens a principios del siglo XXIperdieronsutradiciónhumanística?»Los humanos hacen derivar todas esas creaciones de una propiedad mágicaque denominan «inteligencia», a la que atribuyen poderes magníficos: resuel-ve problemas, inventa cosas nuevas, dirige el comportamiento, y muchas co-sas más. Piensan que su sede está en una parte de su cuerpo, el cerebro, y di-cen algo que a Usbek le extraña un poco: de la misma manera que otrosórganos corporales tienen como función digerir, respirar o mover el cuerpo, el cerebro tiene como función pensar y, mediante el pensamiento, crear cul-tura. Usbek, que viene de una civilización muy avanzada, cree que es un saltoapresurado. El hígado produce bilis y el páncreas insulina, pero tanto el órga-no como el producto son realidades físicas. En cambio, el cerebro produceideas, imágenes, sentimientos y hay un gran salto entre un nivel y otro. Elorganismo se mueve por reacciones fisicoquímicas, pero las matemáticas no.La teoría de la relatividad o la Divina comediano son producidas por el cere-bro como los jugos gástricos lo son por el estómago. Pertenecen a un niveldistinto. Uno es físico y al otro Usbek lo denomina provisionalmente «ideal».Ha descubierto también que la inteligencia y la cultura se mueven en círculo: la inteligencia crea cultura y la cultura recrea la inteligencia. Por ejemplo, la inteligencia inventa el lenguaje, y el lenguaje rediseña la inteli-gencia. La inteligencia inventa la escritura, y la escritura rediseña la inte-ligencia. Es lo que Usbek llama «el bucle prodigioso». He de darle la razón, porque la ciencia ha demostrado que la cultura puede cambiar algunos ele-mentos genéticos. Tras contemplar satisfecho su fórmula, pensó que no entendía nada, pero que, por lo menos, sabía por dónde empezar a buscar y el método que debía emplear. Tenía que partir del mundo humano para intentar com-prender las causas, el dinamismo, las motivaciones y los procesos que ha-
24bían conducido hasta el presente. A partir de cada objeto, de cada acto, o de cada costumbre tenía que remontarse a su origen, a esa mítica inteligencia de la que al parecer derivaba todo. El método lo copió de los ingenieros que, cuando se enfrentan a un artefacto que no conocen, lo desmontan para intentar averiguar qué función tiene cada pieza, por qué está ahí o cómo la han fabricado. Lo llaman «ingeniería inversa». Usbek ha decidido emplear ese método genealógico en todas sus investigaciones:Ingeniería inversa: Busca la genealogía de las máquinas y de las cons-trucciones físicas humanas. Por ejemplo, los investigadores han re-construido el proceso de tallado de piedras neolíticas, y los tecnólogos actuales desmontan las máquinas de sus competidores para descubrir sus secretos.Historia inversa: Investiga la genealogía de los hechos históricos, de las instituciones y de las creencias.Psicología inversa: Busca la génesis de la conducta. Esta es la genealo-gía más fundamental, porque los otros fenómenos derivan de la ac-ción humana. Los humanos piensan que la inteligencia es una propiedadpsicológica, pero Usbek sospecha que eso no es verdad del todo.Usbek quiere remontar las aguas encrespadas de la historia a partir de nues-tro presente. Ve volar un avión y su memoria, que es un destacado protago-nista de esta narración, le dice que es la moderna realización de un viejísimo deseo humano. Las más remotas leyendas hablan de vuelos. Los chamanes aseguran que su espíritu vuela. Ícaro es solo una leyenda más. Pero la genea-logía del deseo de volar tiene que unirse a la genealogía del propio avión, de su tecnología, y también de intereses más concretos que la impulsaron: la guerra, por ejemplo. Todo lo que rodea al sapiens resulta ser depósitos de memoria que es posible reactivar. Eso es lo que Usbek quiere hacer.
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25Usbek tiene ya decidida su hoja de ruta: buscar la ge-nealogía de la cultura para así descubrir la inteligencia de la que deriva. ¿Cómo debe funcionar para poder realizar cosas tan sorprendentes como pintar, volar, emocionarse con palabras, trabajar para conseguir unos papelitos y luego comprar cosas con esos mismos papelitos a los que llaman «billetes», organizar sistemas políticos, producir millones de automóviles, trasplantar el corazón de una persona a otra, con-fiar en la medicina pero rezar a los dioses por la curación de los enfermos? Paseando por la ciudad entra en una exposición de instrumentos de tortura, y piensa que descifrar esos terribles aparatos también le permitiría conocer los abismos de la inteligencia de los sapiens.Se le plantea un problema metodológico: la cultura es un fenómeno muy complejo. ¿De dónde debería partir? Necesita hacer una genealogíadel presente, pero el presente es muy amplio. Sabe que una parte de laTuit 4.Undetective husmea en la biblioteca y descubre que es una acumulación de herramientas
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26culturase conserva en las bibliotecas y los museos, y decide visitar esas dosinstituciones para comenzar a averiguar cómo es la inteligencia que las hainventado.La biblioteca es un lugar donde se guardan libros, es decir, informa-ción escrita. Es una ampliación de la memoria humana, que es una parte esencial de la inteligencia porque en ella se conserva toda la información y todas las habilidades que permiten manejarla bien, o actuar de manerahabilidosa. La escritura tardó mucho tiempo en inventarse.Primero se utilizaron signos mnemotécnicos,en China desde el séptimo milenio a. C., en la cultura balcánica de Vinca un mile-nio después, y en el valle del Indo dosmilenios más tarde. La escritura pro-piamente dicha se inventó en para-lelo en varios lugares. La cuneifor-me en Mesopotamia alrededor del3200 a.C., la escritura jeroglífica enEgipto hacia el 3100 a.C. En Cretay Micenas, alrededor del 2000 a.C.En las ciudades chinas del río Amari-llo, hacia el 1400 a.C. En Mesoaméri-ca, los símbolos mayas y zapotecas apa-recen en los siglos V-IIIa.C.En su cuaderno de campo, Usbek se pregunta: «¿Por qué son tan frecuen-tes las invenciones en paralelo?. Encuentra semejanza en el reino vegetal. Las plantas han tenido que resol-ver un problema: dispersar sus semillas para que tengan más posibilidades
27de germinar, lejos de la planta madre, para no asfixiarlas. Unas, como los vilanos, las plumas y las hélices, son arrastradas por el viento. Otras han desarrollado garfios, o sustancias pegajosas para ser transportadas en el pelo o las plumas de los animales. Muchas están protegidas para no ser digeridas y viajar en el estómago de los animales. Algunas están diseñadas para que el agua las disperse. Y una en extremo ingeniosa, el pepinillo del diablo (Ecba-llium elaterium), dispara las semillas mediante un chorro líquido. Es un caso claro de invención en paralelo producida evolutivamente, un fenóme-no que en la naturaleza ha sucedido muchas veces. El ojo, por ejemplo, ha sido reinventado en seis o siete ocasiones. La conclusión que Usbek saca es que los seres vivos generan de forma mecánica alternativas para cumplir una función beneficiosa, y las soluciones más eficientes son seleccionadas. Los sapiens heredaron esa capacidad y la mejoraron.Las escrituras son muy diferentes. Las primeras fueron pictográficas. Se limitaban a representar un objeto con un signo. Como hay muchos ob-jetos, resultaba muy complicado aprender tantos signos, por lo que fue di-fícil generalizar el aprendizaje de la escritura y de la lectura. Entonces surgió una invención genial. En vez de emplear los signos para representar objetos, ¿por qué no utilizarlos para representar sonidos? El repertorio de sonidos usados al hablar es limitado. Con muy pocos signos (por ejemplo, las letras del alfabeto) se pueden representar todas las palabras. Escribir y leer se hacía así más fácil.A estas alturas, Usbek ya sabe que para comprender lo que hacen los humanos conviene remontarse a sus intenciones, a los motivos que movili-zan su acción. ¿Para qué inventaron los sapiens la escritura? Podíamos pen-sar que un invento tan grandioso hubo de tener una finalidad grandiosa también. ¿Serviría para guardar las revelaciones de los dioses, los secretos rituales y las creaciones poéticas? Pues no. La tablilla escrita más antigua que se conserva era un asiento contable. Los inventores de la escritura que-rían preservar la memoria de las deudas, del número de reses, del precio de
28las cosas. Pero una vez inventada una herramienta, los humanos tienden a ampliar su utilidad, y eso fue lo que sucedió con la escritura. Se utilizó para guardar todo lo que una sociedad consideraba que merecía ser conservado. Y, además, sirvió para que las personas se comunicaran, mediante cartas, telegramas o whatsapps, por ejemplo. Usbek considera que hay otra aplicación de la escritura que cambió de forma extraordinaria el funcionamiento de la inteligencia humana. Es una herramienta que permite pensar cosas que sin ella sería imposible pensar. Tal vez les extrañe que Usbek conciba la escritura como una herramienta, delmismo modo que lo es una llave inglesa o un destornillador. Y llegaría a escandalizarles si supieran que piensa que la idea de Dios, de nación o de alma son también herramientas. A mí me ha convencido y pienso que tiene razón. Una herramienta es un objeto inventado por los sapiens para aumen-tar sus posibilidades de acción, es decir, para hacer cosas que sin su ayuda resultan imposibles. Los científicos afirman que fabricar herramientas es una exclusiva humana. En sus viajes de inspección, Usbek ha encontrado unas herramientas físicas (los utensilios y las máquinas) que aumentan la capacidad física y unas herramientas mentales, que aumentan la capacidad mental.Una de ellas es la escritura. Usbek pone un ejemplo muy sencillo:multiplicarnúmeros grandes. 2.765.491.077 por 367.984. Mediante la es-critura numérica resulta muy fácil, pero sin ella resulta imposible. Richard Feynman, un físico genial, decía que no escribía lo que pensaba, sino que pensaba lo que escribía. A su manera es también un visual thinking, un pensamiento basado en signos visuales. Algo semejante ocurre con la música.Beethoven no hubiera podido imaginar sus sinfonías sin disponer de la notación musical. De hecho, al final de su vida, completamente sordo, te-nía que ver los sonidos en el pentagrama.Usbek comprende que debe seguir adelante en la búsqueda genealógi-ca a partir de las bibliotecas. La escritura tiene, por supuesto, como antece-dente el lenguaje, pues lo que hace es convertirlo en signo gráfico. Pero nos
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adentramos así en terreno misterioso. Estamos llegando al comienzo de la historia humana, unos 200.000 años antes de nuestra era. Los lectores de este libro están pensando con palabras. Sin embargo, los sapiens que inven-taron el lenguaje todavía eran mudos. Afásicos, más bien. O mejor aún, infans, infantes, que etimológicamente son «los que no hablan todavía». No se sabe bien cómo apareció el lenguaje, pero supuso una transformación radical de la inteligencia. Como no sabía dónde buscar, Usbek lo denominó «zona big bang», la zona del gran salto, de la gran diferencia. Hacia ella se dirigía.
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30La visita a un museo de pintura da pie a Usbek para iniciar otra investigación genealógica. Los humanosdan un especial valor a esas representaciones plásti-cas. Ha visto otras que tienen un carácter práctico.Por ejemplo, los mapas, los planos de los edificios, losdiagramas de los motores, las ilustraciones de tratados de medicina o debotánica… Pero los cuadros conservados en este museo tienen una cuali-dad y una finalidad particular. Los humanos consideran estas obras «artís-ticas», lo que quiere decir que demuestran la habilidad y el arte del autor,y también que producen en el espectador una emoción especial, que deno-minan «estética» y que se ha prometido estudiar.Los cuadros que están colgados solo sirven para eso. Para ser vistos. Noposeen ninguna utilidad práctica, aunque se han usado para muchas cosas: para decorar palacios, para conservar la imagen de una persona, para ritualesreligiosos, para hacer negocios… Pero eran aplicaciones que dependían deTuit 5. No se fíe de los cuadros de un museo. Usted no sabe a dónde le conducen
31las dos primarias: demostrar una habilidad y producir una emoción. Lo másllamativo es que se trata de una actividad que se ha realizado en todos lospaíses y en todas las épocas históricas. Las formas y los estilos han ido cam-biando, pero la tradición pictórica no se ha perdido. Mejor sería decir «lastradiciones», porque un mismo objeto real –un árbol, por ejemplo– puede ser pintado de diferentes maneras por diferentes pintores sin que dejemos dereconocer que es un árbol. No lo pinta de la misma forma un artista occiden-tal que uno oriental. En los animales no se da ninguna actividad parecida. Escierto que algunos pájaros, como los tilonorrincos, decoran sus nidos paraatraer a las hembras, pero esos adornos cumplen el mismo papel que la coladel pavo real. Son reclamos de cortejo dirigidos instintivamente.Siguiendo aguas arriba la corriente de la tradición plástica, Usbek ha llegado a las primeras manifestaciones de algo parecido a la pintura. Alrede-dor de 30.000 años antes de nuestra era, los humanos comenzaron a deco-rar sus instrumentos y a pintar dibujos en paredes de grutas de difícil acce-so. Lo interesante para Usbek era que se encontraba de nuevo con una invención en paralelo. La pintura surgió en lugares muy distantes. Canta-bria, Borneo o Sudáfrica. Posiblemente esas pinturas tenían una función mágica o religiosa. El doctor Herbert Kühn, que visitó en 1926 el laberinto subterráneo de Trois Frères, en Ariège, describió la espantosa experiencia de arrastrarse por un túnel –de apenas treinta centímetros de altura en algunos tramos– que conduce al centro de ese grandioso santuario del Paleolítico. «Me sentí como si estuviera reptando dentro de un ataúd –recordaba–.Me palpitaba el corazón y no podía respirar.» Cuando por fin llegó a la vas-ta sala subterránea, sintió como «una redención». Estaba frente a una pared cubierta de grabados espectaculares: mamuts, bisontes, caballos salvajes… Dominando la escena había una gran figura pintada, medio hombre, medio bestia, que fijaba sus ojos enormes y penetrantes en los visitantes. ¿Era el señor de los animales? ¿O aquella criatura híbrida simbolizaba la unidad subyacente de lo animal y lo humano, lo natural y lo divino? Posiblemente
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ese trayecto subterráneo formaba parte de un ritual de iniciación. La emo-ción producida por este viaje cambiaría al muchacho.Usbek se encontraba de nuevo en el límite de su investigación. ¿Qué ha hecho a los humanos empeñarse en pintar o en desarrollar otras habili-dades artísticas? Las primeras flautas se fabricaron hace 40.000 años.¿Quéimpulsó a aquellos seres tan primitivos, que vivían en pequeños gru-pos nómadas, forrajeros y cazadores, a producir música? Estaba otra vez a las puertas de la zona big bang, la de la gran explosión.Se hizo una pregunta que él mismo consideró absurda: ¿Fue el sapiens quien inventó el arte, o el arte el que creó al sapiens, el queloseparódesusparientesanimales?».
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33La siguiente investigación genealógica la comienza Us-bek en un observatorio astronómico. Gigantescos teles-copios permiten observar el firmamento, pero, por su-puesto, no es un simple mirar lo que hace el astrónomo.Le guía un propósito, un proyecto, palabras estas que tendrán una importan-cia decisiva para comprender a los sapiens. Quiere conocer. Saber la compo-sición, la procedencia, las trayectorias de los cuerpos celestes, sus leyes. Lemueve un impulso poderoso: la curiosidad. Es un científico. El sol, las estre-llas, los planetas son objetos cantados por los poetas, pero la ciencia es otracosa. Usbek descubre que la ciencia es una gran creación mental, un modo deintentar conocer la realidad a través de herramientas inventadas: conceptos, leyes, teorías, mediciones… Le llama especialmente la atención el deseo demedir, que necesitó un pensamiento muy abstracto para crear una «unidad demedida». Una parte importante de los conocimientos científicos se consi-gue aplicando un lenguaje artificial: las matemáticas, creadas por ese poderTuit 6. El cielo es una cacería y la Vía Láctea una escenadoméstica
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34mágico que los humanos llaman «inteligencia», que parecen adecuarse mara-villosamente a la realidad. Incluso se ha llegado a decir que la naturaleza estáescrita en términos matemáticos. ¿Cómo es posible?Siguiendo su método, Usbek remonta el curso de la historia. El afán de conocer los fenómenos astronómicos surgió hace miles de años, posible-mente cuando los sapiens se asentaron y comenzaron a cultivar la tierra. Algunos monumentos megalíticos, como el de Stonehenge (2000 a. C.), parecen estar relacionados con observaciones astronó-micas. ¿Qué movió a los antiguos sacerdotes a observar elcielo con tanta minuciosidad?La historia empezó todavía antes. Los primates son curiosos. Wolfgang Köhler descubrió que son ca-paces de resolver problemas, pero de una manera muy limitada. Los hombres primitivos tenían una peculiar necesidad de comprender lo que veían, para lo que tenían que explicarlo, es decir, incluirlo en alguna narración lógica, emocional o poética. Expli-car es desplegar algo para comprenderlo. Explicar y comprender son acciones complementarias y recípro-cas. Un vestigio de esa necesidad instintiva podemos verlo en el afán de todos los niños del mundo por hacer preguntas a determinada edad. No les basta con ver, necesitan comprender lo que ven. La primera forma de hacerlo fue introduciendo los fenó-menos naturales en historias parecidas a las que vivían cotidianamente. La capacidad y el interés por contar historias debieron de aparecer temprana-mente, y nunca los hemos perdido. Comprender algo es poder integrarlo en una historia. El hombre primitivo no contempla el suceder celeste como unaregularidad, no está seguro del retorno cotidiano de la luz celeste. El sol puede ser inconstante, como los humanos, y hay que alimentarlo, en oca-siones mediante sacrificios sangrientos. Para los griegos antiguos, las estre-
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35llas de la Vía Láctea son gotas de leche que se le escaparon a Juno mientrasamamantaba a su hijo. Para los aztecas, el planeta Venus era la transforma-ción de Quetzalcóatl, rey de Tula. En la mitología griega, Hera convierte aCalisto en una osa. Sin reconocerla, su hijo Arcas quiere cazarla. Zeus loevita transformando a Calisto en la constelación de la Osa Mayor y a Arcas,en la Osa Menor. Los iroqueses del noreste de Estados Unidos también convierten a un oso y a sus cazadores en la constelación de la OsaMayor. Entre los chukchi, un pueblo de Siberia, la constelaciónde Orión es un cazador que persigue a un reno, Casiopea.Entre las tribus ugrofinesas de Siberia, el animal que per-sigue es un alce y toma la forma de la Osa Mayor. Aun-que los animales y las constelaciones pueden ser dife-rentes, la estructura básica de la historia no cambia.Todas estas sagas pertenecen a una familia de mitosconocidos como «la caza cósmica» que se extendió alo largo y ancho de África, Europa, Asia y Américaentre las personas que vivieron hace más de 15.000años. Cada versión de la caza cósmica comparte unahistoria central: un hombre o un animal persigue o mataa uno o más animales, y las criaturas se transforman enconstelaciones. Es otra creación en paralelo, que nos introduceen una mágica selva de historias. He de decir que los psicólogosactuales piensan que nuestro cerebro tiene una estructura narrativa.La memoria de Usbek le recuerda que los pacientes del doctor Jean-Mar-tin Charcot, que en estado de hipnosis obedecían una orden absurda –por ejemplo, abrir un paraguas dentro de una habitación–, al despertar in-tentaban automáticamente dar una explicación a la absurda situaciónen que se encontraban. Por ejemplo, decían estar comprobando si lasvarillas estaban bien.
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Usbek reconoce la existencia de explicaciones mitológicas en todas las cultu-ras. Los sapiens más antiguos desarrollaron historias fantásticas para intentarhacer comprensible lo que les rodeaba. Todo tenía para ellos un significado simbólico. Gran parte de la historia de la humanidad había consistido en irsustituyendo esas historias imaginarias por teorías científicas. El paso delmito a la ciencia, de la imaginación a la razón, supuso un duro trabajo dedomesticación de la propia inteligencia. Pero el afán de comprender ydebuscar explicaciones para conseguirlo es el impulso original.De nuevo Usbek entraba en la zona big bang, una zona de la que aún no sabía nada.
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37«¿Qué hace tanta gente entrando en una iglesia?», sepreguntó Usbek iniciando otra búsqueda genealógica.Una visión global de la sociedad humana le había mos-trado que las grandes diferencias culturales eran funda-mentalmente de carácter religioso. Había las civiliza-ciones confuciana, budista, cristiana, musulmana…Cada una de ellas remitía a un fundador, que en realidad resumía y transfor-maba tradiciones más antiguas, dándoles un poder de convicción asombro-so. La religión parecía haber tenido una importancia decisiva en la historia de la humanidad. Las personas que iban a la iglesia mostraban comporta-mientos muy parecidos. Se dirigían a un Ser superior, al que no veían pero en el que confiaban; le dedicaban súplicas o cánticos de alabanza, seguíanrituales para contentarle, obedecían sus normas, se sentían consoladas alhacerlo, o aplacaban su miedo mediante esas acciones.Remontando el río de la historia, Usbek descubrió con cierta sorpresa quela religión había sido una constante de la humanidad. No se conoce ninguna sociedad humana sin algún tipo de religión. De nuevo surgían paralelismosTuit 7. Usted también es dueño de una moneda partida
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38continuos. Cada cultura había inventado sus dioses, sus rituales, sus creenciasy sus instituciones eclesiales. A pesar de las diferencias, todas las religiones pa-recen tener algo en común: la separación de dos mundos, el visible y el invisi-ble, y la convicción de que el mundo invisible es el más poderoso. Y algo ex-traordinario: aunque sus súplicas no sean atendidas, siguen creyendo en él.De nuevo sentía el afán de averiguar qué impulsa a los sapiens. Com-probó que habían inventado docenas de historias para explicar algo que no parecía requerir explicación: la existencia de la naturaleza. «¿Qué extrava-gante impulso les llevaba a plantearse esa cuestión?», se preguntaba Usbek. En su cuaderno de campo, Usbek fue anotando algunas de esas historias antiguas. Las transcribo por su belleza, aunque eludo el relato bíblico por-que, sin duda, es el más conocido para el lector.Así explicaron el origen del mundo en la antigua Mesopotamia:Cuando en lo alto, el cielo no había sido nombrado,y abajo la tierra firme no había sido llamada con un nombre,nada había más que el Dios de las aguas primordiales, suProgenitor,y la madre de las aguas que parió a todos ellos,mezcladas sus aguas como un solo cuerpo.No había sido trenzada ninguna choza de cañas,no había aparecido marisma alguna.Cuandoningúndioshabíarecibidolaexistencia,no habían sido llamados con un nombre, indeterminadosSusdestinos,sucedió que los dioses fueron formados en su seno.EnûmahElish, poema compuesto a comienzos del segundo milenio a.C.