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Penguin Random House

Los hermanos sean unidos

Porque ésa es la ley primera.

Tengan unión verdadera

En cualquier tiempo que sea.

Porque si entre ellos pelean

Los devoran los de afuera.

JOSÉ HERNÁNDEZ, Martín Fierro

Fue doloroso pensar que los hombres eran vanos, serviles e hipócritas. Pero peor fue confiar en mi corazón y hallar allí idéntica podredumbre.

EMILY BRONTË, a los 19 años

EL TERRITORIO BRONTË

LA FAMILIA BRONTË Y SUS RELACIONES

PADRES

MARIA BRANWELL (1783-1821)

PATRICK BRONTË (1777-1861)

HERMANOS

MARIA BRONTË (1814-1825)

ELIZABETH BRONTË (1815-1825)

CHARLOTTE BRONTË (1816-1855)

PATRICK BRANWELL BRONTË (1817-1848)

EMILY JANE BRONTË (1818-1848)

ANNE BRONTË (1820-1849)

PARIENTES

ELIZABETH BRANWELL, hermana de Maria Brontë

CHARLOTTE BRANWELL, hermana de Maria Brontë

JANE FENNELL, prima de Maria, Charlotte y Elizabeth Branwell, casada con el reverendo William Morgan

ELIZABETH FIRTH, amiga de Maria Branwell, madrina de Elizabeth Brontë y de Anne Brontë. Con su casamiento se convierte en señora Franks

FANNY OUTHWAITE, amiga de Elizabeth Firth, sobrina de su madrastra Anne Outhwaite y madrina de Anne

THOMAS ATKINSON Y FRANCES WALKER, padrinos de Charlotte y tíos de Amelia Walker, compañera de Charlotte en la escuela Roe Head

SERVIDORES DE LA FAMILIA

NANCY GARR, pupila de la escuela de caridad de Bradford y cocinera de la familia Brontë

SARAH GARR, pupila de la escuela de caridad de Bradford y niñera de los niños Brontë

TABITHA AYKROYD, servidora de la familia Brontë durante treinta años

MARTHA BROWN, servidora de la familia Brontë e hija de John Brown

TABITHA BROWN, hermana de Martha Brown

SALLY MOSLEY, ayudante de cocina de la familia Brontë

AMIGOS Y RELACIONES

FAMILIA HEATON DE PONDEN HALL, vecina de la familia Brontë

SEÑOR GREENWOOD, dueño de la papelería de Haworth

REVERENDO CARUS WILSON, director de Cowan Bridge, personificado en Jane Eyre como Robert Brocklehurst, director del colegio Lowood

SEÑORITA ANDREWS, maestra de Cowan Bridge, personificada en Jane Eyre como señorita Scatcherd

SEÑORITA EVANS, superintendenta de Cowan Bridge, personificada en Jane Eyre como señorita Temple

JOHN BROWN, sacristán y sepulturero de la iglesia de Haworth, director de la Logia de las Tres Gracias de Haworth y amigo de Branwell

JOHN BRADLEY, pintor que dio clases de dibujo y pintura a los niños Brontë en el Instituto Mecánico de Keighley

MARGARET WOOLER, directora de la escuela Roe Head

ELLEN NUSSEY, amiga y compañera de Charlotte en Roe Head

HENRY NUSSEY, hermano de Ellen Nussey, personificado en Jane Eyre como St. John Rivers

MARY TAYLOR, amiga y compañera de Charlotte en Roe Head

MARTHA TAYLOR, hermana menor de Mary Taylor, “la niña borrascosa de Roe Head”

JOE TAYLOR, hermano de Mary Taylor

WILLIAM WEIGHTMAN, coadjutor del reverendo Brontë

ARTHUR BELL NICHOLLS, coadjutor del reverendo Brontë y luego esposo de Charlotte

JOSEPH BENTLEY LEYLAND, escultor de Halifax amigo de Branwell que lo introdujo en el círculo de artistas y poetas de Halifax

FRANCIS A. LEYLAND, hermano de Joseph Bentley Leyland y autor de The Brontë Family. With special reference to Patrick Branwell Brontë

FRANCIS GRUNDY, ingeniero empleado en los Ferrocarriles y amigo de Branwell. Autor del libro Pictures of the past: memories of men I have met and places I have seen

WILLIAM ROBINSON, pintor de Leeds, maestro de pintura de Branwell

SEÑOR POSTLETHWAITE, padre del discípulo de Branwell en Broughton-in-Furness

LYDIA ROBINSON, madre de ELIZABETH, LYDIA MARY (discípulas de Anne) y EDMUND ROBINSON, discípulo de Branwell en Thorp Green. Amante de Branwell

REVERENDO EDMUND ROBINSON, padre de Elizabeth, Lydia Mary y Edmund y esposo de Lydia Robinson

ELIZABETH Y LYDIA MARY ROBINSON, discípulas de Anne en Thorp Green e hijas del señor y la señora Robinson

ANN MARSHALL, doncella de la señora Robinson

DOCTOR CROSBY, médico de la familia Robinson

SEÑOR EVANS, administrador de Thorp Green

WILLIAM ALLISON, cochero de Thorp Green

FAMILIA WHITE DE UPPERWODD HOUSE, RAWDON, empleadores de Charlotte

ELIZABETH GASKELL, escritora, amiga de Charlotte y su primera biógrafa

RICHARD MONCKTON MILNES, luego lord Houghton, poeta y amigo de la señora Gaskell que entrevistó para la biografía de Charlotte a William Brown, sacristán de Haworth y hermano de John Brown

CONSTANTIN HEGER, profesor del pensionado Heger

MADAME HEGER, directora del pensionado Heger

SEÑORA BLANCHE Y SEÑORITAS SOPHIE Y HAUSÉE, maestras del pensionado Heger

CAPELLÁN JENKINS, clérigo de la iglesia episcopal inglesa residente en Bruselas con su esposa y sus hijos

FAMILIA DIXON, primos de Mary y Martha Taylor, residentes en Bruselas

THOMAS WHEELWRIGHT, médico inglés afincado en Bruselas, envió a sus cinco hijas al pensionado Heger. Las niñas fueron alumnas de Charlotte y las tres menores tomaron clases de música con Emily. Laetitia Wheelwright, la mayor, se hizo amiga de Charlotte

AYLOTT & JONES, casa editora que publicó los Poems de Acton, Currer y Ellis Bell

HENRY MOSXON, editor de William Wordsworth

THOMAS CAUTLEY NEWBY, dueño de la editorial de la calle Mortimer, en Cavendish Square, primer editor de Cumbres Borrascosas, Agnes Grey y La inquilina de Wildfell Hall

GEORGE SMITH, socio de la editorial Smith & Elder de la calle Cornhill número 65, de Londres. Primer editor de Jane Eyre

WILLIAM SMITH WILLIAMS, lector y editor de Smith & Elder

SEÑORA SMITH, madre de George Smith

JAMES TAYLOR, empleado de Smith & Elder

HARRIET MARTINEAU, escritora y amiga de Charlotte

FAMILIA KAY-SHUTTLEWORTH, vecinos de Lancashire y amigos de la señora Gaskell y de Charlotte

HERMANAS WINKWORTH, cantantes de baladas escocesas amigas de la señora Gaskell

WILLIAM BROWN, sacristán y sepulturero de Haworth, hermano de John Brown

ANIMALES DE LA FAMILIA

Halcón: JASPER, HERO o NERO

Palomas: ARCO IRIS, DIAMANTE Y COPO DE NIEVE

Perros: GRASPER, KEEPER Y FLOSSY

Gatos: BLACK TOM Y TIGER

Canario: DICK

Un ganso salvaje y tres gansos domesticados

LUGARES

CROFTON HALL, antigua escuela de la señorita Firth y de Fanny Outhwaite

COWAN BRIDGE, Escuela para Hijas de Clérigos Pobres

ROE HEAD, escuela para hijas de buenas familias dirigida por las señoritas Wooler

THE RYDINGS HOUSE, BIRSTALL, casa de Ellen Nussey

BROOKROYD HOUSE, BIRSTALL, segunda casa de Ellen Nussey

RED HOUSE, GOMERSAL, casa de Mary Taylor

THORP GREEN, OESTE DE YORK, casa de la familia del reverendo Robinson y su esposa Lydia

EL MUNDO FICCIONAL DE LOS HERMANOS BRONTË

SEUDÓNIMOS

CURRER BELL, seudónimo de Charlotte. Autora de Poems, Jane Eyre, Shirley y Villette

ELLIS BELL, seudónimo de Emily. Autora de Poems y Cumbres Borrascosas

ACTON BELL, seudónimo de Anne. Autora de Poems, Agnes Grey y La inquilina de Wildfell Hall

NORTHANGERLAND, seudónimo de Branwell

CHARLES TOWNSHEND, seudónimo y alter ego de Charlotte en la Juvenilia

PERSONAJES Y ESCENARIOS DE LAS NOVELAS DE LAS HERMANAS BRONTË MENCIONADOS

JANE EYRE, protagonista de la novela del mismo nombre

EDWARD ROCHESTER, tutor de Adéle, la discípula de Jane Eyre en Thornfield Hall. Héroe de la novela

SEÑORA REED, tía de Jane Eyre, probablemente inspirado en la tía Branwell

JOHN REED, primo de Jane Eyre

HELEN BURNS, amiga de Jane Eyre que muere de consunción

SEÑORITA SCATCHERD, maestra de Lowood

SEÑORITA TEMPLE, superintendenta de Lowood

LOWOOD, escuela a la que asistió Jane Eyre, inspirada en Cowan Bridge

REVERENDO ROBERT BROCKLEHURST, director de Lowood, inspirado en el clérigo Carus Wilson

ST. JOHN RIVERS, pretendiente de Jane Eyre

CATHERINE EARNSHAW, luego Linton, heroína de Cumbres Borrascosas

HINDLEY EARNSHAW, personaje de Cumbres Borrascosas

HEATHCLIFF, héroe de Cumbres Borrascosas

NELLY DEAN, servidora de la familia Earnshaw de Cumbres Borrascosas

SHIRLEY, heroína de Shirley inspirada en Emily

ROSE YORKE, personaje de Shirley inspirado en Mary Taylor

JESSIE YORKE, personaje de Shirley inspirado en Martha Taylor

LUCY SNOWE, heroína de Villette

DOCTOR JOHN GRAHAM BRETTON, héroe de Villette inspirado en George Smith

PAULINA, personaje de Villette

PROFESOR PAUL EMANUEL, personaje de Villette inspirado en el profesor Heger

MADAME BECK, personaje de Villette inspirado en la señora Heger

ARTHUR HUNTINGDON, héroe malvado de La inquilina de Wildfell Hall

ESCENARIOS Y PERSONAJES DE LA JUVENILIA DE BRANWELL Y CHARLOTTE MENCIONADOS

CONFEDERACIÓN DE LA CIUDAD DE CRISTAL.Capital: Verdópolis

ANGRIA: Reino creado en 1834 por el duque de Zamorna. Capital: Adrianópolis

Angria tiene siete provincias, entre ellas Zamorna, Douro, Angria y Northangerland.

(Alexander Percy, conde de Northangerland, es ungido Primer Ministro y lidera una rebelión contra su yerno, el duque de Zamorna, quien debe exilarse para luego retornar y triunfar sobre Northangerland.)

Personajes de Branwell

ALEXANDER ROUGUE O ROGUE, también conocido como Alexander Percy, conde de Northangerland, Ellrington y Northangerland

YOUNG SOULT, el más importante poeta de Ciudad de Cristal, alter ego de Branwell

CAPITÁN JOHN BUD, el historiador de Ciudad de Cristal, alter ego de Branwell, tutor de Alexander Percy

JAMES BELLINGHAM, banquero de Ciudad de Cristal, narrador de las “Cartas de un inglés”

CAPITÁN HENRY HASTINGS, alter ego de Branwell

MARY HENRIETTA PERCY, hija de Alexander Percy, conde de Northangerland, esposa de Arthur Wellesley, marquesa de Douro, duquesa de Zamorna, reina de Angria

HIJOS DE Northangerland: MARY, EDWARD Y WILLIAM PERCY. Northangerland odia a sus dos hijos varones, a los que abandona cuando son bebés

ESPOSAS DE NORTHANGERLAND: MARÍA AUGUSTA DI SEGOVIA, MARÍA HENRIETTA WHARTON y ZENOBIA ELLRINGTON

AMANTES DE NORTHANGERLAND: HARRIET O’CONNOR y LOUISE VERNON

(Los personajes de las esposas y amantes de Northangerland y Zamorna son extremadamente confusos y casi imposibles de reconstruir.)

PERSONAJES DE CHARLOTTE

DUQUE DE WELLINGTON

ARTHUR WELLESLEY, hijo mayor del duque de Wellington, marqués de Douro, luego duque de Zamorna y rey Adrian de Angria

CHARLES WELLESLEY, hijo menor del duque de Wellington, frecuente narrador de las historias de la Juvenilia. También se lo conoce como Charles Townshend

HENRY RHYMER, el nombre satírico que Charlotte le adjudica a Young Soult, el poeta de Ciudad de Cristal, personaje de Branwell

BENJAMIN PATRICK WIGGINS EL GRUÑÓN, caricatura de Branwell escrita por Charlotte

AUGUSTA DI SEGOVIA, primera esposa de Alexander Percy, conde de Northangerland

LADY ZENOBIA ELLRINGTON, poeta italiana, amante de Arthur Wellesley, tercera esposa de Northangerland

MARIAN HUME, segunda esposa de Arthur Wellesley

HELEN VICTORINE

CAROLINE VERNON, hija de Northangerland y de la bailarina Louise Vernon, amante de Arthur Wellesley

MINA LAURY, amante de Arthur Wellesley

CAPITÁN TREE

TRIBU ASHANTEE: nativos de Ghana, África, que luchan en contra de Los Jóvenes o Los Doce

ESCENARIOS Y PERSONAJES DE LA JUVENILIA DE EMILY Y ANNE MENCIONADOS

La saga de Gondal transcurre en dos islas del Pacífico: GONDAL, en el norte, de clima similar al de Yorkshire, y su colonia GAALDINE, de clima tropical, al sur.
La saga abarca cuatro reinos: GONDAL, ANGORA, EXINA y ALCONA.

PERSONAJES DE GONDAL

WILLIAM EDWARD PARRY, explorador del Ártico. Primero soldado de madera de Emily y luego su alter ego

JAMES CLARK ROSS, explorador del Ártico, compañero de William Parry. Primero soldado de madera de Anne y luego su alter ego

A.G.A. AUGUSTA (¿Geraldine?) ALMEIDA (Almeda), reina de Gondal, hermosa y despiadada, es derrocada por una rebelión, logra recuperar su corona pero es asesinada. Tiene numerosos amantes, como ALEXANDER OF ELBË, FERNANDO DE SAMARA y ALFRED SIDONIA DE ASPIN CASTLE. Todos ellos mueren

JULIUS BRENZAIDA (Julius Angora), rey de Gaaldine, emperador de Gondal

ALCONA, ROSINA, esposa de Julius Brenzaida y reina de Gondal (probablemente el mismo personaje de A.G.A.)

GERALDINE, amante de Julius Brenzaida (probablemente el mismo personaje de A.G.A.)

UNA NOCHE GÓTICA

La escritora argentina Victoria Ocampo se prometió, durante su último viaje a Gran Bretaña antes de la Segunda Guerra, visitar el remoto presbiterio del páramo, al que comparaba con la Pampa (“un paisaje monótono, aburrido y repetido, pobre de pintoresco para quien no lo lleva en sus entrañas”1), donde habían crecido sus escritoras fetiche, su obsesión: las hermanas Brontë. “No sé si Emily Brontë me vio pasar el umbral de su puerta, en Haworth, ese día; no sé si estaba en el viento y la lluvia de esa tarde de octubre, en las hojas de los árboles del cementerio”2. Virginia Woolf, que no creía en fantasmas más que Victoria Ocampo pero igualmente poseída por el mito de las tres escritoras del páramo, había visitado la Rectoría casi cuarenta años antes, en estado de trance. Era noviembre de 1904, nevaba y el viento, otra vez, azotaba románticamente las hojas de los árboles del cementerio.

El mito Brontë fue puesto en escena por Charlotte a los trece años, involuntariamente, en un texto que funcionó como relato de origen de los mundos ficcionales que creó con sus hermanos desde la infancia, a escondidas de su padre y de su tía. Con gran sentido dramático fechó el inicio de los escritos “una noche de 1827, por el tiempo en que la fría escarcha y las inhóspitas nieblas de noviembre son seguidas por las tormentas de nieve y los penetrantes vientos nocturnos del pleno invierno”3.

Sentados alrededor del “tibio y resplandeciente”4 fuego de la cocina, los hijos del párroco Brontë se encarnizaron en una discusión con Tabitha Aykroyd, la vieja servidora del presbiterio, sobre la conveniencia de prender o no una vela, que terminó con el triunfo de Tabby, una avara peculiar que escatimaba en sebo para dilapidar en cuentos terroríficos sobre leyendas, apariciones y fantasmas del páramo. La rectoría de piedra se calentaba con carbón vegetal, al que Tabby tenía la costumbre de agregar estiércol para hacer las brasas.

Bajo los claroscuros de la lumbre la voz indolente de Branwell, de diez años, quebró una larga pausa: “No sé qué hacer”5. Único hijo varón entre cinco hermanas, pelirrojo y miope, escribía en latín con la mano izquierda y en griego con la derecha, había heredado el nombre del padre y el apellido materno como nombres de pila, Patrick Branwell, como si estuviera destinado a encarnar la tradición, las aspiraciones y esperanzas de las dos familias. Esa noche Tabby podría haberles contado la leyenda de las ánimas de la joven pecadora de Main Street y su madre, a quienes los vecinos veían caminar y llorar por las noches en la puerta de su casa, pero prefirió callar y los mandó a dormir. Charlotte la interrumpió: “¿Por qué estás tan malhumorada esta noche, Tabby? Vamos a ver: Supongamos que cada uno de nosotros tiene una isla”6.

“Yo elegiría la Isla de Man”7, se apresuró Branwell al tomar el reinado de Magnus Pies Descalzos, hijo ilegítimo de Olaf III de Noruega y su concubina Tora Jonsdatter. Tan ambiciosa y enérgica como su hermano, de rasgos toscos y una complexión notoriamente pequeña para sus once años, Charlotte eligió Wight, la isla más grande de Inglaterra. Emily, de nueve, alta, huesuda, indómita y con una imaginación asombrosa, señaló las islas irlandesas de Aran, poco más que unas rocas fustigadas por el viento. Tímida y asustadiza, de siete años, Anne eligió Jersey, una tierra árida y despoblada como la de Aran. Antes de que pudieran poblar sus islas con hombres notables la conversación fue interrumpida por el “lúgubre sonido del reloj marcando las siete”8, señal de subir las escaleras de piedra hasta el primer piso. Además de las habitaciones, allí se situaba la vieja nursery donde probablemente dormía Branwell y que servía de cuarto de juegos. El cuarto de estudio de los niños, como lo llamaban en la casa, tenía catres que podían ser plegados durante el día pero no chimenea, de modo que en invierno era reemplazado por la cocina, cuyo fuego se mantenía encendido durante todo el día, o por la sala de la planta baja. Allí los hermanos escribían, leían sus manuscritos en voz alta y caminaban de un extremo al otro discutiendo batallas, sacrilegios, filiaciones apócrifas, reinos, perjurios.

El presbiterio estaba lejos de operar como centro de la vida social de Haworth, menos por su ubicación en la cima de una cuesta azotada por la nieve y el viento del páramo, al que la poeta chilena Gabriela Mistral llamaba “el viento de la landa”9, que por el tipo huraño de sus habitantes. Pero se hallaba junto al cementerio, en ocasiones bastante concurrido, y lindaba con la iglesia, foco de reunión de la parroquia y próxima a la taberna Toro Negro, gran protagonista en la novela de la vida de los Brontë. No hay registros de amistades entre los hijos del párroco y otros niños del pueblo. Cercanos en edad entre ellos, de brillante inteligencia y comunión absoluta en sus entretenimientos e intereses, los hermanos se autoabastecían hasta el punto de no necesitar casi juguetes para entretenerse.

Las rutinas de la familia, en ese invierno de 1827, se cumplían con plácida exactitud. Durante la mañana, luego de decir sus plegarias en el estudio del padre y desayunar un tazón de leche y avena cocinado por Tabby, Branwell recibía lecciones de griego y latín del párroco y las niñas clases de costura y bordado que les impartía la tía Elizabeth en su cuarto. Férrea metodista, desde la muerte de su hermana la señorita Branwell había tomado a su cargo la responsabilidad de inculcar a los niños los principios religiosos, que a menudo reforzaba con lecturas en voz alta de la Biblia, que no parecía aburrirlos. Las Escrituras, por el contrario, fogueaban su imaginación hasta el delirio e inspiraban dibujos y representaciones teatrales. ¿Y acaso no obedecían a una doctrina el moblaje austero, los hábitos frugales, el luto, los juegos en el sótano, esos cuadros terroríficos con escenas del Apocalipsis que colgaban de las paredes, los vestidos oscuros y sin frunces? Ya recuperados de la palidez y de cierta debilidad que les había dejado la fiebre escarlatina, menudos, estrafalarios, felices, por las tardes corrían a jugar hacia el “negro púrpura”10 de los páramos, su gran diversión.

De acuerdo con lo consignado por Branwell en su propia historiografía de la Juvenilia, un año antes, la noche del 4 de junio de 1826, su padre le trajo de Leeds una caja con doce soldados de madera. Como era ya muy tarde, esperó hasta la mañana siguiente para irrumpir en la habitación de sus hermanas con los juguetes. Al verlo, Charlotte saltó de la cama y arrebató al más alto y bien formado de los soldados: “¡Éste es el duque de Wellington y será mío!”. Luego Emily se apoderó de uno de porte serio al que llamaron Grave y Anne de uno “tan extraño y pequeño como ella”11 al que apodaron Niño Que Espera. Branwell escogió al que llamó Bonaparte. En los días siguientes todos los soldados fueron bautizados con los nombres de los veteranos de la Armada del duque de Wellington. Ellos conocían sus proezas desde que eran muy pequeños por los relatos de su padre, un tory apasionado, lector de los periódicos ultraconservadores más furiosos, como el Leeds Intelligencer. Las batallas políticas del duque de Wellington y los debates entre tories y liberales en el Parlamento los transportaban con exaltación e inspiraron juegos y batallas y, más adelante, textos literarios.

Con esos soldados, en adelante llamados “los Jóvenes”, jugaban en el páramo o en el cuadrado de tierra del frente de la casa donde sobrevivía, entre unos arbustos medio secos, un enjuto árbol de cerezo bajo el que el párroco se sentaba a leer. Más allá se alzaba el portal que conducía al cementerio y a la iglesia.

Así como la escritura fue a la vez un juego, origen de piezas teatrales y sagas literarias, las labores de aguja y la vida hogareña funcionaron como soporte y sustancia de sus obras. El primer número de la pomposa revista Branwell’s Blackwood’s Magazine de enero de 1829, manuscrito en letra microscópica y sólo legible con lupas de alta graduación (todos los niños eran miopes), fue confeccionado con retazos de papel robados de la cocina y forrado con bolsas de azúcar color azul. Las niñas cosían los cuadernitos con la minucia exigida por su medida de cinco centímetros y medio por tres y medio, el tamaño de un soldadito de madera. No era tanto las aventuras lujuriosas de Los Jóvenes, clandestinas en la casa parroquial, como el precio del papel la causa primera del diminuto formato, aunque ocultar esas páginas blasfemas, adúlteras e incestuosas ante el párroco y la tía Branwell no fuera un empeño menor.

Al ser descubierta en 1856 la Juvenilia fue comparada con los manuscritos de William Blake: “La familia Wellesley es la cosa más salvaje… Dan la idea del poder creativo llevado hasta el borde de la locura”12. La saga de los Wellesley y los textos de Angria fueron escritos a cuatro manos por Charlotte y Branwell como si tocaran el piano juntos mientras Emily y Anne creaban, a su vez, el mundo de Gondal, pero entonces… ¿qué acontecimiento o traición provocó que en el año 1846 las hermanas decidieran escribir una brontëana sin Branwell para proscribirlo de la fraternidad y de la historia? Del mito.

Ese enigma, que Charlotte intentó velar con la condena moral —Branwell como opiómano, alcohólico y lujurioso—, contiene algunas tramas iridiscentes que pugnan, como los ojos ciegos del señor Rochester en Jane Eyre, por ver la luz.

Los sábados eran días muy ajetreados en la librería y editorial Smith & Elder de Londres. La mañana del 8 de julio de 1848, cuando un empleado le anunció que dos damas querían verlo, el joven señor Smith se encontraba particularmente interesado en no ser molestado. La novela Jane Eyre, publicada por su casa editora en octubre del año anterior, había vendido los primeros dos mil quinientos ejemplares en tres meses para reimprimirse otra vez en enero y una vez más en abril, un éxito sin precedentes en esos días. Las cartas de lectores desbordaban las puertas de la calle Cornhill; Jane Eyre se había adaptado al teatro y estrenado en febrero de 1848 en el Teatro Victoria; una editorial francesa estaba interesada en traducirla; su autor había recibido un giro de cien libras esterlinas, casi tres cuartas partes del sueldo anual del señor Brontë. El círculo ilustrado londinense estaba tan conmocionado por la rareza del libro como curioso por el género y la identidad de su autor, un ignoto Currer Bell. William Thackeray había celebrado su publicación y, como el resto de Londres, se preguntaba quién era Bell. El desconcierto se había incrementado cuando en diciembre el editor independiente Thomas Cautley Newby publicó las novelas Agnes Grey, firmada por un tal Acton Bell, y Cumbres Borrascosas, por Ellis Bell. La crítica se regocijó en describir la violencia, la brutalidad y el lenguaje soez de las novelas de los Bell hasta llegar a algo así como un consenso sobre el bajo tono de la conducta de los personajes, la rudeza e indecencia de sus publicaciones, aunque reconocían su fuerza y originalidad. Sin otro ánimo que el de parasitar en los lectores de Jane Eyre, en la última semana de junio de 1848 Newby editó y vendió a un editor estadounidense las primeras páginas de una nueva obra de Currer Bell. En verdad, La inquilina de Wildfell Hall era la segunda novela de Acton Bell, pero Newby omitió su nombre al alegar que todos los libros de los Bell eran producciones de un mismo autor.

George Smith mandó a su empleado a preguntar los nombres de las visitantes no sin cierta molestia. Aún estaba perturbado por la suspicaz carta que un par de días atrás había tenido que enviar a su autor pidiéndole explicaciones por el affaire Newby. ¿Es que el señor Currer Bell estaba negociando una nueva novela a sus espaldas? ¿Se trataba de un escritor o de tres? Según sus cálculos, la nota debía haber llegado a Yorkshire el día anterior, viernes 7 de julio.

El dependiente, no sin vacilar, volvió a golpear su puerta en el fondo del salón. Las jóvenes se negaban a dar sus nombres, aduciendo que se trataba de un asunto privado. De modo que el señor Smith, reprimiendo su impaciencia, tuvo que salir de su oficina para encontrarse con dos “damas muy menudas con un pintoresco atuendo anticuado, pálidas y de aspecto ansioso”13.

—¿Deseaba usted verme, señora? —preguntó con cierta dubitación a la joven de estatura más baja, que le extendía un papel.

—¿Es el señor Smith? —preguntó ella, que tenía un temperamento propenso a los enamoramientos febriles, observándolo tras sus anteojos.

—Así es.

La visitante puso en su mano la carta que él mismo había escrito a Currer Bell unos días antes. George Smith miró su carta abierta y luego a la joven, volvió a mirar su carta y otra vez a la joven y rió de su extraña perplejidad.

—¿De dónde sacó esto14? —inquirió.

Y aquí Charlotte, con el propósito de diferenciar a los tres Bell y desvincularse de Newby, dijo la frase que selló definitivamente la proscripción y el destierro de Branwell: “Somos tres hermanas”15.

El dandi George Smith, extremadamente guapo y alto, veinticinco años, brillantes ojos oscuros, tez pálida, cabalgaba todos los días, las invitó a hospedarse en su residencia en Westbourne Place, Bishop’s Road, Paddington, y a llevarlas en su carruaje a la Ópera donde daban El barbero de Sevilla de Rossini esa misma noche y…