En un mundo lleno de promesas de “curas milagrosas” y soluciones rápidas, es importante recordar que no existe una panacea universal para todas las dolencias. Sin embargo, hay una verdad innegable: si queremos experimentar una mejora significativa en la salud, necesitamos cambiar los hábitos y el estilo de vida.
Es fácil caer en la trampa de buscar una solución rápida, una píldora mágica que nos libre de todas las enfermedades y nos devuelva una salud radiante, pero la realidad es que la verdadera curación proviene de cada uno, de las decisiones conscientes que tomamos cada día.
Cuando nos damos cuenta de que el estilo de vida nos llevó a la enfermedad, es el momento de hacer un cambio radical. No se trata solo de manejar los síntomas, sino de abordar las causas subyacentes y adoptar un enfoque integral para volver a un estado de salud óptimo. Al cambiar los hábitos y adoptar un estilo de vida saludable, estamos brindándole calidad de vida al cuerpo. Estamos nutriendo las células, fortaleciendo el sistema inmunológico y proporcionándole al organismo los recursos necesarios para sanar y prosperar.
El cambio no es fácil, pues requiere compromiso y perseverancia, pero los resultados valen la pena: la energía aumenta, las enfermedades crónicas disminuyen y la vitalidad se renueva. Nos convertimos en los arquitectos de nuestra salud, en los guardianes del bienestar.
Entonces, si estás buscando una cura milagrosa, este libro no es para ti. Pero si estás dispuesto a hacer los cambios necesarios en tu estilo de vida, te aseguro que experimentarás grandes cambios positivos. Te embarcarás en un viaje de autodescubrimiento y autocuidado que transformará tu vida de manera extraordinaria.
Así que, en lugar de buscar respuestas externas, miremos hacia adentro y abracemos la responsabilidad de alcanzar el bienestar. El poder de la curación está en nuestras manos. Tomemos decisiones conscientes. Te invito a elegir la salud y el equilibrio.
En un mundo donde a menudo la medicina moderna parece dominar el panorama de la salud, es refrescante descubrir enfoques alternativos que ofrecen nuevas esperanzas y soluciones. Este libro brinda un enfoque holístico en el tratamiento y prevención del cáncer, centrándose en la medicina natural.
Una de las piedras angulares de esta perspectiva es el consumo de alimentos de origen vegetal. Con extensas investigaciones, se ha demostrado que estos alimentos contienen propiedades anticancerígenas que pueden ser vitales en la prevención y que son claves en el acompañamiento de los tratamientos de esta enfermedad.
En este fascinante mundo, el ajo se destaca como una joya de la naturaleza, capaz de desafiar los paradigmas científicos. A través de su compuesto activo principal, el ajo ha demostrado su capacidad para combatir ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades, dejando claro que la medicina natural también ofrece interacciones y mecanismos de acción asombrosos en el organismo.
Además, profundizaremos en el poder de los alimentos fermentados, así como en el uso de plantas medicinales cuyas propiedades anticancerígenas han sido documentadas.
También exploraremos cómo la calidad del agua que consumimos puede ser una aliada o una enemiga en la lucha contra el cáncer. Hablaremos de los beneficios de los baños de agua fría y caliente, que han demostrado ser eficaces en el tratamiento del cáncer por su acción antitumoral. Abordaremos la técnica de las cataplasmas como preventiva en el cáncer, añadiendo así un ingrediente más para abordar el tratamiento de forma holística.
El cáncer tiene múltiples causas: la mala alimentación, el sedentarismo y la acumulación de toxinas en el cuerpo son algunas a las que les pondremos especial atención.
La medicina ancestral y natural son alternativas efectivas en la lucha contra esta enfermedad. Con una combinación de técnicas antiguas y nuevos conocimientos científicos, exploraremos un camino hacia la sanación y la prevención con la idea de ofrecer esperanza y empoderamiento. Prepárate para sumergirte en un viaje de descubrimientos y transformaciones.
Ninguno de los remedios de los que hablaremos en este libro busca reemplazar los tratamientos médicos convencionales, sino complementarlos y potenciar sus efectos. En estas páginas, te ofrezco un enfoque integral de la salud con poderosas herramientas que tienen respaldo de la ciencia para prevenir y combatir diferentes enfermedades, incluyendo el cáncer.
Esta es una invitación a adentrarse en el fascinante mundo de la medicina natural y a explorar las maravillas que las plantas medicinales tienen para ofrecer. Mi objetivo no es solo enamorarte con la belleza de la ciencia herbolaria, sino también despertar el deseo insaciable de seguir descubriendo los tesoros que la naturaleza tiene reservados para mejorar la salud.
Este libro está diseñado para proporcionarte una visión integral sobre el cáncer y cómo abordarlo desde una perspectiva diferente. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de considerar cualquier tipo de tratamiento alternativo.
Recuerda que cada cuerpo es único y reacciona de manera distinta. La información que encontrarás aquí es general, por lo que es fundamental tomar decisiones informadas y contar con el apoyo de expertos en el campo de la salud.
Tener cáncer es una experiencia desafiante y única para cada individuo. Es comprensible que quienes se enfrentan a esta enfermedad quieran explorar todas las opciones de tratamientos disponibles, incluyendo la medicina natural. Creo firmemente que cada persona tiene el derecho pleno de elegir el camino que mejor se adapte a sus necesidades y creencias personales.
Tanto los tratamientos modernos convencionales como los naturales conllevan algunos riesgos inherentes. Debemos tener en cuenta que los tratamientos naturales pueden proporcionar beneficios significativos en términos de bienestar y apoyo al sistema inmune y a otras enfermedades diferentes al cáncer.
Mi deseo es que este libro sea una guía comprensiva y respetuosa para aquellos que buscan tratamientos naturales contra el cáncer. Que esta información objetiva, basada en evidencia y testimonios sólidos, ayude a las personas a tomar decisiones informadas sobre su propio camino hacia la curación. La salud es un derecho fundamental y merecemos tener acceso a todas las opciones disponibles para cuidar de nuestro bienestar físico y emocional.
Sanación no es solo erradicar un problema o enfermedad; es vivir en armonía y tener una buena calidad de vida.

Los seres humanos estamos compuestos por billones de células que crecen y se reproducen en el transcurso de la vida. Cuando una célula presenta alguna anomalía o ha envejecido, por ley, la célula debe morir. El cáncer es una enfermedad que se caracteriza por un crecimiento descontrolado y anormal de células en el cuerpo cuando algo sale mal en su proceso. Estas células anormales forman una masa de tejido llamada tumor, que puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). El cáncer no solo afecta órganos, también es capaz de afectar la piel, la sangre y las cavidades; en general, tiene la habilidad de desarrollarse en cualquier parte del cuerpo. Dependiendo de la zona, será diferente el tratamiento.
Para que la célula cancerosa se propague a nuevas partes del cuerpo, tienen que pasar varios procesos:
Los diferentes tipos de cáncer se clasifican según el órgano o tejido donde se origina, como el cáncer de mama, pulmón, colon, piel, entre otros. Al momento de descubrir un tumor maligno, se hacen estudios para determinar qué tan desarrollada está la condición de las células y si se ha propagado a otros puntos del cuerpo. De esta forma se sabe en qué etapa se encuentra.
La ciencia nos ha dicho que el cáncer comienza en el interior de la célula, pero en realidad no es así. Desde una perspectiva alternativa, se cree que el cáncer se origina en su alrededor, en el ambiente exterior, en su espacio intersticial debido a problemas renales, hepáticos o pulmonares.
Todos estos problemas, a la vez, provocan un fallo multisistémico, como lo explicó hace más de 30 años el célebre investigador Alfred Pischinger en su tesis, que llamó Matrix and Matrix Regulation.
El hígado, el pulmón, los riñones y el intestino son nuestros filtros principales, por donde pasa la sangre para limpiarse de residuos celulares, metabólicos, de toxinas, entre otros. Estos filtros son fundamentales para que se mantenga un entorno sano y limpio en el organismo.
La toxicidad que generamos provoca una saturación de los “filtros”, como el hígado, el pulmón y el riñón, y estos altos niveles de saturación impiden que el órgano trabaje correctamente. La consecuencia es que el proceso de limpieza de la sangre, así como el de enriquecerse de nutrientes y oxígeno, no se cumple, lo que hace que la sangre se mantenga con toxinas. Esto no significa que el cuerpo esté grave o que dejarán de trabajar los órganos. Ellos seguirán su arduo trabajo, pero esforzándose el triple, y es aquí cuando comienzan a acidificarse el organismo y el espacio intersticial de las células. Así es como el cáncer se origina en el exterior de la célula y le provoca mutaciones y daños.
Para poder vivir de una manera sana, las células del ser humano necesitan de un ambiente alcalino y oxigenado; si, por el contrario, el ambiente es pobre en oxígeno y ácido, esto podía ser una de las raíces de desarrollar un tumor. Por lo tanto, basados en la tesis de doctor Pischinger, mantener un entorno celular alcalino es clave para prevenir y tratar el cáncer de un modo natural.
En resumen, cuando los riñones, el hígado y los pulmones no funcionan adecuadamente como filtros, el pH del espacio intersticial de la célula se acidifica. Este cambio en el equilibrio ácido-base puede afectar de un modo negativo el metabolismo celular y dar lugar a la proliferación descontrolada de células características del cáncer, como menciona la tesis del científico Alfred Pischinger.
Los tipos de cáncer más comunes en el continente americano varían dependiendo el país, pero, de manera general, los más comunes, según la Organización Mundial de la Salud, son: de mama, de pulmón, estomacal, colorrectal, de próstata, de piel, de tiroides.
Según el Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos (NCI), el cáncer más común en hombres de ese país (incluyendo Puerto Rico) es el de próstata, mientras que en mujeres es el de mama y ovarios. En Colombia, estos también son los dos tipos de cáncer más comunes en hombres y mujeres, según el Ministerio de Salud y sus estadísticas del 2022 y 2023.
En la lucha contra el cáncer, la ciencia ha desarrollado una amplia gama de métodos de tratamientos, que incluyen la quimioterapia, la radioterapia, la extirpación quirúrgica y las terapias hormonales. Estos enfoques médicos convencionales se han utilizado durante años y han demostrado eficacia en muchos casos, pero también ineficacia en otros muchos. Esto ha llevado a que muchas personas busquen alternativas naturales y holísticas para complementar o, incluso, reemplazar los métodos convencionales. Sin embargo, es importante tener en cuenta que aunque muchas terapias o alternativas naturales no han querido ser estudiadas de una forma rigurosa como las convencionales, eso no significa que no haya beneficio en estos otros tratamientos. Por el contrario, se trata de formas muy sanas de prevenir, manejar o sanar el problema de salud.
En última instancia, la elección de un enfoque de tratamiento contra el cáncer es una decisión personal que debe hacerse acompañada de un equipo multidisciplinario de la salud. Debes tener en cuenta que en ambos métodos de tratamientos puede haber riesgos, pues no estamos exentos de ellos. El cáncer es una enfermedad que por desgracia continúa en aumento a pesar de los avances científicos y médicos que no se detienen. Es alarmante ver cómo la incidencia de casos sigue creciendo.
Si nos detenemos a reflexionar, nos daremos cuenta de que uno de los aspectos que no ha mejorado con el paso del tiempo es la alimentación y el estilo de vida. Cada día, nos vemos rodeados de alimentos ultraprocesados, ricos en grasas saturadas, sodio y azúcares refinados. Además, las jornadas laborales agotadoras y el estrés constante nos llevan a descuidar el bienestar físico y mental.
Es crucial entender que el cáncer no surge de la noche a la mañana, sino que es una acumulación de problemas a lo largo del tiempo y que, muchas veces, viene desde que estamos en el vientre materno recibiendo lo que nuestra madre come. Una mala alimentación, falta de ejercicio, exposición a toxinas ambientales y hábitos poco saludables son factores que suman y contribuyen al desarrollo de esta enfermedad tan devastadora.
Si tan solo cada individuo decidiera tomar las riendas de su propia salud y adoptar un estilo de vida más saludable, podríamos reducir significativamente la incidencia de casos de cáncer prevenibles. Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y alimentos naturales, combinada con ejercicio regular y la abstinencia de sustancias tóxicas, sería un gran paso a la prevención y podría marcar una diferencia en quien ya sufre de la enfermedad, mejorando su calidad de vida.
Es fundamental crear conciencia acerca de la importancia de cuidar el cuerpo y la mente, ya que son nuestros más grandes tesoros. Solo así podremos enfrentar esta enfermedad con mayores herramientas, invirtiendo en la prevención y cuidando de nosotros y nuestros seres queridos.
En los últimos diez años, ha habido un creciente interés en el uso de la medicina natural como complemento en el tratamiento del cáncer. Se ha descubierto que ciertos alimentos y plantas tienen propiedades anticancerígenas y pueden ayudar a aumentar la eficacia de los tratamientos convencionales. Además, se ha observado que el consumo regular de frutas y verduras ricas en antioxidantes reduce el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer.
Estudios como Ginger Root Bioactive Compounds Specifically Inhibits Growth of Colon Cancer Cells, llevado a cabo por Shelley Lin, en el Departamento de Nutrición de la Universidad Estatal de Oklahoma, han demostrado que ciertos ingredientes naturales, como el jengibre, la cúrcuma, el llantén, el anamú, el apio, los germinados de trigo, entre otros, contienen compuestos que pueden inhibir el crecimiento de células cancerosas y promover la apoptosis (muerte celular programada). Este es un proceso natural en el cual las células dañadas o no deseadas se eliminan de manera ordenada. En el caso de las células cancerosas, la inhibición de la apoptosis es una característica importante que contribuye a su crecimiento y supervivencia descontrolada.
Otro estudio sobre el tema, publicado en la revista Cancer Research, en el 2009, investigó los efectos de los compuestos organosulfurados derivados del ajo en la inducción de apoptosis en células de cancerosas. Los investigadores realizaron experimentos in vitro utilizando células de cáncer de colon y descubrieron que estos compuestos del ajo fueron capaces de inducir la muerte celular programada en las células cancerosas.
Estos compuestos demostraron su capacidad para inducir cambios en la expresión génica, regular la actividad de proteínas clave y promover la fragmentación del ADN, todos ellos eventos asociados a la apoptosis. Estos hallazgos son prometedores, y sugerir que los compuestos organosulfurados del ajo podrían ser utilizados como agentes terapéuticos potenciales en el tratamiento del cáncer es un resultado novedoso. Tal como lo reafirman investigaciones como The Protective Effects of an Aged Black Garlic Water Extract on the Prostate, desarrollada por la científica Maria Loreta Libero, en el Departamento de Farmacia de la Universidad Gabriele d’Annunzio, en Italia, publicada en el 2024.
La medicina ancestral también ha ganado reconocimiento en el tratamiento del cáncer. Terapias como la acupuntura y la fitoterapia han mostrado beneficios en la reducción de efectos secundarios de la quimioterapia, así como mejora en la calidad de vida de los pacientes.
En conclusión, la medicina natural ha ganado relevancia en los últimos años como una opción complementaria en los tratamientos del cáncer. Los alimentos, plantas y terapias tradicionales han demostrado beneficios en la prevención y el apoyo a los tratamientos convencionales. La búsqueda de una cura definitiva para el cáncer aún continua y la colaboración entre los enfoques naturales y convencionales sigue siendo fundamental.
A continuación, exploramos de una manera muy general las técnicas curativas y holísticas de destacadas figuras como Hipócrates, la Dra. Ann Wigmore y el Dr. Gerson en su lucha contra el cáncer. Estas personas compartieron principios similares y creían en la importancia de desintoxicar el cuerpo y consumir vegetales, frutas y tubérculos para promover la salud. También vieron en sus pacientes los beneficios que brindaban los enemas.
Estas personas visionarias dejaron un legado invaluable para la humanidad. Sus conocimientos y descubrimientos han sido fundamentales en la compresión y tratamiento del cáncer. A través de sus esfuerzos, nos enseñaron que una combinación de enfoques terapéuticos, incluyendo métodos holísticos y naturales, pueden ofrecer esperanza y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El cáncer es una enfermedad en la que las células del cuerpo crecen de forma descontrolada. Estas células son capaces de formar tumores, que son agrupaciones de células cancerosas, e invadir cualquier parte del cuerpo.
Desde hace más de 3000 años se habla de la cura y el tratamiento de lo que en la modernidad conocemos como cáncer. El enfoque sistémico del cáncer implica comprender que las células cancerosas pueden propagarse y afectar diferentes partes del cuerpo. Por lo tanto, tratar únicamente los síntomas o una zona específica no sería suficiente para manejar y curar la enfermedad.
Hipócrates nos enseñó que el equilibrio y la armonía del cuerpo son fundamentales para mantener la salud. En el contexto del cáncer, esto implica que se debe restablecer el equilibrio del organismo como un todo para curar la enfermedad. Para lograrlo, Hipócrates promovió un enfoque integral multidisciplinario para los tratamientos. Esto significa que se deben utilizar diferentes enfoques y diciplinas, como la medicina, la alimentación, el ejercicio, la psicología y otras terapias complementarias para abordar las múltiples dimensiones de la enfermedad y restaurar el equilibrio en el cuerpo.
Uno de los aspectos claves del enfoque de Hipócrates fue la alimentación. Para él, una alimentación equilibrada y rica en nutrientes era fundamental para mantener el equilibrio y fortalecer el sistema inmunológico. Recomendaba el consumo de alimentos frescos, frutas y verduras, así como evitar el consumo excesivo de carnes. Otro aspecto del tratamiento fue el filosófico. Hipócrates creía en la importancia del equilibrio emocional y espiritual para combatir el cáncer. Entendía que el estrés y las emociones negativas podían debilitar el cuerpo y afectar la salud en general. Por lo tanto, promovía prácticas como la meditación, el ejercicio físico y el contacto con la naturaleza para mantener un estado de bienestar.
Además, recomendaba métodos como la sudoración gracias a baños calientes o saunas y el consumo de infusiones de hierbas medicinales con propiedades depurativas. Creía en la importancia de mantener el cuerpo limpio y evitar la acumulación de toxinas, pues pensaba que ese exceso desarrollaba las enfermedades o las empeoraba, y la desintoxicación del organismo era parte de la prevención o tratamiento.
Hipócrates dejó un legado invaluable en la lucha contra el cáncer, que ya existía en esa época. Su enfoque multidisciplinario —que combinaba la nutrición, la filosofía y la medicina— sentó las bases de los enfoques actuales en el tratamiento de esta enfermedad, tal como lo dejó plasmado en sus escritos de Corpus Hippocraticum y en los Aforismos de Hipócrates.
Fue una pionera en el campo de la medicina natural y defensora de la sanación del cáncer a través de métodos naturales. La doctora Wigmore creía fervientemente en el poder de la nutrición y la desintoxicación para fortalecer el cuerpo y combatir enfermedades como el cáncer. A lo largo de su carrera, desarrolló un enfoque revolucionario conocido como “la cura del cáncer”, que se basa en el consumo de alimentos vivos y la desintoxicación del cuerpo. Ella afirmaba que una dieta rica en alimentos crudos y orgánicos proporcionaba los nutrientes necesarios para fortalecer el sistema inmune y promover la curación natural de todo el cuerpo.
Al igual que Hipócrates, la doctora promovía las técnicas naturales de desintoxicación, como el consumo de jugos verdes, la terapia de enemas y la aplicación de cataplasmas de hierbas medicinales. Estas prácticas tenían como objetivo eliminar las toxinas acumuladas en el cuerpo y restaurar su equilibrio interno.
Muchas personas experimentaron resultados positivos en la prevención, tratamiento o cura del cáncer poniendo en práctica estas técnicas. Sus historias son un testimonio de la efectividad de su enfoque holístico y nos brindan esperanza en la lucha contra esta enfermedad devastadora.
En lo personal, he estado en más de cuatro ocasiones en el Instituto de Alimentos y Sanación Ann Wigmore. Me gradué de él y he visto cómo personas muy enfermas han mejorado su calidad de vida, tanto siendo pacientes de ciertos tipos de cáncer como de diabetes tipo II, hipertensión, enfermedades reumáticas y hepáticas.
Uno de sus métodos principales es la utilización del extracto del pasto de trigo, o wheatgrass, una hierba muy poderosa que contiene casi todos los minerales, vitaminas y antioxidantes. Es, además, una planta rica en clorofila, la cual brinda energía, nutre al organismo y promueve la desintoxicación. Según las enseñanzas de Ann Wigmore, el extracto de esta planta germinada se debía ingerir treinta minutos antes del desayuno para activar el sistema linfático, esa red de vasos, ganglios y órganos que juegan un papel crucial en el sistema inmunológico del cuerpo. La función de este sistema es drenar fluidos, eliminar toxinas y transportar células inmunitarias para combatir infecciones. Mantenerlo activo es vital porque ayuda a prevenir enfermedades, incluido el cáncer, al facilitar la circulación de linfa (un líquido que recorre el cuerpo y está cargado de nutrientes y glóbulos blancos) y de desechos. Un sistema linfático saludable contribuye a una respuesta inmunitaria eficiente y a la regulación de fluidos en el cuerpo, lo que es esencial para la salud en general.
Gracias a sus investigaciones, también demostró que el pasto de trigo ayudaba a combatir el hongo cándido. Este se encuentra de forma natural en el cuerpo humano, en especial en la piel, la boca y el tracto gastrointestinal. Aunque normalmente es inofensivo, puede volverse patógeno y causar daño cuando hay un desequilibrio en el sistema inmune o cambios en el ambiente interno, como el excesivo uso de antibióticos, una dieta alta en azúcar o estrés. Es importante mantener los niveles de este hongo controlados, ya que su proliferación puede llevar a problemas de salud, incluyendo infecciones sistémicas y complicaciones que debilitan el sistema inmune.
Además, apostaba mucho por alimentos fermentados, como el repollo y la quinua, y cómo estos promueven el restablecimiento del organismo para prevenir, tratar o sanar el cáncer.
En un capítulo posterior, te enseñaré a preparar el rejubelac o la bebida de repollo fermentada creada por la doctora Wigmore y su preparación del pasto de trigo.
Investigaciones modernas, como The Role of Wheatgrass in Colorectal Cancer: A Review of the Current Evidence, publicada en el 2024 y desarrollada por Magie Tamraz en la Universidad Holy Spirit de Kaslik, Líbano, llegaron a la conclusión de que el pasto de trigo podría tener un papel significativo en la prevención del cáncer colorrectal, dándole así mayor peso a las investigaciones de más de seis décadas de la doctora Wigmore.
Fue un médico alemán conocido por su terapia contra el cáncer. Esta tiene como base la teoría de que el cáncer y la mayoría de las enfermedades están relacionadas con la acumulación de toxinas en el organismo y con deficiencias de vitaminas y minerales. “La terapia Gerson”, como se le conoce mundialmente, se basa en el consumo de jugos de frutas y vegetales frescos, de tubérculos como la papa y de suplementación con vitaminas, ya que por el estilo de vida actual es muy común que haya deficiencia de micronutrientes.
Uno de los aspectos más interesantes de la terapia de Gerson fue su enfoque holístico y la creencia de que el cuerpo tiene la capacidad de curarse a sí mismo cuando se le proporciona un entorno óptimo. El tratamiento se basa en una dieta especializada que consiste en jugos frescos de frutas y vegetales orgánicos, junto con una alimentación vegetariana, baja en sal y grasa. Además, se utiliza la terapia de desintoxicación mediante el uso de enemas de café para estimular la expulsión de toxinas acumuladas en el hígado.
La terapia de Gerson también incluye suplementos nutricionales, como vitaminas, minerales y enzimas, para fortalecer el sistema inmunológico y promover la curación. Se hace hincapié en la importancia de mantener un equilibrio ácido-alcalino en el cuerpo, así como en la eliminación de metales pesados y otras sustancias tóxicas que tienden a acumularse en el cuerpo.
Aunque esta terapia ha sido objeto de controversia y críticas, ha logrado testimonios de pacientes que han experimentado mejoras significativas en su estado de salud y remisiones de cáncer. Esto lo validan investigaciones como la que realizó Michael S. Donaldson (director de Investigación de la Fundación Hallelujah Acres en Estados Unidos), titulada Nutrition and Cancer: A Review of the Evidence for an Anticancer Diet, publicada en el 2004, en donde concluye que una alimentación rica en vegetales y frutas puede promover la prevención y actuar como tratamiento contra ciertos tipos de cáncer.
Receta del doctor Gerson
Esta sopa es una receta que se incluye en la terapia de Gerson y se utiliza como parte del tratamiento para promover la desintoxicación y la curación del cuerpo.
Ingredientes
Preparación
En una olla, vierte el agua, las papas ya picadas, las zanahorias y el apio y deja que se cocinen todos estos ingredientes. Cuando ya esté cocida la papa, agrega las espinacas, el manojo de perejil y la cebolla. Deja hervir por tres minutos y apaga el fuego. Se puede añadir como extra una taza de lentejas.
Una investigación muy interesante que se titula Chemical Composition, Functional and Anticancer Properties of Carrot, publicada en el 2023 por Luigi Mandrich, llevada a cabo en Nápoles, Italia, en el Instituto de Investigación Terrestrial Ecosystems (IRET, por sus siglas en inglés), concluyó que varios compuestos activos de la zanahoria inducían la muerte en células cancerosas, haciéndola un poderoso alimento para los pacientes de cáncer o en la prevención. Dentro de la terapia del Dr. Gerson, el jugo de zanahoria es uno de los principales tratamientos para el cáncer, por lo cual investigaciones como estas demuestran que la terapia Gerson sí puede ser efectiva.