En el instituto no me iba mucho mejor. Por aquel entonces estudiaba en elWeatherwax. Miscompañeros declase eranunos paletos yla únicaasignaturaque valía la pena era Arte. Dicen que exagero cuando digo que en ese lugar fuivíctima de palizas y malos tratos. Quizá tengan razón.En aquel instituto podías distinguir claramente cuatro tipologías distintasdeestudiantes.Luegoestábamoslosquenoencajábamosenningunadeellas.Miraba a mi alrededor, escuchaba las estúpidas charlas de mis compañeros,identificaba sus tentativas de masculinidad en los gestos, la chulería mezquinade unos y la torpeza social de otros, y pensaba que esa vida era una puta mierda.Estaba rodeado de ineptos. Encontré una manera de alejarme de ellos, suscribiéndome a una revista llamadaCreem. Aunque no los hubiera escuchado, tuve claro que, de haber estudiado enel Weatherwax, Sid Vicious y John Lydon podrían haber formado parte de unaquinta categoría. Al igual que yo, parecían furiosos por estar rodeados de cretinos.Fue entonces cuando me persiguió la idea de tener una banda punk. No pude escuchar a los Sex Pistols hasta años más tarde. Era lo que tenía viviren una ciudad pequeña como Aberdeen, donde el 99 % de la población no teníani idea de lo que era la música ni el arte. A los trece años no soportas a tu familia y al mismo tiempo quieres seguirjugando con muñecas. Era hiperactivo y enclenque. Me vestía con capas y capasde ropa para ocultar lo delgado que estaba. Fue entonces cuando fui al cine conunos amigos a ver En el abismo, una peli protagonizada por un grupo de jóvenes,hijos conflictivos de zonas residenciales, que plantan cara a todo tipo de autoridad.Roban, rompen, quebrantan la ley, gritan. Todo para deshacerse de esa rabia a la quenosabíanponerlepalabras.Tambiényodisfrutabaconaquellosactosderebeldía:ldeportistaspijosfrikispaletos
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odias robar alcohol, romper escaparates, provocar peleas...26