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—¡Por fin vacaciones! —Martina suspiró satisfecha, estirándose en la hamaca—. ¿No es genial, chicas?

A su lado, Sofía y Liu asintieron desde sus respectivas tumbonas con una sonrisa soñadora en los labios.

Aquel era el primer sábado del verano y las tres amigas habían decidido subir un rato a la azotea para broncearse y descansar. El padre de Sofía les había montado incluso una pequeña piscina hinchable para que pudieran remojarse y soportar mejor el calor. Era su regalo por haber aprobado los exámenes... Y no era para menos. Las Saturno Stars habían conseguido no solo ganar el imagen de su barrio, sino también pasar a segundo de la ESO con buenas notas. ¿Acaso no merecían un descanso?

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Aun así, el verdadero premio estaba por llegar, y era...

¡un viaje a Londres!

«Vacaciones», repitió Martina para sus adentros, saboreando cada letra. Aquellas cuatro sílabas jamás le habían sonado tan excitantes y cargadas de diversión.

Desde hacía años, sus veranos consistían en aburrirse en Ciudad Saturno mientras sus vecinas se marchaban fuera del barrio a algún destino como Tenerife, donde sus padres trabajaban de cocineros seis meses en temporada turística.

Sin embargo, ¡todo iba a ser tan distinto aquel año! Sus amigas y ella irían a Londres a bailar y, con un poco de suerte, conocerían incluso a sus ídolos musicales. Los gemelos Brandon y Brian.

¡Los BB Brothers!

Solo de pensarlo, Martina se ponía a temblar.

—¿No tendríamos que estar ensayando? —preguntó Liu con cierto remordimiento mientras se aplicaba crema protectora factor 50 en las piernas.

Su piel era tan blanca que casi deslumbraba al sol.

Al instante, un aroma a coco perfumó el ambiente.

—Tenemos todo el mes de julio para prepararnos —respondió Sofía levantándose un poco las gafas.

Aunque desconocían la fecha exacta, sabían que la Gran Final se disputaría a principios de agosto en Hyde Park, en Londres... y que, de un momento a otro, recibirían una carta con los billetes y el programa del viaje.

Violeta se asomaba al buzón cada día... ¡varias veces!

—Ojalá estuviera aquí Jimmy —se lamentó Liu—. ¿Cómo vamos a preparar una buena coreo sin él?

Martina asintió con tristeza. Hacía dos días que su amigo puertorriqueño se había ido a Londres para ingresar en la New Arts Academy durante el verano, y ya lo echaba de menos. Le había asegurado que se verían allí y que las ayudaría antes de la Gran Final, pero ¿cómo iban a arreglárselas sin él hasta la fecha?

—Mi abuela podría ayudarnos —respondió Martina.

Tras unos segundos de silencio, Liu respondió achinando aún más sus rasgados ojos:

—No te ofendas, Martina, seguro que Fausti fue una gran bailarina del siglo pasado. ¡Yo todavía flipo con que haya sido una referee! Pero tu abuela tiene más años que Matusalén... ¡¡¡No sabe lo que se lleva ahora!!!

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Martina entendía a su amiga. Hasta hacía unas semanas, su abuela había sido una vieja cascarrabias que protestaba por todo. Especialmente por la música que escuchaban a todo volumen. ¿Cómo iba a entrenarlas para bailar una canción de los BB Brothers?

—Además, falta Yanara —les recordó Sofía—. No podemos empezar los ensayos sin ella y hasta el martes no tiene el examen de recuperación...

La chica fashion había suspendido matemáticas y su madre la había amenazado con no dejarla ir a Londres si no aprobaba.

—Yo de vosotras no sufriría por eso, pringadillas —comentó Violeta burlona desde la puerta—. Aunque ensayarais solas todo el mes, Yanara os seguiría llevando ventaja.

Image—¿De verdad, enana? —la retó Sofía.

—¡Pues claro! Es la mejor con diferencia —respondió antes de entonar su nuevo hit—: «Con la menda rapeando y la fashion en la banda, ya no hay dudas de quién mola ni tampoco de quién manda».

Las tres se miraron con complicidad antes de meterla en la piscina vestida. Después, entre risas, chapotearon un rato junto a ella hasta empaparla por completo.

—¡Sois unas idiotas! —se quejó Violeta gimoteando—. ¡No sabéis lo que habéis hecho!

A Martina le sorprendió lo afectada que parecía su hermana por un simple remojón y trató de calmarla.

—Solo es un poco de agua... Te secarás enseguida al sol.

—Yo sí —respondió sacando un sobre de su bolsillo—. Pero a ver qué hacemos ahora con esto.

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Las Stars se miraron entre confundidas y emocionadas al ver el sello de Londres y la tinta corrida del remitente.

¡Era la carta que habían estado esperando!

cap-2

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Pasó un buen rato antes de que las Saturno Stars lograran recomponer el mensaje de la carta mojada con la ayuda de un secador. Habían bajado de la azotea al piso de Martina descalzas y en bañador, dejando un reguero de agua a su paso.

La tinta se había corrido, desdibujando las palabras clave para interpretar el sentido de aquellas líneas. Sin embargo, había una fecha que esclarecía cualquier duda.

—«1 de julio» —repitió Liu temblorosa—. Está clarísimo. ¡Han adelantado la fecha de la Gran Final!

—¡Imposible! —exclamó Liu arrancándole el papel de las manos—. Eso es dentro de cuatro días... ¡No puede ser!

—Debe de tratarse de un error... —añadió Martina con el corazón en un puño—. Es casi un mes antes. ¡No estamos preparadas!

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Las bases decían claramente que los grupos no podían repetir la misma coreografía de sus respectivos barrios para competir en Hyde Park. ¿Cómo iban a prepararse un baile con tan poco tiempo? Por no hablar de los trajes, los preparativos, la puesta en escena...

Definitivamente, debía de tratarse de un error.

En aquel momento oyeron abrirse la puerta seguida de un grito de la abuela Fausti.

—¡Niñas del demonio! —refunfuñó dejando el cesto de la compra a un lado—. ¿Se puede saber qué hace el suelo encharcado? ¡Casi me parto la crisma!

Aunque Martina se había secado bien antes de enchufar el secador, su abuela la reprendió con una colleja y un sermón sobre los peligros de electrocutarse.

—Estoy seca, abuela. Solo queríamos descifrar esta carta que nos han mandado desde Londres. Se nos ha mojado sin querer y...

—No ha sido sin querer —la acusó Violeta cruzándose de brazos mientras su ropa mojada chorreaba sobre el parquet—. Han sido ellas, que me han empujado vestida a la piscina y...

ImageImage—Cállate ya, mocosa, y cámbiate de una vez —la reprendió Fausti—. Seguro que las estabas molestando y han querido comprobar si es cierto eso que te digo yo siempre.

—¿El qué, abuela?

—¡Que no te callas ni debajo del agua!

Las tres amigas soltaron una carcajada mientras la rapera protestaba camino de su habitación.

Aquello sí que era nuevo, pensó Martina, la abuela regañando a Violeta por ser una chivata.

—¿Usted sabe salgo, señora Faustina? —le preguntó Sofía con el tono educado que siempre empleaba con los adultos—. Al fin y al cabo ha sido una referee...

—Y tiene contactos en el Ayuntamiento... —añadió Liu, divertida, aludiendo a su amistad con el consejero de Cultura.

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Martina no pudo evitar una risita. Todo el edificio les había visto bailar juntos en la azotea la noche de la celebración, pero pocos sabían que aquel «viejo amigo» le había enviado una docena de rosas al día siguiente. Martina y Violeta habían leído a escondidas la notita doblada que adjuntaba: «Para Fausti, la Estrella Polar de Ciudad Saturno. De su gran admirador».

—Pues sí, precisamente vengo de allí ahora mismo —soltó la abuela Fausti como si tal cosa, mientras guardaba la compra en la despensa.

Al momento, las Stars empezaron a brincar y a revolotear a su alrededor.

—¡Cuéntanos, abuela! —le suplicó Violeta saliendo de la habitación, enfundada en su albornoz.

—Os vais dentro de cuatro días... Así que ya podéis ir preparando las maletas.

Las chicas ahogaron un grito y se llevaron las manos a la cabeza.

—Hay otras cosas que deberíamos preparar antes que la maleta, abuela. Como una buena coreografía, unos trajes bonitos... ¡Y no queda tiempo!

Sofía y Liu asintieron preocupadas.

—Tendréis tiempo de todo eso allí.

—¡Pero si la Gran Final es el 1 de julio! —exclamaron sin entender nada.

—Esa es la fecha de vuestro vuelo, pero la competición en Hyde Park sigue siendo el 1 de agosto.

Las cuatro chicas se miraron entre confundidas y aliviadas. ¿Quería decir eso que iban a estar todo un mes en Londres? ¿Haciendo qué? ¿Turismo?

—La organización del concurso ha premiado a los grupos ganadores con una beca de baile para el mes de julio —les explicó Faustina—. Quieren que os forméis, que os preparéis bien para que suba el nivel de la competición y se monte un gran espectáculo en la final.

Los gritos de las Stars provocaron que la anciana callara durante unos segundos.

Cuando se calmaron, continuó:

—Os alojaréis en una residencia que es también una academia de baile. —Fausti frunció el ceño mientras trataba de recordar el nombre—. Dedansfar creo que se llama.

Las cuatro volvieron a gritar entusiasmadas, esta vez sin poder contener los saltos de alegría.

Conocían el lugar por la exitosa serie de Disney Channel ambientada en aquella academia. Las protagonistas eran chicas de su edad que soñaban con ser bailarinas, vivían aventuras y competían con grupos rivales. ¡De allí habían salido grandes artistas como Lorena Gómez o Love Cameron! Pero lo más divertido de la serie, según Violeta, eran las gamberradas que se hacían entre ellas para desbancarse entre sí.

—The Dance Farm —repitió Martina pronunciando correctamente el nombre de la academia.

¡Ni en sus mejores sueños se habría imaginado viviendo aventuras y bailando en un lugar como aquel!

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