Prólogo

Resultan innegables e imparables los avances conseguidos por la mujer en las últimas décadas del siglo XX y en el inicio del siglo XXI. Sin embargo, por contradictorio que parezca, también es incuestionable el retroceso que ha sufrido en determinados campos a raíz de la crisis del año 2008, que obliga a un replanteamiento que permita recuperar y consolidar los esfuerzos realizados.

Más allá de las declaraciones que denuncian las múltiples desigualdades existentes en la actualidad, este libro permite afrontar la realidad femenina desde un enfoque emocional y práctico, que sirve de entrenamiento para superar los obstáculos del día a día desde una perspectiva crítica y realista.

Hay dos asignaturas pendientes que, si bien son comunes a toda la sociedad, resultan especialmente imprescindibles para la mujer del futuro: la autoestima y la solidaridad.

La asertividad, objeto y objetivo del presente libro, constituye una de las claves para generar autoestima y construir un escenario de solidaridad en el universo femenino que, desde el crecimiento personal, posibilite un espíritu integrador y constructivo.

Desde este enfoque, se ofrece una perspectiva esperanzadora que, a pesar de las adversidades del momento, plantee cambios estructurales más allá de las medidas coyunturales, que suelen ser la respuesta habitual desde criterios interesados y cortoplacistas que se agotan en sí mismos sin solucionar los problemas reales.

Efectivamente, hasta ahora la respuesta a los problemas que afloraban en materia de género se planteaba desde un punto de vista coyuntural para acallar cualquier impacto negativo que se pudiese generar, pero sin solucionar realmente la cuestión de fondo.

Solo este enfoque basado en el crecimiento personal en clave interna ofrece una salida válida y duradera más allá de las políticas de moda, precisamente por estar dirigido al SER, que permanece, frente al TENER, que resulta fácilmente manipulable en el tiempo en función de los intereses de quien ocupe el poder.

Todo ello requiere priorizar el desarrollo interno para que dé respuesta a cualquier situación externa, en vez de ampliar solo el conocimiento de la realidad exterior, el «tener», y competir ferozmente por ella.

Desde este punto de vista, en el que se inscribe este libro, seremos capaces de crear un futuro mejor para todos, en el que seamos PRIMERO, PERSONAS Y DESPUÉS, MUJERES U HOMBRES capaces de sumar y multiplicar en vez de restar y dividir entre nosotros.

Por último, quiero dar las gracias a las autoras por aportar una vía alternativa y posible que ayude a enfocar una realidad mejor para todos.

Gracias Olga, gracias Olga,

PILAR GÓMEZ ACEBO

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¿Quiénes somos?

Hay tanto que aprender y hacer en esta vida… ¡Tendré que vivirla varias veces! Mi inquietud por la vida y mis ganas de absorberlo todo me han motivado a buscar las herramientas para entender el mundo y a mí misma como persona y como mujer.

Me he formado a través de diversos cursos y masters enfocados al coaching, la inteligencia emocional y espiritual, la PNL, la gestión del cambio... He trabajado en empresas multinacionales, en pymes, en universidades, también como empresaria, y soy hija, madre, esposa y amiga. En el camino, la vida me ha regalado una sabia enseñanza: he aprendido que, para alcanzar un destino, una meta o un objetivo, simplemente tienes que marcarlo en tu mapa personal, focalizarte y dedicarte con plena conciencia. De esta forma siempre lograrás lo que te propongas. Quizá mi fe radica en la confianza que tengo en las personas, en las posibilidades de desarrollo que veo en ellas, en esa rica paleta de colores que descubro al mirarlas, con sus matices y singularidades, cada una con distinto bagaje y experiencias pero con un gran potencial en su interior.

Además, he aprendido a creer en las relaciones, en esas transacciones permanentes que nutren nuestra vida personal y profesional. Y aquí, en este punto, me he comprometido con las organizaciones y empresas para generar relaciones sanas y eficientes, para que sus líderes se desarrollen plenamente y que de su gestión se obtengan siempre resultados que cubran las necesidades de todos los implicados: la sociedad, los accionistas, el capital humano… La confianza, junto al amor, el compromiso, la libertad y la comprensión, son los cimientos de mi persona y de mi trabajo. Durante más de veinte años he sido empresaria, he dirigido a grupos y a personas y, en momentos de flaqueza, siempre he recurrido a estos valores para recuperar las fuerzas.

Lo único constante en la vida es el cambio, pues es una realidad. Las raíces crecen y se mueven con las sacudidas de la tierra. Su forma es transitoria y frágil ya que se transforma constantemente: es el ciclo de la vida. Yo quería ayudar a las personas, como individuos y como profesionales, a pasar por estos procesos de transformación hacia un nivel de conciencia mayor, y una de las puertas que encontré fue la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional me puso «gafas» para mirar la vida desde otras perspectivas; para comprender mejor mis reacciones, observar mis pensamientos, hablar con el cuerpo, trascender las circunstancias. Con ella pude conocer mi grado de autoestima y mis conductas más o menos asertivas. Fue tan transformador para mí que he querido divulgarlo y compartirlo. De modo que aquí estoy, encantada de poder compartir contigo la experiencia vital que transformó mi vida y mi entorno profesional. Espero que te sirva para construir tu propia identidad asertiva.

 

OLGA CAÑIZARES GIL

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Soy licenciada en Psicología por la U. P. Comillas, psicóloga especialista en Psicología Clínica y Psicóloga Europea (EuroPsy).

Hace veintisiete años que me dedico a la Psicología Clínica, mi gran pasión. Creo firmemente en la capacidad del ser humano para crecer y ser feliz e intento ayudar a las personas que acuden a mi consulta a alcanzar sus objetivos. Me considero una mera transmisora de herramientas y, una y otra vez, me quedo admirada de la capacidad y valentía de mis pacientes para salir adelante, cambiar y crecer.

Desde hace veinte años, codirijo el gabinete psicopedagógico Sijé, donde hacemos terapias e impartimos cursos. Dedico un 75 % del tiempo a la terapia y un 25 % a impartir cursos en los que plasmo lo que me enseñan los pacientes día tras día. La temática de los cursos suele estar relacionada con la asertividad y la autoestima y los imparto en nuestro gabinete y en instituciones (universidades, asociaciones, empresas, etc.).

Con el paso de los años me he ido especializando en los temas de asertividad y autoestima que considero vitales para que las personas sientan lo que realmente están llamadas a ser: felices y en paz consigo mismas.

Mi otra gran pasión es la literatura. He tenido la inmensa suerte de poder unir estas dos pasiones (psicología y literatura) para, por un lado, escribir y, por otro, dedicarme al mundo editorial.

Prueba de ello son los ocho libros publicados que versan sobre la asertividad y la autoestima. Los más significativos son La asertividad, expresión de una sana autoestima (Desclée de Brouwerd), que actualmente va por la 39.ª edición), Enséñale a decir No (Espasa Calpe, 2009) y Asertividad en el trabajo, en colaboración con Estela Ortega (Conecta, 2013), que actualmente va por la 3.ª edición).

En esta misma línea, dirijo la colección Serendipity de la editorial Desclée de Brouwer, dedicada a libros de crecimiento personal.

Por encima de todo, además de trabajadora, soy hija, amiga, madre y pareja, es decir, mujer. Y como mujer, te dedico este libro. A ti, que espero que le puedas sacar provecho y que te ayude en tu camino hacia el crecimiento y la libertad.

OLGA CASTANYER MAYER-SPIESS

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¿Qué te vas a encontrar en este libro?

Hemos dividido el libro en tres partes. En la primera hablaremos de la relación entre la inteligencia emocional y la asertividad, la primera como marco de trabajo y la segunda enfocada en comportamientos y técnicas específicos. Ambas, en combinación, te ayudarán a desarrollar la identidad asertiva que quieras tener. Hemos buscado una definición general de lo que es para nosotras una mujer asertiva y para ello nos hemos apoyado en aquello que compartimos: las necesidades y los valores. Las necesidades como razones para conseguir metas y los valores como motor, la «gasolina» para el camino. Pero queríamos darte algo real y por eso hemos realizado una encuesta a grupos de mujeres de diversas edades sobre su experiencia con la asertividad en diferentes áreas de su vida.

En la segunda parte del libro desplegamos cada una de las competencias emocionales: el autoconocimiento, la regulación emocional, la autoestima, la automotivación, la empatía y la escucha activa, las habilidades de comunicación y las técnicas asertivas. Son capítulos prácticos en los que podrás identificar tus propias competencias y tus áreas de mejora. En ellos encontrarás ejercicios, reflexiones y sugerencias de cómo trabajar tu propio desarrollo personal para alcanzar el grado de asertividad que quieras conseguir. Hemos vinculado el valor de cada una de las competencias emocionales al entrenamiento de tu propia asertividad.

Pero también nos parecía importante trasladar todo lo aprendido a situaciones de la vida en general. Por eso, la tercera parte del libro está focalizada en cuatro roles de la mujer: como madre, como hija, como trabajadora y como pareja. Aunque somos conscientes de que tenemos muchos más roles, hemos elegido los que consideramos universales y que te ayudarán a identificar los tuyos. Para ello, te contaremos la historia de algunos personajes, como Mireia, Jimena, Manuela…, que nos darán la oportunidad de ver lo que es y lo que no es asertividad. Analizaremos sus pensamientos, sus sentimientos, sus conductas y los resultados que han obtenido en sus vidas. También te sugeriremos ejercicios de aplicación práctica de todo lo que has ido viendo en el libro para que no se quede en mera teoría, sino en un entrenamiento lo más didáctico posible. Aunque se trata de personajes ficticios, ¿podrías ser tú alguno de ellos?

Escribir sobre asertividad es fácil, pero no lo es tanto aportarte herramientas, técnicas y, sobre todo, la conciencia de la importancia de respetarnos y valorarnos. Esperamos haberlo conseguido.

Un abrazo para todas,

OLGA CASTANYER y OLGA CAÑIZARES

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PRIMERA PARTE

¿De qué estamos hablando?

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Inteligencia emocional y asertividad:

las grandes aliadas

Pepa ocupa un puesto de mando intermedio en una empresa multinacional. Su jefe y sus compañeros la consideran eficaz, resolutiva y ambiciosa. Habla muy rápido y es algo tajante, por lo que parece tener siempre las cosas muy claras. Tan claras que roza el trato antipático y a veces irrespetuoso con sus subordinados. Su jefe es el único que, de vez en cuando, se pregunta si en realidad no estará más insegura de lo que parece, pues jamás toma una decisión sin consultárselo varias veces y le pregunta detalles que ella sabe de sobra...

El jefe no anda desencaminado. Pepa acude a nuestra consulta por sentirse muy insegura y con la impresión de estar siempre en el punto de mira. Para ella, su rendimiento es su valía: para sentirse válida como persona necesita hacerlo todo perfecto en el trabajo y ser reconocida por ello. Por eso teme constantemente que los demás le vean fallos y la descalifiquen.

Pepa nos cuenta que su madre siempre ha sufrido mucho por no haber estudiado ni trabajado fuera de casa y haber estado supeditada a su marido. El padre de Pepa trataba a su mujer de «tonta e ignorante» y la despreciaba por su incultura. Por eso ella hizo todo lo posible por inculcar a sus hijas la necesidad de estudiar y trabajar, para no acabar siendo «una persona sin valor» como ella.

Charo es profesora. Sus alumnos la aprecian y ella maneja la clase con soltura. No es de las profesoras que se dedican a recitar la lección, sino que busca información interesante para sus alumnos, elabora material propio y siempre está dispuesta a atender a sus alumnos y a los padres, incluso fuera de su horario. Es una persona encantadora, amable y empática, tanto en el trabajo como con sus amistades. Pero sus mejores amigas están preocupadas por ella porque la ven muy estresada. Últimamente casi nunca pueden quedar con ella porque siempre está preparando alguna clase o en la biblioteca consultando información.

Las amigas hacen bien en preocuparse. Hace un tiempo que Charo acude a nuestra consulta por la gran ansiedad que le suponen las relaciones sociales. Quiere estar bien con todo el mundo, no soporta que alguien se enfade o se moleste con ella y, por consiguiente, nunca se niega a ninguna petición ni expresa cómo se siente en realidad.

Charo nos cuenta que se siente culpable respecto a su madre, de la que se ocupa y por la que se preocupa con abnegación. La madre, sin embargo, nunca está satisfecha con ella, siempre hay alguna pega en lo que hace Charo y la compara con las hijas que, supuestamente, se portan como es debido con sus madres.

Vistas desde fuera, nadie diría que Pepa y Charo tienen tanto sufrimiento en su interior. En apariencia, son mujeres independientes, seguras y eficaces en su trabajo.

Como ellas, se podría decir que la mayoría de las mujeres del mundo occidental hoy en día se desenvuelven con naturalidad y sin dificultad aparente. El siglo XX trajo muchos cambios en el concepto que tenían las mujeres sobre sí mismas. «A lo largo de este siglo, estamos asistiendo como espectadoras y actoras (...) a un hecho (...), y es que (...) el reconocimiento subjetivo de sí mismas (las mujeres españolas) está relacionado con una imagen compartida del entorno y de los demás, que las incluye en él como copartícipes, a la vez que comienzan a percibirlo de alguna manera como suyo, bien en su totalidad, bien en muchas de sus áreas. Ya no son invitadas, intrusas o extranjeras en un reducto apartado», constataba Carmen Sáez Buenaventura en 1990.

Fijémonos en las respectivas madres de Pepa y de Charo: subyugadas por una cultura que no las dejaba afirmarse, muestran unas estrategias de supervivencia con las que, a corto plazo, consiguen mantenerse a flote, pero no se sienten plenas ni felices. Hoy en día todo es diferente… ¿O no?

Si observamos el malestar de Pepa, Charo y tantas otras mujeres que acuden a nuestras consultas, podemos concluir que a las mujeres «nos falta un hervor» para ser plenamente nosotras. Nos falta, quizá, tener claro quiénes somos, cuáles son nuestros valores, nuestros derechos como personas y nuestros intereses, tanto a nivel individual como colectivo.

En las conclusiones de las I Jornadas sobre Mujeres y Salud Mental, en 1985, se cuestionaban «las ideas reduccionistas que consideran el psiquismo de las mujeres, derivado exclusivamente de su biología y anatomía». En efecto, las mujeres poseemos nuestra singularidad biopsíquica, marcada por el ciclo menstrual y, si los hay, los embarazos, que hacen que tengamos que estar en constante reajuste con esa realidad física y que nos trae no pocas preocupaciones y malestares. Este hecho ha servido de excusa para que tanto los hombres como las propias mujeres justificaran quejas por injusticias cometidas («debe de tener la regla») o un trato desigual en el trabajo («las mujeres ganan menos porque faltan más al trabajo»).

Sin embargo, continuando con las conclusiones de aquellas Jornadas, «la identidad de la mujer no es algo creado a priori, sino el resultado de la búsqueda constante que posibilite el nacimiento de un individuo satisfecho de sí mismo a través de logros diversos».

Esas singularidades biopsíquicas no pueden ser excusa para no intentar ser nosotras o quedarnos ancladas en lo que hemos conseguido, sino que hay que continuar buscando siempre una mayor realización como personas y un sitio justo en la sociedad.

En este libro no queremos enfocar a la mujer con un ojo puesto en el hombre, el trato desigual o las injusticias que podemos sufrir, porque esto supondría seguir dependiendo, aunque sea para culpar, de factores externos a nosotras. Queremos mirarnos a nosotras mismas como seres humanos, con las particularidades biopsíquicas que poseemos, y a partir de ahí alcanzar el sentirnos plenas.

Como bien decía Mary Wollstonecraft en el siglo XVIII,

No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres,

sino sobre ellas mismas.

Este es pues, el objetivo de nuestro libro:

Ofrecer Visión, Información y Herramientas para que la mujer de hoy, de mañana, se construya como la mujer que Ella ha decidido ser.

¿Qué dicen las mujeres hoy en día?

Hemos visto lo que promulgaban las mujeres de hace treinta años, pero ¿qué dicen las mujeres de hoy en día? ¿Somos iguales? ¿Tenemos las mismas pretensiones, deseos y valores?

Con el fin de acercarnos lo máximo posible a ti, que nos estás leyendo en este momento, hicimos una encuesta a mujeres de entre veinte y sesenta años, en la que hemos intentado conocer su realidad en cada tramo de edad.

Les preguntamos, por ejemplo, cómo se sienten respecto a sus parejas, padres, jefes, amistades, y también si se sienten discriminadas y cómo responden si esto ocurre.

A continuación mostramos los resultados y te invitamos a que reflexiones si te sientes identificada y qué significa esto para ti.

En general, parece que las mujeres encuestadas se sienten fuertes y conscientes de sí mismas. Un 50 % dice saber decir «no» sin sentirse culpable y solo un 11 % dice no verse capaz de ello. Se muestran básicamente satisfechas con sus padres, amistades, parejas e hijos.

Un 71,5 % no siente que reciba un trato diferente por ser mujer en la pareja, ni en el trabajo, aunque en este último ámbito el porcentaje baja hasta un 57 %. Sin embargo, el 56 % dice sentir un trato diferente por ser mujer en la sociedad.

Las palabras clave para definir su ideal de relación en la pareja son: respeto, libertad, confianza y afinidad de gustos.

Las palabras clave que definen su relación ideal con los padres son, por este orden: comprensión, respeto, confianza y apoyo.

Las palabras clave que utilizan estas mujeres para definir la relación ideal con sus hijos son: respeto mutuo.

Las palabras clave que definen la relación ideal con sus jefes son: valoración-reconocimiento y respeto.

¿Te das cuenta? La palabra que se repite constantemente es RESPETO.

Por último, te mostramos algunas frases que han dicho las mujeres encuestadas ante la pregunta «¿Qué necesitarías cambiar para sentir que tus relaciones son de respeto y valoración?»:

• Respetarme y valorarme por encima de todo lo demás y tomar más distancia emocional en los conflictos.

• Saber expresar mejor lo que siento.

• Hacerme respetar más.

• Expresar mis opiniones respetando al otro.

• Amarme y amar más.

Concluimos que hay un gran deseo de respeto: hacia nosotras mismas, hacia los demás, hacia hacernos respetar... y que estas mujeres, que son una muestra de nuestra sociedad, tienen claro que pueden ser fuertes, protegerse y defenderse… siempre que se amen a sí mismas y a los demás.

La inteligencia emocional como guía para ser asertivas

¿Qué puede faltar para que las mujeres, tú, yo, nosotras, nos veamos plenamente seguras, confiadas, capaces e independientes? Quizá necesitaríamos:

• Conocernos y honrarnos a nosotras mismas.

• Regular adecuadamente nuestras emociones.

• Querernos y valorarnos.

• Ser capaces de motivarnos a nosotras mismas.

• Ser ASERTIVAS: autoafirmarnos desde el respeto y la igualdad.

Imagínate desarrollando todo este potencial. ¿Adónde te llevaría? ¿Serías la misma? ¿Qué cambiaría?

Las 5 capacidades que hemos enumerado se engloban dentro de lo que se llama Inteligencia Emocional. Pero ¿qué es la Inteligencia Emocional? Hay muchas definiciones, pero todas coinciden en estos aspectos básicos:

• Es una capacidad y, por lo tanto, puede desarrollarse.

• Nos habilita para reconocer, aceptar y gestionar todas nuestras respuestas emocionales: emociones, sentimientos, creencias, patrones, actitudes.

• Es una clave fundamental para que podamos conseguir nuestros objetivos personales y profesionales.

• Nos ayuda a construir una relación saludable, sostenible y productiva con nosotros y con los demás.

Si unimos estos aspectos, podríamos decir que la inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, aceptar y gestionar nuestra dimensión emocional para ponerla a nuestro servicio, conseguir nuestros objetivos y construir relaciones saludables con nosotros y con los demás.

Todas las personas tenemos la capacidad para ser emocionalmente inteligentes, nadie nace sin esa capacidad. Por lo tanto, en cualquier momento podemos aprender, aumentar, pulir o enfocar nuestra inteligencia emocional. Pero en este libro queremos ir más allá. Si vuelves a leer las 5 capacidades que hemos enumerado al principio de este apartado, advertirás que hay una que está resaltada: la Asertividad.

La Asertividad es la capacidad de autoafirmarse, respetándose a sí mismo a la vez que se respeta a los demás.

Se trata de una competencia sumamente importante para nosotras, las mujeres.

Pepa y Charo, de las que hablábamos al principio, no se respetan a sí mismas: Pepa se carga de tensión y estrés para no perder el estatus y el reconocimiento que necesita para sentirse válida, y Charo se carga de culpa y ansiedad para mantener el afecto y la aceptación que necesita para sentirse querida. Pepa, además, puede llegar a ser agresiva con sus subordinados, de modo que tampoco está respetando a los demás.

Con el conflicto que tienen en su cabeza entre necesidades propias, mensajes maternos y expectativas sociales, no les queda espacio para lo único que tendría que importarles: ellas mismas. Están a expensas de los demás, esperando que sus compañeros, madres y amigas les reconozcan su valía y les den la afirmación que tanto necesitan. Así, se sitúan automáticamente en un plano inferior, casi rogando con sus conductas que los demás les ayuden.

Para poder salir de ese conflicto, necesitan ser asertivas, saber presentarse ante los demás como quienes son en realidad, sin miedos. Y para ello tienen que respetarse y honrarse a sí mismas, tener claro que lo que digan o hagan es digno de ser respetado y, a la vez, respetar lo que digan o hagan las demás personas.

Cuando Pepa aprenda a ser asertiva:

• Tendrá claro que ser eficiente no la hace más valiosa, sino que su valía estriba en ser ella, en ser persona.

• No necesitará, por lo tanto, el reconocimiento de los demás porque será capaz de sentirse orgullosa de sí misma y de valorarse.

• No se comportará de forma sumisa ante la evaluación de los demás ni agresiva para demostrar su valía, sino que podrá permitirse autoafirmarse, respetando a la vez a las otras personas.

Cuando Charo aprenda a ser asertiva:

• Tendrá claro que ser siempre complaciente con las necesidades de los demás no la hace más digna de ser querida, sino que ella ya es digna de ser querida por sí misma, por ser persona.

• No necesitará, por lo tanto, el afecto de los demás porque será capaz de quererse y cuidarse.

• No se comportará de forma sumisa ante el afecto que le dispensen los demás, sino que podrá permitirse decir «no» cuando algo sobrepase su equilibrio emocional.

Y para transmitir estas actitudes, ambas utilizarán una conducta verbal y no verbal asertiva.

¿Quieres aprender a ser más asertiva? ¿A quererte y valorarte más, respetarte y comunicarte con respeto? Pues te sugerimos…

Cinco pasos para la asertividad

Igual que ocurre con la inteligencia emocional, nadie nace más asertivo que otro ni con una mayor capacidad para afirmarse y estar seguro de sí mismo. Se trata de pensamientos y conductas que se aprenden. Quizá nos han enseñado a comportarnos de manera sumisa o, al contrario, hemos tenido que aprender a ser agresivas para abrirnos camino en la vida. No importa, en cualquier momento podemos reaprender actitudes nuevas, pensamientos y conductas asertivos que nos lleven a sentirnos plenas. ¿Cómo? A continuación puedes ver los pasos necesarios para llegar a ser una mujer asertiva, que se respeta y se autoafirma:

PASOS PARA LA ASERTIVIDAD

1. Conocerse a sí misma.

2. Aceptarse/gustarse.

3. Diferenciarse de los demás.

4. Tener criterios claros.

5. Actuar asertivamente.

Te proponemos iniciar un camino en el que, con la ayuda de las competencias de la inteligencia emocional, vamos a ir cubriendo estos pasos.

Para conocerte bien, te invitamos a que leas y ejercites los capítulos sobre autoconocimiento, valores y regulación emocional.

Para poder gustarte de verdad, a la vez que aceptar lo que no te satisface de ti, es importante que leas el capítulo sobre la autoestima, pilar de la asertividad.

Para diferenciarte de los demás y comunicarte con los que te rodean desde tu independencia y respeto, te invitamos a que leas el capítulo sobre empatía y escucha activa.

Para tener criterios claros, que solo te valen y te benefician, te recomendamos que leas el capítulo sobre automotivación.

Y finalmente necesitarás saber cómo actuar de manera asertiva. Para ello, te invitamos a leer el capítulo sobre habilidades de comunicación y el de técnicas asertivas.

¿Nos acompañas en este viaje hacia ti misma?

Entonces, ¡adelante!

Los cuentos de hadas son ciertos no porque nos hablen

de que existen dragones, sino porque podemos vencerlos.

G. K. CHESTERTON