INTRODUCCIÓN
Somos una nutricionista pediátrica y un chef especializado en alimentación infantil a quienes nos apasiona lo que hacemos y nos mueve desterrar viejos mitos dando a conocer nuevas formas de alimentarse con contenido científico, sin «aditivos», que permitan poner en el escalón que merece la necesidad de una alimentación infantil sana y sabrosa.

Dietista-nutricionista, especialista en nutrición clínica en pediatría y asesora de lactancia. Me dedico desde hace 10 años al tratamiento dietético nutricional tanto de niños sanos como de niños con sobrepeso u obesidad, alergias e intolerancias o diabetes.
Colaboro en distintos medios impresos y digitales, soy miembro del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (CoDiNuCoVa), de Dietética Sin Patrocinadores y de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición, embajadora de Food Revolution Valencia y «mamá en acción».
Hace 4 años creé Nutrikids, proyecto a través del cual realizo formación, difusión de contenidos, asesoría y apoyo a familias y distintos colectivos para mejorar la nutrición de los más pequeños.
Chef con más de 22 años de experiencia, soy responsable de alimentación de Valencia Montessori School, la primera escuela en España con Chef Km0 y sello Slowfood. Promuevo una alimentación libre de procesados, azúcares, totalmente natural y de temporada.
También soy creador y director de la escuela de cocina para adultos The Wholesome Kitchen, impulsor de la primera línea de cátering de alimentación infantil sin procesados Roots, youtuber, divulgador, consultor y formador en comedores escolares.
Para mí es un placer haber sido reconocido como chef representando a Valencia, mi ciudad natal, como Capital Mundial de la Alimentación 2017, así como haber obtenido el premio del concurso Bloguero Cocinero del Año en Canal Cocina 2016.

¿QUÉ ES EL BLW?
Estas siglas provienen de «Baby Led Weaning», que se podría traducir como alimentación dirigida por el bebé o autorregulada, ya que consiste en permitir que el bebé se alimente por sí mismo desde el principio, ofreciéndole trozos de alimentos blandos que pueda tomar con las manos para llevárselos a la boca, masticarlos (con las encías si aún no tiene dientes) y, una vez que se sienta preparado, tragarlos.

Al poner en práctica este método se aconseja ofrecer progresivamente al bebé las mismas preparaciones que come el resto de la familia con pequeñas adaptaciones, tales como evitar el uso de sal o cocer algunos alimentos al vapor unos minutos para ablandarlos (por ejemplo, zanahoria, pera…).
La filosofía detrás del BLW es permitir que tu bebé se alimente por sí mismo a partir de los 6 meses, descartando así la necesidad de preparar purés o papillas, lo que desde el principio le dará la oportunidad de explorar una variedad de sabores y texturas, ayudándolo a desarrollar buenos hábitos alimentarios.
BENEFICIOS DEL BLW
1 Dará al bebé la oportunidad de explorar distintos sabores y texturas, facilitando así la aceptación de una mayor variedad de alimentos.
2 Previene la sobrealimentación, ya que enfatiza en que sea el niño quien se lleve la comida a la boca, permitiéndole regular mejor la cantidad de comida que consume.
3 Contribuye al desarrollo de las habilidades motrices del bebé.
4 Se ofrece comida real desde el principio, evitando productos dirigidos para bebés como papillas de cereales (con su correspondiente aporte de azúcares), y se promueve la adaptación del paladar a estos sabores.
5 Anima a madres y padres a compartir con sus hijos preparaciones saludables en torno a la mesa familiar, enseñándoles a alimentarse mediante el ejemplo y disfrutando juntos del momento de comida.
6 Promueve el respeto de las señales de hambre y saciedad, así como de los ritmos de comida de cada niño.
7 Ahorra tiempo y esfuerzo ya que se preparará una sola comida para toda la familia.
8 Estimula la creación de mejores hábitos alimentarios desde el inicio contribuyendo a la prevención del sobrepeso u obesidad infantil.
LACTANCIA MATERNA Y BLW
La leche materna es el alimento óptimo para el bebé desde el nacimiento hasta los 6 meses de vida, ya que, además de aportar todos los nutrientes necesarios e ir modificando su composición para ajustarse al crecimiento y a las demandas de esta etapa, aportará elementos que no encontraremos en las leches de fórmula. La salud de la madre también se verá beneficiada con ello.

La leche materna ayuda a fortalecer el sistema inmune del bebé y lo protege de enfermedades. Es aquí donde encontramos un gran beneficio respecto a la fórmula infantil, que no solo resulta de gran importancia durante los primeros 6 meses de vida, sino que también seguirá siendo un verdadero apoyo para el bebé hasta el momento en que se realice el destete.
Esto ocurre gracias a que la leche materna aporta anticuerpos como la inmunoglobulina, la lactoferrina, la lisozima y los linfocitos vivos, que protegerán la flora intestinal del bebé, pues gracias a ellos se evitará la absorción de antígenos alimentarios, lo cual es vital para promover el desarrollo de tolerancia. Además, con ello se previenen infecciones y disminuye el riesgo de padecer enfermedades alérgicas como rinitis, dermatitis atópica o asma.
Los niños alimentados con leche materna han demostrado enfermarse menos de neumonía, infecciones respiratorias bajas, otitis media, diarrea y enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras afecciones.

Por estas razones, debemos promover que la lactancia materna se instaure desde el nacimiento y se mantenga durante al menos los primeros 2 años de vida y, para que esto pueda cumplirse, resultará de vital importancia que las familias estén debidamente informadas y reciban la atención y el apoyo necesarios durante todo el proceso.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
HACER FÁCIL EL BLW
Debido a que la leche materna cambia de sabor según los alimentos que ingiere la madre, los bebés amamantados se adaptarán con mayor facilidad a los distintos sabores de alimentos ofrecidos posteriormente y podrán ser menos selectivos en su alimentación futura.
Una vez llega el momento de iniciar la alimentación complementaria (AC), los bebés amamantados tendrán ventajas en cuanto a la aceptación de sabores y deberá mantenerse la misma premisa de la lactancia a demanda, que permite ofrecer leche materna las veces que el bebé quiera y en la cantidad que desee.

¿Quiere decir esto que un bebé alimentado
con fórmula no podrá crecer saludable?
Para nada: las fórmulas infantiles serán una alternativa válida a las que recurrir en casos en los que no sea posible ofrecer leche materna. Resultará conveniente contar con el apoyo de una asesora o consejera de lactancia, de modo que puedan superarse muchas de las situaciones que suelen dar pie al abandono precoz de la misma.
¿Pueden todos los bebés iniciar la
alimentación complementaria con BLW?
Aunque en la mayoría de las familias el BLW podrá instaurarse con éxito, podría no ser adecuado en todos los contextos, como por ejemplo en algunos casos de prematuridad o de compromiso neurológico, entre otros. En estas circunstancias, lo adecuado sería consultarlo previamente con el pediatra y el dietista-nutricionista para recibir la asesoría apropiada.

EL CONTACTO PIEL CON PIEL (madre-bebé) facilita al niño:
1 El mantenimiento de una temperatura adecuada
2 La regulación de su frecuencia respiratoria y cardíaca.
3 El desarrollo de un vínculo de apego saludable y duradero entre la madre y el bebé.
4 La disminución del riesgo de padecer obesidad en la infancia y en la vida adulta.
5 Un mejor control de la saciedad; además, se ha relacionado a niveles de ganancia de peso más adecuados durante la etapa de lactancia.
Si quieres más información acerca de la lactancia materna, visita:
www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/lactancia-materna-en-ninos-mayores-o-prolongada
INICIAR LA ALIMENTACIÓN
COMPLEMENTARIA (AC)
Cuando hablamos de alimentación complementaria (AC) nos referimos al momento en el que ofreceremos a nuestros bebés alimentos distintos de la leche materna o, en su defecto, de la fórmula infantil, con el fin de aumentar el aporte de algunos nutrientes como el hierro y prepararlos para la llegada del momento de incorporarse a la mesa familiar, por lo que será importante ir ofreciéndoles distintas texturas y sabores que nos ayuden en la tarea de educar su paladar, para así lograr instaurar una dieta saludable en el futuro.

Una vez llegado el momento de iniciar la alimentación complementaria, nos encontraremos con una serie de dudas que deberemos responder antes de ponernos en marcha: ¿qué alimento es mejor ofrecer primero?, ¿cómo se lo ofreceremos?, ¿debemos evitar alguno? Resolveremos estas y otras cuestiones a continuación.

El objetivo de este proceso alimentario es el de complementar, ya que el principal alimento del bebe seguirá siendo la leche materna o la fórmula infantil hasta cumplir los 12 meses.
Durante mucho tiempo se recomendó iniciar la AC probando los alimentos triturados (en papillas o purés), pero desde hace algunos años las familias han ido conociendo que existen otras formas de hacerlo, como el método BLW.
¿CÓMO SABER SI MI BEBÉ
ESTÁ PREPARADO?
El momento oportuno para ofrecer alimentos distintos de la leche materna o la fórmula dependerá de los siguientes factores:

Madurez neurológica
Aunque sabemos que cada niño se desarrolla a un ritmo distinto, existen patrones comunes que pueden identificarse. A partir del cuarto mes, el bebé suele ser capaz de sentarse con apoyo, levantar la cabeza y llevarse las manos a la boca. El reflejo de extrusión se va perdiendo (este reflejo tiene la función de expulsar de la boca, con la ayuda de la lengua, cualquier alimento sólido) y el pequeño puede estirarse hacia la comida y abrir la boca, así como alejar o girar la cabeza para indicarnos que está satisfecho.

Madurez gastrointestinal
A partir del cuarto mes se alcanza una óptima producción de enzimas, pero el desarrollo inmunológico intestinal se adquiere a partir de los 6 meses.

Madurez renal
Desde los 4 meses, la capacidad de concentración es adecuada, y hacia los 6 meses la madurez de la función renal permite un mayor manejo de componentes de la dieta.

Puede que, en algunos casos, a los bebés prematuros se les recomiende esperar un poco más para empezar a probar alimentos sólidos (de acuerdo con la edad corregida).
La organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan que sea a partir de los 6 meses cuando se inicie la introducción de alimentos.

Pero, más allá de fijarnos en una edad determinada, debemos prestar atención a las siguientes señales, que pueden orientarnos sobre si el bebé está preparado para dar este paso:

Si respondiste «SÍ» a estas preguntas, tu bebé está preparado para comenzar a probar alimentos distintos de la leche materna o la fórmula.
En caso de que respondas «NO» a alguna de las preguntas, según la edad de tu bebé, podrías esperar algunas semanas más y/o consultar con el equipo de salud.
¿QUÉ PODRÍA PASAR SI EMPIEZAS ANTES?
La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (ESPGHAN) establece un mínimo de 17 semanas para el inicio de la AC, aunque recomienda esperar hasta los 6 meses. Estas recomendaciones se basan en que si comenzáramos antes podríamos enfrentarnos a riesgos como:

Debidas a interferencias en la absorción de nutrientes presentes en la leche materna o por disminución en la ingesta de leche materna (o fórmula de inicio), que cubre por completo los requerimientos del niño en el primer semestre de vida.
Causadas por un accidente de broncoaspiración, que se debe a la inmadurez neurológica.
No solo a causa de un aporte inadecuado de algunos nutrientes, sino también a que el bebé aún no presenta la madurez apropiada, por lo que no será capaz de mostrar señales de saciedad. Esto dará lugar a una alimentación forzada o sobrealimentación.
Ocasionadas por una digestión y absorción deficiente (inmadurez gastrointestinal).
Antes de dar este paso es importante que cada niño/a sea evaluado por un equipo de profesionales de la salud (pediatra, dietista-nutricionista, otros especialistas según sea necesario), quienes, teniendo en cuenta su estado nutricional, su desarrollo neurológico y sus características, podrán ofrecerte un plan a medida para lograr una introducción de alimentos exitosa.
¿QUÉ ALIMENTOS PROBAR PRIMERO?
Actualmente no contamos con la evidencia suficiente para recomendar comenzar por un grupo de alimentos en lugar de otros, por lo que se podrían ofrecer frutas como el plátano, la pera o la sandía, vegetales como la calabaza o el calabacín, o tubérculos como la patata o el boniato, entre otros.
Sí que será recomendable que, cada vez que probemos un nuevo alimento, nos aseguremos de esperar entre 1 a 3 días (según el alimento) antes de realizar una nueva prueba, ya que, de aparecer algún signo o síntoma de alergia, podríamos identificar fácilmente el elemento responsable.

ALIMENTOS A EVITAR

Algas, espinacas, acelgas y borraja , carnes de caza o carne poco hecha, ultraprocesados, bebidas de arroz.
Pueden comerse en crema o triturados.
Así como los productos que la contienen: galletas (aunque estén destinadas a bebés), cereales infantiles, purés o potitos y yogures para bebés, ya que, además de contribuir con la actual epidemia de sobrepeso, podrán dificultar la aceptación de alimentos como las verduras.
También deberemos evitar la miel y los edulcorantes, y como norma general todos los endulzantes de la dieta hasta superar los 24 meses.
Tras los 12 meses comenzaremos a agregar una pizca de sal yodada a las preparaciones de la familia.
Como el emperador o el atún.
Gambas, langostinos, cigalas...
Pueden probarse los lácteos enteros en pequeñas cantidades, pero nunca en sustitución de la leche materna o la fórmula. Debe evitarse también la leche sin pasteurizar.