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725 de diciembre de 2016. La historia empieza aquí¡Hola! Soy Ignacia Hernández, aunque me gusta que me llamen Ignacia Antonia. No sé por qué estará de moda usar la combinación del primer y el segundo nombre en redes sociales, pero me parece entretenido. ☺Ayer mi papá me regaló este lindísimo cuaderno en el que estoy escribiendo. Creo que lo usaré como… una especie de diario de vida para contar lo que me pasa. Lo bueno y lo malo, lo divertido y lo aburrido.Me encanta la Navidad. Hace unos años, mi mamá hizo tradición que comamos lasaña ¡y yo amo la lasaña! Así que sagradamente me como un graaan pedazo y, justo a las doce, con mis papás y mi hermano Felipe nos entregamos los regalos. Luego vamos a la casa de mis abuelos maternos, que tienen una
8verdulería en la que trabajan hasta tarde, así que a esa hora recién están cenando. Ahí compartimos con mis primos y mis tíos y después partimos a donde mis abuelos paternos. El recorrido termina en la casa de Karla, mi mejor amiga. Nos conocemos desde los cuatro años y tenemos la suerte de que nuestras familias son íntimas. Creo que eso es todo lo que puedo contar por hoy.
927 de diciembre de 2016. Un viernes cualquieraEl otro día me pasó algo súper loco y creo que es una buena historia para seguir con mi diario. Fue hace dos semanas. Como cada viernes, con mis amigas fuimos al mall para distraernos y comer algo. Paseamos, conversamos y, al final de la tarde, nos sentamos en el patio de comidas. Estábamos ahí, de lo más tranquilas, cuando de pronto noté que unas niñas caminaban cerca de nuestra mesa, nos miraban y susurraban cosas entre ellas. Era tan evidente, que una de mis amigas se acercó a preguntarles qué les pasaba. Yo intenté que no fuera, porque no me gusta ser conflictiva, pero, bueno, fue igual.Después pasó algo que jamás imaginé. Mi amiga volvió y me dijo «Ignacia, te están buscando a ti». ¿A MÍ? Obvio que pensé que era una confusión… En la


10tele están dando una teleserie súper exitosa y mucha gente me confunde con la protagonista, así que concluí que era eso. PERO NO. Mi amiga siguió: «Dicen que eres Ignacia Antonia y quieren sacarse una foto contigo». ¿Qué? No había confusión alguna, ese era mi nombre. Me paré nerviosa, con las piernas tiritando. Para mi sorpresa, las niñas también estaban súper nerviosas, tanto así que me pidieron a mí que tomara la selfie, pero me temblaban las manos. OKEI! Finalmente tuvo que sacarla una de mis amigas. Cuando se fueron, todas nos quedamos mirando con cara de ¿¡se puede saber qué acaba de pasar!?En mi casa les conté a mis papás lo que había ocurrido, pero siento que no le dieron tanta importancia. Fue como «ahh, mira qué buena onda».Hace poco comencé a subir videos a Musical.ly, esa aplicación súper divertida que tiene miles de pistas para que hagas tus propios minivideoclips. El primero que hice fue con la canción «Cosas del amor», de Ana Gabriel y Vicky Carr. Usaba Dubsmash hasta que mi prima me comentó de Musical.ly, y ya no
12paré. Funciona también como red social, porque puedes seguir a gente, la gente te puede seguir a ti, te dan like y te comentan, como en Instagram o Facebook. Llegué a la conclusión de que esas niñas debían haber visto mis videos, les gustaron y por eso me pidieron la foto, ¿no? ¿Es muy loco creer eso?
1328 de diciembre 2016. ¿Tengo fans?¡Amo el fin de año! Se terminan las clases, viene Navidad, luego Año Nuevo y… después dos laaargos meses de vacaciones para comenzar el año con las pilas totalmente recargadas.Ayer estaba revisando Instagram y recibí la notificación de que alguien me había etiquetado en una foto. «Que no sea una foto vergonzosa que haya posteado alguno de mis familiares», fue lo primero que pensé. La abrí y vi que era una imagen que yo misma había subido antes… ¿Por qué alguien me etiquetaba en mi propia foto? Seguí mirando y vi que la había subido una página llamada «Fans de Ignacia Antonia». WHAT? La revisé varias veces sin lograr entender por qué alguien había hecho una cuenta de Instagram sobre mí. Empecé a seguir a la página y una niña muy amorosa me envió un mensaje que decía «Gracias por
14seguirme, eres mi ídola». WOW. Se llamaba Sofía y era de Ovalle. Me pidió mi número de teléfono y me preguntó si podíamos hacer un grupo de WhatsApp para que hablara con las fans. Decía que eran muchas.Miré la información del perfil: la cuenta había sido creada el 26 de diciembre, hace dos días. Atesoraré esa fecha por siempre.Seguí buscando y me di cuenta de que había más páginas de fans; a algunas les habían dedicado bastante tiempo: tenían fotos mías editadas o con efectos y se veían súper lindas. A todas las páginas que encontré les hablé por mensaje y di mi número a las administradoras para que conversáramos por WhatsApp en grupo. Lo hablé con mis papás y estuvieron de acuerdo: era una forma de agradecer todo su cariño.Debo decir que yo no soy precisamente una fanática de WhatsApp. Siempre estoy en el celular, pero casi nunca contesto los mensajes de esa app. (Aunque lo intento, lo prometo ☺)
1530 de diciembre de 2016. Haters gonna hate¿Conocen la canción «Shake it off» de Taylor Swift? En una parte de su letra dice Haters gonna hate, que en español significa «Los haters van a odiar». O «Los haters van a seguir odiando». Algo así como «Es lo suyo». Hoy como nunca le encontré todo el sentido del mundo a esa frase.Para quienes no sepan, el concepto haterviene de la palabra hate, que significa odio. Por eso se les dice así a quienes desparraman odio por internet sin ningún motivo.Bueno, la cosa es que subí a Instagram un video que había hecho en Musical.ly. Era una canción de Shakira y salía haciendo el conocido baile de caderas. Estaba vestida con una camiseta corta y un short,


16porque, ¿¿ya vieron la fecha??, ¡es verano y Santiago parece un horno!Nunca pensé que ese video que disfruté tanto grabando, y que me hizo tanta ilusión publicar, terminaría con comentarios tan feos. La mayoría hacía referencia a la ropa que llevaba, con frases del estilo: «¡Cómo te vistes así! Eres tan chica y te andas mostrando». Otros contenían palabras ofensivas que prefiero no escribir.Muchas de mis seguidoras quisieron defenderme, pero todo terminó en una pelea que no llevó a nada.Estaba triste y confundida, y la única solución que se me ocurrió fue borrar el video. ¿Por qué me tiraban mala onda, si no estaba haciendo nada malo? ¡Solo era un baile! Le conté a mi mamá lo que pasó y me apoyó; tampoco le pareció que lo que había posteado era algo terrible. ¿Por qué se piensa que si uno baila y se viste como quiere lo hace para provocar?Después de meditarlo, decidí que sería la última vez que me iba a afectar lo que dijeran. Si yo me quiero vestir así porque hace calor o por el motivo que
17sea, lo voy a hacer. No debo escuchar a gente que no me conoce. Ya borré un video, pero no lo volveré a hacer jamás.No sé mucho de los ataques de hatersporque nunca había estado expuesta en redes. Supongo que desde ahora lo estoy. Sé que existe el bullying en internet, aunque no imaginé que fuera así.Mi aprendizaje final de este día full emotivo es que, si me centro en la opinión del resto, no podré hacer nada de lo que me gusta. Al final, siempre habrá personas que te van a querer y otras que intentarán que no cumplas tus sueños. Hay que ignorarlas y apoyarse en los que te quieren. Ese cariño enriquece y te hace grande.
191 de enero de 2017. ¡Somos 8 mil en Instagram, YAY!¡Feliz Año nuevo a todos! Para mí, este es el mejor inicio de año que he vivido en mis cortos quince años.Ayer fuimos con mi familia a ver los fuegos artificiales a Viña del Mar. Nunca había ido, siempre los vi desde mi casa en Santiago y algunas veces desde Algarrobo, un balneario que está entre Santiago y Viña del Mar. Todos nos decían que en Viña, frente al mar, el espectáculo de pirotecnia era mucho más bonito. ¡Y tenían razón!Mientras cenábamos en un restaurante, vi que me quedaba súper poco para alcanzar los 8 mil seguidores en Instagram. «¿Qué mejor que terminar el año con un número redondo?», pensé. Así que activé una campaña flash para que me ayudaran a subir los seguidores. Muchas de mis páginas de fans se sumaron