6
p6

El despertador sonaba una vez más ese sábado
       de diciembre en casa de Lyna y Melina, pese a
     que aún faltaba una semana para terminar las clases, las niñas tenían que hacer tarea para el colegio.

Lyna se puso sus pantuflas favoritas y bajó las escaleras para ayudar a su madre a preparar el desayuno, mientras Meli se daba una ducha refrescante.

La familia se reunió en la cocina, como solían hacer cada mañana, para desayunar y compartir un rato antes de empezar con sus actividades cotidianas.

Las niñas conversaban y se reían, cuando de repente, el teléfono de Meli sonó tan fuerte que sobresaltó a todas.

—¿Quién será a esta hora? —preguntó la menor de las hermanas mientras estiraba la cabeza para mirar la pantalla—. ¡Es la abuela! —añadió.

—¿La abuela? —murmuró Lyna desconcertada.

—¡Qué raro! Voy a ver qué necesita —dijo Meli y respondió la llamada.

—¿La abuela tiene celular? —preguntó Lyna sorprendida.

—Hola, abuela —atendió Meli con un tono dubitativo en su voz.

7
p7

—Hola, m´hijita, soy yo. ¡La abuela! —dijo Rita al otro lado del teléfono.

—Sí, ya sé que sos vos, sino no hubiera dicho: “Hola, abuela” —aclaró Meli haciéndole señas a Lyna que trataba de contener la risa.

—Ah, bueno, mocosa, escuchame, decile a tu mamá que me prepare la cama porque esta noche me quedo a dormir allá.

—¡¿Qué?! —gritó Meli saltando de la silla.

—¿Qué pasó? —preguntó Lyna.

8
p8

Meli bajó el teléfono, tapó el micrófono para que Rita no pudiera oír y dijo:

—Dice la abuela que está viniendo para acá.

—¡Ay, no! —se lamentó Lyna mientras se agarraba la cabeza.

—Shhh, te va a escuchar —la retó Meli—. ¿Qué dijiste, abuela? —preguntó mientras acercaba nuevamente el teléfono a su oído al escuchar que Rita continuaba hablando sola.

—En media hora estoy allá, querida, ¡hasta luego!
—respondió la anciana y finalizó la llamada repentinamente.

Meli, después de escuchar los planes de su
    abuela, entró en pánico.

La última vez que Rita había ido
       a Malcocinado les dio a los amigos
       de las niñas una tarta de manzanas
       que guardaba en la heladera desde
           hacía un mes, se peleó con el cartero y
     la vetaron de por vida en el cine de la
  ciudad porque no paraba de hablar durante
la función.

9
p9

—No puede ser, la abuela en la ciudad. ¡Esto va a ser un desastre! —afirmó Meli, temiendo las consecuencias que podría traer la inesperada visita.

—Tranquila, Meli, confío en que la abuela esta vez se va a comportar, o eso espero —intentó tranquilizarla su hermana.

Cuando terminaron el desayuno, las niñas ayudaron a su mamá a acomodar el cuarto de invitados para que su abuela lo encontrara listo.

Meli hacía la cama y Lyna limpiaba el polvo de los muebles, porque la habitación había permanecido cerrada un largo tiempo.

10
p10

De repente, escucharon unos gritos que provenían de la calle. Al mirar por la ventana vieron a Rita peleándose con el cartero, porque el pobre hombre sin querer había pisado las petunias que ella le había regalado a su hija, mientras dejaba la correspondencia en el buzón.

—Devolveme el dinero de mis petunias, ¡mocoso! —protestó la abuela muy alterada, con su cara totalmente enrojecida por la furia.

—Primero que nada, señora, no tengo mocos; y segundo, pisé las flores sin querer —contestó el cartero.

Con semejante alboroto, las niñas y su madre
salieron a buscar a Rita, tratando
de distraerla para que no
asuste al cartero con su
temible cucharón.

11
p11

—Hola, abuela. ¡Qué bueno que llegaste! —dijo Meli mientras miraba a su hermana, haciéndole gestos para que la ayudara a llevarla hasta la casa.

—¡Hola, querida! Estoy tan feliz de verlas —respondió Rita, que parecía haber olvidado su altercado con el joven repartidor de cartas.

Cuando se había calmado, el cartero les advirtió a las niñas:

—Menos mal que vinieron, ¡esa vieja está loca!

Rita, que estaba a punto de entrar a la casa del brazo de sus nietas, se dio vuelta y gritó descargando toda su furia:

—¡Cómo te atrevés a decirme loca, mocoso! ¡Loca, tu abuela!

Y después, para evitar más problemas, todas entraron sin mirar atrás.

La abuela había llegado cargada de equipaje, llevaba consigo un bolso y dos maletas muy pesadas. Parecía decidida a instalarse en la ciudad por un largo tiempo.

12
p12

—¿Por qué viniste así de golpe? —quiso saber Lyna—. ¿Pasó algo?

—Sí, m´hijita, tuve una fuerte discusión con la Susi, así que decidí venir a visitarlas y tomarme unas vacaciones de ella, porque no la aguantaba más.

—Qué raro la abuela peleándose con medio mundo —susurró Meli entre risas.

—¿Y por qué te peleaste con la Susi? —preguntó Lyna.

—¡Porque es una vieja ratera! Tratamos de hacer las paces, así que fuimos a un centro comercial en las afueras de Tembleque a pasear. Cuando llegamos a una tienda vi unos calzones de corazoncitos y ¡me encantaron!, hasta que la Susi dijo que también los quería, pero solo quedaba uno. Comenzamos a pelearnos y en una pequeña distracción agarró el paquete y salió corriendo hacia la caja a pagar. ¡Me robó mis calzones favoritos! —se lamentó.

La descabellada situación provocó que las niñas se rieran a carcajadas. Rita, por su lado, no comprendía qué les causaba tanta gracia, pero no les hizo caso y fue directo al cuarto de huéspedes a desempacar.

Un rato más tarde, mientras Lyna y Melina jugaban sobre la alfombra, Rita se había quedado dormida en el sofá viendo su telenovela favorita.

13
p13

La madre de las niñas bajó las escaleras y se acercó a la anciana para despertarla.

—Mamá, tengo que irme, surgió un problema en el trabajo. ¿Podés quedarte cuidando a las chicas? —preguntó.

—Sí, sí, querida, andá tranquila —contestó Rita, todavía dormida, después de limpiarse la saliva alrededor de sus labios luego de una placentera siesta.

14
p14

—Niñas, me tengo que ir, háganle caso a su abuela y no se olviden de hacer la tarea —indicó su mamá y les dio un beso a cada una antes de salir.

—¡La tarea! —gritó Meli preocupada porque había olvidado algo tan importante.

—No puedo creer que nos olvidamos. ¡Vamos a hacerla ya mismo porque las dos tenemos que entregarla el lunes!
—contestó Lyna preocupada.