Conspiraciones, mitos y leyendas en la historia de la música

Contenido

Introducción

En este más de medio siglo que llevo de carrera, la pregunta que más me han hecho es si es cierto que Paul McCartney, de The Beatles, murió en un accidente y que quien anda por ahí ahora haciendo conciertos, escribiendo música y grabando discos es un tal William Campbell. Este personaje se supone que es un look-alike (un doble o imitador) que lo reemplazó después de un arduo entrenamiento para ser un perfecto Paul. La pregunta puede aparecer en mis redes, aún hoy, una vez por semana. Responder se volvió casi un ejercicio de copiar y pegar una respuesta genérica con la que explico que es una leyenda urbana que hace parte del folclor. Es una de esas historias que circulan entre una cultura o grupo social y que incluyen cuentos, rimas y bromas que se pueden basar en hechos reales frecuentemente distorsionados y magnificados para mantener la cohesión grupal. Son diferentes a las fake news, las noticias falsas que han tenido tanta visibilidad en años recientes, término popularizado durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos. Por definición, estas últimas son mentiras creadas con el fin de engañar o desinformar a quienes reciben los mensajes. Aunque todo está orquestado, la intención es cumplir con metas políticas o causar zozobra y confusión entre el público, generalmente con imágenes y nombres parecidos a medios de comunicación tradicionales, para facilitar el engaño.

A lo largo de los años, partiendo del caso del exBeatle, he investigado esta historia llena de conspiraciones, mitos y leyendas y también otras de diferentes artistas. Vale recordar que muchos de estos cuentos se vienen tejiendo desde hace muchos años, desde aquellos tiempos en los que no existían los medios masivos de hoy, como las redes sociales, que potencian y magnifican muchas de las historias que vienen desde hace décadas, o aun desde antes.

Cuando hablamos de conspiraciones de manera genérica, es obvio que existen —los libros de historia, los textos de estudio y consulta y los medios de comunicación están llenos de ellas—, pero el asunto cambia cuando se habla de teorías de la conspiración. Generalmente se parte de un hecho al que se atribuye una causa diferente a la oficial, una explicación alterna que trata de justificar algunos acontecimientos que no son tan claros, o se aprovechan vacíos que tiene el relato de lo sucedido.

Es entonces cuando entran personas que especulan y buscan explicar lo ocurrido mediante una hipótesis que suele incluir actuaciones de grupos poderosos, que frecuentemente trabajan en la sombra, alejados del ojo público, para ofrecer una versión de los hechos que consideran completa y veraz. Así, parten de una idea que puede ocupar esos espacios o vacíos que deja prácticamente toda narración histórica y científica.

Incluso, se puede partir de una especulación y construir una narrativa conspirativa alrededor de ella. Dicho de otra manera, es posible inventar un hecho y luego construir una historia que aprovecha algunas realidades para darle un viso de seriedad y credibilidad. En torno a ella se arma una gigantesca mentira.

Por otro lado, como herramienta de promoción y mercadeo, algunos se han inventado —sin ruborizarse— una cantidad de leyendas en torno a artistas y discos con el fin exclusivo de vender. Otros mitos han surgido de la narración popular o, incluso, de personas que los han creado con la intención de hacer daño, buscando destruir a un artista.

Basta con mirar acontecimientos de los últimos años para ver cómo las teorías de la conspiración se han extendido: los ataques del 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas, el Pentágono y el abortado ataque a la Casa Blanca, en Estados Unidos; la supuesta inclusión de chips en las vacunas para controlar a la humanidad; la teoría de que la Tierra es plana, no esférica; el presunto fraude de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el 2020; la duda de si el ser humano pisó o no la Luna en julio de 1969… Seguramente ustedes aportarán muchos ejemplos más.

La tecnología digital ha ayudado a que crezca el fenómeno. Por un lado, la penetración de las redes y la forma en que muchas personas creen a pie juntillas lo que aparece en ellas, como si fueran verdades absolutas, hace posible que teorías, mitos y leyendas se difundan sin ningún control por todo el mundo. Por el otro, esta tecnología permite manipular la información y así, sin mucha experticia, se pueden transformar realidades y, peor aún, crear realidades mentirosas. Con programas de computador, y ahora con las tecnologías de la inteligencia artificial, se puede cambiar un sonido o una imagen para dar origen a algo que nunca existió y venderlo como real. Incluso la IA permite poner en boca de cualquier persona cosas que nunca ha dicho, pero que ayudan a difundir falsedades.

Toda la tecnología que tenemos a disposición permite construir estas teorías, y es tan fácil hacerlo que a veces hasta los más expertos y avezados en temas digitales y de redes pueden verse en dificultades para discernir lo real de lo que es una simple fabricación. La manipulación de videos y audios permite a una persona fabricar prácticamente lo que quiera, adaptar, transformar, distorsionar y hasta crear contenidos con motivos oscuros que buscan ocultar realidades. Todos podemos hacerlo en cierto grado, cuando hasta en nuestros teléfonos celulares tenemos instalados programas que alteran fotografías y sonidos.

Entonces, hagamos un alto en el camino y miremos algunas de las teorías de la conspiración más conocidas. Unas son difíciles de creer, otras podrían ser verdad y también hay algunas que sorprenden. Claro que, al final, resulta que son eso: teorías, término definido por la Real Academia Española como “conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación”.

En este libro revisaremos algunas de esas teorías relacionadas con los artistas y con prácticas satánicas, mitos, leyendas, mensajes ocultos —otros no tanto— y algunos eventos e incidentes que tienen que ver con su vida y su obra. El objetivo de estas páginas es rememorar algunos de estos episodios y, hasta donde sea posible, desmentir o confirmar su veracidad; aunque, en muchos casos, sencillamente dejaré a la imaginación de los lectores lo que pudo o no haber sucedido.

Con seguridad, habrá datos que ustedes no compartan. Todo cabe dentro de lo posible en los mitos, las leyendas y las teorías de conspiración. Como corresponde al concepto mismo de estos términos, todas las interpretaciones y opiniones son válidas, y quien las lee debe decidir qué prefiere creer, cuál versión le parece más verosímil, qué es verdad y qué es mentira. Aquí no hay verdades absolutas, solo interpretaciones. Queda abierta la discusión y ustedes pueden —y deben— aportar. No poseo verdades absolutas. Simplemente, transito por el camino de las versiones y ustedes pueden estar o no de acuerdo. Ármense de papel y lápiz (¡qué pasado de moda esto!) y hagan sus comentarios al margen.

Así que bienvenidos, y gracias por acompañarme en este viaje a través de estas historias.

Capítulo 1
¿Paul McCartney o William Campbell?

Esta es, tal vez, la leyenda urbana más popular de la historia del rock. Aquí sí hay que decirlo sin equívocos: es un mito urbano. Un invento que llamó la atención, se propagó y, con la llegada del internet y de las redes sociales, creció y ha encontrado nuevos adeptos y generadores de mitos y teorías. La revista estadounidense Time la incluyó en el 2009 en una lista de “Las diez teorías conspirativas más duraderas del mundo”. Aquí va todo el cuento.

Desde mediados de 1967 empezó a correr el rumor de que Paul McCartney había muerto en un accidente de tráfico cuando conducía por una carretera entre Londres y Leeds. Esto fue desmentido de entrada por la revista The Beatle Book. Incluso durante una rueda de prensa con motivo del lanzamiento del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, en mayo de ese año, Paul abordó el tema.

Luego, a finales de 1968, se lanzó el llamado Álbum blanco, ese disco doble que no tiene título y que incluye la canción “Glass Onion”, en la cual su compositor, John Lennon, menciona su canción “I Am the Walrus” (“Soy la morsa”), del álbum Magical Mystery Tour, cantando “the walrus is Paul” (“la morsa es Paul”). De ahí surgió el rumor de que este era un mensaje oculto de John en el que afirmaba que Paul ya no estaba. Pero, reiteradamente, John dijo que fue un recurso poético, tanto como decir que un fox terrier es Paul. Como la canción hace referencia a varias canciones anteriores de The Beatles, aunque quieran hallar algún mensaje secreto, lo hizo intencionalmente para mostrar que a las canciones no se les deben buscar significados encubiertos.

El 17 de septiembre de 1967, Tim Harper, editor de un periódico universitario de la Universidad de Drake, en Des Moines, estado de Iowa, publicó un artículo con el título “¿El Beatle Paul McCartney está muerto?”, en el que habla de unos rumores al respecto; por ejemplo, que si se escucha al revés la canción “Revolution 9”, se puede oír una voz que repite “turn me on, dead man”, que en español significa algo como “excítame, hombre muerto”. Sin embargo, al hacerlo, esto no es nada claro; suena algo parecido si se le pone un poco de imaginación.

En otro tema, “I’m so Tired”, los rumores dicen que al final John no canta, sino que masculla “Monsieur, monsieur, monsieur, how about another one?” (“Señor, señor, señor, ¿nos tomamos otro?”), pero que sería “Paul is dead, miss him, miss him” (“Paul está muerto, lo extraño, lo extraño”).

Otra referencia es que la contracarátula de Sgt. Pepper’s muestra a tres Beatles mirando de frente, y uno de espaldas. De frente están George, John y Ringo con sacos con tonos claros y se supone que el otro, con un saco oscuro, es Paul. ¿Por qué?, se preguntaban. Pues, “obvio, es porque él está muerto”, decían.

Con todas estas consideraciones, la publicación universitaria pensó que era apropiado abrir la discusión, en vista de que los estudiantes comentaban todo lo relacionado con el llamado “establecimiento”, entendido como una élite secreta dominante que controlaba todo lo que ocurría en la sociedad, incluida la validez y justificación de la guerra de Vietnam. Todo hacía parte de teorías de la conspiración. Dos días después, el diario Michigan Daily tituló “McCartney muerto” y afirmó que tenía nuevas evidencias. Después estas versiones fueron recogidas por medios nacionales y se “regó” el cuento.

Pero ¿en qué se basa todo esto?

Hagamos un alto en el camino y revisemos en qué consiste este mito. Según la historia, el 9 de noviembre de 1966 los integrantes de The Beatles estaban en los estudios de EMI, en Abbey Road, grabando. Hubo una discusión entre ellos, y Paul salió furioso, tomó su carro —un Aston Martin— y se marchó. A pocas cuadras, una chica de nombre Rita le pidió un aventón, él se detuvo, ella subió al carro y Paul arrancó a toda velocidad. Cuando la mujer se dio cuenta de quién era la persona que conducía el vehículo, se lanzó emocionada sobre él, quien perdió el control del carro. Chocaron violentamente contra un camión y él quedó decapitado. No se sabe qué sucedió con la chica. ¿Murió también? ¿Salió ilesa? Si salió herida, ¿en qué hospital fue tratada? ¿Por qué saben cuál es su nombre? Hay algunos que afirman que quedó ilesa y desapareció del mapa luego de recibir una fuerte suma de dinero y una advertencia de que era mejor callar.

Ahora, los teoristas aseguran que tan pronto los otros tres supieron del accidente, de común acuerdo con su casa fonográfica, así como con su productor, George Martin, y su mánager, Brian Epstein, decidieron ocultar el hecho a los medios y al público, pues temían que la muerte del popular miembro del grupo desatara una ola de suicidios de las adolescentes fanáticas de Paul. Había que evitarlo a toda costa.

En complicidad con la policía, con el personal médico de un hospital y hasta con testigos del supuesto suceso, ocultaron el hecho. Para efectos prácticos “desaparecieron” el carro, limpiaron el sitio del accidente, escondieron el cadáver de McCartney e hicieron todo lo necesario para que no quedara evidencia alguna de lo ocurrido.

Dicen los conspiracionistas que después Epstein se arrepintió y anunció que contaría la verdad, pues no podría vivir con semejante mentira. Por esta razón los demás tomaron la decisión de matarlo. Lo que estos teoristas no pueden explicar es por qué tardaron casi diez meses en silenciarlo, pues el mánager del grupo murió en agosto de 1967.

Como The Beatles ya no hacía conciertos para ese entonces, había tiempo para llamar a un joven de nombre William Campbell, quien ganó un concurso de dobles de los Beatles llevado a cabo en junio de 1967 en el lanzamiento del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. De esta manera, dicen que hubo tiempo para acicalarlo y quizás hacerle alguna cirugía, enseñarle a tocar y a cantar como Paul, y meterlo totalmente en el personaje, con clases sobre lo que ahora sería su pasado, sus movimientos, su forma de hablar, sus expresiones, en fin, todo lo necesario para que fuera el doble perfecto.

Cuando la noticia tuvo resonancia mundial, periodistas de varios medios fueron hasta la residencia campestre de McCartney en Escocia. Cuando él abrió la puerta y los atendió, le preguntaron, palabras más, palabra menos, si estaba muerto. Él, con su buen sentido del humor, se pellizcó y respondió: “Que yo sepa, no estoy muerto”. Luego pronunció una de esas maravillosas frases: “Los rumores sobre mi muerte han sido algo exagerados, pero, de todas maneras, si fuera cierto, sería yo el último en saberlo”. Acto seguido mostró su pasaporte y el de su novia de entonces, Jane Asher, en los cuales se evidenciaba por los sellos de entrada y salida que en la fecha de su supuesta muerte estaban de vacaciones en África, en un safari por Kenia. Este es un detalle que los conspiracionistas generalmente no mencionan.

En todo caso, los integrantes de The Beatles, muy molestos por toda la alharaca, salieron a desmentir las versiones. Ringo dijo que obviamente todo era mentira, pero así lo dijera él y lo repitiera, al final del día la gente iba a creer lo que quisiera creer. John, furioso, dijo que todo era ridículo.

Como dato adicional, en el libro The Complete Beatles Recording Sessions, publicado en 1988, el historiador del grupo, Mark Lewisohn, recopila los archivos de EMI Music en los estudios de Abbey Road, es decir, todos los registros de las sesiones de grabación entre 1962 y 1970, pero resulta que en esa fecha (9 de noviembre de 1966) no hay registro de una grabación del grupo. La última vez que habían grabado en los estudios fue el 17 de junio de 1966. En esa fecha plasmaron los temas “Here, There Everywhere” y “Got to Get You into My Life”. La siguiente vez que entraron al estudio fue el 24 de noviembre, cuando grabaron las primeras tomas de “Strawberry Fields Forever”.

Pese a estos hechos, los rumores no dejaron de propagarse. Cada vez con más ahínco, los conspiracionistas buscaron pistas y rastros que pudieran demostrar su versión de los hechos. Fuera de las ya referidas canciones “Glass Onion” y “Revolution 9”, presentan “Strawberry Fields Forever”, en la cual, dicen, al final de la canción John canta “I buried Paul” (“enterré a Paul”). No se requiere mayor imaginación para entender que lo que John realmente dice es “cranberry sauce” (“salsa de arándano”).

Ahora, si se hizo el gigantesco montaje para ocultar la muerte del amado músico de The Beatles, y seguramente fueron pagados millones para comprar el silencio de docenas de personas, ¿por qué los encubridores harían algo tan torpe como dejar rastros de su trama? Los conspiracionistas tienen su respuesta y afirman que los Beatles se sintieron tan mal por el montaje que esta era una forma de limpiar sus conciencias.

Otro centro de atención para los estudiosos de la muerte de Paul fue la carátula del álbum Sgt. Pepper’s. Dicen los conspiracionistas que ahí aparecen referencias o pruebas irrefutables de su muerte. Ya mencionamos la foto de la contracarátula con Paul de espaldas cuando los otros tres están de frente. La parte frontal tiene unos arreglos florales que supuestamente se relacionan con un entierro. ¿Serán por Paul? No, simbolizan la muerte de los viejos Beatles, los que hacían conciertos y esas maravillosas canciones exitosas. Por eso aparecen los cuatro vestidos de negro con corbata, como lucían al comienzo de su etapa exitosa. También esa imagen puede considerarse como un homenaje al amigo de John y temprano integrante del grupo, Stu Sutcliffe, quien murió en Hamburgo en abril de 1962 a los veintiún años. Encima de la cabeza de Paul hay una mano, que es la del comediante Issy Bonn. Dicen que esa mano extendida es como la de un sacerdote o ministro de la iglesia dando la bendición al final del servicio de entierro de un fallecido. Claro, afirman los conspiracionistas, es la despedida de Paul. En la parte inferior, al lado de la estatuilla de la diosa Shiva —que simboliza la creación y la destrucción—, hay un arreglo floral de jacintos amarillos que tiene forma de un bajo puesto para un zurdo, como lo usaría Paul. Pero preguntan: “¿Por qué solo tiene tres ramas que simbolizan las cuerdas?”. “Ah, claro, porque ya no está McCartney, y solo quedan tres Beatles”. La muñeca que está en el extremo derecho de la carátula, que representa a la actriz Shirley Temple, tiene tejido en el saco el texto “Welcome The Rolling Stones”, y sobre una manga “Good Guys” (“Bienvenidos The Rolling Stones – Buenos muchachos”), un claro mensaje de que los Stones sabían del montaje y agradecían con esta mención su silencio. Otras teorías prefieren pensar que como McCartney ya había muerto, ahora los Stones eran los que mandaban la parada en la música.

Pero hay más. Al lado de la mano derecha hay un pequeño carro Aston Martin. ¡Ah!, el carro que conducía Paul cuando murió. La mano enguantada de la abuela contra quien se recuesta Temple está ensangrentada. ¿Puede haber dudas de qué significa eso?

Pero tal vez la prueba más imaginativa es la que pide que se ubique un espejo en la mitad del bombo que está en el centro de la carátula. Está sobre la mitad de las palabras “Lonely Hearts”. Entonces lo que se ve es esta grafía: “IONEIX HE<>DIE”. Según los defensores de la teoría esto se debe interpretar como “I ONE IX HE <> DIE”, que sería equivalente a “1 UNO IX” (es decir, “11 – 9” o “noviembre 9”) y “ÉL <> MUERE”. Más claro no canta un gallo, ¿verdad? Solo que en la mayoría de los países se hace la anotación diciendo primero el día y luego el mes. Entonces, la fecha sería el 11 de septiembre. Otro detalle para los conspiracionistas.

Finalmente, en la foto interior de la carátula doble abierta donde aparecen los cuatro, y en la manga izquierda del saco de Paul, hay un parche con las iniciales “O. P. D.”, que se interpretan como “officially pronounced dead” (“declarado oficialmente muerto”), expresión usada, dicen, por la policía británica en caso de fallecimientos violentos.

Y ya que estamos hablando del álbum Sgt. Pepper’s, un asunto más: la épica canción “A Day in the Life” —escrita principalmente por John con aporte de Paul en el segmento de la mitad— parece inspirada en la muerte del heredero de la fortuna de la cervecería Guinness, Tara Browne, en un accidente automovilístico. Pero estas teorías dicen que no, que realmente hace referencia a Paul. Veamos lo que dice la canción. Comienza con “Leí las noticias hoy” y, un poco después, la parte pertinente: “Se voló los sesos en el carro. No vio que el semáforo cambió… La multitud se quedó mirando. Habían visto su rostro antes, y nadie estaba seguro de si era un miembro del Parlamento”. Browne no murió de esa manera, pero, como lo explicó John, era parte del proceso y de las licencias creativas que él se daba cuando componía. Paul estaba con él en el momento de crear la canción y, entre otras cosas, incluye una observación sobre el comportamiento humano. El otro lado dice: “No, obviamente si el personaje que muere se voló los sesos, es una referencia a lo que le sucedió a Paul”.

En el álbum hay una canción que Paul escribió, “Lovely Rita”. Según algunos, es un tema escrito para una guardiana del tráfico, que le puso una multa a Paul por estacionar en un sitio prohibido frente a los estudios de Abbey Road. Y le adjudicó el nombre porque se le parecía a alguien que podría llamarse “Rita”. Típica inspiración de un observador de la vida que escribe canciones. Pero los teoristas sostienen que Rita es realmente el nombre de la chica que Paul recogió la noche de su supuesta muerte y quien provocó el accidente.

Más adelante, en septiembre de 1969, The Beatles, ya en disolución, lanzó su álbum Abbey Road. Cuando las oficinas del grupo se vieron inundadas por llamadas de todo el mundo preguntando por la veracidad de los rumores, Derek Taylor, jefe de prensa del grupo, salió a desmentir una y otra vez la versión, explicando que Paul acababa de ser padre y que estaba dedicado totalmente a su familia, alejado de los medios de comunicación. Cuando el 22 de octubre el rumor de que Paul estaba muerto explotó en todos los medios internacionales, él viajaba con su esposa, Linda, y sus dos hijas a su residencia campestre en Campbeltown, Escocia.

En este periodo, Paul, en efecto, estaba alejado de todo, incluidos sus compañeros de grupo; estaba solo con su familia. Los otros tres habían optado por contratar al empresario americano Allen Klein para manejar los asuntos del grupo, a lo que Paul se opuso. Él se decidió por el bufete de abogados de su suegro, Eastman & Eastman, para que lo representara.

Ahora nos remitimos a la carátula de Abbey Road, que también tiene simbolismos que, dicen, confirman la muerte de Paul McCartney.

Primero, la foto de la portada donde los cuatro caminan por una cebra, que queda en Abbey Road, la calle que da nombre a los estudios. Resulta que George, Ringo y John caminan por el cruce con zapatos, y Paul va descalzo. Mientras tres de ellos van con el pie izquierdo adelante, Paul va con el pie derecho adelante. La serie de cerca de cien fotos tomadas durante la sesión muestra al supuestamente fallecido en algunas tomas con zapatos y con el paso sincronizado con los otros tres. Estaba descalzo en algunas fotos, pues era un día caluroso de junio. Otra pista está en que ¡Paul tiene en su mano derecha un cigarrillo, pero él es zurdo! Pero cualquier persona que ha fumado sabe que por diversos motivos el cigarrillo se puede tener en la mano que no es la dominante. Y entonces esgrimen lo que se supone la prueba reina: el Volkswagen que aparece en el costado izquierdo estacionado sobre el andén tiene la placa LMW 28IF. Según las teorías conspirativas, “28IF” significa “28 SI” (un si condicional), que indicaba —afirman los teoristas— que si Paul estuviera vivo tendría veintiocho años. Pero aquí hay un problema, y es que en ese momento habría tenido veintisiete años, no veintiocho. En todo caso, las tres letras de la placa, LMW, no despertaron mucho interés, pero podría aportar que son las iniciales de “Left My World” (“Dejo mi mundo”). No parece ser de mayor importancia.

Pero sigamos. Al lado derecho de la carátula está estacionado un vehículo negro de la policía. Simboliza y agradece a las autoridades que guardaron silencio el día del accidente fatal de Paul. Otra pista está en las vestimentas que usan en la foto. Según los teoristas, John, vestido de blanco, representa al sacerdote. Ringo, de negro, representa la funeraria. George, de jeans, debe ser el sepulturero. Y como Paul está descalzo, camina a destiempo con los demás y tiene los ojos cerrados, es porque está muerto. La contracarátula muestra un muro con las palabras “BEATLES” y “ABBEY ROAD”, y aparece la imagen desenfocada de un vestido azul corto. “¡Claro —dicen los teoristas—, esa es Rita, la fan que acompañaba a Paul el día del accidente fatal!”. En la esquina superior izquierda hay unos puntos. Según como se unan, forman el número 3. ¿Quién puede dudar de que eso indica que solo quedan tres Beatles? La misma interpretación aplica a una fractura en el muro y que atraviesa la S de “BEATLES”. ¿Sí ven? Pero la interpretación obvia es que como fue el último disco que grabaron, era una forma de decir que el grupo estaba fracturado: los cuatro muchachos de Liverpool no van más.

Finalmente, hay que recordar que la dirección en la que caminan en la portada del disco es desde los estudios de EMI que están al lado izquierdo del cruce de la calle. Ellos se alejan de ahí.

En el 2010, apareció un video titulado Paul McCartney Really Is Dead: The Last Testament of George, una producción de Joel Gilbert, que supuestamente presenta unos audios grabados por George Harrison en los que confiesa que durante muchos años guardó silencio, pero que llegó la hora de contar la verdad de lo ocurrido.

Joel Gilbert es un músico y realizador cinematográfico que ha hecho varias películas sobre teorías de conspiración. Además de esta, realizó una película sobre Bob Dylan, otra sobre Elvis —que plantea la teoría de que está vivo— e, incluso, una sobre el expresidente estadounidense Barack Obama y otros temas controversiales de una orientación derechista. Con frecuencia presenta sus trabajos como documentales, aunque la crítica ha insistido en que no hay un total apego a la realidad, son especulativos y con afirmaciones que no tienen respaldo de evidencias.

Según la información, a la productora Highway 61 Entertainment le llegó un paquete anónimo desde Inglaterra que tenía una pequeña grabadora y unos minicasetes aparentemente grabados por George en el hospital, después de ser atacado con un cuchillo en su casa de Londres por un hombre que dijo que Dios lo había mandado a matar a un Beatle. En el curso de una hora y cuarenta minutos que dura la producción, George afirma que John Lennon le había dicho el 1 de diciembre de 1980 que ya no aguantaba más y que iba a contar la verdad sobre Paul. Una semana más tarde, John estaba muerto y ahora era el momento de revelar lo que realmente había sucedido. Gilbert hace un cuidadoso trabajo de mezclar la narración de George con imágenes de archivo del grupo, entrevistas y todo un material fílmico para enriquecer y justificar su planteamiento.

La voz que se escucha puede sonar a la de George Harrison, pero hay unas diferencias entre la voz del documental y la que se oye en entrevistas de años anteriores con el Beatle. Una de las razones que aducen es que, al estar hospitalizado, adolorido y bajo sedación por las heridas que recibió, su voz no es como se la recuerda. Se supone que hubo varios especialistas en análisis de voces que estudiaron la cinta, pero ninguno de ellos salió a afirmar sin equívocos que la voz sí era de George Harrison.

Pero ¿qué contiene el documental? Un largo recuento de George sobre su amistad de adolescente con Paul, su llegada a The Beatles, su admiración por Lennon, el día en que tuvieron la famosa discusión por la letra de una canción y la forma como Paul se marchó y se accidentó. Relata cómo fue el proceso de seleccionar al doble y las cirugías plásticas —patrocinadas por la MI5, el servicio de inteligencia militar británico—, en fin, cómo fue el proceso de ocultar la verdad, toda la historia conspirativa. El relato, entre muchos otros detalles, tiene este: se supone que Ringo llamó “Rubber Paul” al doble de Paul y que, entonces, decidieron titular el disco Rubber Soul, como un homenaje al fallecido. Parece que los productores del documental no notaron el hecho de que ese disco salió al mercado casi un año antes de la supuesta muerte de McCartney. Detallitos.

La supuesta voz de George sigue contando cosas sobre canciones de The Beatles donde deja pistas y explica que se debe a que no querían que después alguien saliera a acusarlos de encubrimiento. Es una larga diatriba de explicaciones de cómo después de la separación mantuvieron la farsa. Incluye comentarios tan absurdos como que la famosa Rita que sobrevivió al accidente fue al MI5 y pidió un dinero para callar. La mandaron matar, pero logró escapar y regresó treinta años después como Heather Mills, la segunda esposa de Paul. El problema radica en que Mills nació en 1968, dos años después de la supuesta fecha de la muerte de McCartney.

Aunque muchos siguen pegados del documental, evidentemente es un montaje. No en vano en Estados Unidos hablan de mockumentary, documental falso.

Los años pasan, pero no la labor de los conspiracionistas. La edición italiana de la revista Wired contrató un estudio realizado por dos científicos forenses que se dieron a la tarea de comparar por medio de técnicas computarizadas el cráneo de Paul antes y después del accidente. Querían demostrar que sí había diferencias y que Paul murió y había sido reemplazado. La evidencia científica indicó que… los dos cráneos son iguales y que la teoría de “Paul está muerto” es una mentira.

Las redes están llenas de fotografías de Paul antes del accidente y fotos tomadas después. Han querido demostrar con ellas que hay notables diferencias entre unas y otras, que la nariz, las orejas y la boca no concuerdan.

El músico pocas veces ha querido referirse a la polémica, pero de repente se manifiesta, como en el disco que grabó en concierto y lanzó en 1993, Paul Is Live (Paul está vivo). Tiene, además, en la carátula la foto en la que aparece con su perra ovejera, la que inspiró la canción “Martha My Dear”, en el cruce de Abbey Road, remedando la carátula del disco que lleva ese nombre. Claro, hay quienes dicen que sería cierto si estuviera vivo.

Se puede recorrer YouTube y hallar docenas de videos donde personas de diversos países, edades y experiencia tratan de defender la posición de los que creen que hoy es William Campbell el que produce discos, hace conciertos y atiende entrevistas. Hay otros tantos que explican por qué no es creíble que Paul haya muerto y que quien anda por Nueva York, Londres y otras partes del mundo es, sin lugar a dudas, el hombre que escribió “Yesterday”, “Let It Be”, “Lady Madonna”, “Birthday” y luego, como solista, “Maybe I’m Amazed”, “Band on the Run”, “Coming Up” y cientos de temas más que lo han convertido en el artista más exitoso de la música popular.

Capítulo 2
Taylor Swift, sacerdotisa del mal, entre otras cosas

La cantante Taylor Alison Swift es considerada una de las artistas más influyentes de la industria musical del nuevo milenio. Nacida el 13 de diciembre de 1989, tenía apenas quince años cuando firmó su primer contrato para escribir canciones mientras comenzaba a grabar discos en el estilo country. Rápidamente se consagró y conquistó, además, los públicos pop. Hoy en día es una de las artistas más queridas del mundo y más vendedoras de discos de la historia. Los medios han seguido su vida y su carrera y han desmenuzado sus álbumes; es, sin duda, una de las artistas más mediáticas de todos los tiempos.

Ella ha conseguido lo que muchos sueñan, pero muy pocos alcanzan. Se enfrentó a la industria musical por las bajas regalías que pagan a los artistas, y ganó: logró que los servicios de streaming Apple Music y Spotify incrementaran los pagos.

Además del resonante éxito que tuvo con eso, también se enfrentó a su sello fonográfico por la propiedad de sus grabaciones, que son todas composiciones propias.

Las condiciones contractuales leoninas beneficiaban a la empresa, en detrimento de los derechos de ella. Al terminar su contrato con el sello Big Machine Label Group, no pudo conseguir los derechos sobre las matrices de sus grabaciones. Peor aún, cuando el sello fue vendido a un grupo de inversionistas, vendieron también todas las producciones grabadas por Swift. Ella no tuvo voz ni voto en la decisión; es decir, sus grabaciones pasaron al control de una organización cuyo interés es exclusivamente económico, sin consideraciones artísticas. Así, Swift quedó como dueña de los derechos de las canciones compuestas por ella, mas no de las matrices grabadas. No tenía ningún control sobre ellas. En consecuencia, decidió volver a grabar esos seis primeros discos de su carrera y, de esta manera, pudo ofrecer al público estas grabaciones. Su idea es que los seguidores compren los álbumes con las nuevas versiones, no los anteriores.

Por eso Taylor Swift es inmensa y se ha convertido en un referente para otros artistas. Pero al margen de esto, la vida de Swift ha estado rodeada por mitos y leyendas.

Una de las teorías conspirativas más extrañas afirma que ella es el clon de una sacerdotisa satánica. En el 2011, surgió una versión que dice que Taylor Swift reemplazó a Zeena Schreck, hija del fundador de la Iglesia de Satán, Anton LaVey. Quienes promovieron esta historia dijeron que el parecido físico entre las dos mujeres no era coincidencia, como lo afirmó en agosto del 2016 en Twitter (ahora X) un personaje que aparece como @fuckthtx, quien dice: “Taylor Swift es realmente un clon illuminati fabricado del ADN de una bien conocida satanista de 1985”. De ahí surgieron los rumores: “¿Será que Zeena reencarnó en Taylor?”. Hay numerosos videos en YouTube que exponen y analizan las fotografías que demostrarían que son prácticamente la misma persona. El problema radica en que Zeena Schreck es una cantante, maga y artista visual nacida en 1963, actualmente radicada en Berlín, Alemania, y solo dieciocho años mayor que Taylor. La pregunta es: ¿puede una persona viviente reencarnar? Vale agregar que numerosos medios, como New Musical Express y mirror.com, así como múltiples pódcasts, salieron en defensa de la cantante, tratando las publicaciones conspirativas como bizarras, ridículas y absurdas.

En el 2012, Yallarebrutalizingme, una usuaria del sitio web Tumblr, publicó una foto de Taylor Swift de su época del colegio y afirmó que realmente era una compañera suya de nombre Becky, que había muerto de una sobredosis de drogas. La persona que hizo el post logró su cometido y consiguió los seguidores que buscaba. Pero casi de inmediato se desmintió la versión y Swift, con buen sentido del humor, usó una camiseta con el mensaje: “No, es Becky”.

Cuando el 21 de junio del 2015 Swift publicó un mensaje dirigido a Apple Music en el que pedía modificar la tabla de pago de regalías de la música que ellos ofrecen a sus usuarios, en cuestión de horas el servicio de streaming cambió sus políticas. Imposible, dijeron algunos, que en horas se puedan cambiar tan radicalmente las políticas de un gigante de la tecnología. No fue necesario una negociación, nada. Apple casi de inmediato cambió su estructura de pagos. Esto venía un año después de su queja contra Spotify, competidor de Apple Music, por la misma causa. La cuestión radica en si las dos partes concertaron el acuerdo con antelación. ¿Orquestaron todo para dar visibilidad a un negocio? Sorprendió que poco después Swift hizo publicidad para Apple. Como sea, la verdad es que ella consiguió el incremento en el pago por regalías, y ellos, una vocera con millones de seguidores. Buen negocio.

En el 2016 la cantante y compositora fue vinculada con la misteriosa organización de los Illuminati. Los conspiracionistas insisten en que hay una obvia conexión entre ese grupo y Taylor Swift: su vínculo con el número trece. Ella ha dicho en varias oportunidades que es cierto, el trece es parte de su vida. En una entrevista para el canal MTV con Jocelyn Vena, el 7 de mayo del 2009, Swift contó que nació un día 13 (de diciembre) y que cumplió trece años un viernes 13. Su primer álbum fue declarado disco oro en trece semanas. Su primera canción en llegar al tope de las listas tiene un intro instrumental de trece segundos. Incluso cuenta que cada vez que ha recibido un premio ha estado sentada en la silla trece, en la fila o la sección trece. Afirman que cuando sale al escenario escribe el 13 con tinta en sus manos. Así que los conspiracionistas aseguran que no quedan dudas si ella misma lo reconoce. Sin embargo, Taylor Swift desmiente con esos mismos argumentos que el número trece la vincule con organizaciones secretas.

Swift tiene dos gatas. Una se llama Meredith Grey —como el personaje de la serie de televisión Grey’s Anatomy, que a ella le encanta— y a la otra le puso el nombre Olivia Benson, como el personaje de la serie La ley y el orden-Unidad de Víctimas Especiales, otro de los programas que le gustan mucho. Meredith es una gatica muy popular, pues Swift la usa en videos de sus canciones y es frecuente protagonista de sus publicaciones en redes. Cuando los conspiracionistas se interesaron en el tema, hallaron que ese nombre parece ser común entre los visitantes de 4Chan, un sitio de la web oscura que permite, de forma anónima, subir imágenes con algo de texto abierto a discusiones. Es atractivo para millones de personas que ingresan, pues recibe posts sobre una gran cantidad de temas que no requieren identificar al autor.

De alguna manera, esas personas investigadoras han podido rastrear algunas publicaciones y aseguran que provienen de la cantante. Eso parece dudoso, cuando precisamente el éxito del sitio es el anonimato. A eso hay que agregar que la gran duda está en que la chica de imagen limpia, seria, poco escandalosa, use la web oscura para hacer publicaciones. O, justamente, ese sería el sitio para hacerlo si tiene un lado oscuro. No está claro.

Uno de los mitos más curiosos en torno a la cantante es el que apareció en el sitio Reddit, donde usuarios han comentado que, como Swift ha usado una culebra en algunos de sus videos, seguramente es una hija de ella. Afirman esos teoristas que esto se explica de una sola manera: ¡Taylor Swift es reptiliana!

La historia comenzó en el 2017, cuando después de meses de silencio y especulaciones de que preparaba el lanzamiento de un nuevo disco, Swift publicó un video en sus redes, en el cual, aparentemente, aparece una culebra. El sitio insider.com también especuló que sería la cola de algún reptil. Inmediatamente las salas de chat del sitio de noticias, contenido y discusión reddit.com estallaron. Alguien posteó un mensaje que afirmaba que, como la cantante había estado en silencio durante varios meses, esto se debía a que estaba embarazada y había dado a luz a un bebé reptiliano: esa cola escamosa ¡era su hija! Además, afirmaron que esta era simplemente la confirmación de que los reptiles se están tomando el mundo y de que, como lo afirmó un participante, “el final está cerca”.

Así, Swift se unía a Kim Kardashian, una reptiliana supuestamente reconocida; al expresidente Trump, quien es una culebra, y al expresidente Bill Clinton y su esposa, Hilary, que también son lagartos.

La teoría de una sociedad secreta de lagartos que controlan la civilización humana viene desde comienzos del siglo XX. En 1929, el escritor estadounidense Robert E. Howard —creador del personaje Conan el Bárbaro— escribió un cuento titulado “The Shadow Kingdom” (“El Reino de las Sombras”), que fue publicado en la revista Weird Tales (Relatos Extraños), en agosto de ese año.

El autor creó un mundo en el que la gente vive en un reino liderado por Kull, un bárbaro que venía de la Atlántida, de una raza prehumana, los hombres serpiente, que reinan desde las sombras usando su culto a la culebra y la habilidad para disfrazarse con magia, buscando reemplazar al líder atlante.

La inspiración proviene de las ideas teosóficas de mundos perdidos que aparecen en un libro pseudocientífico y esotérico publicado en dos volúmenes en 1888, The Secret Doctrine (La doctrina secreta), de la escritora mística rusa Helena Blavatsky, cofundadora de la Sociedad Teosófica en 1875.

En la década de 1940, Maurice Doreal, ocultista estadounidense, retomó el tema en una supuesta conspiración de la gente serpiente para derrocar al régimen comunista en Rusia. Luego, en los años ochenta, este antiguo periodista deportivo transformado en teorista de conspiraciones escribió numerosos libros en los que desarrolló el concepto de que hay una raza interdimensional de seres reptilianos que han secuestrado el mundo.

Pero volvamos a Taylor Swift. Unos años atrás se popularizó en Twitter (ahora X) el hashtag #TaylorSwiftIsASnake (Taylor Swift es una serpiente), después de unas disputas que ella tuvo con algunas celebridades.

La etiqueta cobró mayor visibilidad en el 2016, cuando la cantante rompió con el productor y DJ Calvin Harris luego de una relación de más de un año. Poco tiempo después, Harris lanzó, con la popular cantante de Bahamas, Rihanna, la canción “This Is What You Came For” (“A esto es a lo que viniste”). Swift se adjudicó los créditos de esta composición bajo el seudónimo Nils Sjöberg, pero Harris reclamó que él hizo la música, arregló, produjo y grabó el tema, y protestó por la mala imagen que creaba todo el asunto para él. Los seguidores del músico escocés atacaron a la cantante publicando emojis de culebras. Al final el asunto se arregló cuando Swift quedó con el crédito como letrista y co-compositora de la música.

Swift no es la única celebridad a quien han vinculado con los lagartos humanoides, lo mismo ha pasado, por ejemplo, con Justin Bieber.

Por otro lado, hay otra teoría que insiste en que Swift murió hace un tiempo y fue reemplazada por una imitadora perfecta. Las explicaciones que dan los teoristas se basan en la canción “Look What You Made Me Do” del 2017, cuya letra dice: “The old Taylor can’t come to the phone right now… why? ’cause she’s dead” (“La vieja Taylor no puede pasar al teléfono… ¿Por qué? Porque está muerta”). Los conspiracionistas se prendieron de esto para decir que, si ella misma lo dijo, tenía que ser cierto. Agregan que seguramente fue asesinada y que por eso ha sido reemplazada por una doble, cosa que se insinuaría en el video de la canción que arranca en un cementerio con una tumba que dice “Aquí yace la reputación de Taylor Swift”. No hay un solo conspiracionista que dé una explicación de por qué habría sido asesinada.

Hay que considerar que desde que aparecieron esos rumores ella ha dicho que, debido a todos los asuntos contractuales, las disputas con colegas y sus líos con los servicios de streaming, ahora hay una nueva Taylor Swift que es mayor y más madura. Sin muchas vueltas, esa es la historia.