Introducción

Introducción

Criar no es fácil. Lo sé porque soy mamá de tres hijos: Camila, de 8 años, Javiera, de 6, y José Pedro, que acaba de nacer. Al igual que ustedes, quiero lo mejor para ellos.

Los estudios en crianza y buen trato plantean que el criterio más importante para determinar cuán adecuada es una práctica parental no es la efectividad, sino la promoción del desarrollo socioemocional sano. Con este cambio de perspectiva, el modelo autoritario perdió su trono. Muchas de sus prácticas se consideran inadecuadas, incluso dañinas.

El problema de la caída del modelo autoritario es que no existe otro modelo que lo reemplace y nos guíe como padres. Todo lo contrario. Cada día nos vemos más bombardeados de información, muchas veces incoherente y sin arraigo científico.

Sabemos algunas cosas, por ejemplo que los niños necesitan tener una relación de apego seguro con su cuidador, pero no necesariamente cómo lograrlo. Los libros que hablan de apego se han centrado mayoritariamente en el primer año de vida. Lo poco que sabemos, entonces, se reduce a la lactancia, a no dejar llorar al bebé, a tenerlo en brazos, etcétera. Pero ¿qué pasa después de los dos años? ¿Cómo se sigue promoviendo apego seguro en los años preescolares? ¿Qué se hace cuando un niño hace una pataleta, cuando tiene susto o cuando muerde?

Como psicóloga amante del apego, comencé a estudiar e investigar para responder estas interrogantes. Con el tiempo, me fui haciendo cada vez más experta en temáticas relacionadas con la crianza. Pero mi conocimiento y entrenamiento no terminó hasta que fui madre. Para mí la maternidad ha sido un verdadero doctorado en psicología infantil.

A través de este libro quiero compartir con ustedes mis conocimientos y experiencia como madre y psicóloga. Espero, así, contribuir a la crianza de sus hijos.

Siempre he creído que para que algo resulte bien, no solo hay que saber el paso a paso, sino también el sentido de lo que se está haciendo. Sobre todo cuando se trata de ayudar a nuestros hijos a regular sus emociones y conducta, porque a veces los resultados no se ven de inmediato. Y para no desmotivarnos en el camino y abandonar la causa, debemos tener claro cuál es nuestro norte y el camino a seguir. A esto se le suma que cada niño es un mundo distinto, y lo que resulta con uno, no necesariamente resulta con otro.

Por lo mismo, además de entregar herramientas y técnicas, el libro también brinda conocimientos importantes que fortalecen el manejo y la labor parental. Conocimientos que les permitirán actuar en función de la situación e hijo particular.

Han pasado tres años desde el lanzamiento de la primera edición de Apego seguro. Durante este tiempo, he recibido muchos mensajes de agradecimiento que me han llenado de felicidad y afirmado el próposito de mis libros: ser una ayuda efectiva y cercana en la crianza y promoción de desarrollo socioemocional.

La buena recepción que tuvo Apego seguro y la experiencia que he ganado en estos años, me motivó a mejorarlo. En esta nueva edición mantuve la esencia de la primera, pero mejoré las temáticas tratadas (puse más ejemplos, más consejos e información relevante) y agregué un capítulo nuevo que trata acerca de un problema tan común e importante como las pataletas y límites: Morder y pegar.

Dividí la etapa preescolar en dos tramos: preescolares pequeños, que abarca de los dos a los cuatro años, y preescolares grandes, que abarca de los cuatro a los seis. Lo hice porque existen diferencias abismantes entre un niño de dos y uno de seis, por lo que para entender mejor lo que les ocurre, lo que necesitan, qué esperar de ellos y cómo ayudarlos, era necesario diferenciarlos.

Una última idea antes de terminar estas palabras: para criar se necesita tiempo, paciencia y amor. Ninguna de estas técnicas va a servir o ser igual de efectivas si no se tienen estos ingredientes principales.

I

Apego, crianza y etapa preescolar