Page 4 of 189
Edición en formato digital: noviembre de 2019© 2019, Ignacia Antonia Hernández Riquelme© 2019, Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.Merced 280, piso 6, Santiago de ChileTeléfono: 22782 8200www.megustaleer.clPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright.Elcopyrightestimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes del copyrightal no reproducir, escanear ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autores y permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. Composición digital: Newcomalb S.L.L.ISBN: 978-956-6026-32-7Diseño de portada e interior: Julio ValdésIlustraciones de interior: Crossa Grossa ( crossagrossa)Composición: Alexei Alikin
7¡Hola de nuevo!Seguro lo último que recuerdan que escribí en mi diario de vida fueron frases sin mucha emoción y bas-tante sad. Quiero anunciarles que esa etapa se acabó. Decidí que mi felicidad y estado de ánimo no pueden depender de lo que pase con Bobby, o con cualquier otra persona. Ustedes tampoco permitan eso. ¡Sean libres, sean felices!¿Les parece si partimos de cero?Me llamo Ignacia Antonia Hernández Riquelme, pero todos me conocen como Ignacia Antonia. Este es mi diario íntimo y aquí seguiré escribiendo lo que me ha pasado luego de redactar esas últimas páginas.Después de tantas historias nuevas, solo puedo de-cir que la vida es sabia y te sorprende cuando menos lo esperas.
830 de abril de 2018. Una lucecita en medio de la oscuridadEs tarde, muy tarde. Sé que he escrito varias veces hoy día, pero no puedo evitar hacerlo por última vez.Hoy estuve tirada en mi cama mucho rato, llo-rando. Me dolían los ojos, la nariz, el cuerpo entero. Estaba desorientada y con una sensación de triste-za profunda. ¿Cómo iba a seguir todo ahora que no estaba con Bobby? Me fallaban las fuerzas y ni si-quiera los memes que me mandaban mis amigas por WhatsApp me alegraban.De pronto mi mamá tocó la puerta de mi pieza y entró. Traía un té calentito entre sus manos.—Ignacia, sé que tienes pena, es normal, pero no puedes echarte a morir. Tienes la vida frente a ti, me-reces estar alegre, ¡mira todas las cosas lindas que te esperan! —me dijo, sentada en la orilla de mi cama.
9Me soné una vez más y la miré. Tenía razón, pero por algún motivo mi ánimo me impedía ver las cosas con claridad.Tomamos tecito, conversamos de muchas cosas, vimos tele juntas, y la verdad es que me sentí mejor, mucho mejor.No me di cuenta de cómo pasó la tarde, hasta que llegó mi papá del trabajo y bajamos todos a saludarlo. Me dio un abrazo súper apretado y, después de soltar-me, me dijo: «Ignacia, siéntate». «¡AY, NO! Me van a retar. ¿Qué hice ahora?», fue lo primero que se me vino a la cabeza.—Sé que estás muy triste, pero debes saber que tú no hiciste nada mal. Las personas a veces se van, y hay que entenderlas —reflexionó mi papá, evidente-mente refiriéndose a the Bobby situation. Aún ni ter-minaba de darme su consejo y yo ya estaba llorando a mares otra vez. Así soy: sensible. ¿Qué puedo hacer?Le di las gracias por sus palabras, los abracé a él y a mi mamá y después nos sentamos a comer en familia. En ese momento me di cuenta de que los únicos que
10me apoyarán incondicionalmente serán ellos: mis pa-pás y mi hermano. Como dice Stitch, «Ohana signi-fica familia y tu familia nunca te abandona». Me sentí afortunada y terminé el día un poquito más calmada.
111 de mayo de 2018. ¡Mi familia es lo máximo!Hoy es feriado en Chile por el Día del Trabajador, así que no fui al colegio. Aproveché de quedarme en mi camita hasta tarde, tomé desayuno arropada en mi bata rosada y también vi una serie COMPLETA en Netflix. Amo los días como estos <3Ni siquiera pensé en revisar mi celular. Dejé des-cansar a mis redes sociales, porque lo último que quería era ver alguna publicación de Bobby o fotos donde saliera él. Espero que mis amigos y seguidores no se hayan asustado por mi ausencia virtual. De vez en cuando, todos necesitamos desconectarnos.Por la tarde llegaron a mi casa Karla y su familia, que ya son parte de la mía. Todos sabían lo que ha-bía pasado y se portaron un siete. Cenamos juntos, me acompañaron e intentaron hacer bromas para
12levantarme el ánimo. Después con Karla subimos a mi pieza y le conté todo lo que realmente me estaba pasando. Lloré otra vez un poquito y luego vimos vi-deos en YouTube y nos matamos de la risa hasta que se hizo tarde.
133 de mayo de 2018. Preguntas incómodas en YouTubeHace solo un día estaba tirada en mi cama, comiendo helado de chocolate y almendras con sabor a lágrimas (porque estaba triste, DUUH), cuando me llamó un número desconocido. No suelo atender teléfonos que no tengo guardados, pero ayer lo hice. Era Rosinelli, el locutor del programa de la radio Injuv al que me invitaron hace unas semanas. Quería pedirme que participara en uno de sus videos de YouTube.La idea no me entusiasmó de inmediato, pero mi mamá me convenció. «No sacas nada con quedarte en la cama llorando, Ignacia. Anda y distráete un poco, qué pierdes», fueron sus palabras mágicas.Así que acepté y hoy fue el día de grabación. Mis papás me fueron a buscar al colegio para llevarme a la casa de Rosinelli. Pensé que solo estaríamos los dos,
15pero había otro chico convocado: Mateo, un influen-cer y tiktoker que conocí en el evento que hicimos en el taller de mi papá el año pasado. Esa vez no pudi-mos hablar mucho.—¡Hola-hola, chicos! Ustedes ya se conocen, ¿cierto? —preguntó Rosinelli.—Hola, sí —respondí, y saludé a Mateo.—¡Gracias por venir! El primer video que grabare-mos hoy es de preguntas incómodas —anunció, todo feliz. Obvio que apenas lo dijo a mí se me apretó la guatita. L Me ponen nerviosa esos juegos.El reto era este: de una bolsa teníamos que sacar papelitos con preguntas que debíamos responder de la forma más sincera posible. Yo iba como avión, pa-sando la prueba de la mejor manera, hasta que me salió esta bendita interrogante:«¿Cuándo fue la última vez que lloraste?»Ups. No iba a admitir que mis días últimamen-te consistían en ir al colegio y tirarme en la cama a
16hacer pucheros mientras comía helado de chocolate, así que mentí, jeje. Por suerte nadie se dio cuenta.Luego grabamos un segundo video en el que te-níamos que responder una trivia de preguntas de his-toria, cultura popular, etcétera. Al que no sabía, se le reventaba un huevo en la cabeza, waaa. Mi parte fa-vorita fue cuando Mateo no supo responder un pro-blema de matemáticas y él mismo se aplastó el huevo en la frente. Hace tiempo no me reía tanto. JPeeero la mejor parte del día fue al final, cuando Rosinelli me invitó a que volviera a la radio. ¡Sus jefes quieren vaya dos veces al mes! ¡Qué emoción!
174 de mayo de 2018. Superpanorama¡Había olvidado lo divertido que es ir a la radio! Me encanta ponerme los audífonos y sentirme como toda una locutora. Cuando estoy en el estudio, intento re-gular mi tono de voz y pronuncio mejor las palabras. Tampoco es que ha-ble a-sí, pero me esfuerzo.En el programa de hoy, junto a Rosinelli hablamos sobre los artistas de moda y también de redes sociales, en lo que tengo experiencia ♥¡Lo pasé demasiado, demasiaaado bien!Justo cuando terminamos el programa, apareció Mateo. El día anterior se le había quedado su car-gador en la casa de Rosinelli y pasaba para buscar-lo. También cumplía años, así que aprovechamos de cantarle «Cumpleaños feliz». De verdad, creo que los tres nos llevamos superhipermega bien. Podríamos
18ser muy buenos amigos. Me encanta, ME ENCAN-TA sumar gente así de buena onda en mi vida.Más tarde iré a una pijamada a la casa de una com-pañera del colegio para tener noche de chicas junto a otras amigas. Vamos a hacer panqueques, veremos películas y, OBVIO, cantaremos karaoke.¡¡YAY!! Ya quiero que sea la hora.
198 de mayo de 2018. Encuentro incómodoDesde una productora me invitaron a un meet & greet con un reggaetonero llamado J Quiles. Era un encuentro con más influencers, entre los que estaba Mateo, así que llegamos juntos al evento. Tenía miedo de ver a Bobby. No estaba, pero me topé con otra persona a la que quería evitar: una chica fan mediana-mente famosa que una vez le había pedido una foto en el mall y con la que después siguió conversando por redes. Sospechoso.Ella, a quien llamaremos Clara, se me acercó para saludarme y, de paso, preguntarme qué onda con Bo-bby. Sospechoso x2.—Ya no somos nada. Nunca más vamos a volver a hablar —respondí, quizá siendo un poco radical y dramática. Ella hizo una mueca rara y luego se fue. Sospechoso x3.
21Yo tenía clarísimo que, como yo era amiga de Ma-teo, Bobby buscaría a una amiga para sacarme celos.Tenía tanta rabia que me estaba poniendo rojita como tomate. En ese momento no había nadie de confianza cerca para contarle cómo me sentía. Quería agarrar mi celular, salir y llamar a Karla por un 911 BFF, pero ya faltaba poco para que nos tocara cono-cer a J Quiles.En fin, me prometí no permitir que una persona vuelva a arruinar mi estado de ánimo, así que hoy lo puse en práctica y lo pasé bien igual. J