A las que, luchando,nos encendieron
Page 6 of 191
Page 7 of 191
«Soy mujer. Y un entrañable calor me abrigacuando el mundo me golpea. Es el calor de las otrasmujeres, de aquellas que no conocí, pero me forjaron unsuelo común, de aquellas que amé aunque no me amaron,de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible,luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero.»Alejandra Pizarnik
Page 8 of 191
Page 9 of 191
Page 10 of 191
Page 11 of 191
Atravesamos en silencio el largo pasillo que conducealcomedor. Hacemeses queningún siervo deEl Maestro entraen el nido. La última vez fue para llevarsea Anaïs. Nosotrashemos continuado con nuestra rutina demanera rigurosaporqueno sabemos cuándo puedetocarnos y tenemos queestar preparadas para el gran momento. Sin embargo no puedo dejar deestar algo inquieta.Séquees una delas sensaciones prohibidas, deesas queno nos permiten tener, quedebemos trabajar en la alegríasuprema y estar confiadas, porque ÉL lo nota todo y cualquiersíntoma de duda o debilidad podría hacer quenonos eligiera yentonces no regresaríamos. Y si algo queremostodas es volver.Para eso hemos nacido.
Page 12 of 191
Estamos en fi la frente a la báscula como cada mañana. Es obligatorio pesarnos antes deentrar al comedor. Cadauna denosotras controla a la chica posterior, apunta su pesoylo compara con el del día anterior. Si hemos engordado,no podemos comer en todo el día. Las reglas del nido sonmuy claras en ese aspecto. ÉL pide chicas hermosas y es sabido por todas que algunas no pasaron el ritual por estarpor encima desu peso correcto. Tengo bastantehambre, asíquecierro los ojos antes deponer mis pies descalzos en lafría pesa demetal yno quiero abrirlos por miedo a lo quepueda decirme. — 45,3 kilos. Suspiro.Mientras recojo mi bandeja y tomo del armariodelos alimentos los tres rectángulos amarillos quemecorresponden según mi peso, escucho cómo detrás demí dan a viva voz un peso erróneo yuna fuerte bofetada.Tenemos que abofetearnos si hacemos algo incorrecto. Suspiro.
Page 13 of 191
— Es por tu bien. Mesiento en el banco demadera, introduzco en miboca un rectángulo yrompo el vacío quehayen la mesa. Nopuedo romper nada más porqueen los momentos decomidano hablamos; tan solo repetimos mentalmenteconsignasdel Libro dela Verdad. Elijo una al azar ycomienzo mirezo. No soyperfecta. No soy perfecta. No soyperfecta.No soyperfecta. No soyperfecta. No soy perfecta. No soyperfecta. No soyperfecta. No soyperfecta. No soyperfecta.No soyperfecta. No soyperfecta. No soyperfecta. Nosoyperfecta. No soy perfecta. No soyperfecta. No soy.No. Echo de menos a Anaïs. Quéganas de volver a verla.Concéntrate. No. No soy. No soyperfecta. No soyperfecta.No soy perfecta. No soy perfecta.
Page 14 of 191
He de acudir a la estancia de perfeccionamiento.Recojo la bandeja ysalgo del comedor, no sin antestropezarme y casi caerme al suelo. Para ser mi quinta vida sigo siendo bastante torpe.La estancia deperfeccionamiento es un espacioverdecon tres cintas para correr. Mecalzo unas zapatillas,giro el reloj dearena quehayen la pared ymesubo a una delas cintas. No puedo bajarmehasta queno caiga el últimograno dearena yhaymuchísimos. Si lo hago, serécastigada.Empiezo a caminar a paso lento yal cabo depoco rato yaestoytrotando y un poco después ya corro con todas misfuerzas. Miro el reloj yva por la mitad. Siento quesemevaa salir el corazón, pero continúo. A veces no hepodido ymehedespertado contusionada yen la estancia deaislamiento.Por nada del mundo querría volver allí. Setermina la arena ycaigo derodillas. Metiembla todo el cuerpo yhayun charcodesudor como si mi cuerpo tuviera goteras. No hepodido
Page 15 of 191
todavía recuperar la respiración del todo cuando ya hedeacudir a la estancia de embellecimiento.Meseco con una toalla ycruzo la puerta que separaambas habitaciones. La estancia deembellecimiento es unespacio rosa en el que hayproductos yutensilios para elcuidado personal, además deuna ducha deplato. Siempreestá otra delas chicas allí para ayudarte. Nos turnamos. Hoyleha tocado a Mía. Mía tienelos ojos muyclaros yuna pecacon forma decorazón en la comisura de la boca. Al vermemesonríe. No sési lo haceporquequiereo porquedebe,pero el caso es queahí está alargando sus manos para queyo ledeje mi ropa. Medesvisto ypaso a la ducha. El aguahelada me hace dar un pequeño grito que Mía desaprueba con un gesto serio. Una vez estoy mojada cogeuna cuchillayempieza a rasurarme. Lo primero son las axilas, luego laspiernas, los muslos, los brazos y fi nalmente el pubis aunque casi no tengo vello ahí. Cuando ha terminado cogejabóncon una esponja y me frota hasta hacerme daño.
Page 16 of 191
Todos nuestros movimientos son mecánicos. Noslo sabemos dememoria. Cuando estoycompletamentedepilada salgo dela ducha. Mía meseca ymepeina el pelo,quemellega por la cintura. Abrela caja demaquillajeyempieza a decorarme. —¿Qué color de labios quieres hoy? Es lo único quenos dejan elegir. Miro las barrasytodas son decolor carne. Quénovedad. Me encantaríaquehubiese una decolor negro ypoder cambiar porlo menos una única vez, pero no la hay. Miro a Mía,que espera mi respuesta sin pestañear. Estoy a punto dedecirlequeson todas tan distintas quemecuestadecidirme, pero memuerdo el labio porqueséquemellevaréuna reprimenda. Elijo una consigna mental. Sieres buena ÉL te elige. Si eres buena ÉL te elige. Si eres buena. Si eres.
Page 17 of 191
—Esta de aquí me parece ideal —digo señalando una cualquiera. Mía termina su trabajo ymeda una muda limpia.Todas nos vestimos dela misma manera: una túnicablanca hasta los tobillos. Bordamos nuestros nombrescon el número dela vida queestamos viviendo en elcuello interior para poder reconocerlas. LÚA V. Una vez vestida miro a Mía y le doy las gracias. Tal vez ella no lo sepa, pero está temblando desdeque entré.He de acudir a la estancia del espejo.
Page 18 of 191
La estancia del espejo es un espacio negro con uninmenso espejo en la pared. Es el único espejo quehayentodo el nido. Tenemos queentrar deespaldas ygirar el relojdearena, quetienepoquísima cantidad. Apenas dura unossegundos. Podemos mirarnos solo ese tiempo.Medoyla vuelta ymeveo. Tengo la cara alargadayancha. El cuerpo hinchado, los brazos gordos, los ojostorcidos, las caderas inmensas, la boca asimétrica y… eltiempo ha terminado. Megiro denuevo ypienso comosiempreen lo que acabo dever. Desdequetengo uso derazón mehevisto cinco segundos al día ytodavía no sébiencómo soy. Lo que muestra el reflejo es algo grotesco, pero el resto dechicas son tan sumamentebellas, con sus cuerpostan fibrosos, con sus caras y sus pieles… ¿Por qué soy yo la única quepareceun ser deforme? ¿Soyyolaquetienecolmillos como las bestias demás allá del círculo deluz? Medoy tanto asco que tengo ganas de vomitar.
Page 19 of 191
Está penado preguntar pornuestro físico o nuestraimagen. Tenemos quetrabajar duramentepara cambiar eimplorar que ÉL no nos rechace por eso, que todo nuestro esfuerzo vital vaya dirigido a ser siempremucho más guapasymucho mejores que las demás. Eso diceel Libro delaVerdad: las mujeres del nido han de competir entreellaspara ser las elegidas. En lastresestanciasestamosocupadasla mitaddel día.
Page 20 of 191
Page 21 of 191